NOVIEMBRE. NOVIEMBRE DE 2007
LLegó noviembre. Fuimos juntos a dar un paseo a cualquier rincón. Toda la calle es un patio de recreo para tí. Bajamos hasta Plaza Nueva, en Jarandilla, a ese rincón pequeño, acogedor, silencioso. Los madroños maduros, colorean el follaje verde. Te ofrecí uno mientras tirabas el tiburón de goma a la fuente y luego teníamos que sacarlo mojándonos las manos hasta el brazo. Te ofrecí un madroño y su aspereza me hizo dudar de si te iba a gustar. Pero agradeciste el fruto y me pediste otro y otro. Subido en el banco de piedra recojo madroños para mi niño y la tarde se hace cómplice. Por la noche, en el suelo de la cocina vomitaste todos esos madroños, pues te encontrabas mal y tu estómago se resentía. LLegó noviembre y los chopos amarillean en los bordes de los arroyos, así que en la falda de la montaña y en los linares, se pueden ver motitas de cárdenos tonos que señalan el curso del agua y los humedales. Vamos al puente Parral y mientras leo unos apuntes, te alejas para buscar piedras y luego tirarlas al curso del agua cristalina. Te comes, de vez en cuando, alguna galleta de chocolate. Mamá se fué a Cáceres y pasamos el día y la noche juntos. Fuimos al parque: pisamos las estrelladas hojas muertas de los plátanos, haciendo un ruido crujiente en el suelo. Volabas de nuevo en el columpio y corrías con los niños jugando. Te miro desde un banco de madera. Tu niñez me deslumbra. Eres pequeñito aún pero tu conversación ha mejorado y nos entendemos bien. Luego llegó la siesta. Te echaste a dormir y parecía que no te ibas a levantar nunca, así es que hice un poco de ruido y encendí la luz del dormitorio para que fueras despertándote. Te veo recogido entre las sábanas, como una criaturita blanca e inmóvil. Esa carita, esas piernecitas..... Luego llegó enseguida la noche, fuimos a Losar y a la vuelta, en el cámping, viste el fulgor de la hoguera y las castañas asadas, un amarillo más, viviente , en medio de la noche oscura. Entonces me dijiste: " - ! Mira, papá, cuántas estrellas ! ". Y después: " Hay una estrella muy grande que se llama Venus". Fuimos entonces hacia la carretera del Guijo, al lado de esa primera fuente de la curva, a mirar las estrellas a bocajarro. Te cogí en brazos apoyándome en el coche y mirábamos arriba, todo estrellado, pero te dió un poco de susto y volvimos a casa. Cenamos y dormimos juntos, en la misma habitación, pero tú en la camita de arriba y yo abajo.
lunes 5 de noviembre de 2007
BODA DE SONIA EN VALENCIA. 10 NOVIEMBRE 2007
Cuando te he visto así, vestido como un pianista, de pingüino por completo, me he emocionado como nunca. Mamá te compró el traje y fuimos a la boda de la tía Sonia, a Valencia. Todos te miraban y te admiraban. Ese traje de señorito en esa cara tan infantil, qué gracia !. Y los zapatos de charol que te regaló Yolanda, la madrina, en Ciudad Real, eran como espejos. Recuerdo verte sobre el carrito, junto a la pared, dormido en la celebración, con tu uniforme clásico, como un angelito vestido de hombre elegante, con esa carita y esos ojos tan vivos.... Te entretuviste un rato trotando por los asientos y apagando las velas y echando palitos de pan en las copas. Luego, te quedaste dormido, apagándose para tí, las luces de la fiesta.
miércoles 14 de noviembre de 2007
FLOR DE OTOÑO. NOVIEMBRE 2007
Vamos juntos al campo, le dije. Él soñaba en la garganta y en las piedras amontonadas en la orilla, listas para ser arrojadas al agua. Fuimos a la finca, que acababa de ser desbrozada con un tractor. Cuando llegaste allí, en mis brazos por lo irregular del terreno, enseguida te diste cuenta y me dijiste : " ! Está limpio !". Fuimos caminando por la periferia y te caías al suelo polvoriento, una y otra vez. Mientras me entretenía con la hoz quitando yerbajos de la orilla, tu recogías flores de manzanilla para mamá. Flores que luego en el coche se destrozaron y llenaron de olor. Mamá estaba de guardia en el consultorio. Eso fué el domingo. Fuimos también hacia el puente Jaranda, allá al final del camino. Te parabas en el sendero pedregoso para jugar con los palos. Hacía mucho frío y la escarcha reposaba en los helechos, vestidos de blanco. Qué gracia verte como te colocas el chaquetón, metiendo las manitas y volteándolo por encima! Qué gracia cuando me dices que se te van a resfriar las manitas, porque tocaste el agua fría y te caiste sobre la hierba helada! Qué amable y tierno cuando duermes, que carrillos sonrosados, que dulce expresión !
