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feranza

SOBRE LOS PUEBLOS. PARA GELVES

 

Luminoso,
entre los naranjales.
Un río quieto,
verdioscuro.
Tobogán continuo
de mis edades.

Corre un aire
de mar imponente,
de ola rasgada.
Viento que hace velas
con mis sábanas
y que vuela veleros
por tu ventana.

Sobre las terrazas
y las azoteas,
tiendo mi mano
para que tú me veas.

Los tejaditos,
ondulados en tierra,
argamasa de mar,
ola cubierta
y a trocitos,
su barquita de cristal.

Gelves
es tu pueblo,
¡ torero ¡.
En la plaza te lloran
seis palmeras,
seis manojos doblados
de tanta pena,
seis manos aplaudiendo
tus faenas.

Busca tu curva,
río mío,
tu cintura de pueblos.
Busca tu cristal,
tu aire, tu sueño,
tu lenta voz.
Que yo hallaré
en tu camino
mi reflejo.

Antonio Fernández Plaza
Gelves, mirador de Sevilla, mediodía 13 diciembre 1998

TUS OJOS

Tus ojos son,un trampolín hacia el marque en ellos mismos,sin tú saberlo,está contenido.Tus ojos líquidoscomo el viento de agua,como la brisa suelta,cabello de sal,por la playa.Tus ojos son,el diluvio oceánicode tu mirada.Te recuerdo llorando,porque me acuerdode agua saladay de aquella curva arenosabajo el perfume de los pinosy de tu boca pegajosa,mordiendo mi barbilla,mientras te pellizcabaalterando el ordende tus células escamadas.Y volvíamos colorados,con las manos suciasde arena y tomatey una mancha rojadebajo de los ojos,deslumbrados de atardecer,saciados de olas,satisfechos de sol,ebrios de amarillo,como un cuadroen tus pupilasdonde siempre es verano.Y el pasto secose dejaba acariciarpor el viento,en movimiento pendular,que era la última nanaantes de dormir,olorosos a marino,sobre mi cama marítima,marea blancaen nuestro barquito.Tus ojosentonces,antes de cerrarse,debidos a la Luna,que celosa de amorse dejaba alcanzar,volvían a reclamar,con su intensa redondezsoleada,abierta como ardiendo,de nuevo , nuevos mares,de nuevo, nuevas playas,de nuevo, mi cuerpo extenso,junto al tuyoy así siempre,entendiendo el tiempocomo una esfera planetariaque no dejara de rodar.Yo,ni ahora,ni ayer,ni nunca,ni nadaque esté contenidodentro de mí,te podrá decir que no,que aquello pasó,que ya no existe,que es un sueño,que se acaba y se va,como una pompa de jabón,por donde la quieran llevar.Por eso,estos versos.Por eso,porque sin aquello,sin ti sobre la arena,sin tu olor a las algasque se pegaban a los pies,sin tus besos de oro,yo estaría asesinandopara siempre,con un puñalde madera astillada,el pez de colores,el boceto de niñoque con el pincel de los dedossobre nuestros cuerposdibujamos.Estación de ferrocarril de Granada, 7 de mayo de 1999



UNA SEMILLA QUE NO GERMINÓ

Una semilla que no germinó y queseguramente era una semilla fuerte.Ibas camino de ser, de existir,de encontrarte de frentecon la luz salpicada de la mañana.Te agarraste a la vidacomo el musgo en la vieja piedra¡ verde sueño que tú me niegas!.Ibas a ser camino del tiempo,arena, viento y dolor,camino de la especie:movimiento y calor.Y no querías sino parecertecada vez más a ti mismo,agarrándote a tus líneascasi definidas en tu presente ansiosoque con uñas se deslizahaciendo surcos bajos las aguashacia la luz y la vida.¡Alma de pintor!.Con tus pinturas, tu dibujo.Con tus manos, tu lienzo.¡Cortas palabras! : proyecto, forma y concepto.Y como no te escuchaban, empujaste fuerteal cristal de mi sentimiento,que ahora es llanto, lamento.Luego el vino, la inútil palabra lisiada,destrozada, desangrada, nada.Y no fuiste quizá porque te olvidastecomponer las notas verticalesy las coordenadas del tiempo preciso.Quizá fue, ¡ quién sabe!porque el otoño devorador te quiso para sus hojaso porque te echaban de menoslas cunetas cubiertas de grama,cunetas de mi pena, caminos de tu calma.¡ Alma tan vacía, alegría tan hueca!.Campanas de placenta doblaban por nosotros,oculta tras la nieblaespesa de tus ojos!Sevilla, 2/dic./97 y 3/abril/98

