CARTA A CARLOS. SEVILLA 15 DE NOVIEMBRE DE 2006
Ayer por la tarde me llamó mamá por teléfono, emocionada: Ya has conseguido hacer pipí en el orinal. Fué por la tarde y esto me llenó a mí también de emoción. Te imaginé agachado y esforzándote. Ha sido un gran acontecimiento. La pena es que no pude estar a tu lado en ese momento y felicitarte, pero ya lo hice por teléfono y entonces te hablé gritando y todo eso. Tú te asustaste un poco. Ya vas dando pasos definitivos para el ser mayor en que te convertirás. Yo creo en tí, hijo mío, creo en tí como se cree en la maduración de todas las cosas pese a los contratiempos.
¡ Animo, vida mía!. Tuyo es el cielo y la fuerza de los ríos.
Enhorabuena.
CARTA A CARLOS. SEVILLA 20 DE NOVIEMBRE 2006
Querido hijo mío. El tiempo va deprisa. Ahora, fíjate tu, siento algo de celos. LLamas a tu amigo "Abul, abul" ( Raúl ). Quieres estar con él y me parece lógico, pero ya veo en tí esa semilla que serás mañana, ese hombre que se irá de casa. Perdona mi nostalgia, hijo mío, también perdona mis lágrimas y mi torpeza, gran torpeza. Sales a la calle y vas buscándolo todo, tocándolo todo, como el agua, mientras fantaseo y te fotografío como un paparazzi. Hijo mío, mi cámara es un pequeño salvavidas para la caída que me viene después, cuando me voy. Perdona mi torpeza si no sé vivirte como eres, si no sé envolverte del amor que te mereces, del amor que te colme, del amor que te sacie. Perdona hijo mío a un padre desorientado, a un padre que busca y busca, a este buscador ingenuo. Te he dejado con tu pelota y tus castillos, con tus piedras y tu agua, mientras camino sobre el borde del precipicio y regreso de nuevo con la amante de largas uñas en su cama de cuatro horas. Te quiero, Carlos, hijo mío.
16 noviembre 2006
CARTA A CARLOS.
22 noviembre 2006
Al llegar a Jarandilla, he ido a recogerte a casa de Maite. Allí ya hay fuego en la chimenea y huele toda la casa. Lo cierto es que apetece. Tienes allí tu segundo hogar y me ha dado un poco de pena, pero el amor te rodea y es lo importante, ese halo de amor que hay siempre contigo. Nos hemos encontrado de nuevo en casa y hemos sido cómplices tras el baño, de risas conjuntas. Yo río y tú respondes con tu risa, así va subiendo el tono, en una especie de risoterapia. He cenado a tu lado y de lo tuyo. Dices, exclamando: "Chicha, chicha " y yo te frío unas salchichas que estaban solitarias en el frigorífico. También has comido un poco de jamon de york y aceitunas, que he ido metiendo en tu boca una por una. Zumo para beber. Te he traído un video: "El oso de la casa azul, capítulo 3º", que habla de la danza y la música. Has jugado sobre el sofá, dando saltos y tirándote desde arriba. En la cama he llorado de emoción, mirándote. Te reías si yo lo hacía y nos buscábamos con la mirada. Genial. Te has despertado sobre las dos de la madrugada con algo de hambre. Te preparé un biberón y seguiste durmiendo. Ví como me acariciabas la cara, la mejilla, en una ternura que no olvidaré.
CARTA A CARLOS. SEVILLA 5 DE DICIEMBRE DE 2006
Querido Carlos.