martes 20 de noviembre de 2007
VARICELA A LA ENTRADA DE DICIEMBRE DE 2007
Con los granitos y picores de la varicela, has comenzado diciembre. Reposas en mi costado, sentados en el sofá y afligido. Te abrigo con mis brazos y me siento muy bien a tu lado, pleno, amoroso. El sábado salimos a dar una vuelta por la mañana, mientras mamá trabajaba en el consultorio de Jarandilla. Hemos localizado una fogata junto a unas obras. Tirábamos cosas para alimentarla y también ladrillos y piedras que arrojabas como catapultas. Te he reñido porque te pones lleno de mierda el chaquetón, con tierra, barro y suciedad. Venías cabizbajo por la Ruta del Emperador y llegamos a casa para meterte en la bañera. Las pupas de la varicela te llenan el cuerpo. Mamá te unta yodo en cada una de ellas. Por la noche, con el pañal, no puedes rascarte y te molesta y llorar y te desesperas. Yo he pasado la noche en Losar y al venir te he traido calamina y otros productos. Luego, hemos salido el domingo a la Plaza de Jarandilla para reunirnos con Mari y Victor. Has jugado, saltando sobre los charquitos de agua y subiéndote a las escaleras bajo los soportales.
lunes 3 de diciembre de 2007
LOS ESCOBAZOS. DICIEMBRE 2007. NIÑO DE FUEGO
LLegaron Los Escobazos. Estamos en la calle oliendo a humo, viviendo las hogueras, cogiendo las escobas con la punta ardiendo. He llegado por la noche y te he encontrado al lado del bar Sopetrán, jungo a una pequeña hoguera, abrigado, curioseando entre los palos, echándolos al fuego, jugando con un pequeño escobón que prendes en la punta y luego apagas chocándolo contra el suelo... El humo y el gentío aumenta a medida que pasa la tarde y el gran acontecimiento de la hoguera gigante frente a la ermita, se aproxima. Hemos subido al balcón del bar Sopetrán, con Tere, mamá y esta familia que ya comienzan a ser casi la nuestra. Miguel abre su local enfrente y nosotros vemos sucederse los acontecimientos desde arriba. Pasa la procesión y el canto a la virgen. Ya sabes cantar un poco y recuerdas las primeras frases " Subía la zarza....". Al fin, ha comenzado a arder la enorme maraña de troncos y ramas y las llamas, imponentes, rugían hasta alcanzar el cielo, devorando sin piedad, tragando sin masticar la leña y casi las copas de las coníferas del parque de Sopetrán. Veo el fuego reflejarse en tu carita roja y caliente, casi quemando a pesar de la distancia. Una hoguera formidable y el gentío rindiendo tributo al dios del fuego. Hemos bajado, te acercas a las cenizas, tocas los palos de carbón, te manchas las manitas, juegas con los materiales que pronto arderán. Inquieto entre las hogueras, te he visto vivir esta noche de diciembre. Me emociona tu interés por el fuego. Me recuerdas a mí, inquieto entre las hogueras, eres el niño de fuego.
13 DE DICIEMBRE 2007: 38 AÑITOS
Acabo de comenzar el 13 de diciembre. Estoy sentado, estudiando, en la mesa pequeña del comedor. Me acuerdo de la conversación, breve como casi siempre, que mantuve con mi hijo. Él me habla de sus cosas. No quiere que le salude diciéndole "Hola", sino más bien " Buenas noches". Poco a poco va dominando el lenguaje. Tengo casi, casi, 38 años . En las habitaciones de mi piso, descansan Antonio y José Luis, de Sanlúcar de Barrameda y Morón de la Frontera. Ahora está todo en silencio. No quiero pensar si he vivido ya mucho o poco, si lo que me queda de mi vida es tanto como hasta aquí, menos, muchos menos o casi nada. Tengo 38 años y solo puedo decir que me estoy haciendo mayorcito. Por la tarde, de este 13 de diciembre, con gripe y paracetamol cada 6 horas, ha llamado mi niño, mi Carlos. Preciosa joya que me emocionó: " Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos todos, cumpleaños feliz " y luego : "Es un muchacho excelente, es un muchacho excelente, es un muchacho excelente y siempre lo será". Me ha cantado todo esto , a su manera, pero sin equivocarse. Le he dicho, gritado: "Bravo, bravo", por teléfono y casi se me empañaban los ojos. Estoy dolorido, la espalda, el cuerpo, malestar general. Estoy dolorido y los 38 años entran con esta condición. Qué se le va a hacer !.