A UN LIMÓN

Limón,prefectura de solrecaudado en formas,esencia de amarillo,redondez,ácido oculto,constitución de sierra,lágrima de ámbar,esbeltez.Alegría de patioes el limonero,porosidad en clave de piel,cuando despierta febreroy cuando cae de tus manosun amarillo reguero.Limón para los ojos,anhelantes de manos,de alcance,de desgarro.Juego entre el hombrey el árbol.Limón,afilado en sabor,agridulce de labios,sabroso en colorcuando el campo colmadodispone su ensaladade tierra y calorUn limón llenala cavidad de mi mano,desprendiendo su jugo perfumado,su análisis de agua,su inmensidad líquidapor mis dedos,a mi olfato.Girar un limón,tocarlo,comprobarlo,es como cogerentre las manos,la rueda amarilla,gualda,de tu calendarioEn Tablada, 22 de febrero de 1999


EN LA ALAMEDA DE HERCULES. SEVILLA

Bajo tu tesoro de piel, terciopelo lúcido que arrastra el solhacia la penumbra, he sucumbido por mi boca,apenas abierta, pero con flujo imparable de intencionesBajo tu tesoro de piel, yo he naufragado toda lanoche tarde en esta rueda de pensamientos queahora convergen en la lunaBajo tu tesoro de piel yo vivo deshilachando míAlma, como un corazón roto, resquebrajado,herido con arma blanca.Ahora, cabizbajo, contemplo como la noche meenfría la nucay no doy un paso sin recordarte,aún en la penumbra de este día que estáenvejeciendo con el luto de las horasque pasamos sin vernos.Para Marina. Antonio

   16/02/2006

AMOR SIN PROMESA

Aunque la promesa
se haya roto,
por la decadencia del beso,
por los cortes
que otras bocas
hicieron en tu corazón,
tú, ahora mismo,
con las manos de la niña,
ampliadas en suavidad,
acaricias mis brazos,
reavivando el vello
con tus labios.

Proclamas el amor
sin gritos, sin ecos.
Y doblas tu corazón,
antes afanado a la entrega,
al verso.
Al poema que quiere
volar sobre los nidos,
sobre los agujeros,
sobre la oscuridad.
Al poema
en trazos finos
sobre el papel,
como un bote salvavidas,
como la última oportunidad
en ti encarnada,
en tu pecho elevada,
para el amor.
Ni siquiera
en relación
te basas.
Prescindes de todo,
de todos,
de toda cosa,
afilada o redonda,
de toda palabra
e incluso,
del sabor de los besos.
Todo estas,
dispuesta a dejar,
a abandonar en la cuneta,
menos el amor,
para el que te rindes ciega,
para el que te inclinas
hasta tocar el suelo
con tu boca.

En tu disciplina amorosa
te corriges constantemente,
buscando el camino,
sin treguas, sin pintura
sin cerco,
palpitante, desbordante,
hacia el beso.

Tus labios, amor mío,
siempre dispuestos.
No nace dentro
de tu sementera,
más que trigo puro
y espiga cosechada,
dorada y fértil
para el pan
que voy comiendo
migaja a migaja,
como un pájaro hambriento
que no deja de volar.
En tren hacia Granada. 7 de mayo de 1999

