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CUMPLES 4 AÑOS. JARANDILLA 6 OCTUBRE 2008

Lunes 6 de octubre de 2008. He tomado el día libre. Un sol espléndido a pesar de algo de fresquito por la noche. Ayer fuimos al circo, “Circo Atlántico”, instalado al lado del instituto. Lo pasamos bien, viendo a los payasos y a los reptiles desfilar. El día de tu cumpleaños, te acompañamos mamá, la tía Corina y yo en el cole, para que lo celebraras con tus compañeros. Llevó mamá zumos y una tarta en forma de barco pirata. Ese ha sido el motivo principal de este cumple. El mundo de los piratas. Y en torno a él, ha comprado toda clase de menaje para celebrarlo. Por la tarde, en la terraza de La Palmera, o donde Carmen, como tú dices, celebramos el cumple para todos, para tus amiguitos, para sus padres y para nosotros. Decoración a propósito y la ilusión de tu cara. Te compramos un coche que habla y que anda solo y mucha, mucha ropa que trajeron las mamás de los niños. Una gran tarta, aperitivos, raciones…. Llegas a los cuatro años con una pupita bajo la nariz y el pelo muy corto por obra de Maite. Eres un alma inquieta y un cuerpecillo que no se detiene. Por la mañana fui a plantar un alcornoque que crié en una maceta, en la finca, junto a la pared. Cumples 4 añitos manchada la cara de nata, pintada la mejilla de color rosa, lleno de ilusión y energía.

Te gusta abrir el portamaletas del coche, ya puedes hacerlo, y sacar cosas. Vas corriendo por los caminos.

 

FUIMOS EN TREN A TALAVERA DE LA REINA. NOVIEMBRE 2008

  

El sábado pasado, día 1 de noviembre, cogimos el tren en Navalmoral, para ir a Talavera para pasar el día allí y montarte en tren, que sabíamos que te iba a gustar. Llegamos a la estación, mamá de guardia en el Centro de Salud de Navalmoral, y cogimos un talgo que en 35 minutos nos dejó en nuestro destino. Talavera es una pequeña ciudad con grandes edificios. Fuimos caminando hacia el centro, parando en varios parquecitos, donde jugabas con los juegos instalados allí. La noche anterior llovió y había charcos. Ibas caminando para meterte dentro de ellos, pero yo, lógicamente, no te dejaba. Llegamos al parque de El Prado. Una zona de recreo , esparcimiento, distracción. Allí conocimos a Noelia y su mamá Gema. Noelia pronto cumplirá 4 años. Jugaste con ella en el tobogán, pero intentando ponerte siempre delante y subiendo por la rampa, en lugar de las escaleras , para tomar ventaja en el descenso. Esto no nos gustó y tuvimos que reprimirte un poco para que la niña se lanzara también.

Luego vino lo interesante. Como tenías hambre y buscabas galletas en mi mochila, fuimos a buscar un lugar para comer. Encontramos un Burger y allí pedimos un menú de esos en bandeja. Te comiste sin rechistar, enfrente mía, unos trocitos mordisqueados de pequeñas croquetas de pollo y patatas fritas con una fanta de naranja con pajita. Te pusiste perdido con el refresco, saltaste por encima de los sillones, las mesas y te llenaste de helado de vainilla. Pero fue muy emocionante compartir contigo. Luego volvimos al parque porque habíamos quedado con Gema para compartir la tarde. Antes, anduviste subiéndote a una persiana metálica con agujeros en una calle peatonal. Llegamos al parque y fuimos con Gema a tomar un café a un bar del mismo parque. Te entretuviste sacando servilletas de papel de un servilletero y tirándolas por el suelo. Luego, dimos un paseo, te montaste en los colúmpios y regresamos a la estación del tren con el coche de Gema y tú detrás en la sillita. Llegamos justo para coger el tren de vuelta que tenía previsto salir a las 18:03, un talgo también. Pero estaba averiado en Madrid y al final devolvimos el billete. Me sentí un poco agobiado. Llamé por teléfono a mamá mientras tú jugabas en los alrededores de la estación con objetos que te encontrabas por ahí. Fuimos a la estación de autobuses y esperamos el autobús de las 8 de la tarde. Mientras, fuimos a tomar la merienda a la cafetería del hotel que está al lado, ya que la estación no posee este servicio. Allí, nos sentamos en una mesa. Tú, en una banqueta de la barra, regulable en altura, con tu colacao con pajita y dulce. Yo, enfrente tuya. Momentos verdaderamente emocionantes. Practicamos la magia de la risa , sonriéndonos mutuamente hasta reir casi a carcajadas. Tú me miras con tu carita risueña y esos ojos que se te achinan cuando ríes. Me he sentido verdaderamente feliz, contigo al lado, enfrente, llenándote la boca y la ropa de colacao. Feliz y dichoso, Carlos, mi niño. Gracias una vez más por estos momentos.

