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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2009.

CAMINANDO SOBRE LA ARENA

            Tus pies desnudos pisan la arena de La Malagueta. Te veo hundir esos deditos bajo el remolino de agua espumosa e irte con esa marea hacia dentro. Bajo las listas coloreadas de tu falda, abierta, volátil, te sumerges en ese ruido de olas, sin miedo, ondeando al viento las hebras de tu pelo, veleros negros hacia el arco iris. Llueve o casi llueve . Es agua todo lo nuestro, también tus piernas, también tu boca. Tu vientre se me abre entre las barquitas de colores y el contraste de las nubes, entre el ocaso por detrás y el viento por delante. Descansas delante mía, aún de pie, reclinándote hacia atrás con tu cuello tirante. Te entregas al mar y a mis manos, tobogán de tu cuerpo, deslizante, húmedo.

 

 

 

       

12/01/2009 14:08 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ABRIL DE 2008: GUITARVERA. ANA Y LOLA

  

            Recuerdo con alegría y fascinación, con magia del pasado y al mismo tiempo con infinita emoción, aquellos momentos del fin de semana:Llegué el jueves, un día antes por ser festivo en Sevilla con motivo de la feria, que este año no pisé. Llegué en una tarde lluviosa y fresca, oliendo a primavera desde el principio y aún húmeda. Estabas, como ahora de costumbre, en el bar Sopetrán con Carla, Tere y Miguel. Allí hay un espacio para ti. El viernes, mamá se marchó hasta el sábado a Badajoz, por razones de su trabajo y nos quedamos los dos solitos. Tras la siesta fuimos a Losar, a la Plaza del Pilón, donde nos esperaban Ana y Lola, de Campanario ( Badajoz ). Ana es una señora ya madura a la que conocí junto a Lola en la reforestación en febrero en Valencia de Alcántara. Lola tiene 10 años y desde hace casi 2 viven juntas. Lola es una niña que tuvo una primera infancia difícil, pues sus padres están en la cárcel y ella fue acogida por la que ahora es su madre, aunque de vez en cuando y de manera periódica, van a la cárcel de Madrid para ver a sus padres biológicos. Ahora es una niña alegre, ágil y noble. Hemos ido a caminar un poco antes de que se hiciera de noche, hacia la garganta por el camino que sale justo enfrente del piso. Hemos caminado justo hasta la mitad más o menos, hasta llegar a la fuente y luego volver. Enseguida habéis sintonizado Lola y tú. Cogéis flores y ramas de la cuneta, mientras Ana y yo os miramos, nos alegramos y hablamos. Cogéis flores de colores: lilas, blancos, amarillos y rojos. Todo está exuberante con las últimas lluvias y hay una sensación de salubridad que nos llega hondo. A la vuelta hemos ido al piso, se han quedado allí y nosotros a casa para cenar y dormir. Hemos dormido juntos en la cama grande, después de rescatarte con los ojillos cerrados y los labios rosas del sofá. Juntos en la cama y gran parte de la noche con la luz encendida porque te daba miedo. El sábado hemos desayunado y acudido a la cita en Losar con ellas. Fuimos a dar una vuelta a Valverde y descubrimos una fiesta popular: Guitarvera. Actuaciones de grupos de folclore y ambiente en la plaza. Te escondes detrás de los coches con Lola para darnos un susto. Saltas sobre un escenario de maderas en la plaza de Villanueva, ruedas por el suelo, mojas el camión de juguete en los regueros de la calle, encuentras un poco de arena donde jugar, algo que recoger, algún bichito pequeño que llamó tu atención y entonces preguntas: ¿ que es esto?. Hemos comprado helados. Coges uno, apenas lo saboreas y se te cae al suelo. Corre por la calle un reguero de agua hacia las afueras. Ana te ha montado en un burro, mientras voy a dejar a Chicho en el coche. Hemos pasado un buen rato, comiendo dulces caseros y bebiendo vino del lugar ( tu, zumo ) y luego hemos ido a Villanueva y a comer al lado de la Garganta del Diablo. Parecemos una familia. Te vas fijando en todo y correteas y juegas cuando puedes. Te veo mancharte las mangas de fresa y de barro y nada me importa. Te veo jugar y voy a tu lado. Quisiera meterme en tus juegos, pero son tuyos, son tu historia. Quisiera adornarte por dentro con flores y pellizcos, pero ese cuerpo que te cobija y este tiempo, te pertenecen. Te pertenecen, hijo mío, estos momentos que nos regalas. Juegas en los pasillos de la Vera, bajo sus bosques, junto a sus aguas que ahora se arrojan como un cántaro abierto buscando el Tiétar. Es un combustible inagotable tu mirada, tu caminar inquieto, cantando canciones de navidad y haciendo reir al que pasa. Llegó mamá por la tarde un tanto aturdida y enfadada, un tanto agobiada. He ido a dormir a Losar con Lola y Ana en el salón. He compartido mi primera noche con alguien, con esa niña que ahora es esperanza. Al día siguiente, domingo por la mañana, fuimos de nuevo a Villanueva y comimos tasajo de cabra en la plaza Aniceto Marinas y fuimos a ver a esos grupos de los pueblos que cantaban y bailaban dando vueltas en sus danzas populares con trajes de colores. Casi llueve, casi, pero no. Hemos comido a la salida de Villanueva en dirección a Valverde, frente a un parquecito. Como siempre, la comida es secundaria para ti y atiendes más al juego y al refresco. Volátil como tú solo sabes ser, ingrávido, pajarillo de luz. .