Este fin de semana pasó deprisa entre el interior de la casa por el mal tiempo y las compras. Pero quiero rescatar un recuerdo entre este tiempo que se nos va de las manos irremediablemente como el agua o la fina arena de la playa. Desde Sevilla te traje unos rotuladores ( que te llamas "allipale " ), que se lavan con agua y mamá ya te había comprado una caja también. Son unos rotuladores de muchos colores, de casi todos los colores y a tí te gusta quitarles el capuchón y jugar con ellos, no solo para rayar los blocs sino también para escribir en las paredes, en el suelo, sobre el mantel en la mesa.... Mamá y yo nos enfadamos pero a tí te gusta usarlos sin más, sin miramientos. También te hemos pillados metiéndotelos en la boca y no entendemos como no te produce asco ni tampoco como te gusta el sabor. Con ellos, papá te pintó una pala a groso modo, de manera rudimentaria, aunque voy perfeccionando detalles. Cuando la tengo dibujada, tú coges el cuaderno y se lo enseñas a mamá, hasta que ella accede a verlo. Así hemos pasado el rato junto a la mesa. El domingo salimos un poco durante la mañana, mientras mamá preparaba la casa y hacía la comida. Hemos ido al parque. Sigue el tiempo lluvioso y húmedo. Hay cantidad de hojas de plátano por el suelo, doradas, marrones, ocres, como un gran holocausto. Mientras te subía a los columpios, Chicho salió corriendo detrás de las aves y mordió a un pollito de pavo real. El animal quedó en el suelo herido mientras yo le gritaba y tú llorabas. Fué un momento de gran agobio para todos. El sábado por la tarde, de compras en el Carrefour en Plasencia, en medio del agobio de la multitud, yo te subí, mientras mamá pagaba la compra, sobre un mostrador y te dije: "Dale un besito a papá", entonces tú y para mi sorpresa, me diste unos besitos casi en la boca, con tus labios llenos de humedad, pequeñitos, dulces como kakis, redondez absoluta de tu infancia.Hijo mío, lloro cuando escribo, pues la emoción de recordarlo me empaña las pupilas. Mamá, durante el viaje, me reprocha que no esté más tiempo contigo. Yo vuelvo a Sevilla en esa carretera tan oscura y tan larga, pensando, apenado una vez más. Es difícil para mí. Solo me consuelas tus besos, estar contigo, tocarte, tenerte.
CARTA A CARLOS. SEVILLA 18 DE DICIEMBRE DE 2006
Te noto cambiado. Ahora ya puedes hilvanar dos o tres palabras juntas con algo de significado. Hablaste el domingo con el abuelo por teléfono y no querías soltarlo aunque solo te salían monosílabos. El sábado ocurrió algo gracioso, tierno: fuímos a comprar alimentos a un centro comercial de Jaraiz. Al salir, en los aparcamientos, encontré un cachorro de perro. Como nos pareció que estaba abandonado en el interior de un carrito de la compra, lo adoptamos enseguida y lo trajimos a casa con Chicho. Se pasa todo el día correteando el piso, sobre la tarima y se resbala frecuentemente. Orina en cualquier sitio y en cualquier momento. Ha jugado contigo, con tus pantalones y de vez en cuando se te engancha y te muerde la tela. Entonces tú protestas y te pones nervioso y te agobias. A nosotros nos hace una gracia que ni te cuento. Hemos jugado bajo las luces de navidad en el salón. Te traje un libro de asociar conceptos a imágenes.
CARTA A CARLOS. SEVILLA 8 DE ENERO 2007
El primer día de 2007 hemos ido a plantar un pequeño árbol, un membrillo que recogí del jardincito de la antigua Cruz Roja. Hace un día húmedo y todo está encharcado. Hay mucho barro en el terreno, por eso mamá te puso botas de goma y chubasquero. Tú llevaste un pequeño tractor amarillo de plástico y una pala. Con el primero ibas acarreando algo de tierra para llenar el foso después de colocar el árbol. Te caías muchas veces por lo irregular del terreno, pero no importaba, enseguida arriba. Al terminar me he llenado de gozo. Allí queda para siempre este pequeño arbolito, el primero del año y tu primera plantación.