martes 11 de diciembre de 2007
AHORA SOY YO EL DE LA VARICELA. DICIEMBRE 2008
Ves, chico mío, también tu padre ha caido en esta enfermedad que ahora me tiene en casa todo el día. Hoy tuve exámen en la facultad y no fuí. He estado todo el fin de semana acordándome de tí y de tus pupas, ya que el sábado por la tarde me noté unas ronchitas en el cuello y fuí a urgencias de la clínica Sagrado Corazón. Es cierto, me contagiaste la varicela y ahora, estoy en casa y con baja por diez días. Para qué decirte como me pica toda la piel, todo el cuerpo : la cabeza, el cuello, los brazos. Y por la noche, no veas, no dejo de dar vueltas en la cama y desvelarme. Apenas voy por la calle y no quiero que nadie me mire, aunque no me importa demasiado, pero me siento incómodo. En fin, querido hijo mío, puedo sospechar así un poquito, como te sentías hace bien poquito. Besitos.
lunes 17 de diciembre de 2007
LOS REYES. 6 ENERO 2008
Descubriste el día 5 por la noche y ante las miradas atónitas de todos, aquel juguete que el tío y la tía escondieron en el vestidor. ( Habíamos ido contigo detrás de la carroza en la que participaste con la Cabalgata de Reyes y por primera vez. Tirabas caramelos y papelillos de colores al aire. La muchedumbre se agolpaba en torno al desfile, desde la casa de la cultura a la Plaza de la Constitución, donde te esperaban los Reyes Magos y te dieron regalos. Ibas vestido de moro y mamá te hizo la ropa, turbante incluido, con la ayuda inestimable de Tere, del bar Sopetrán ) . Era una carretilla elevadora de plástico pero que funciona como las de verdad. Estábamos en el salón, cenando, junto a la mesa. Apareciste con la caja que contenía el juguete y quisiste y ya sin remedio alguno, abrirla para ver su contenido. Todos comentamos tu aventura e improvisamos una respuesta para encajar aquel descubrimiento con la llegada de Los Reyes. Te fuiste a dormir con tu hallazgo y mamá, de madrugada, sacó los regalos y los colocó bajo el árbol navideño. Yo dormía en el sofá, en mis pies, Chicho y al lado de mi cabeza, Lula. Al día siguiente, vinieron el abuelo y María Jesús, desde Losar, donde se quedaron a dormir por primera vez. Les avisé para que llegaran antes de que vieras los regalos y justo un poco antes del momento en el que se presentaron, te habías levantado ya. Así es que cuando entraste en el salón y viste, en broma, aquel saquito de carbón dulce junto a la puerta, te quedaste parado, sin dar explicación. Pero enseguida, descubriste las cajas multicolores de los juguetes y te pusiste a abrirlas con desesperación. Todos nos reímos. El abuelo hizo sus comentarios. Yo te fotografíaba. Te traje un libro enorme de Teo. Un libro de hojas de cartón duro, para leerlo de pie. El abuelo un helicóptero al estilo del año anterior y otros juguetes más. Entre ellos, de Eduardo y Verónica, una pista con un trenecito que da vueltas y hace algunas cosas y que costó montarla. También y de la tía Sacramento, una moto de tres ruedas con un motorista que va moviendo la cabeza y emitiendo sonidos y luces. Qué gracia nos hizo !. LLegaron los Reyes y estuviste entretenido un rato con los juguetes. Luego salimos con Víctor y Mari, después de estar en su casa y ver sus regalos y por la tarde en casa todos juntos. Por la noche y en el último día de la mesa de madera del salón, te hiciste un corte en la barbilla. Hubo que llevarte al consultorio y darte dos puntos. Mamá se puso bastante nerviosa. En el consultorio te sujetamos con una sábana envolviendo tu tronco, para que no te movieras. Tu gritabas que ya estaba, que ya estaba, llorando y llorando hasta la desconsolación. Yo te sujetaba mientras las piernas y casi se me saltaban las lágrimas de los ojos viéndote así. Volvimos a casa con dos puntos y una tirita de colorines y enseguida se te olvidó la herida y seguiste jugando.
miércoles 9 de enero de 2008
PARA MI AMIGO JUANJO, QUE PERDIÓ A SU HIJO JUANMA DE SOLO TRES AÑITOS
PARA MI AMIGO JUANJO QUE PERDIÓ A SU HIJO
Que dolor de piedra
amigo mío,
está dentro de ti.
Te machacas como una maza
con ese recuerdo
tan reciente,
de tu hijo muriéndosete
entre los brazos.
Y la impotencia de verte,
corriendo, corriendo,
calles oscuras, calles de cemento
calles de un gris opaco,
que te atrancan.
Carrera al hospital,
sudoroso, desencajado,
te imagino así.
amigo mío.
Mientras en tus brazos
que ya no sientes,
del cosquilleo que a los dos
os amarra a la muerte.
Sostienes a tu hijo,
que se te va como el agua,
entre los dedos.