lunes 24 de marzo de 2008

 

12/01/2009 14:09 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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RECUERDOS. 27 NOVIEMBRE 2008

Hablas, me hablas al teléfono con ese timbre inconfundible. Te llamo desde cualquier lugar, de noche ya, con el otoño bien entrado. Recibo entonces tu voz infantil, fresca, naciente, recién estrenado tu nuevo vocabulario de palabras. Tu acento, mitad extremeño, mitad castellano por la influencia de mamá, me resulta gracioso, simpático, emocionante. Se marchó a Oradea la tía Corina, después de varios meses en España para lo de la quimioterapia. Ella tenía muchas ganas de regresar a Rumanía, pero la vamos  a echar de menos. Íbamos los domingos a mediodía a la Plaza Mayor, en Jarandilla, a tomarnos algo y picar raciones con Víctor y Mari. En ese entorno de los alrededores de La Botica, juegas, subes las escaleras de la vivienda del rincón, bajo los soportales. Algunas veces tiras cosas desde arriba. Te gusta tirar cosas. Cuando pasamos por algún lugar donde hay agua embalsada y piedras cerca, te gusta arrojar y quizá sea por ver como se sumerge la piedra en el agua, por el sonido o bien por cómo salpica al caer. Hace dos fines de semana, fuímos a la finca a encender y quemar los rastrojos. Todo iba ardiendo presa de las llamas y la paja seca se dejaba arrasar por los fuegos. Yo veía como se te ponía la cara roja. Entonces, te reñía de vez en cuando para que no te acercaras demasiado a las llamas. Me hacías caso temporalmente pero luego, te acercabas de nuevo para prender alguna ramita o algún manojo de paja y eso te gustaba mucho. Ver el fuego, sentirlo y desearlo. Llegamos a casa oliendo a humo y tú con los alrededores de la nariz manchados de negro, pero habiendo disfrutado de lo lindo.

12/01/2009 14:03 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ESOS CAMPOS HÚMEDOS. 12 ENERO 2009

Voy a recordar un poquito: Estaba con Carlos en medio de la finca, quemando rastrojos. Le gusta el fuego y cualquier cosa que arda, es buena para alimentarlo. Voy de aquí para allá y él descubre nuevos lugares con pasto. Me pide el encendedor. Está muy abrigado, pequeño, agachado sobre la llamita. Quiero que se pierda un poquito, que explore. No está mal, no me parece mal. Hemos vuelto a casa, oliendo a humo, el coche estaba manchado de tierra, de barro, de olor a perro.

12/01/2009 14:03 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

FUIMOS EN TREN A TALAVERA DE LA REINA. NOVIEMBRE 2008

  

El sábado pasado, día 1 de noviembre, cogimos el tren en Navalmoral, para ir a Talavera para pasar el día allí y montarte en tren, que sabíamos que te iba a gustar. Llegamos a la estación, mamá de guardia en el Centro de Salud de Navalmoral, y cogimos un talgo que en 35 minutos nos dejó en nuestro destino. Talavera es una pequeña ciudad con grandes edificios. Fuimos caminando hacia el centro, parando en varios parquecitos, donde jugabas con los juegos instalados allí. La noche anterior llovió y había charcos. Ibas caminando para meterte dentro de ellos, pero yo, lógicamente, no te dejaba. Llegamos al parque de El Prado. Una zona de recreo , esparcimiento, distracción. Allí conocimos a Noelia y su mamá Gema. Noelia pronto cumplirá 4 años. Jugaste con ella en el tobogán, pero intentando ponerte siempre delante y subiendo por la rampa, en lugar de las escaleras , para tomar ventaja en el descenso. Esto no nos gustó y tuvimos que reprimirte un poco para que la niña se lanzara también.

Luego vino lo interesante. Como tenías hambre y buscabas galletas en mi mochila, fuimos a buscar un lugar para comer. Encontramos un Burger y allí pedimos un menú de esos en bandeja. Te comiste sin rechistar, enfrente mía, unos trocitos mordisqueados de pequeñas croquetas de pollo y patatas fritas con una fanta de naranja con pajita. Te pusiste perdido con el refresco, saltaste por encima de los sillones, las mesas y te llenaste de helado de vainilla. Pero fue muy emocionante compartir contigo. Luego volvimos al parque porque habíamos quedado con Gema para compartir la tarde. Antes, anduviste subiéndote a una persiana metálica con agujeros en una calle peatonal. Llegamos al parque y fuimos con Gema a tomar un café a un bar del mismo parque. Te entretuviste sacando servilletas de papel de un servilletero y tirándolas por el suelo. Luego, dimos un paseo, te montaste en los colúmpios y regresamos a la estación del tren con el coche de Gema y tú detrás en la sillita. Llegamos justo para coger el tren de vuelta que tenía previsto salir a las 18:03, un talgo también. Pero estaba averiado en Madrid y al final devolvimos el billete. Me sentí un poco agobiado. Llamé por teléfono a mamá mientras tú jugabas en los alrededores de la estación con objetos que te encontrabas por ahí. Fuimos a la estación de autobuses y esperamos el autobús de las 8 de la tarde. Mientras, fuimos a tomar la merienda a la cafetería del hotel que está al lado, ya que la estación no posee este servicio. Allí, nos sentamos en una mesa. Tú, en una banqueta de la barra, regulable en altura, con tu colacao con pajita y dulce. Yo, enfrente tuya. Momentos verdaderamente emocionantes. Practicamos la magia de la risa , sonriéndonos mutuamente hasta reir casi a carcajadas. Tú me miras con tu carita risueña y esos ojos que se te achinan cuando ríes. Me he sentido verdaderamente feliz, contigo al lado, enfrente, llenándote la boca y la ropa de colacao. Feliz y dichoso, Carlos, mi niño. Gracias una vez más por estos momentos.