CARTA A CARLOS. SEVILLA 10 ENERO 2007
Querido hijo mío. Han venido los Reyes Magos este año repletos de juguetes y cosas de colores y formas diferentes. El salón, en casa, estaba lleno de cosas y nos hemos levantado casi sin asearnos para ver como gozabas de esa primera impresión de ver tantos regalos juntos. Había envoltorios de todos los colores y papá te trajo paja para que los camellos tuvieran qué comer cuando llegaran. El abuelo y María Jesús se levantaron también, pues habían pasado la noche con nosotros. Enseguida te pusiste a desembalar tanta caja y lo hiciste con prisa, arrancando el papel que las cubría. Hemos disfrutado de lo lindo y tú seguro que también . Todo se llenó de cosas y papeles sueltos. Reyes Magos, hijo mío,quizá los primeros que te das cuenta de esto.
CARTA A CARLOS. SEVILLA 22 ENERO 2007
Carlos de mi vida, en este fin de semana me han ocurrido varias cosas que quiero decirte. El sábado fuimos a una matanza de cerdo en Barquilla de Pinares, uno de esos pueblos del Tiétar donde mamá conoce a una señora que se llama Aurora y que nos invitó. Cuando llegamos allí, con dificultad por la niebla y las carreteras estrechas, ya estaba todo resuelto: el cerdo descuartizado y mucha gente en torno a la fabricación de las morcillas, los chorizos y otros artículos. Me hizo gracia porque al principio te sentiste un poco tímido y lloraste en brazos de mamá al ver tanta gente, pero poco a poco fuimos tomando confianza, ¿verdad?. Además había una niña un poco mayor que tú y que se llama Agueda. Con ella hiciste algo de amistad aunque no te alejabas demasiado. Eso fué al principio, porque de pronto descubriste una tractor con pala y te llamó la atención. Además habían algunos charcos muy sucios con agua de limpiar las viandas, pero sin importante nada, ¡ ala ! , a saltar sobre ellos. Todo mojado, pantalón, botas, que menos mal que son impermeables; en fin, hecho un desastre. Mamá,que trajo ropa limpia, tuvo que cambiarte. Comiste también algo de chicha, sorpresa ! y te viniste de mi mano para encontrar otros juegos y exploraciones: un tractor más grande de color verde, corchos que se pueden tirar al agua.... Luego fuímos a otro lugar cercano para ver los cerdos, los pollos, los lechones y animales de corral. Allí nos hicieron una foto juntos. El domingo salimos a dar una vuelta mientras mamá organiza la casa. Estuvimos en la garganta. Hace calor para el mes en el que estamos y dá gusto tomar el sol. Allí, tras lanzar muchas piedras al río, piedras todas de gran tamaño que apenas puedes transportar, te quedaste algo cansado y entonces te coloqué en el carrito. Este momento no dejo de recordarlo por su carga de ternura y emoción que me produjo. Tú, allí sentado, después de tu habitual agitación y sin decir nada. Solo movías apenas los labios y sacabas la punta de la lengua un poquito, muy expresivo y yo te miraba con una emoción que hizo empañar mis pupilas un buen rato. Cuando me reía, como para disimular, tú lo hacías también y entonces estabas...... para comerte en serio, para atragantarse de tu vitalidad y ternura, de tu inocencia y tu mirada, de todo.
Te quise en ese momento con una felicidad inexplicable, más allá de todo y tan sencilla, tan sencilla......
Te quiero mi hijo. No creas que no muero de pena cada vez que atravieso esa puerta de casa donde tú te quedas, para coger de nuevo el volante y consumir esta carretera que nos separa, esa línea de cuatrocientos kilómetros que no cesa, como el rayo.
