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En Monfragüe. La felicidad nos deja su perfume

Es época de carnaval. El lunes y martes los he tenido libres por las fiestas en Badajoz, asi que he viajado a Jarandilla el viernes por la tarde para estar contigo. Recuerdos escenas de estos días, escenas sueltas que agrupadas quiero recordar ahora. El sábado fuimos a Cuacos de Yuste por la mañana, ya que allí, cerca del Monasterio de Yuste, en el centro medioambiental, se han dado cita voluntarios de Adenex para reforestar y desbrozar una zona, con carácter educativo. Han acudido personas que ya conocía y pensé que te iba a gustar. Nos hemos bajado del coche frente al albergue y caminado un poco con varios sachos que nos dieron para cavar. Mas abajo he saludado a gente que conocía y te has puesto a trabajar con tu herramienta, pero como en esta parte hay pocos niños, hemos cambiado de sitio y por fin has logrado integrarte un poquito con otros chicos que vienen con sus padres. Hace bastante frio, pero el cielo nos respeta sin lluvia. Has estado enredando un poco con las hierbas, cortando y manejando el sacho para hacer agujeros, jugando con otros niños. A la hora de comer, hemos vuelto al albergue, cogiendo nuestra bandejita y luego has estado echando la siesta en una litera en la planta de arriba, en la habitación 14. Alli te veo descansar, entre sabanas, dormido. De vez en cuando voy a verte, sigues dormido. Todos se han vestido para ir al carnaval de Jaraiz. Hemos salido con ellos, en nuestro coche. Por el centro del pueblo pasan las murgas y comparsas en una coreografia con música. Cuando han pasado, los peatones hemos invadido la calle central y hemos recorrido toda la avenida hasta que nos cansamos y nos fuimos a Jarandilla.

El domingo estuvimos en Monfrague. Es la primera vez que hacemos una ruta tan larga solitos. Paramos primero el coche junto al rio Tajo, al lado de la Fuente del Frances, después de visitar Villarreal de San Carlos, que es un pueblo cambiado a favor del turismo, completamente reconstruido con cabañas de piedra y techo vegetal. Hace un frio horrible. Chicho viene con nosotros. Subimos el sendero que conduce al castillo de Monfrague. Es un sendero húmedo, casi una galería en medio de la vegetación de todo tipo. Subida prácticamente en todo el trayecto y unas vistas impresionantes. Alla arriba, las ruinas del castillo y como única superviviente su Torre del Homenaje. Nos ha costado, pero al final hemos llegado. Chicho se quedo abajo, esperando nuestro regreso. De vez en cuando te paras para jugar con las piedras, arrojándolas por la pendiente y para descansar. Me preguntas por cosas que te sorprenden, por tus cosas. Hemos visto buitres volando alla arriba, en el cielo, sobre la escarpada pendiente y las rocas. Alla abajo, el Tajo transcurre haciendo eses. Subimos con el viento por las escaleras de piedra hasta el lugar del castillo. Hemos subido a la torre por un pasadizo muy pendiente entre un bosque mediterráneo de galeria, muy tupido y húmedo. A veces te dejo atrás, quieres alcanzarme pero cuando lo haces es tan solo por unos instantes. Ahora, cuando escribo esto, me pregunto: " Por qué no me quedé atrás contigo. Por qué ese empeño de subir a toda costa, por qué ese caminar con prisa, por qué esa ambición, ese desafío. Hubiera parado contigo a tocar la tierra, a arrojar las piedras contigo, a sentarme contigo en aquella roca, bajo aquel matorral, bajo aquel madroño, en medio del camino deteniéndome de una vez. ¿Qué ganamos llegando antes?. Ahora me remuerde la conciencia ese tiempo perdido solo, subiendo, mirando a no sé que lugar allá en lo alto, mientras tú te quedabas jugando detrás, sin prisa, quieto, mírame papá, preguntándome: ¿ que es esto?, ¿ qué pasa con aquello?.¿ donde están los huesos que arrojaron los buitres?. ¿ Por qué no hemos ido a buscarlos entre la maleza, las rocas, el estrecho camino ?. .....Tienes la sabiduría en tus manos. Yo soy un ignorante a tu lado, un verdadero necio !. Allá en lo alto, hemos abierto los prismaticos y observado las aves cuando pasan encima de nuestras cabezas. Hay mucha pendiente y tengo un poco de miedo que te caigas, pero tomas tus precauciones y eso me consuela. A veces te orillas demasiado y te atrapo de la bufanda para evitar riesgos. En las escalinatas de lo mas alto de la torre hemos comido de lo que llevaba en la mochila: bocadillo de carne y otro de salchichón para ti, de lo que nos dieron ayer en el centro medioambiental de Cuacos. Se te han caído varias rodajas al suelo. Me he enfadado un poco, te has reido. Ahora, días después, entiendo con felicidad tu risa, pero en aquel momento, lo  he vivido como reprimenda por jugar con los alimentos. De postre tenemos manzana. Has comido un poco, a mordisquitos y dándole la vuelta al fruto. El resto lo he terminado yo. Nos cobijamos del frio como podemos. Hemos iniciado la bajada. Te paras a ratitos para jugar. La bajada es mas leve y al regresar, hemos encontrado a Chicho que nos ha recibido en el camino. Me sugieres que te haga fotos y te colocas entre los troncos sinuosos de los madroños. Hemos ido a Torrejon el Rubio, al hogar del pensionista, para tomarnos algo. Te he pedido un vaso de leche y un donuts. Juegas con una bolita de goma que sacamos de una maquina de petacas y además, varias canicas de cristal. Luego, has dejado las canicas encima de una  mesa y juegas con la bola de goma que correteas por todo el local. Te pones las manos asquerosas con la suciedad del suelo y te llevo al lavabo para limpiártelas. Al salir descubres que no están las canicas y lloras de puro cansancio. Vamos al coche y regresamos a Jarandilla. Te quedas dormido como un angelito en el asiento de atrás con la cabeza torcida. Te miro por el espejo retrovisor. Tengo un sentimiento de ternura y cariño tan grande, tan grande, que ahora, cuando escribo esto tengo que contener mis lagrimas de emoción porque estoy en la oficina y no es plan…..