Esperamos al autobús en la estación, destrozabas mi bolígrafo, desarmándolo y luego bajamos al andén. Una señora de Nicaragua espera a su novio. Eres atrevido con ella y le preguntas su nombre, su edad… Por fin en el autobús. Te quedaste dormido en la oscuridad de la carretera, en el calor del interior, entre mis brazos… Ya ocupas los dos asientos tumbado y siento tu respiración entre mi regazo. Al lado hay una chica americana escuchando música y un chico rumano que recibe mensajitos a través del chat en su ordenador portátil , de una chica que está al otro lado, quién sabe donde. De vez en cuando la chica le manda besos cibernéticos, besos virtuales, que suenan, a tu parecer como “pájaros gruñones”. Recibe el chico los besos y al mismo momento tú exclamas : “- Donde está ese pájaro gruñón, papá?”. Me hace mucha gracia todo eso y te dejo dormir hasta Navalmoral. Luego, en el coche, medio dormido detrás, no dices nada hasta llegar a casa donde nos espera la tía Corina con la hospitalidad y la cena.

El domingo día 2 fuímos de excursión en el coche de mamá y con la tía Corina, pero sin mamá, al refugio de El Brezo, siguiendo el camino arriba de la piscina natural de Losar. Muchas curvas y algo mal el camino, pero al final arriba los tres. Hemos dado un paseo por un último camino hasta observar una impresionante vista de la sierra toda nevada en el pico de la Covacha y alrededores. Hemos hecho fotos y después recogido leña y ramitas para quemar dentro del refugio en la chimenea. El refugio está un poco maltratado y sucio, pero en fin, nos apañamos. Pusimos castañas que compró mamá, en una lata con agujeros y sobre las brasas y el fuego. Antes, me entretuve rajándolas un poco con una navaja para que entrara el calor. Vas y vienes en busca de cosas para quemar y toda tu ilusión era hacer esto, estar cerca del fuego, tirar cartones, ver las llamas, abrir tus ojos a la palpitación y fascinación del fuego, a su poder magnético. Asamos castañitas ( calbotes ) y cuando ya estuvimos un buen rato allí, regresamos a casa, con el olor a humo, la mente despejada, los ojos repletos de maravillas naturales.

 

12/01/2009 14:04 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CUMPLES 4 AÑOS. JARANDILLA 6 OCTUBRE 2008

Lunes 6 de octubre de 2008. He tomado el día libre. Un sol espléndido a pesar de algo de fresquito por la noche. Ayer fuimos al circo, “Circo Atlántico”, instalado al lado del instituto. Lo pasamos bien, viendo a los payasos y a los reptiles desfilar. El día de tu cumpleaños, te acompañamos mamá, la tía Corina y yo en el cole, para que lo celebraras con tus compañeros. Llevó mamá zumos y una tarta en forma de barco pirata. Ese ha sido el motivo principal de este cumple. El mundo de los piratas. Y en torno a él, ha comprado toda clase de menaje para celebrarlo. Por la tarde, en la terraza de La Palmera, o donde Carmen, como tú dices, celebramos el cumple para todos, para tus amiguitos, para sus padres y para nosotros. Decoración a propósito y la ilusión de tu cara. Te compramos un coche que habla y que anda solo y mucha, mucha ropa que trajeron las mamás de los niños. Una gran tarta, aperitivos, raciones…. Llegas a los cuatro años con una pupita bajo la nariz y el pelo muy corto por obra de Maite. Eres un alma inquieta y un cuerpecillo que no se detiene. Por la mañana fui a plantar un alcornoque que crié en una maceta, en la finca, junto a la pared. Cumples 4 añitos manchada la cara de nata, pintada la mejilla de color rosa, lleno de ilusión y energía.

Te gusta abrir el portamaletas del coche, ya puedes hacerlo, y sacar cosas. Vas corriendo por los caminos.

 

12/01/2009 14:05 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EN BADAJOZ, TALAVERA LA REAL. SEPTIEMBRE 2008

