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feranza

Con el pié vendado

LLegó la Semana Santa y con la misma velocidad se fué. El jueves , recogí a Maribel en Almuradiel, pues venía en autobús desde Granada y después de fotografiar los molinos de Consuegra, llegamos a Losar.

Así es que el viernes fuí a recogerte a casa. A la entrada, plegada, una silla de ruedas y dos muletas de niño. El domingo pasado te heriste el pié al caer y ahora tienes una férula con una parte rígida. Así vas a tener que estar durante algunas semanas. Te veo desenvolverte bien y caminas a la pata coja dando saltitos. Me da pena, pero también, admiración por ver lo bien que te desenvuelves, con este impedimente impropio en un niño. Así es que no le hemos dado más importancia, pero claro, acumulas tensión y algo de estrés.

El viernes comimos en Losar de lo que trajo Maribel en un canasto. No puedes parar quieto y es normal, pero no me disgusta. Así el tiempo acompaña, pues está frío y lluvioso, como otras Semanas Santas .

El sábado fuimos los tres a Plasencia para ver Titanic, en su versión de 3 Dimensiones. Nada del otro mundo, porque todos conocemos la historia, pero en fin, pasamos unas horas distraidos con las gafas puestas.

Antes del cine, estuvimos en el parque de Los Pinos, con la silla de ruedas y maravillándonos con los pavos reales y sus alas desplegadas en señal de cortejo. Por una calle cuesta abajo, Maribel tira de la silla y nosotros subidos. Yo te sostengo y cruzamos la calle así.

El domingo, antes de irme, te ví jugar en tu habitación con amigos. Estás distraido y mamá te busca ocupaciones para no darte tiempo a aburrirte.

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