A ese pequeñín
que abatía el silencio
con sus brazos,
que alegraba la noche,
entre el sofá y su cuarto,
que removía los rincones
con sus juegos,
sus juguetes,
sus manos pequeñitas aún,
pero ya ágiles, ya firmes,
ya pintadas de colorines,
como de multicolores os adornaba
la casa: Fría ahora, fría ahora, fría y hueca ¡
Te miro, abajo, abajo, con todo abajo
amigo mio.
Y voy corriendo hacia ti,
con el brazo bañado en desesperación y lágrimas.
Comparto contigo parte de esa pena que te arrasa
y te sostengo para no caer a ese suelo
que quiso devorarle.
Frenaron bruscamente
su libertad de un golpe.
Derribaron su caminar saltarín,
Sus piernecitas cayeron al asfalto
Y su cabeza se truncó.
Mirabas al lado y tus ojos te decían:
Levántalo, regrésalo, padre desesperado ¡
Tus ojos abiertos como las lunas,
como los faros de cristal,
acudieron a su auxilio
bajo los gritos, bajo las farolas.
Pero los pies parados no pudieron correr
donde solo el viento y el ruido viaja.
Solo para coger ese último filamento de vida,
te dieron pies.
Solo para abrazar ese último sollozo,
te dejaron correr.
Te veo, querido amigo mio,
allí enfrente de él,
rompiendo la telaraña
de una realidad que no querías.
Te veo buscarle, alzarlo
como en vuestros juegos,
pero apagados ya,
su sonrisa y sus pupilas.
Hubieras querido,
por encima de tu vida,
revivirlo con tus lágrimas
como un elixir de sangre imposible.
Hubieras querido animarlo
depertarlo con un beso extremo,
pellizcarle, agarrarlo para siempre
dentro de ti.
Pero ninguna oportunidad
te dejó la muerte,
ninguna.
Lloro contigo
en mi camino de regreso,
desesperanzado
dentro de esta nebulosa de curvas y llovizna
de luces y alquitrán.
Te beso, te beso, amigo
y no puedo hacer más
que seguir a tu lado.
En el Puerto Calatraveño, frontera de Los Pedroches,
13 de enero de 2008 y en Sevilla, en mi casa 14 de enero de 2008
ENERO 2008
Viajé el viernes 18 de enero a Jarandilla, con el dolor y la imagen del niño muerto en las manos de Juanjo. Mamá me llamó para decirme que estábais en un cumpleaños, el de Manuel, cerca de la carretera de Losar. Allí estabas y viniste corriendo cuando bajé del coche. La celebración tuvo lugar en un garaje bajo una vivienda y enfrente, en el descampado, los niños jugaban. Luego vino la tarta. La expectación fué mayúscula cuando encendieron las cuatro velitas de sus cuatro años. Entonces gritabas y llorabas porque querías apagarlas tú y hubo que volver a encenderlas y todos nos reíamos. Fuera, jugabas con un patinete y empujaban el caballito con ruedas donde iba montada Marina. Te traje un forro polar azul que compré en Sevilla, en Decathlon y que te sienta divino. El sábado estuvimos un poquito en la finca, donde coloqué dos o tres acebuches. Pero ese sitio no te gusta porque te aburres y lo comprendo. Hace un buen día de sol, aunque con el frío de enero. Pero el domingo, ni siquiera frío, fuimos a dar un paseo al parque y montar en los columpios casi solitarios. Al bajar, paramos en la plaza mayor con Victor y Mari y luego llegó mamá y estuvimos con la cerveza, las raciones y tu bola de plástico con sorpresa de la máquina. Esta vez, un reloj grande y llamativo de agua. He jugado contigo y saboreado tu cercanía. Jugamos en el sofá hasta hacernos daño. Haces de cocodrilo y te arrastras por el suelo como si lo fueras. Te veo a mi lado, boca arriba en la cama, echando la siesta. Quiero llenarme de tí, emborracharme de tí, antes de salir de viaje, de nuevo de regreso.
martes 15 de enero de 2008
FEBRERO 2008
LLegaron los Carnavales. LLegó febrero con frío y lluvia. El viernes día 1, hubo en el patio del colegio, un desfile de disfraces. Ibas vestido de brujo con un gorro negro y con uniforme de plástico. Junto con el resto de tus compañeros, hacías figuras en el aire y bailabas en corro. El sábado nos fuimos al parque solitario, a volar en el columpio, a llenarnos de arena. Me agarro a tu cuerpo estrecho, abrazando esa vida que te ilumina, centro y calor de nuestras almas. Eres el centro, no solo de nosotros, de Beti y mio, sino también de otra familia que te quiere, que te proteje: Víctor, Mari y Maite. Te vas formando y educando en Jarandilla. Este lugar que pasará a tu vida como la primera llama de un recuerdo. Y sus calles y sus rincones, sus lugares, van testimoniando tus primeros años. LLegó el Carnaval. Desfile del sábado, cabalgata hasta la plaza del ayuntamiento. ´Domingo de lluvia. He caminado por la Ruta del Emperador con un grupo de portugueses de Castello Branco. Todo empapado y la vuelta, casi entera caminando tambien hasta Aldeanueva. Al llegar, todo ha sido notar tu calor de pecho y espalda, tus besos en esa carita tan fina.... Terminan las penas, comienzas tú.