Han pasado algunos meses. Muchas cosas por medio. Ahora es septiembre. En verano, en julio, mientras compartíamos tiempo en las mañanas calurosas de julio dentro de la piscina infantil de Jarandilla, recién estrenada, en el Boletín del Ministerio de Defensa, salía publicada una vacante para Talavera la Real. Era el día 9 de julio, pero yo estaba contigo de vacaciones en una de esas mañanas calurosas, algo tediosas, viéndote saltar y volar sobre la piscina con los manguitos. Fueron quince días continuados y al volver a la Enfermería, repasé los boletines de los días que había estado ausente. Para mi sorpresa, ví publicada la vacante, junto con otra en Salamanca y observé casi con pavor, que el plazo de presentación de instancias, había pasado ya. Subí las escaleras hacia la segunda planta en busca del Capitán Vega, encargado del negociado de personal y con una mirada de desesperación, le rogué que viera la posibilidad de solicitar la vacante. A veces la vida, el destino, el azar, no lo sé bien, te conduce donde quiere, en el momento preciso. Acabo de terminar la carrera de Maestro de Educación Especial. Una compañera me informó de los resultados de las últimas notas y con ello, concluí un largo camino de más de 13 años de estudios, interrumpidos, jalonados con sucesos, pero concluidos al fin.  Tras esto, llegó esa vacante, esa posibilidd de cambiar de lugar de trabajo, de vida, de estar más cerca de ti.  Un error en la publicación de las vacantes. Un error cometido quizá por algún funcionario despistado o quien sabe por qué motivo oculto, intencionado, mágico, secreto, hizo que el plazo de presentación de vacantes se prorrogara por tres días más y justo fue cuando pude solicitarla. Podía haber salido todo de otro modo, podía haber disfrutado el mes de vacaciones de manera continuada y nada de esto hubiera sucedido. Pero el destino se impuso y ahora estoy en Talavera la Real, con destino en la S.E.A., contabilidad. Llegué a la base tras diez días de permiso de incorporación, en la noche del 31 de agosto de 2008, con el coche cargado hasta arriba y dispuesto a enfrentarme a una nueva realidad. Había estado en Jarandilla contigo, última parada antes de entrar por las puertas de la base, ubicada al lado de la antigua Nacional V, Madrid – Lisboa, en el kilómetro 386. Rebasé la puerta de control y me asignaron una habitación en el pabellón de Cabos primeros, la número 3. Desde aquí comienza una nueva historia, una nueva ciudad, un nuevo trabajo, ambiente, circunstancias, un nuevo paisaje, en la mañana del 1 de septiembre de 2008.

 

 

12/01/2009 14:06 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DIVINA PASTORA. MAYO 2008

          Te veo llegar a Villaralto, medio dormido en tu sillita en la parte de atrás del coche de mamá. Te veo bajar y aún tímido, centrando la atención del abuelo, de la mia propia y de la gente que pasa por la calle. Villaralto es otro pueblo que te pertenece de algún modo, como me pertenece a mí. Mis recuerdos de infancia y primera juventud, son para este pueblo y los tuyos, lo están siendo para Jarandilla. Pero cuando vienes a este lugar, me siento muy dichoso, paseando contigo y a veces cogiéndote en brazos cuando estás cansado, por las calles y rincones. Llevándote a lugares amplios y a casa de las tías. El sábado, mamá se fue a una boda a Marmolejo y nos quedamos solos a disposición de nuestro tiempo. Fuimos allí, donde la tía Sacramento a Los Pizarros. Te entretienes lanzando piedras sobre la lona que cubre la piscina y que está llena de agua de lluvia. Sobre un montón de tierra acabas de ensuciar el pantalón jugando con la pala y a duras penas me haces caso cuando te digo que te pongas en la sombra. Hemos comido lo que se guisa: carne estofada y otras cosas. Luego, cuando llegó más gente y dentro de la casa, te llevé a dormir la siesta sin pañal y rotando por varios cuartos. No te quedabas dormido porque te molestaba el ruido que hacíamos los mayores y en la última cama me eché contigo un ratito y enseguida te pusiste a respirar fuerte y me dí cuenta que te habías dormido. Allí te quedaste un buen rato. Tenía un poco de miedo de que te orinases encima, pero no fue así y te levantaste sequito sobre las seis de la tarde y estabas detrás de la puerta, esta entreabierta , y tú  sin atreverte a salir de la habitación. Luego, de nuevo centrando la atención de todos, te pusiste a golpear a modo de orquesta de percusión, unos almireces de metal que habia por allí y a ti se te antojaba una música la mar de interesante. Vas de un sitio para otro inundándolo de alegría y esa sonrisa que te achina la cara.

Ya orinas de pie y me hace gracia, porque con una mano apuntas el chorro para la taza y la otra te la colocas detrás como un torero, sobre los riñones. Esto tiene gracia y además quieres que te vean .  El domingo nos fuimos al campo, a la romería. Vimos las carrozas desde la plaza de Peñas y yo te tenía cogido en brazos. Más abajo, había caballos y jinetes y fuiste tomando debida cuenta de ello. Nos fuimos al campo. Juegas con las cosas, con nosotros, con las plantas. Riegas con una garrafa que trajimos para beber, una encina medianilla. Me gusta ese gesto, pero tuve que bajar contigo al rio, calor, a por agua con la garrafa, para seguir regando.

  Tempranito, después de comer, te fuiste con mamá a Jarandilla. Cuando me despido de ti e incluso ahora recordándolo, se me hace un nudo en la garganta, como si no te fuera a ver más, e incluso se me empañan los ojillos.