CANCION DE AMOR EN FEBRERO

Febrero,Fiebre anidandoEn el recuerdo.Veo ya tu cara petrificada.¿Qué sucede con la sangrey con los perfúmenes de los besos,con ese pozo sin fondodonde voy a refrescarme,sediento?Vida mía, mi aliento,Mi razón, mis razones,Mi alimento.Te echo de menos“mie dor de tine”,¿Y el sentimiento?,¿quién pone letra al sentimiento?,¿quién lo deja en casa?,cuando sale todo tu cuerpogritando por las calles sin consuelo:- ¡ Escúchame!- ¡ Ven y arrójate!- ¡ Tírate a mi pecho!- ¡ Escarba y huye!- ¡ Desgarra tu abrigo!,- ¡ Descúbrete, desnuda tu piel!,- ¡ Descálzate y corre!,- ¡ Aráñame por dentro!.Destroza mi ansiedad,mi dolor, mi desesperación,con bocados de fiera,con salvajes rozadurasde enamorada en celo.Yo ya no quiero vivir así,En esta cárcel vacía,sin techo, sin colores, sin lágrimas.Yo quiero un escarmiento carnicero:“Un cuchillo que me atraviese lento,que me destroce mi forro,mi pijama, mi chubasquero,que me saque la sangrey la bata con fuerza,con vigor,hasta quitarle el sueño,hasta dejarla sin color,como el viento.Y hasta que puedas bebértelaY te llene por dentro,Como llena de vida febrero,Al almendro.Pentru Ionuca. 14/02/2006




BUDAPEST

Te fuiste por el río de Budapest,como una rosacubierta de nieve.Y esos puentes que cruzaban el Danubio:Szabadság Híd ( Puente de la Libertad ),Erzsébet Hid ( Puente de Isabel ),Széchenyi Lánchíd ( Puentes de las Cadenas),solo eran cuerdas flojaspor donde nuestro amor infantilcaminaba inseguro,agarrado de unas manoscubiertas de tela.Quedarán aquellas noches locasen el hotel FlamencoHabitación 317, calle Tas Vezérdesde donde, asomada a la ventana,me esperabas impaciente,En esa noche congelada de enero,desde donde podíamos ver,la vegetación muerta del Budai park.Ahora revivo: nuestros cuerpos entre las sábanas,tu pelo de oro enredado entre mis dedos,palabras, versos, caricias traviesas explorándote,aventureras en tu piel,buscando un más allá que no llegó.Éramos juguetes de nuestra pasión,nada quedó en nuestro equipaje,nada en nuestra intención.Todo se desbordó entre aquellas paredes sin horas,sin tiempo ni división.Pero llegó el final, desperté.Y te fuiste de madrugadacomo las amantes de la noche.Y te llevó el aguacomo a las cartas y a los besos,.como a los sueños,pompa de jabón.Ya no arderán las calles de Buda,ni el Mercado Central: Nagy-vásárcsarnokcon nuestro corazón flameante,ni los bares donde nos refugiábamos del fríoni las cafeterías, ni los restaurantes, City Panzio Pilvaxadornarán sus paredes con nuestras palabrasdeliciosas, atrevidas, descaradas:“Setea amantilor se stinge cu saruturi”.Se enfriarán las acerasmás que nunca.No volverán nuestros pasos,ni podré besarte en el jardín helado,ni comeremos a medias covrig ,demasiado salado.Y ese vagón de trendonde nos prometimos volver,no verá nuestras manos inquietasbuscarse bajo la mesa,para las caricias, para el deseo.El vapor de las termas,“Baross tér”ocultará para siempre tu cara,en un sueño que no estoy seguro,si existió algún día,como una ilusión rota,naúfraga envuelta en la nieblade aquellos días para nosotros.Y donde antes tu perfume: “ode a la joie,”volvía locos mis sentidos,solo me queda ahorael olor a humo de tus palabras,en un trozo de papelque se desmorona entre mis dedos.Budapest, 13,14 y 15 de enero  En Sevilla, 24 de marzo de 2006




ESCRITOS RECUPERADOS. 19 ABRIL 2007

Sabes...?   Estás preciosa con ese vestido rojo, ese pelo negro, esos ojos llenos de vida. Cuando me acerco a tí, todo mi cuerpo se estremece y como un volcán en erupción, arrasas con tu calor todo lo que encuentras a tu paso. Me ciegas con tu mirada. Al declinar la tarde, el sol, reflejado en tus ojos, aparece hermoso. Sin tí, no sería nada más que una bola de fuego, sin forma ni contenido, pero cuando despiertas por la mañana y abres los ojos, toda su fuerza vierte en tí. Tus pupilas un pozo sin fondo, oscuro y misterioso. Tu frente, cálida frente, un campo de trigales en el estío. Mujer andaluza, de tí me enamoro.