lunes 21 de enero de 2008
LAS HOJAS NAVEGAN SOBRE EL AGUA DE LA GARGANTA
Navegan las hojas secas de los plátanos sobre el agua en corriente de la garganta. Hemos ido el sábado pasado al puente Parral, junto a las aguas que bajan de la sierra pelada y apenas con mojones de nieve. Allí, el sabado e incluso el domingo, con el tiempo cambiante y frio, hemos visto como navegan esas hojas pardas sobre el lomo de las aguas lisas y enérgicas. Te he dejado allí, recogiendo hojas que tirabas al agua y te reías, nos reíamos de verlas desaparecer en la hoguera espumosa de la corriente. Por las calles, las manchas de cualquier tipo, llaman tu atención y vamos deteniéndonos a cada paso para sacar un argumento: Papá, papá, eso quien lo ha hecho ? y yo te contesto: - Pues, los albañiles, un tractor, un coche, una señora. - Papá, papá, eso que es ? Y yo te voy dando una y otra explicación como puedo. Te afanas por descubrir y explicar una y otra cosa. Vamos juntos a la garganta y aunque hace frío, quieres quedarte un ratito más y me lo dices así: Un ratito más y luego nos vamos, vale, papá?. Yo te dejo,´¡ Cómo no iba a hacerlo !, a pesar de que arrecia el tiempo y es bueno cobijarse. Vas a buscar hojas y disfrutas viéndolas caer hacia abajo. Yo disfruto, viéndote en ese río de la vida que no se termina, que arrastra con sus aguas nuestro tiempo y continúa. Besitos, mi corazón, mi príncipe, niño de agua y camino.
martes 5 de febrero de 2008
DESESPERANZA. FEBRERO Y TU RECUERDO
A veces me desespero, pensando en estos días que no sufro, sino con una mirada triste y melancólica como la imagen distorsionada de un cuerpo que fallece a cada paso. Digo esto, hijo mío, porque el invierno se me cuela sin darme cuenta, porque los destellos de luz que pudieran animarme, ahora huelen a pasado, a demasiado pasado. Te imagino en Jarandilla y reposo plácidamente en esa imagen de tu infancia recorriendo sus calles. Pero yo, inquieto en una ciudad que no me pertenece, sigo subsistiendo sin darme cuenta de los días, como una retaíla de momentos hilvanados que apenas puedo deshacer. No es un lugar donde sembrar, este de calles grises. No es un lugar donde sentir que la vida transcurre fértil. Es más bien, un cementerio de sombras, de engaños. Pero sigo atento a ese presente que te viste, a ese futuro de pueblo y hogar, a esas miradas brilantes y a ese juego infinito como la ola. Sigo atento y no me culpo, es mi condena este sinfin de kilómetros y de silencios por autovía: A-66 A - 5 . Una y otra, como dos páginas enormes de un libro que releo y releo.
lunes 18 de febrero de 2008
MARZO Y VILLARALTO EN SEMANA SANTA
Hemos ido todos a Villaralto. Hace algo de mal tiempo. Juegas a los trenes con el primo Toni en el patio de la casa de nuestra familia. Mientras nos aburrimos y abusamos de lo sedentario, tú te ries y te entretas a esas actividades de juego sin parar, de juego sin pausa hasta la comida o la siesta o la noche que te espera junto a mamá. En estos días por el pueblo, hemos salido a dar una vuelta con tu moto de plástico. Por la calle Real y el camino de tierra, haciendo un giro a la izquierda y saliendo a la carretera de Villanueva del Duque. Hemos visto tractores y vacas, eso que te gusta. A ratos, te cansas y te cojo en brazos. A ratos tengo que llevarte así y con la otra mano tu juguete. Pero hace un ambiente apacible y estoy contigo. El domingo, hizo bueno. Fuimos con la tía Sacramento a su finca, "Los Pizarros", en la carretera de Villanueva del Duque. Allí encuentras mil motivos para jugar: los corderos, las ovejas, la arena, los cerdos... El tío Paco cogió un corderito recién nacido y lo acercó a tí para que lo acariciases. Después fuimos a visitar los cochinos, ya adultos. El tio te montó sobre el lomo de una cochina muy dócil y doméstica. Así, a caballo, estabas graciosísimo. Te hice fotos y videos. Como el día está bueno, apetece correr entre la hierba y las encinas. Jugamos a alcanzarte y una perrita nos sigue: se llama Sombra. Aprovechas que te voy a coger, para tirarte al suelo y abrir los brazos como encantado del sol y la paz. Te veo alejarte entre la hierba y soy infinítamente feliz viéndote así a lo lejos. Luego, me acerco a tí. Una gran sabiduría te acompaña. Yo te veo así , feliz, sonriente, gozoso, brillante y quiero ser tú de tanto que te amo. Después de comer, te fuiste con mamá, por la calle Herrería, buscando la salida por el rio hacia Hinojosa. No entendiste muy bien por qué me quedé alli, en el pueblo, mientras sentado atrás, te alejaste con mamá. Nos hemos querido y has jugado. La despedida está contenida en nuestra vida.