CARTA A CARLOS. SEVILLA 28 ENERO 2007
Qué bruma se aplasta sobre mí en estos días de frío!. Estoy solo, aquí, durante el fin de semana en Sevilla. He tratado de hablar contigo por teléfono en varias ocasiones, pero mis esfuerzos han sido infructuosos. El viernes me resultó extraño salir del trabajo y no tomar la carretera hacia el norte que me conduce a tí. Me resultó extraño, entonces la pena se apoderó de mí como una telaraña y me enrredó en sus hilos hasta casi ahogarme. Pero no tuve más remedio que soportar y seguir aquí, entre estas cuatro paredes que ahora pinto de amarillo, de ese amarillo que tú personalizas, allillo, allillo. El sábado me dijo mamá que estuviste con fiebre, diarrea de nuevo y malestar y es que parece que a tu edad esto es normal, todo el mundo lo dice, pero yo no lo vivo igual y comparto tu dolor. Te imagino en casa dolorido acudiendo a los brazos de mamá como una cuna de calor y compartiéndolo con ella. El domingo, es decir, esta mañana, fuiste a ver al polígono industrial de Jarandilla, cerca del cementerio, una pala en acción, una excavadora por lo visto, que mamá fué a mostrarte a pesar de la lluvia y el temporal. Ahora España entera está de temporal y sobre todo el sureste, donde la nieve ha dejado incomunicado varios pueblos. Te imagino abrigado hasta los topes, con la cara medio tapada y un gorro. Te imagino así y también te imagino malito y apocado, distinto a tu estado normal, tocándote la barriga o acudiendo a los brazos de mamá como a una cuna de calor.
Un beso, hijo mío.
CARTA A CARLOS. SEVILLA 30 ENERO 2007
Querido hijo mío:
Hace apenas unos minutos he conseguido hablar contigo por teléfono. Mamá te puso al móvil y , sorpresa, conseguí hablar un poquito contigo después de estos días anterior infructuosos a causa de tu fiebre y mal cuerpo. Has pasado unos días malos en los que hubo que medicarte, pero ahora pareces resucitado. Has hablado con energía, vivacidad, entusiasmo. Esto mismo me has contagiado a mí, que justo estaba haciendo algo de cena y se me dió la vuelta en el plato, el huevo frito que preparaba. Pero ya nada importaba, tú estás mejor, lo he notado. Esta noche hablé al fin contigo, esta noche soy feliz. He pensado cuántas cosas son triviales después de esto. Y créeme, son muchas.
Te deseo desde la distancia, feliz noche, hijo mío. Sueño de palas rojas y azules en su cama
CARTA A CARLOS. SEVILLA 13 FEBRERO 2007
Querido hijo mío, Carlos.
Esta semana pasada, convaleciente de un dolor lumbar, he estado en Jarandilla contigo, cerca de tí. Es cierto que me dolía bastante la espalda, pero fuera de esta dolencia, he compartido contigo buenos momentos y hemos pasado bastantes horas juntos. Ahora he vuelto a Sevilla, pero hago memoria y recuerdo por ejemplo, aquel domingo día 4 de febrero, en que nos fuímos a vivir un poco el ambiente de la Ruta del Emperador. Fuímos en el coche hasta un punto alto y allí vimos pasar a los caminantes, entre los que se encontraba Aurora, la amiga de mamá de Barquilla de Pinares y otras personas que le acompañaban. Desde aquí, te llevé a hombros hasta Aldeanueva, aproximadamente un kilómetro y medio y después vuelta por la carretera. Yo creo que aquí fué donde cogí este dolor de lumbago. Luego fuímos a Cuacos de Yuste, allí y en la plaza mayor, había un ajetreo de gente impresionante y estuvimos un buen rato de aquí para allá hasta el mediodía. Como no pude volver a Sevilla debido al dolor, permanecí en casa todo el tiempo, curándome con descanso y por las mañanas, al estar allí, Maite llegaba algo más tarde y desde que se iba mamá al Hospital hasta que llegaba ella, lo pasábamos en la cama los