  En la Feria de Sevilla, 28 de abril de 1992

La vida es el ruido de un tren que llega y el ruido de un tren que se va.

 

 

23 de septiembre de 1992

Calle Volateros del pueblo jienense de Arjona. Tarde gris. Casas blancas. Se respira un aire puro, limpio. Olivos y más olivos. Algún que otro cortijito blanco. LLueve. El silencio es absoluto, sepulcral. Me encuentro bien, relajado, sereno.. Una chiquilla morena de ojos grandes, delgada, que reune los caracteres de una gitana, a mi lado, desnuda, tierna, en medio del olivar verde. Todo me hace feliz, me agrada en sumo grado. Desde Arjona amo Andalucía. En la esencia del campo andaluz, está el origen de mi vida y la razón de vivir.

Desde Sevilla, mirando a los olivos de Jaen en Arjona 13 de octubre de 1992

"LLoro, porque he olvidado lo que tenía que olvidar y tú me lo has recordado"

sabado 11 de julio de 1992

Cantalarrana en un día soleado , sale a tomar el sol desde por la mañana muy tempranito, hasta altas horas de la noche. Cantalarrana no está loco, tampoco le va eso de hacer lo qeu los demás quisieran y no pueden: Cantalarrana es una persona singular, porque, y según dice él, no ve nada en este mundo tan hermoso como una puesta de sol o como un amanecer en la playa. Este insigne personaje, descuida su aseo personal habitualmente y quizá no tanto por la pereza sino más bien porque produce en su cuerpo una extraña sensación de bienestar felino. Eso de verse siempre con la misma piel sudorosa, pegajosa, hasta el extremo de que se hace repugnante, le proporciona una satisfacción sin precedentes. " El olor de la piel atrae el instinto", jura y promete al verse asediado por tanta mirada curiosa.

17 de junio de 1992

CARLOS SEPTIEMBRE DE 2006

Vuelvo una vez más, dejando atrás ese recuerdo tan vivo. Eres el niño que recoge las piñas en el parque, que señala con el dedo las copas de los pinos, que recoge las piedras para echarlas a la fuente o lanzarlas simplemente. Vuelvo con mi pena a la ciudad de siempre y revivo con nostalgia y mojándome en lágrimas aquellos momentos : los dos solos.
Te gusta emocionarte por todo: los camiones, que yacen aparcados, inmóviles, para ti se convierte en figuras emocionantes, enormes y de colores. Los helicópteros que aletean con sus ruidos mecánicos por el cielo, son para ti objetos cargados de valor y significado. También, como no, la luna con su inquietante blancura e incluso en el día.
En la playa de Conil, la Fuente del Gallo, te escapabas hacia el agua, al borde de las olas, girando sobre la arena mojada, tragando agua salada. Y cuando te lo nombro me dices: “Más, más ..., ¡ playa, playa!
Trato de revivir con la garganta aprisionada por la pena de no tenerte, aquellos instantes en los que te cogía en brazos, en los que paseaba contigo por lugares solitarios: sostienes con tus manitas esa vieja manguera, mientras un chorro de agua generosa riega el membrillo abandonado o el madroño que espera madurar su fruto. Hemos echado agua al olivo del camino. Yo me agacho detrás de ti y guío la actividad que juntos emprendemos, esa generosa virtud de dar agua a la planta.
Se te escapó de entre los dedos la goma y te salpicó en la cara un chorro de agua, pero no importa, caían las gotas de tus cejas y de tu frente y tú seguías allí, sorprendido y sin inmutarte para no romper la concentración, esa magia que yo vi en tu mirada fija en el árbol y en el agua que le sacia. Te digo despacito, al oído, lo que va sucediendo. Luego, te quedaste a mi lado, mientras yo continuaba, arrojando piedras por encima de la pared, para volver a recogerlas de nuevo.
En la garganta, bajo el puente, al lado de agua y dentro de ella, recoges piedrecitas como cangrejos, e incluso algunas más grandes, que alzas como un triunfo, para tirarlas luego y ver como rompen el agua y hacen ruido. Esto te encanta. Yo también disfruto contigo.
En el sofá, a la hora de la siesta, me traes algunos objetos de una caja de metal, pero ya cansado y como una anestesia te doy un biberón calentito y poco a poco te vas quedando sin fuerzas: tu manita poco a poco se va paralizando y el sueño te recoge con en su regazo. Estás solo con el pañal, casi desnudo y observo la longitud de tu cuerpito que aún no llega a los dos años. Niño que crece, entre los caminos, parques, piedras, piñas y agua; entre dibujos, camiones, lunas y helicópteros, entre esa comida que no acabas y esa siesta que no duermes. Eres el niño que ataca a las persianas, que escribe sobre el mantel, que moja la almohada de sudor, que llora con desesperación cuando se va su madre...
continuará
jueves 19 de abril de 2007

