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Navidad

El mismo día de Nochebuena viajamos desde Jarandilla hasta Villaralto. Como quise variar la ruta, tomamos por Guadalupe y en Los Ibores, paramos un poquito para contemplar la hermosura de estos parajes, altas montañas, jaras, alcornoques y un sinfín de emociones paisajísticas más. A la hora de comer, paramos en Casas de Don Pedro, en un restaurante rústico al mismo borde de la carretera. Allí, comiste unos muslitos de pollo con patatas. A la entrada, había un monopatín, que utilizaste sin  más, nada más llegar. Pertenecía a la niña Nayara, una chica rubita de unos 4 años de edad. Cuando vamos en el viaje y tú detrás con tu video y pelis de dibujos que mamá te puso en una pequeña maleta negra, vas recordando algunos pueblos : Hinojosa, Cabeza del Buey. Yo te voy contando por donde pasamos y te tranquiliza saber los pueblos que quedan para llegar.

Llegamos al pueblo, pero antes, en Hinojosa, me dijiste que querías que te llevase al cementerio y allí fuimos. Estuve en la tumba de la abuela, mi madre. Mientras, te entretuviste de aquí para allá, de cuclillas o agachado, haciendo tus cosas, tu juego. Hace frío, se acerca el atardecer, fuimos a casa. Yo te esperaba en la puerta del camposanto, forjada con una fecha: 1912. Al poco tiempo llegó el primo Toni y sus papás. Allí ya estaban el abuelo y María Jesús. Después vinieron Eduardo y Verónica y celebramos juntos la Nochebuena, este año sin mamá. También vinieron las hermanas de Vero y sus padres. Esta primera noche la pasamos juntos en la cama, con mucho frío, pero juntos.

Vino Papá Noël y te trajeron regalos. Otros esperan en Reyes en Jarandilla. Hubo el ajetreo propio de papeles, envoltorios y sorpresas, en el salón de la casa.

El día 25 vino Maribel y estuvo para la hora de comer en casa, desde Albuñol. También vino con regalo para ti. Hemos compartido buenos momentos y todo ha pasado rápido.

Como traje la bici en el coche, pudiste salir con el primo a pasear. Jugamos al fútbol en el polideportivo y te agobias cuando algo no te sale bien.  

Con la bici, por los arrabales del pueblo, en medio de una tarde fría, surcamos los caminos cercanos a la Viñuela. A un lado se ve el cementerio.

Por la mañana, bajábais las escaleras para jugar juntos con las maquinitas en el salón. Os miré sorprendidos. Te vas haciendo mayor.

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