dos. Por las tardes, con algo de esfuerzo, podíamos jugar. Estás haciendo travesuras por la casa y pintándolo todo. He visto que hacías murales con las paredes y con los botes de crema de zapatos color azul. Todo esto es tu primera incursión en el mundo del arte, aunque suene a gracia. Mamá, claro está, no piensa lo mismo. El domingo, último, llovía y todo el bosque estaba mojado y húmedo. Fuimos hacia Valfrío, en el camino del Puente Jaranda y desde el coche hice fotos. Tú ibas detrás, en la sillita fijada al asiento y Chicho, que ya ha cumplido tres años, a tu lado. Me ibas pidiendo galletas para comer, una tras otra. Paré el coche al lado del río, que venía crecido y fuimos corriendo bajo la lluvia hasta un refugio abandonado, pero que al menos sirvió para resguardarnos. Por poco te pierdo, ya que te separaste de mí y le diste una vuelta completa corriendo. Te gusta pisar charcos, meterte en ellos y tirar cosas al agua, piedras que ves sueltas y no creas, prefieres las grandes. Hemos pasado buenos momentos. La última noche, dormí con mi mano en tu cuerpecito, desde mi cama al lado de la tuya. Te quiero hijo mío. Cuando me marché el lunes por la mañana te lo dije al oído mientras dormías, para que mi aliento te cubriera el recuerdo.
DIA 14 DE FEBRERO 2007
Hoy he hablado contigo por teléfono, al móvil de Mari ( Yiye ), pués hoy te quedas a dormir con ellos, ya que mamá está en Badajoz por un curso. Allí estás entretenido y viendo a Víctor ( Vito ) hacer fuego en la lumbre. He hablado contigo, pero poco, pues estabas ocupado.
Te quiero, hijo mío. Buenas noches.
14 febrero 2007
CARTA A CARLOS. SEVILLA 4 DE MARZO 2007
Recuerdo especialmente esta mañana contigo: "Hacía sol, ese sol agradable y amable que te permite disfrutar. Hemos estado en El Guijo de Santa Bárbara, junto a la charca del puente, donde en verano solemos ir a bañarnos. No hay nadie, estamos solos los dos. Tu te afanas en tirar piedras, yo te miro y recojo algunas más pesadas para llevarlas a la finca. Mamá está en casa, limpiando y ordenando. Te observo recoger piedras y te sujeto de la ropa o de la muñeca para que no caigas y te hagas daño. Te gusta tirar piedras al agua y cada vez lo haces mejor. De vez en cuando y cuando la piedra es grande y pesada, nos salpica al entrar en el agua, pues no tienes fuerza para lanzarla muy lejos. Esta mañana ha volado sobre mí el pájaro de la felicidad. Lo he notado pasar y cuando cruzaba sobre nuestras cabezas, miré su plumaje blanco. La serenidad que me dió el sol bajo sus rayos y el paisaje verde y todo en calma, me hizo pensar en lo hermoso de la vida y las cosas cuando estoy contigo. Vas creciendo y te interesan nuevas cosas de tu alrededor. He pasado una semana contigo. El miércoles estuvimos juntos los dos solos también por la noche, pues mamá se fué a Badajoz. LLorabas y la echabas de menos, pero también hicimos cosas juntos. Papá te lleva a su huerto. Allí tiras piedras al riachuelo, que pronto se llenará si no me afano en quitar. Te miro desde cierta distancia cuando trabajo en jardinería y te digo: "Carlos, que has tirado ?. Entonces tú me respondes " palo " o "piedra", en tu idioma claro, con tu entonación y las palabras a tu modo. Dices "chicoto" o algo asi para referirte a "helicóptero". Me hace gracia. Esta misma tarde fuimos al parque de Talayuela. Allí te hice algunas fotos. Mamá vino también, fuimos los tres. Jugabas y te montabas en los juegos para niños. Vimos los monos, el oso que jugaba y las cabras que comen galletas y a las que les pones el dedo a través de la tela metálica. Pero hizo frío y yo tenía que irme. Al llegar a Jarandilla llovía.