Esperamos al autobús en la estación, destrozabas mi bolígrafo, desarmándolo y luego bajamos al andén. Una señora de Nicaragua espera a su novio. Eres atrevido con ella y le preguntas su nombre, su edad… Por fin en el autobús. Te quedaste dormido en la oscuridad de la carretera, en el calor del interior, entre mis brazos… Ya ocupas los dos asientos tumbado y siento tu respiración entre mi regazo. Al lado hay una chica americana escuchando música y un chico rumano que recibe mensajitos a través del chat en su ordenador portátil , de una chica que está al otro lado, quién sabe donde. De vez en cuando la chica le manda besos cibernéticos, besos virtuales, que suenan, a tu parecer como “pájaros gruñones”. Recibe el chico los besos y al mismo momento tú exclamas : “- Donde está ese pájaro gruñón, papá?”. Me hace mucha gracia todo eso y te dejo dormir hasta Navalmoral. Luego, en el coche, medio dormido detrás, no dices nada hasta llegar a casa donde nos espera la tía Corina con la hospitalidad y la cena.

El domingo día 2 fuímos de excursión en el coche de mamá y con la tía Corina, pero sin mamá, al refugio de El Brezo, siguiendo el camino arriba de la piscina natural de Losar. Muchas curvas y algo mal el camino, pero al final arriba los tres. Hemos dado un paseo por un último camino hasta observar una impresionante vista de la sierra toda nevada en el pico de la Covacha y alrededores. Hemos hecho fotos y después recogido leña y ramitas para quemar dentro del refugio en la chimenea. El refugio está un poco maltratado y sucio, pero en fin, nos apañamos. Pusimos castañas que compró mamá, en una lata con agujeros y sobre las brasas y el fuego. Antes, me entretuve rajándolas un poco con una navaja para que entrara el calor. Vas y vienes en busca de cosas para quemar y toda tu ilusión era hacer esto, estar cerca del fuego, tirar cartones, ver las llamas, abrir tus ojos a la palpitación y fascinación del fuego, a su poder magnético. Asamos castañitas ( calbotes ) y cuando ya estuvimos un buen rato allí, regresamos a casa, con el olor a humo, la mente despejada, los ojos repletos de maravillas naturales.

 

RECUERDOS. 27 NOVIEMBRE 2008

Hablas, me hablas al teléfono con ese timbre inconfundible. Te llamo desde cualquier lugar, de noche ya, con el otoño bien entrado. Recibo entonces tu voz infantil, fresca, naciente, recién estrenado tu nuevo vocabulario de palabras. Tu acento, mitad extremeño, mitad castellano por la influencia de mamá, me resulta gracioso, simpático, emocionante. Se marchó a Oradea la tía Corina, después de varios meses en España para lo de la quimioterapia. Ella tenía muchas ganas de regresar a Rumanía, pero la vamos  a echar de menos. Íbamos los domingos a mediodía a la Plaza Mayor, en Jarandilla, a tomarnos algo y picar raciones con Víctor y Mari. En ese entorno de los alrededores de La Botica, juegas, subes las escaleras de la vivienda del rincón, bajo los soportales. Algunas veces tiras cosas desde arriba. Te gusta tirar cosas. Cuando pasamos por algún lugar donde hay agua embalsada y piedras cerca, te gusta arrojar y quizá sea por ver como se sumerge la piedra en el agua, por el sonido o bien por cómo salpica al caer. Hace dos fines de semana, fuímos a la finca a encender y quemar los rastrojos. Todo iba ardiendo presa de las llamas y la paja seca se dejaba arrasar por los fuegos. Yo veía como se te ponía la cara roja. Entonces, te reñía de vez en cuando para que no te acercaras demasiado a las llamas. Me hacías caso temporalmente pero luego, te acercabas de nuevo para prender alguna ramita o algún manojo de paja y eso te gustaba mucho. Ver el fuego, sentirlo y desearlo. Llegamos a casa oliendo a humo y tú con los alrededores de la nariz manchados de negro, pero habiendo disfrutado de lo lindo.

ESOS CAMPOS HÚMEDOS. 12 ENERO 2009

Voy a recordar un poquito: Estaba con Carlos en medio de la finca, quemando rastrojos. Le gusta el fuego y cualquier cosa que arda, es buena para alimentarlo. Voy de aquí para allá y él descubre nuevos lugares con pasto. Me pide el encendedor. Está muy abrigado, pequeño, agachado sobre la llamita. Quiero que se pierda un poquito, que explore. No está mal, no me parece mal. Hemos vuelto a casa, oliendo a humo, el coche estaba manchado de tierra, de barro, de olor a perro.