ABRIL DE 2008: GUITARVERA. ANA Y LOLA
Recuerdo con alegría y fascinación, con magia del pasado y al mismo tiempo con infinita emoción, aquellos momentos del fin de semana:Llegué el jueves, un día antes por ser festivo en Sevilla con motivo de la feria, que este año no pisé. Llegué en una tarde lluviosa y fresca, oliendo a primavera desde el principio y aún húmeda. Estabas, como ahora de costumbre, en el bar Sopetrán con Carla, Tere y Miguel. Allí hay un espacio para ti. El viernes, mamá se marchó hasta el sábado a Badajoz, por razones de su trabajo y nos quedamos los dos solitos. Tras la siesta fuimos a Losar, a la Plaza del Pilón, donde nos esperaban Ana y Lola, de Campanario ( Badajoz ). Ana es una señora ya madura a la que conocí junto a Lola en la reforestación en febrero en Valencia de Alcántara. Lola tiene 10 años y desde hace casi 2 viven juntas. Lola es una niña que tuvo una primera infancia difícil, pues sus padres están en la cárcel y ella fue acogida por la que ahora es su madre, aunque de vez en cuando y de manera periódica, van a la cárcel de Madrid para ver a sus padres biológicos. Ahora es una niña alegre, ágil y noble. Hemos ido a caminar un poco antes de que se hiciera de noche, hacia la garganta por el camino que sale justo enfrente del piso. Hemos caminado justo hasta la mitad más o menos, hasta llegar a la fuente y luego volver. Enseguida habéis sintonizado Lola y tú. Cogéis flores y ramas de la cuneta, mientras Ana y yo os miramos, nos alegramos y hablamos. Cogéis flores de colores: lilas, blancos, amarillos y rojos. Todo está exuberante con las últimas lluvias y hay una sensación de salubridad que nos llega hondo. A la vuelta hemos ido al piso, se han quedado allí y nosotros a casa para cenar y dormir. Hemos dormido juntos en la cama grande, después de rescatarte con los ojillos cerrados y los labios rosas del sofá. Juntos en la cama y gran parte de la noche con la luz encendida porque te daba miedo. El sábado hemos desayunado y acudido a la cita en Losar con ellas. Fuimos a dar una vuelta a Valverde y descubrimos una fiesta popular: Guitarvera. Actuaciones de grupos de folclore y ambiente en la plaza. Te escondes detrás de los coches con Lola para darnos un susto. Saltas sobre un escenario de maderas en la plaza de Villanueva, ruedas por el suelo, mojas el camión de juguete en los regueros de la calle, encuentras un poco de arena donde jugar, algo que recoger, algún bichito pequeño que llamó tu atención y entonces preguntas: ¿ que es esto?. Hemos comprado helados. Coges uno, apenas lo saboreas y se te cae al suelo. Corre por la calle un reguero de agua hacia las afueras. Ana te ha montado en un burro, mientras voy a dejar a Chicho en el coche. Hemos pasado un buen rato, comiendo dulces caseros y bebiendo vino del lugar ( tu, zumo ) y luego hemos ido a Villanueva y a comer al lado de la Garganta del Diablo. Parecemos una familia. Te vas fijando en todo y correteas y juegas cuando puedes. Te veo mancharte las mangas de fresa y de barro y nada me importa. Te veo jugar y voy a tu lado. Quisiera meterme en tus juegos, pero son tuyos, son tu historia. Quisiera adornarte por dentro con flores y pellizcos, pero ese cuerpo que te cobija y este tiempo, te pertenecen. Te pertenecen, hijo mío, estos momentos que nos regalas. Juegas en los pasillos de la Vera, bajo sus bosques, junto a sus aguas que ahora se arrojan como un cántaro abierto buscando el Tiétar. Es un combustible inagotable tu mirada, tu caminar inquieto, cantando canciones de navidad y haciendo reir al que pasa. Llegó mamá por la tarde un tanto aturdida y enfadada, un tanto agobiada. He ido a dormir a Losar con Lola y Ana en el salón. He compartido mi primera noche con alguien, con esa niña que ahora es esperanza. Al día siguiente, domingo por la mañana, fuimos de nuevo a Villanueva y comimos tasajo de cabra en la plaza Aniceto Marinas y fuimos a ver a esos grupos de los pueblos que cantaban y bailaban dando vueltas en sus danzas populares con trajes de colores. Casi llueve, casi, pero no. Hemos comido a la salida de Villanueva en dirección a Valverde, frente a un parquecito. Como siempre, la comida es secundaria para ti y atiendes más al juego y al refresco. Volátil como tú solo sabes ser, ingrávido, pajarillo de luz. .