El lunes estuvimos en el registro de la propiedad de Jarandilla. Estabas muy inquieto y es normal. Con el acaloramiento, perdi la paciencia y te di a la salida dos bofetadas. Hemos ido a desayunar a una pastelería que hay en la avenida. Luego, a Jaraiz, al BBVA. Pero vamos, todo sin solucionar. A la vuelta visitamos el cementerio alemán de Cuacos de Yuste. Te impresionaste por las cientos de tumbas que había y me preguntabas lo que ponía en las lapidas. No supe contestarte pues esta escrito en alemán. Antes de dejarte para comer en casa de Mari, nos dimos una vuelta por la carretera vieja de El Guijo. Ha comenzado a nevar y todo aparece de un blanco luminoso espectacular. He hecho muchas fotos. Mas arriba ya es un peligro pasar con el coche por la nieve. Hemos llegado hasta el Puente. Por la tarde he llevado a la finca el acebo que durante unos seis años ha estado con nosotros. Todo este tiempo ha crecido en una maceta grande pero ahora ya es momento de que viva por sus medios, con sus recursos. Lo he llevado a la finca y plantado justo a pie de pared, para protegerlo del frio y para que pueda beneficiarse en verano de los riegos de la finca del vecino. Hace un tiempo muy húmedo, muy frio también.

El martes fuimos a dar un paseo con Carmen, Mari, Noelia y mas gente, para recaudar chorizos y huevos en una tradicional ceremonia donde se visitan a familiares , vecinos y amigos. Con todos esos productos hemos comido en el garaje de Vito y Mari, con mama y mas gente, en una fiesta en familia. Te has comprado una careta de pirata y mama te puso una capa negra. Tambien llevabas un tridente de plástico como un demonio. A ratos te quitabas la careta, a ratos te la colocabas de nuevo. Con lo que nos dieron, comimos en casa de Vito y Mari. Luego fuimos a casa. Mientras estabais allí, fui a la finca para plantar un pequeño arbolito que traje de Cuacos y a recoger leña del castaño enorme que había aguantado durante muchos años inclinado en la pared, pero que al final, en los vientos pasados, se derrumbo.

Cuando me marche para Badajoz, me dijiste: “ Papa , voy a pensar en ti todo el tiempo”. No puedo ni explicar lo que sentí con eso: dolor, alegría, rabia, resignación, ternura….. todo en uno al mismo tiempo. En el coche, por la autovía, con el parabrisas a toda marcha, iba recordando esto y la felicidad que nace al recordarlo. La felicidad nos ha dejado su perfume. Ahora estoy tratando de apaciguar ese juego a veces de difícil conciliación entre lo que nos ocurre en el momento y nuestra reacción, de nuestro afán cotidiano para resolver las cosas y aquello mucho mas alto, mas profundo que es lo que esconde una sonrisa de tu hijo, su ingenuidad. La felicidad es un pájaro esquivo que no consigues atrapar en el momento porque pasa sobre ti cuando estas agachado atándote los cordones de los zapatos. Todo es necesario, pero quizá lo es mas elevarse por encima del plomo de cada momento. Mirar todo como una orquestación divina, como un paisaje de fondo multicolor, de formas, de matices, mas alla de esa pequeña fijación de un problema.

Ya sabes que te quiero, pero ahora te lo digo , cuando antes , tenia que haberlo sentido sin distracción.

Tu padre, Talavera la Real, en la oficina de contabilidad de la S.E.A., Base Aerea. 17 de febrero de 2010

 

 

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