  6 de mayo 2008

 

 

 

 

12/01/2009 14:07 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Nieve y primavera. 28 de abril de 2008

   

          Último fin de semana de abril. Calor como de verano, mangas cortas, insectos, flores, sudor… Viajo a Jarandilla haciendo escala en Monasterio para el almuerzo y llego a casa, a tu entorno, a tus juguetes, a tus pistas de tierra en la terraza donde dejas marcadas las huellas de los coches, los camiones y los tractores con la tierra que le pides prestada al acebo. Viajo a Jarandilla, con mis apuntes de trastornos de la lengua escrita, con mis prisas sin fin y me paro delante tuya para que me acaricies con tu mirada. Tus manos manchadas de tierra, la ropa entera, el pecho de la camiseta empapado de tu baba, tu juego… Salimos a la plaza, preparan la novena de la virgen de Sopetrán.  Hay ajetreo con las reliquias, huele a flores, a lilas , a rosas. La tarde nos cae dentro del bar Sopetrán. Vuelvo a Losar para dormir. El sábado me quedé un rato estudiando por la mañana y luego fui a buscarte. Mamá está enferma, con fiebre, vómitos.. y yo, trato de consolarte. Por la mediodía fuimos al bar “ El Pregonero”. Te subo a caballo y cabalgamos por la calle. A mi espalda, vas riéndote como loco, cuando doy un viraje y cambio de sentido. Vamos a la finca, aún muy húmeda, llena de hierba ya y te quedas prendado con las telarañas gigantes y los insectos, mientras voy repasando los arbolitos. Nos hemos metido un poco en la garganta, solo los pies, abajo, en el puente Parral. El agua baja muy fría, pero hace mucho calor. Has traído un barco pirata sin vela y un cocodrilo. Al barco lo pusimos a navegar, pero se lo llevó la corriente, tras un tiempo luchando con la cascada. Lo miramos desde una piedra de granito, mientras te sostenía delante mía. Los dos descalzos, tú, sin pantalones también. Te entretienes en buscarte entre los dedos de los pies, alguna pizca de suciedad y de paso, entre los míos también.  Me siento verdaderamente feliz, en ese lugar, bajo el puente, al fondo, las colinas aún nevadas, el agua alrededor nuestra caminando hacia el Tiétar y tu, entre mis brazos, pequeñito y dulce, piel con piel a los primeros mimos de la primavera cálida.  Juegas a tirar cosas al agua, piedras gordotas, piñas que encuentras.  Te miro cuando corres y de pronto paras y te agachas porque has visto un insecto en el suelo o sobre una hierba y curioseas y te llama la atención. Caminando a tu lado me siento dichoso y bajo los soportales del ayuntamiento, te veo girar sobre el soporte de las sombrillas o simulando llamar por teléfono.  Pero hay que volver y la carretera espera con su continuidad de lineas paralelas y horas pensando.

 

 

12/01/2009 14:07 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LOS ESCOBAZOS. DICIEMBRE 2007. NIÑO DE FUEGO

          LLegaron Los Escobazos. Estamos en la calle oliendo a humo, viviendo las hogueras, cogiendo las escobas con la punta ardiendo. He llegado por la noche y te he encontrado al lado del bar Sopetrán, jungo a una pequeña hoguera, abrigado, curioseando entre los palos, echándolos al fuego, jugando con un pequeño escobón que prendes en la punta y luego apagas chocándolo contra el suelo... El humo y el gentío aumenta a medida que pasa la tarde y el gran acontecimiento de la hoguera gigante frente a la ermita, se aproxima. Hemos subido al balcón del bar Sopetrán, con Tere, mamá y esta familia que ya comienzan a ser casi la nuestra. Miguel abre su local enfrente y nosotros vemos sucederse los acontecimientos desde arriba. Pasa la procesión y el canto a la virgen. Ya sabes cantar un poco y recuerdas las primeras frases " Subía la zarza....". Al fin, ha comenzado a arder la enorme maraña de troncos y ramas y las llamas, imponentes, rugían hasta alcanzar el cielo, devorando sin piedad, tragando sin masticar la leña y casi las copas de las coníferas del parque de Sopetrán. Veo el fuego reflejarse en tu carita roja y caliente, casi quemando a pesar de la distancia. Una hoguera formidable y el gentío rindiendo tributo al dios del fuego. Hemos bajado, te acercas a las cenizas, tocas los palos de carbón, te manchas las manitas, juegas con los materiales que pronto arderán. Inquieto entre las hogueras, te he visto vivir esta noche de diciembre. Me emociona tu interés por el fuego. Me recuerdas a mí, inquieto entre las hogueras, eres el niño de fuego.

13/01/2009 08:06 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

VARICELA A LA ENTRADA DE DICIEMBRE DE 2007

Con los granitos y picores de la varicela, has comenzado diciembre. Reposas en mi costado, sentados en el sofá y afligido. Te abrigo con mis brazos y me siento muy bien a tu lado, pleno, amoroso. El sábado salimos a dar una vuelta por la mañana, mientras mamá trabajaba en el consultorio de Jarandilla. Hemos localizado una fogata junto a unas obras. Tirábamos cosas para alimentarla y también ladrillos y piedras que arrojabas como catapultas. Te he reñido porque te pones lleno de mierda el chaquetón, con tierra, barro y suciedad. Venías cabizbajo por la Ruta del Emperador y llegamos a casa para meterte en la bañera. Las pupas de la varicela te llenan el cuerpo. Mamá te unta yodo en cada una de ellas. Por la noche, con el pañal, no puedes rascarte y te molesta y llorar y te desesperas. Yo he pasado la noche en Losar y al venir te he traido calamina y otros productos. Luego, hemos salido el domingo a la Plaza de Jarandilla para reunirnos con Mari y Victor. Has jugado, saltando sobre los charquitos de agua y subiéndote a las escaleras bajo los soportales.

               lunes 3 de diciembre de 2007

13/01/2009 08:09 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

FLOR DE OTOÑO. NOVIEMBRE 2007

 