CARTA A CARLOS. SEVILLA 6 DE MARZO 2007
Ves la primavera , hijo mío ? Está en todas las cosas. En La Vera y en los campos se nota que esos rayos de sol ahora calientan más y aunque salen días algo fríos o llueve, todo está herido por la primavera. Hemos ido hasta el terreno en el coche de mamá. Te has caído varias veces entre la maleza del campo y tenían incluso alguna espinita clavada en la frente. Te hace daño y esto te enfada, ir caminando y caerte por lo irregular del terreno. Gritas : "pipa, pipa, ande ", ( pupa, pupa grande ) y entonces me pides que te lleve al coche. Dentro de él, haces tus travesuras y tiras cosas por la ventana: las llaves de casa, las llaves del coche, un estuche para meter compacs..... No me enfado, pero estoy alerta cuando a caballo de subes a la puerta del coche con la ventana abierta. Entonces me dá un poco de susto, pero eres muy hábil y sé que no te caerás. También consigues trepar al bidón de agua por el entramado metálico que lo rodea. Subes y te sientes como un héroe. Mientras, voy haciendo labores de jardinero. He comprado un avellano que coloqué junto al arroyo. Estás cansado y tienes hambre. Has abierto la guantera y cogido galletas para comer. Al irnos, he parado el coche para hablar con un vecino en el camino y tú, que estabas atrás, has pasado delante para subirte sobre mí, sonreirme, llamar mi atención y con una gracia que lo has hecho que me he emocionado.
Son momentos que nos pasan y en primavera parece que todo se alegra.
EL HERRERO. 22 FEBRERO 2007
Es romántica la figura del herrero. Yo no me refiero al constructor moderno o al soldador que se sube a una moderna plataforma elevadora y que trabaja en una gran empresa. Yo hablo del herrero de toda la vida. Es un hombre madura ya, quizá algo achaparrado, envuelto en su trabajo, retira las gomas de soldar, mojadas sobre el barro. Ejerce su trabajo en condiciones penosas a veces, pero tiene esa autonomía que le hace libre, a la vez que triste en una profesión que termina para convertirse en otra cosa. He visto a ese hombre soldar una chapa junto a una obra. Su mirada cansada, su gesto cotidiano, acostumbrado a llevar el peso, le delata. Es un hombre bajo, gordote, cincuentón. Arrastra sus herramientas como quien arrastra su condena. LLeva vivo mucho tiempo entre hierros y materiales, entre soles y nublados, entre lluvias y ventiscas. Pero me gusta este hombre. Lo veo cercano y a la vez, sumido en su mundo como impregnado de exótica intemporalidad. Me gusta este hombre. En él, veo la figura de mi padre cuando yo era adolescente. Todo un romántico del trabajo.
Sevilla, junto a la Avda. de La Palmera. 22 de febrero 2007
CARTA A CARLOS. SEVILLA 12 MARZO 2007
Una vez más ha llegado la primavera a los campos de La Vera. Observo este cambio de temperatura en la quietud de las tardes y en el juego de flores por la mañana. Hemos ido el sábado por la mañana a jugar al terreno. Mientras tiras piedras al arroyo, despojando la tierra de ellas, yo voy alisando el terreno de pastos y yerbajos. Tengo que proporcionarte piedrecitas para que no ceses en tu trabajo y te entretengas. Hace más calor. Con la actividad hemos sudado. Chicho se entretiene cavando agujeros y buscando no sé bien qué cosa. Recoges piedrecitas que te doy y también otras que no te doy y que encuentras. Luego te subes a la portezuela del pocito y desde allí las tiras al agua. Te gustas verlas caer al líquido y ver como desaparecen en el seno del riachuelo. Yo te riño de vez en cuando porque me desmontas las paredes pequeñitas que consigo formar junto a la orilla. Entonces me miras por un momento pero enseguida vuelves a lo tuyo. Al terminar y del ejercicio, tu desgaste ha propiciado apetito. Te comes las galletas y medio zumo con pajita que te doy en el asiento trasero del coche. Hace calor, salen las flores de los ciruelos y manzanos y en las huertas colindantes se aran los campos que se preparan para el tabaco, para el ciclo del tabaco.