PARA EL BAR MIRADO "EMILIO" DE CASTRIL, GRANADA

¡ Qué gusto es,
sentirse así,
dentro del bar !,
buscando el abrigo
de esta noche abrileña,
suave pero aún fresca
y dejarme caer
por este rincón tan histórico:
Bar Emilio,
todo un museo,
sin piezas ni cartón,
sino de vida.
Que va ganando en vigor
cuando cruzas sus puertas,
donde reposa apacible
el perro
y resuena con bravura
el dominó.
Es un lugar
de viejos,
y de humo,
de viajeros
y curiosos,
errantes
y ociosos,
de pobres
y ocupados
que se encuentran
y de ricos solitarios
que se pierden.
Prolonga su solera
un velador,
de música, nostalgia
y tiempo,
de agua cantarina
y de viento.
Un mirador
sobre la villa serrana,
roquera,
surcada por múltiples
nacimientos
y por sueño,
marinera.
de esta villa de reposo,
de bienaventuranza
y de gozo,
de paseo
íntimo y apacible,
colorido y vegetal,
donde no hay esquina
que no te espere,
ni calleja seductora
que no te ciegue.
Y en el suelo
su leyenda:
una llamada
a un hito,
a un hombre,
al ser humano
que se pierde
en la taberna,
sin soltarse de la mano.

Castril, 10 de abril de 20056


CONFESIONES DE UN PADRE ENAMORADO. 3

Tira piedras al agua. Le gusta recoger piedras del suelo y tirarlas al agua, una tras otra. A veces, cuando no encuentra, quisiera arrancar las que están enterradas y tener dos o tres en sus pequeñas manitas. Yo lo dejo, que disfrute, en su quehacer infantil. Algunas veces, me da un poco de miedo, cuando lo veo lanzar las piedrecitas muy cerca del borde de la charca, junto a la garganta.

Cuando encuentra piedras en el camino, se detiene, las recoge y las tira a las fincas colindantes, como si quisiera dejarlo todo limpio, como su alma, como su corazón.Confesiones de un padre. 29 de agosto de 2006


CONFESIONES DE UN PADRE ENAMORADO. SIGUE EN PROSA

Es verlo y ponerme a temblar. Si no fuera porque puedo levantarlo con mis brazos, me sentiría tan impotente que no podría seguir así, ni mantenerme. Es verlo y querer subirlo arriba. Pero él ya sube sin mí. Ahora lo veo fácil, a lo lejos, pero cuando estoy con él, es tan grande que me da miedo, como una criatura que ya tiene en su pequeñez, una gran altura, que se yergue sobre mí y domina. No habría podido decir esto si él no existiera, las palabras quedan siempre por detrás, van de la cola, pero ahora me doy cuenta qué ventaja me lleva, que ventaja me lleva y me trae. Es un niño que no se conforma con niño, ya que le cabe dentro tantas alegrías, como penas me causa no tenerlo. Pero soy ni más ni menos que un discípulo suyo, una criatura de ese tan grande que me ha vencido ya , elevándome.
27 de marzo de 2006. Calle Arroyo. Café de Indias