Vamos juntos al campo, le dije. Él soñaba en la garganta y en las piedras amontonadas en la orilla, listas para ser arrojadas al agua. Fuimos a la finca, que acababa de ser desbrozada con un tractor. Cuando llegaste allí, en mis brazos por lo irregular del terreno, enseguida te diste cuenta y me dijiste : " ! Está limpio !". Fuimos caminando por la periferia y te caías al suelo polvoriento, una y otra vez. Mientras me entretenía con la hoz quitando yerbajos de la orilla, tu recogías flores de manzanilla para mamá. Flores que luego en el coche se destrozaron y llenaron de olor. Mamá estaba de guardia en el consultorio. Eso fué el domingo. Fuimos también hacia el puente Jaranda, allá al final del camino. Te parabas en el sendero pedregoso para jugar con los palos. Hacía mucho frío y la escarcha reposaba en los helechos, vestidos de blanco. Qué gracia verte como te colocas el chaquetón, metiendo las manitas y volteándolo por encima! Qué gracia cuando me dices que se te van a resfriar las manitas, porque tocaste el agua fría y te caiste sobre la hierba helada! Qué amable y tierno cuando duermes, que carrillos sonrosados, que dulce expresión !

martes 20 de noviembre de 2007

13/01/2009 08:10 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

BODA DE SONIA EN VALENCIA. 10 NOVIEMBRE 2007

           Cuando te he visto así, vestido como un pianista, de pingüino por completo, me he emocionado como nunca. Mamá te compró el traje y fuimos a la boda de la tía Sonia, a Valencia. Todos te miraban y te admiraban. Ese traje de señorito en esa cara tan infantil, qué gracia !. Y los zapatos de charol que te regaló Yolanda, la madrina, en Ciudad Real, eran como espejos. Recuerdo verte sobre el carrito, junto a la pared, dormido en la celebración, con tu uniforme clásico, como un angelito vestido de hombre elegante, con esa carita y esos ojos tan vivos.... Te entretuviste un rato trotando por los asientos y apagando las velas y echando palitos de pan en las copas. Luego, te quedaste dormido, apagándose para tí, las luces de la fiesta.


                                                           miércoles 14 de noviembre de 2007

13/01/2009 08:11 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

NOVIEMBRE. NOVIEMBRE DE 2007

          LLegó noviembre. Fuimos juntos a dar un paseo a cualquier rincón. Toda la calle es un patio de recreo para tí. Bajamos hasta Plaza Nueva, en Jarandilla, a ese rincón pequeño, acogedor, silencioso. Los madroños maduros, colorean el follaje verde. Te ofrecí uno mientras tirabas el tiburón de goma a la fuente y luego teníamos que sacarlo mojándonos las manos hasta el brazo. Te ofrecí un madroño y su aspereza me hizo dudar de si te iba a gustar. Pero agradeciste el fruto y me pediste otro y otro. Subido en el banco de piedra recojo madroños para mi niño y la tarde se hace cómplice. Por la noche, en el suelo de la cocina vomitaste todos esos madroños, pues te encontrabas mal y tu estómago se resentía. LLegó noviembre y los chopos amarillean en los bordes de los arroyos, así que en la falda de la montaña y en los linares, se pueden ver motitas de cárdenos tonos que señalan el curso del agua y los humedales. Vamos al puente Parral y mientras leo unos apuntes, te alejas para buscar piedras y luego tirarlas al curso del agua cristalina. Te comes, de vez en cuando, alguna galleta de chocolate. Mamá se fué a Cáceres y pasamos el día y la noche juntos. Fuimos al parque: pisamos las estrelladas hojas muertas de los plátanos, haciendo un ruido crujiente en el suelo. Volabas de nuevo en el columpio y corrías con los niños jugando. Te miro desde un banco de madera. Tu niñez me deslumbra. Eres pequeñito aún pero tu conversación ha mejorado y nos entendemos bien. Luego llegó la siesta. Te echaste a dormir y parecía que no te ibas a levantar nunca, así es que hice un poco de ruido y encendí la luz del dormitorio para que fueras despertándote. Te veo recogido entre las sábanas, como una criaturita blanca e inmóvil. Esa carita, esas piernecitas..... Luego llegó enseguida la noche, fuimos a Losar y a la vuelta, en el cámping, viste el fulgor de la hoguera y las castañas asadas, un amarillo más, viviente , en medio de la noche oscura. Entonces me dijiste: " - ! Mira, papá, cuántas estrellas ! ". Y después: " Hay una estrella muy grande que se llama Venus". Fuimos entonces hacia la carretera del Guijo, al lado de esa primera fuente de la curva, a mirar las estrellas a bocajarro. Te cogí en brazos apoyándome en el coche y mirábamos arriba, todo estrellado, pero te dió un poco de susto y volvimos a casa. Cenamos y dormimos juntos, en la misma habitación, pero tú en la camita de arriba y yo abajo.