lunes 24 de marzo de 2008
CAMINANDO SOBRE LA ARENA
Tus pies desnudos pisan la arena de La Malagueta. Te veo hundir esos deditos bajo el remolino de agua espumosa e irte con esa marea hacia dentro. Bajo las listas coloreadas de tu falda, abierta, volátil, te sumerges en ese ruido de olas, sin miedo, ondeando al viento las hebras de tu pelo, veleros negros hacia el arco iris. Llueve o casi llueve . Es agua todo lo nuestro, también tus piernas, también tu boca. Tu vientre se me abre entre las barquitas de colores y el contraste de las nubes, entre el ocaso por detrás y el viento por delante. Descansas delante mía, aún de pie, reclinándote hacia atrás con tu cuello tirante. Te entregas al mar y a mis manos, tobogán de tu cuerpo, deslizante, húmedo.
Nieve y primavera. 28 de abril de 2008
Último fin de semana de abril. Calor como de verano, mangas cortas, insectos, flores, sudor… Viajo a Jarandilla haciendo escala en Monasterio para el almuerzo y llego a casa, a tu entorno, a tus juguetes, a tus pistas de tierra en la terraza donde dejas marcadas las huellas de los coches, los camiones y los tractores con la tierra que le pides prestada al acebo. Viajo a Jarandilla, con mis apuntes de trastornos de la lengua escrita, con mis prisas sin fin y me paro delante tuya para que me acaricies con tu mirada. Tus manos manchadas de tierra, la ropa entera, el pecho de la camiseta empapado de tu baba, tu juego… Salimos a la plaza, preparan la novena de la virgen de Sopetrán. Hay ajetreo con las reliquias, huele a flores, a lilas , a rosas. La tarde nos cae dentro del bar Sopetrán. Vuelvo a Losar para dormir. El sábado me quedé un rato estudiando por la mañana y luego fui a buscarte. Mamá está enferma, con fiebre, vómitos.. y yo, trato de consolarte. Por la mediodía fuimos al bar “ El Pregonero”. Te subo a caballo y cabalgamos por la calle. A mi espalda, vas riéndote como loco, cuando doy un viraje y cambio de sentido. Vamos a la finca, aún muy húmeda, llena de hierba ya y te quedas prendado con las telarañas gigantes y los insectos, mientras voy repasando los arbolitos. Nos hemos metido un poco en la garganta, solo los pies, abajo, en el puente Parral. El agua baja muy fría, pero hace mucho calor. Has traído un barco pirata sin vela y un cocodrilo. Al barco lo pusimos a navegar, pero se lo llevó la corriente, tras un tiempo luchando con la cascada. Lo miramos desde una piedra de granito, mientras te sostenía delante mía. Los dos descalzos, tú, sin pantalones también. Te entretienes en buscarte entre los dedos de los pies, alguna pizca de suciedad y de paso, entre los míos también. Me siento verdaderamente feliz, en ese lugar, bajo el puente, al fondo, las colinas aún nevadas, el agua alrededor nuestra caminando hacia el Tiétar y tu, entre mis brazos, pequeñito y dulce, piel con piel a los primeros mimos de la primavera cálida. Juegas a tirar cosas al agua, piedras gordotas, piñas que encuentras. Te miro cuando corres y de pronto paras y te agachas porque has visto un insecto en el suelo o sobre una hierba y curioseas y te llama la atención. Caminando a tu lado me siento dichoso y bajo los soportales del ayuntamiento, te veo girar sobre el soporte de las sombrillas o simulando llamar por teléfono. Pero hay que volver y la carretera espera con su continuidad de lineas paralelas y horas pensando.