CONFESIONES DE UN PADRE ENAMORADO

Carlos de mayo,eres el hijo que no renuncia,y en un gesto de decir "adiós"tras la puerta,quiere decir "ven".Ahora me asalta la emoción,ayer, cabizbajo en el ascensor,me entregaba de nuevoa los brazos de esa amantede uñas largas, que es la carretera.Dejar tu calor y tomar el frío volantey la larga espera.Pero mi recuerdo y el alma enterahecha jirones, me unen de nuevo a ti.No es mi cuerpo el que ahora te abrazay te eleva, pero sí mi infinita voluntadde quererte aún en el vacío,aún en esta soledad de calles apretadas,ciudadana, ¿ciudadana?.Naufrago en Sevilla un lunes más,arrastrando mis pies por toda la sala,mientras te quedaste en ese salón,metiendo los lápices en el enchufeo rompiendo las hojas de las margaritasde un manotazo.Ese parque que ahora quedó solitario,guarda para nuestra memoria,esos momentos juntos:yo te miraba desde lejos,te ibas adentrando en los juegoscomo un explorador,en la hierba, las papeleras, las piedras,la pelota, tus herramientas, el agua.Porque eres de agua, rey de los nacimientos,hijo del río, entregado a la corriente,sueño de mar, fruto de la ribera.Bendigo el día de tu semilla,de la germinación milagrosaentre la humedad de eneroen el cerco del río.Me entrego ahora a esta amantepeligrosa y taciturna de alquitrán.Esta amante de largos dedosque terminan en noche, en suspiros,en decadencia frente al volante de rutina.Cierro de nuevo la cremallerade otro fin de semana yque sueño con abrir de nuevo.Esa rueda continua que ahora me pesaaligero y vuelo cuando te encuentro.Niño mío, crece, crece y vuela.Sal de los campos y los ríos,solo para verter tu vidaa los grandes maresque nadie los detiene.Tu padre, Antonio.para Carlos, mi hijo en Jarandilla, Cáceres.Mi hijo de miel y aguaQUIEN NO LLORA“Quien no llora, no escribe.Quien no siente, no habla,Solo dice, solo miente”“Después de salir, corrí y huí”.“Huí de él.¿ Como ocultarlo?Pero él se quedó mirándomeY esperándome,Esperándome detrás de la puerta,Siempre detrás de la puerta,Delante de la carretera.PARA CARLOS, PRÍNCIPE DE LA VIDAReposo ahoraTras la saciedad,Que no hartura,Sino plenitud de ti.Criatura que vienes a decirme:- Aquí está el sol, míralo sobre mí,Nada más que sobre mí y eso es todo.Y ese amor que tú me entregas,Esa risa, esa gracia,Lleva un compromiso claro, evidente,De los que amáis con un soplo,Con un aire,Con un gesto envueltoEn un caudal de felicidad:- Somero río de llamas,Que conoció un alba,Oculta para mis fugas.Y naciste,¡ quién sabe de qué piedra,sobre qué brizna amarillenta,bajo qué pétalo!,para decirme, conducirme, convencerme,que tendrás siempre un espaciopara tu corazón ,que ya en tu ternura,apenas te cabe.Y solo se desquitaCuando rompes en griterío,Por encima de tu pecho.Y entregas,Te tiras al suelo,Coges una piedra, dos,Una rama, otra,Un palo, más.Y encuentras en esta materia,Juego permanente .Y amas, amas hijo mío,Hasta en las aguas profundas,Que tras la tormenta,Se esconden bajo la tierra.Yo te quiero, pero tú amas,Con esa imagen,Bajo el cielo que tu mirada domina.Ya tan sabio, ya tan fuerte,Que siempre me veo lejos,Lejos, huyendo,Huyéndote,Refugiándome de ese sol,Tan grande que tú eres.



DE TI HACIA DENTRO


Te siento,aquí, allí, tan cerca.Te siento como mis piernas,después de haber andadocientos de kilómetrosen busca de un horizontecargado de sol.Te sientocomo si quisieraen ese sentir,atraerte,despojándotede las dolorosas nubesque sobre tu cabezaa veces te envuelvenbuscando la certera colinadonde descargarsu pesada fuerzade lluvia arenosa.Te sientocuando te compruebo,tocándote y recorriéndote,frotándote con avariciadetrás de los veladoresy los toldos burdeosque cubren las procesiones.Te sientoen mil lágrimas,en mil docenasde tristes lágrimas,cuando al levantarmeya te has ido,alejándote después de mirar atrás,comprobandoque tus manos, tu caray tu cuerpo,se dirigen a otro lado,donde vías tenebrosasde raíles sonoros,te llevana la celda continua,cerrada, redonda,de tus obligaciones.Te siento y presientotu cercana respiraciónya a cientos de metrosantes de reunir tus formasdelante de mis ojoscomponiéndote de nuevopara atraerte hasta el fondode mis adentros,donde yo te quiero sentir,aún sin verte,tan clavada,tan introducida,como un injertosobre mis órganos.