 

lunes 5 de noviembre de 2007

13/01/2009 08:12 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 22 DE OCTUBRE 2007

          Recibí tu alegría en el frontón. El viernes, con los árboles amarillos y el aire fresquito de otoño aún seco, llegué desde Sevilla para abrir mis brazos a tu carrera. Estabas con Maite, sus gafas de sol, su delgadez, su pronto serio.... Nos fuimos a volar al columpio y a recoger alguna piña pequeña abandonada sobre la hierba. Mamá está de viaje en Barcelona y hemos pasado gran parte del fin de semana juntos y solos. Hemos ido a casa y he procurado seguirte en el juego. Una cena pequeña, un sueño que te cuesta conciliar, el relajante biberón, que prefieres que te lo dé yo. El sábado por la mañana , nada más levantarnos, baño y a jugar un poquito con el tren de madera, las vías imposibles, los descarrilamientos frecuentes... Hace un día de sol, un día de esos de otoño que apetece ir dando paseos y más paseos. Por la tarde, tras una siesta excesiva, fuimos a Losar. En la garganta de Cuartos, he sido muy feliz viendo como arrojabas piedras gordotas sobre el agua bajo el puente y mientras, sentado en una piedra granítica enorme, te observaba y observaba el horizonte de bosque, de agua, de piedras y el puente. Todo ello y tú juntamente, en una armonía perfecta. Solos o casi solitarios en el entorno, hemos ido hacia el molino de piedra derruido, bajo la madreselva húmeda y sobre los pedregales. Yo te cogía en brazos e íbamos saltando de piedra en piedra hasta la otra orilla. Caía la tarde, tirabas piedras, encontramos un columpio. Te dije que los niños en el campo y por la noche, se pierden si van solitos. Y esto se te quedó grabado y lo repetías cuando podías. Verte así, niño mio, hablando casi de todo en ese mundo mitad de sueño, es recordar. La despedida cierta del domingo: bajas la mirada sobre la cama y me preguntas : Por qué ?. por qué me voy a Sevilla ?. Prefiero dejarte con un beso al aire y una sonrisa en tus labios. Pero al cerrar la puerta se me queda grabada esa pregunta y ese beso que devuelves deprisa. 

               lunes 22 de octubre de 2007

13/01/2009 08:13 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

OCTUBRE. OCTUBRE 2007

  Fin de semana del Pilar. Hemos ido a Villaralto. Cada uno por su lado, tú con mamá y yo desde Sevilla. Has aparecido por la noche, en tu sillita, al lado de Chicho en el asiento de atrás y todos esperándote al llegar. Remueves el ambiente de la casa, centro de atención de las miradas y gestos de todos. El viernes hemos ido a dar un paseo por mi lugar de los recuerdos, esas afueras del pueblo que me vienen a la memoria sin querer, impregnadas por recuerdos por todos lados, como el musgo impregna a la piedra y a veces se adhiere a ella sin soltarse nunca. He caminado contigo y con tu pequeña bici azul de ruedecitas. Por la carretera de La Lancha, recién asfaltada, hemos caminado un poquito, cansándote de pedalear y a ratos subido en tu bici. Hemos ido a los caminos de las huertas, de los corrales, de las paredes de piedra y ladrillo medio caídas, de las cunetas polvorientas y secas. Con mi niño por Villaralto y luego ese ritual de comprar golosinas en el quiosco como hiciera yo mismo, hace más de treinta años y casi en el mismo lugar y con la misma vendedora, Mari Carmen, que parece que no pasó el tiempo por ella. Te acercas al mostrador como puedes y dejas treinta céntimos en monedas de diez sobre la madera. Con esto hemos comprado gusanitos y una fresa que te metiste enseguida en la boca. El sabado se fué mamá bien temprano a Ciudad Real para una boda de una amiga suya y yo bajé desde la cama de arriba para quedarme contigo a dormir, travesado como te pones. Hemos ido a Pozoblanco, a comprarte ropita. En la tienda, asustabas a una niña haciéndole el tigre con la boca abierta y sonidos guturales. No te estás quieto ni ún momento. Arriba del paseo , una locomotora antigua de exposición, llamó tu atención desde el principio. Juegas con una pequeña excavadora sobre la tierra en la maceta del olivo, junto al bar El Paisa. Has removido la tierra como en una gran obra. Fuimos a casa de la tía Fabiana y en el corral, lo primero que te llamó la atención fueron unas viejas tijeras oxidadas. Levantabas en suelo junto al desagüe, buscando piedras con las que poder lanzar. La tia Fabiana y la tia Sacramento te compraron una ropita. Allí mismo, en el patio, te desnudamos para probártela. Te aprieto ese culito pequeño con esos calzoncillos de dibujitos. Como un conejillo, como un conejillo, digo a mi niño. Como un gorrioncillo. Luego, en la casa de campo de la tia Sacramento has visto muchas cosas: Los cerditos en su zahurda y dentro de un corralito junto a la encina centenaria, los gallos que se apresuran a subir a las ramas huyendo de Chicho y su persecución, al fondo, igualmente huídas, las ovejas que miran todas hacia nosotros. Has visto también la piscina tapada con una lona y con algo de agua sobre ella. Coges piedras y te afanas en tirarlas sobre esta superficie. Piedras, piedras y campo , juegos y juguetes, arena, piedras, campo, niño de campo y agua. Octubre ha llegado, con sol y tardecillas aún calurosas, aún casi veraniegas. El domingo, al irte, amarrado en tu sillita, me coges la cara con tus dos manitas y dices: "que lo pases bien en Sevilla, papi". Entonces me quedo pegado casi al cristal de la ventana y desde fuera, para verte bien y marcar un beso al aire . Te veo alejarte con mamá, con pena. Ha llegado octubre de tus tres añitos, de tus correrías, de tus juguetes y tus juegos. 