DIVINA PASTORA. MAYO 2008
Te veo llegar a Villaralto, medio dormido en tu sillita en la parte de atrás del coche de mamá. Te veo bajar y aún tímido, centrando la atención del abuelo, de la mia propia y de la gente que pasa por la calle. Villaralto es otro pueblo que te pertenece de algún modo, como me pertenece a mí. Mis recuerdos de infancia y primera juventud, son para este pueblo y los tuyos, lo están siendo para Jarandilla. Pero cuando vienes a este lugar, me siento muy dichoso, paseando contigo y a veces cogiéndote en brazos cuando estás cansado, por las calles y rincones. Llevándote a lugares amplios y a casa de las tías. El sábado, mamá se fue a una boda a Marmolejo y nos quedamos solos a disposición de nuestro tiempo. Fuimos allí, donde la tía Sacramento a Los Pizarros. Te entretienes lanzando piedras sobre la lona que cubre la piscina y que está llena de agua de lluvia. Sobre un montón de tierra acabas de ensuciar el pantalón jugando con la pala y a duras penas me haces caso cuando te digo que te pongas en la sombra. Hemos comido lo que se guisa: carne estofada y otras cosas. Luego, cuando llegó más gente y dentro de la casa, te llevé a dormir la siesta sin pañal y rotando por varios cuartos. No te quedabas dormido porque te molestaba el ruido que hacíamos los mayores y en la última cama me eché contigo un ratito y enseguida te pusiste a respirar fuerte y me dí cuenta que te habías dormido. Allí te quedaste un buen rato. Tenía un poco de miedo de que te orinases encima, pero no fue así y te levantaste sequito sobre las seis de la tarde y estabas detrás de la puerta, esta entreabierta , y tú sin atreverte a salir de la habitación. Luego, de nuevo centrando la atención de todos, te pusiste a golpear a modo de orquesta de percusión, unos almireces de metal que habia por allí y a ti se te antojaba una música la mar de interesante. Vas de un sitio para otro inundándolo de alegría y esa sonrisa que te achina la cara.
Ya orinas de pie y me hace gracia, porque con una mano apuntas el chorro para la taza y la otra te la colocas detrás como un torero, sobre los riñones. Esto tiene gracia y además quieres que te vean . El domingo nos fuimos al campo, a la romería. Vimos las carrozas desde la plaza de Peñas y yo te tenía cogido en brazos. Más abajo, había caballos y jinetes y fuiste tomando debida cuenta de ello. Nos fuimos al campo. Juegas con las cosas, con nosotros, con las plantas. Riegas con una garrafa que trajimos para beber, una encina medianilla. Me gusta ese gesto, pero tuve que bajar contigo al rio, calor, a por agua con la garrafa, para seguir regando.
Tempranito, después de comer, te fuiste con mamá a Jarandilla. Cuando me despido de ti e incluso ahora recordándolo, se me hace un nudo en la garganta, como si no te fuera a ver más, e incluso se me empañan los ojillos.
6 de mayo 2008
EN BADAJOZ, TALAVERA LA REAL. SEPTIEMBRE 2008
Han pasado algunos meses. Muchas cosas por medio. Ahora es septiembre. En verano, en julio, mientras compartíamos tiempo en las mañanas calurosas de julio dentro de la piscina infantil de Jarandilla, recién estrenada, en el Boletín del Ministerio de Defensa, salía publicada una vacante para Talavera la Real. Era el día 9 de julio, pero yo estaba contigo de vacaciones en una de esas mañanas calurosas, algo tediosas, viéndote saltar y volar sobre la piscina con los manguitos. Fueron quince días continuados y al volver a la Enfermería, repasé los boletines de los días que había estado ausente. Para mi sorpresa, ví publicada la vacante, junto con otra en Salamanca y observé casi con pavor, que el plazo de presentación de instancias, había pasado ya. Subí las escaleras hacia la segunda planta en busca del Capitán Vega, encargado del negociado de personal y con una mirada de desesperación, le rogué que viera la posibilidad de solicitar la vacante. A veces la vida, el destino, el azar, no lo sé bien, te conduce donde quiere, en el momento preciso. Acabo de terminar la carrera de Maestro de Educación Especial. Una compañera me informó de los resultados de las últimas notas y con ello, concluí un largo camino de más de 13 años de estudios, interrumpidos, jalonados con sucesos, pero concluidos al fin. Tras esto, llegó esa vacante, esa posibilidd de cambiar de lugar de trabajo, de vida, de estar más cerca de ti. Un error en la publicación de las vacantes. Un error cometido quizá por algún funcionario despistado o quien sabe por qué motivo oculto, intencionado, mágico, secreto, hizo que el plazo de presentación de vacantes se prorrogara por tres días más y justo fue cuando pude solicitarla. Podía haber salido todo de otro modo, podía haber disfrutado el mes de vacaciones de manera continuada y nada de esto hubiera sucedido. Pero el destino se impuso y ahora estoy en Talavera la Real, con destino en la S.E.A., contabilidad. Llegué a la base tras diez días de permiso de incorporación, en la noche del 31 de agosto de 2008, con el coche cargado hasta arriba y dispuesto a enfrentarme a una nueva realidad. Había estado en Jarandilla contigo, última parada antes de entrar por las puertas de la base, ubicada al lado de la antigua Nacional V, Madrid – Lisboa, en el kilómetro 386. Rebasé la puerta de control y me asignaron una habitación en el pabellón de Cabos primeros, la número 3. Desde aquí comienza una nueva historia, una nueva ciudad, un nuevo trabajo, ambiente, circunstancias, un nuevo paisaje, en la mañana del 1 de septiembre de 2008.