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feranza

En Jarandilla sin ti.

Este domingo estuve en Jarandilla y tú no estabas. Habías ido con mamá, Victor y Mari a Madrid y Talavera de la Reina. He entrado con el coche, por la mañana, por la calle principal del pueblo y de pronto, una pena profunda se ha apoderado de mí. He revivido ese triste momento en que en un futuro que imagino, regrese a Jarandilla y solo conserve de esta tierra, ese recuerdo hirviente de tus años infantiles y mis viajes.

Verme en este lugar sin ti, aunque solo sea como un fantasma que me aprieta la garganta, es quedar preso en un sinsentido. Así he recordado esta mañana de septiembre , con esa melancolía y vacío. He ido, quizá por consolarme, a echar un vistazo a mis arbolitos del terreno. Trajinando sobre la maleza, caminando como he podido, he llegado hasta el pozo con el cubo de agua para regalarles unos litros de líquido. Aún aprieta el sol. Se nota en el robledal que el otoño se acerca. Se ven las primeras hojas flotar sobre el agua, aún embalsada, junto al puente Parral. Pero aún aprieta el sol y apetece bañarse. Recuerdo en cada árbol una fecha. Ese lugar está lleno de vida y vivencias. Avanzado el otoño, como ahora el verano, venimos para darnos el gusto de pegar fuego a los rastrojos. Me ayudas porque el fuego te conmueve y vas arrimando pastos para alimentar las llamas.

Pero Jarandilla está sin ti y en esa piel muerta te recuerdo. Jarandilla se muestra para mí, entonces, como un lugar vacío, vulgar, sin historia. Jarandilla entre mis pupilas como una postal apenas animada, como un decorado de cartón – piedra. Y en mi corazón una brecha, de vacío y recuerdo, como si ahora estuviera en el futuro, en ese viaje que me aterroriza realizar pero que hoy, ha llamado a mis adentros cuando he atravesado sus calles sintiendo que dentro de ellas , tú no estás.

Talavera la Real, 6 de septiembre de 2010

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