Desencanto

Huyó por la sombra,
sin rumbo cierto,
con sus labios perfilados,
laminados de desierto.

¡ No te vayas !,
grité desde lejos.
A su aire acudían,
agitados los recuerdos.

Y al volver la esquina,
su eco de tacones
trazó una línea
quebrada de desamores.

Se veían farolillos
maltratados por el viento
y en su vientre
dos niños,
se comían un cuento.

¡ Ay que pena !
Dios mío,
que pena.

El corazón
devoraba,
dando gritos,
la gangrena.

Cuatro años de polvo,
como castillos de arena
pintaron de marrón
encima de su cabeza.


Lo último que pude ver
fue el perfil de su cara
y su cuerpo empezando a arder
como un campo de grama.

Sevilla, 18 de abril de 1999

Día de lluvia

La bóveda de nubes pone a la tarde, una mirada a media asta clavada en el paisaje. Hay una mancha de luz bajo los árboles. En el parque huele a pelea de sauces. Un niño corre,con una sombra de aire. Da pena mirar y ver que no hay nadie cruzando la calle. Da pena pensar que hoy en alguna parte alguien muere de amor sin consolarse. Alguien que ayer mismo recogía guirnaldas rojas alrededor de su talle. El viento anunciador cierra los párpados de los balcones.La plaza, medieval y gris,se llena de cristales y arden sobre las aceras trescientos almanaques y  un cuaderno con versos firmados con sangre.Dos globos de colores cruzan por mi ventana.Dos niñas desfilan con uniformes de paraguas.La niña que tanto tosía lleva en su cabeza una sirena,que da vueltas sin luz,como una noria de arena. Un relámpago de sol pone la cara blanca. Llueve pero no moja,agua de lluvia,agua.

 En mi casa, Sevilla. 17 de enero de 1999

El muerto en la playa. Los Genoveses, Almería

El olor tiende una escalera invisibleentre tú y la tierra.Él olió demasiado.Clavó demasiado hondo su acero,su azada, su hacienda.Él olió demasiado a tierray supo que su muertele esperaba muy cerca.En la arena yace su cuerpo,tendido donde el agua no se acerca.Él comió sol y saly humedad de caracolasy sintió la piedra desmenuzadadentro de su Talavera.Cuando aún era vivoy el viento era de cera,con sus dedos dibujaba en la arena,círculos y poemas.Pero se sentó demasiado cercay sus ojos se inundaronde barquitos de velay de alga oxidadascomo la canela.Se apagaron como tormentaslos faros pelirrojosque sorprendían la madrugadade la aldea.Todo el mundo llorabay despertaron las campanas.Mil voces a grito secogolpeaban en su puerta.Al mar se le oyó a lo lejostocar su grave conciertocon su cofre de ceniza y su trofeo de muerto.

Playa de Los Genoveses.San José de Cabo de Gata. Almería

EL TIEMPO EN MI

Dentro de mi mente gira la espiral de los tiempos.También sobre mi cuerpova perforando,pero aún algo menos,su lento agujero.La espiral del tiempoaparece de nuevocon su rueda devastadora de blanco y negro.Un volcán invertido,un rotundo aguacero,devora mi vela,como la broca de un pocero,destrozando mi candela,la luz de mi verso.Llama que tanto arde,ni en palabra ni en verbo,ni en pronombre ni en frase,encuentra consuelo.Sevilla, Puerta de Jerez, 23.11.1998

ENTRE TODAS

Entre todaste distingo,por la transparencia,que detrás de tu piel,llevan tus huesos.En prolongación perfectade árbol,se abre tu cara,se mueven tus brazos,en prolongación milagrosa,en carnal milagro.Me miras,señalas lejos,con tus ojos,te pones expresiva,excitante,delante míay no te veo.Veo tu fondo,tu continuaciónen el espejo,en el resplandorsimétricoque ocupa tu hueco.Te distingoporque quieroapartartepara la siembra,para la espera,para el lucero,para la tierra baseque preñada en tu cuerpopersigo y espero.Sevilla, 18 de abril de 1999