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feranza

Despues de catorce años sin ti.

Te recuerdo despues de catorce años de tu partida. Aquella mañana, en aquella caja, fría, dolorosa… Llegue de Sevilla por esa carretera como un mar cuajado de nubes, flotando sobre ellas como una barca a la deriva de la madrugada sin tu luz. Te quiero recordar pero solo atraerte aun mas, pues sin tu cuerpo he aprendido a vivir, viviéndote mas, en tu fondo, en lo que había dentro de ti, en esas esencias que nos dejaste. Catorce años, pero nada: ahora tienes dos nietos, tus hijos han crecido, nos hemos hecho mayores, cuarentones ya, fijate. Eduardo a punto de casarse, con la gravedad relativa de los treinta sobre su cabeza. Carlos , mi hijo, cuando llega a Villaralto, siempre quiere ir al cementerio y vamos dando un paseo caminando. Sabe que estas en este lugar o que marchaste desde este puerto. “ Te regalo una rosa que es un beso que nace en la tierra” ( ¿Te acuerdas lo que escribi en aquella rosa de alabastro?. ). Nos querías en silencio, bajabas la mirada de miel por la casa y abrias la ventana a media noche para esperarnos. Con tu piel nos abrigamos, descansábamos  en tu abrazo, dormíamos con tus palabras, como un bálsamo. Quiero recordarte también en esa estela que has dejado, en los que te han querido, en los vecinos, en las personas que no se conforman con haberte perdido. Todos ellos somos una legion de pilares que llevamos tu imagen por la eternidad.

Acudiste temprano a la cita que la tierra te brindo. Sabemos que te fuiste sin haber vivido esos tiempos de sosiego que la vejez ofrece, pero las personas traemos un lenguaje, unos versos, unos renglones para escribir en la vida y hace tiempo que los tenias escritos.

A pesar de tu hospitalidad, mantenías esa sutil distancia de las personas diferentes. Te recuerdo en tu austeridad como una mujer caminando en un sendero entre las sementeras. Simple como las piedras y eterna como ellas, ausente de estridencias, de colores fulgentes, como la persona que lleva sus cambios en reposo, como el ser que hipnotiza, que deslumbra sin destello, con solo acercarnos  y aminorar el paso. 

Entiendes de cambios y viajes porque llegaste de lejos. Supiste vivir en un lugar ajeno, en realidad tu vida estuvo montada sobre el lomo de un caballo.

Te imagino en la Albufera y te imagino en esas casitas antiguas de Nazare. Te imagino en esa calle que antes miraba a la playa, a un mar enturbiado por las barcazas, a un puerto de supervivencia. Te imagino en una infancia de sueños y con ese imaginar ahora te llevo volando a Alemania, donde estuve este verano pasado y puedo ubicarte en esa casa, en ese semisótano y en aquellas escaleras y en aquel patio y aquel idioma y ese sueño de patria que habías abandonado. Te imagino entre aquellas calles de Brulh y aquella iglesia y aquellas gentes. Luego, toda tu vida en un pueblo que poco a poco se metió dentro de ti, donde hemos crecido. En un pueblo que te lloro , en un pueblo que se perfumo de ti. Todo es bailar y jugar, todo.  Quiero mirarme en tu espejo, como un halo sobre un cuerpo, como alguien que despierta cuando me llamo dentro.

Talavera la Real, 12 de febrero de 2010

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