AYER. MARZO DE 2007
Ayer, por la tarde y al salir de clase de la facultad, fuí a dar un paseo al Centro Comercial ( Nervión ). Después de visitar las tiendas y buscar alguna que vendiera zapatos para niño, pude encontrar unos para tí. Fíjate, ya tienes la talla 23, ahí es nada !. Son unas zapatillas blancas, con belcro en lugar de cordones. Cuando miro estos zapatitos tan nuevos, pienso en lo que caminarán luego con tus piececitos pequeños e inquietos dentro. Saltarán donde tú lo hagas, como fieles compañeros de actividad. Caminarán por las calles de Jarandilla detrás de alguna piedra o algún palo o simplemente huyendo de los brazos de mamá o de los míos de fin de semana. Estas zapatillas sostendrán el peso de tu cuerpo durante algún tiempo y por eso he querido dedicarles estos renglones. Ahora, hijo mío, disfruta de esos paseos detrás de cualquier cosa, sin objetivos que te ofusquen, sin metas que te puedan desilusionar. Salta y tira todas las piedras a todas las aguas que corran, coge todos y todos los palos que encuentres y úsalos para tí, para tu distracción. De ellos está llena la vida, como también lo está de tu energía. Eres primavera, hijo mio, dentro de tu talla 23. Besos de papá desde Sevilla y su soledad.
DIA DEL PADRE 2007.19 DE MARZO 2007
Diecinueve de marzo, día del padre. Me he quedado este lunes en Jarandilla para firmar las escriuras del apartamento que compré en Losar de la Vera. Ha coincidido con el Día del Padre. Cuando volviste de la guardería y después de comer, con Maite, traías un regalo de la mano. Es una cartulina artística. Me la dejaste diciéndome que era un regalo, a tu modo. Yo estaba en el sofá. Entraste dando gritos: "regalo, papá", "regalo papá". En ella , una gran frase:" Felicidades papá, quiero seguir tus pasos" y en medio de esto, unas huellas pintadas con tus pies. Detrás un poema sencillo. Me emocioné y tú sabías que me iba a gustar. Te abracé y al irme a Sevilla por la tarde, notando tu calor, te agradecí que me hayas hecho sentir tanto, tanto como padre, crecer entre tus brazos. Te agradecí todo en un abrazo estrechando todo tu cuerpecito, aún pequeño. Te quiero, hijo
TU PRIMER SUEÑO. 21 MARZO 2007
Mamá me contó por teléfono que le hablaste de tu primer sueño: "te caías al agua". Así que al despertarte esta mañana estabas asustado. Enseguida ella te explicó que esto sucede y que no debes preocuparte. Así ha comenzado tu primavera de los dos años, tu tercera primavera entre nosotros y entre la vida, entre las calles y campos de Jarandilla. Cuando me lo contó me emocioné: tu primer sueño, ese otro mundo paralelo que nos acompaña toda nuestra vida, se ha iluminado en tu noche de niño. Hablé contigo por teléfono. Ya casi te entiendo todo lo que dices y entre tus palabras preferidas está : "la pala". Eso te llama la atención de una manera especial. Diferentes tipos de palas, desde la máquina que levanta tierras en las obras hasta esa otra pala pequeña de plástico que manejas todos los días. Me quedo esta noche tras un día agotador, con esas palabras tuyas apelotonadas, con ese sueño "malo" que tuviste y con tu pala diaria, con tu asombro por las cosas. Sevilla 21 de marzo de 2007
Te deseo que duermas como siempre lo haces, con la paz de tu inocencia.
Tu padre.