 lunes 15 de octubre de 2007

13/01/2009 08:13 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CUMPLEAÑOS FELIZ. 6 OCTUBRE 2007

                  Tres añitos ya. Un número 3 en cera roja, reinaba en el centro de una tarta de limón. Nos hemos reunido amiguitos y sus familias, el sábado por la tarde y en una sala del hogar del pensionista, para celebrarlo. Compramos dos tartas, una de frutas que comimos el domingo y otra grande de limón que ponía " Felicidades Carlos". Cumples tres añitos entre juegos, llanto de nervios, niños jugando, bicicletas con ruedecitas por todos lados y colores, muchos colores. Cumples tres años en compañia de mamá, papá que te infló unos cuantos de globos, amiguitos y gentes conocidas. De Sevilla te traje una "nave espacial" de color rojo, con muñequitos. Mamá, una bici con ruedecitas detrás para no caer, pero que tiene problemas de estabilidad. Fuimos a celebrarlo y al final, hubo piñata, golosinas que se caen al suelo y niños luchando por coger alguna. Te conformaste, sin embargo, con un lápiz sin punta de color rosa y con ese trofeo, te apartaste del barullo. Soplaste entre llantos, la vela con el tres, tras el feliz cumpleaños de los asistentes y la apagaste en varias ocasiones con ese soplo de aire acompañado de saliba. Ibas y venías con la bici de Francisco y con Francisco con la tuya y nos llegó la noche allí. El ocaso de octubre fué delicioso y el regalo que te traje tuvo su éxito entre los niños, como una casita de muñecas. Tres años como tres soles: en el terreno coloqué el tercer arbolito. Esta vez un laurel que compré en un vivero de Sevilla. Un laurel como un laureado niño que juega, fluye, corre y vuela, como una cometa. Fuimos el domingo a la garganta de nuevo y de nuevo al lanzamiento de piedras sobre el agua. Tres añitos, tres, para mi niño triangular: mamá, papá y en medio ese vendaval de vida. Felicidades, amor, felicidades y gracias una vez más por darme esa piñata de felicidad, esas golosinas de emoción.

martes 9 de octubre de 2007

13/01/2009 08:14 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

SEPTIEMBRE. SEPTIEMBRE 2007

Te digo: - " Carlos, dame un besito donde papá no pincha". Y entonces tú, con un gesto conmovedor y sentado sobre mis rodillas, me dás un beso en el cuello, inclinando tu cabeza y notando tu olor a infancia, fragante y sudoroso. Se inicia el otoño entre tus brazos, entre el columpio y las calles casi desiertas de Jarandilla. En el parque, todo está a punto para rendirse ante el amarillo, ante la caída, ante la inercia y el ciclo del año, una vez más. Subes al columpio con dominio, con seguridad y el soporte de las cadenas del asiento, hace un ruido tradicional, un chirrido de rueda de carro o de caldero de pozo. Vuela mi niño como en una barca aérea en su recorrido de columpio. LLega hasta mis brazos y luego marcha su aleteo hacia el cénit, para verlo llegar de nuevo, bajando y subiendo sin fin durante algún tiempo. Ha llovido y la tierra sujeta el polvo con el agua. Hemos ido a la garganta a tirar piedras y a salpicar un poco. Qué tremenda emoción sientes al arrojar esas piedras de la orilla a los charcos inmediatos. Las piedras gordotas y pesadas son las que más te llaman la atención. Y caminas con ellas sobre las lanchas del río, para arrojarlas al agua cristalina. Yo te observo desde cierta distancia. De vez en cuando y para una foto, te pido que me mandes un beso desde lejos y lo haces dándole un toque de gracia y sonido. Veo que amenudo te salpicas y tu camisa se tiñe de la brevedad pictórica del agua. Entre la espesura de las hierbas y la maleza de mi terreno, hemos comido manzanas. Son las primeras manzanitas entre amarillas y verdecillas que dió ese manzano que planté el año pasado. Entre la maleza, abriéndome paso como podía contigo en brazos, hemos comido manzanas. Me sorprende que te gusten. Marcados en la fruta, veo la señal de tus mordiscos, unos pequeños bocados con los que te vas comiendo la fruta poco a poco, llenándote con pequeños trozos, la comisura de tus labios. Te he dejado tirar piedras sobre el pozo, sobre la plataforma de hierro que lo cubre. Allí, mirándote, viéndote tirar piedrecillas al arroyo, me brillan los ojos de felicidad. Pero , qué cariñoso y amable eres a veces y otras, ay !, qué travesuras rondan tu mente. Fuimos a beber agua al pilar de la plaza, justo antes del museo etnográfico. Allí, sobre una cubeta de piedra granítica, cae un chorro de pura agua que demanda bocas sedientas. Cuando me he arrimado para beber, una piedra ha caído a mi lado y me he salpicado todo. Te reías con cinismo e hironía. Como un niño capaz de sorprenderse por el gesto de asombro. Una araña de plástico bajo la cama, unos ojos de buho simulados con los dedos.....Todo forma en tí un universo de sonrisas, cuentos, sorpresas. Septiembre está fuera, en los colores y en la luz, en ese colegio que empezaste, en esos libros que estrenas, en esos cuadernos, en esas pinturas. Otra vida te espera en los patios y en las aulas de las escuelas. Vive, como vives, alma mía, al viento, siempre al viento, como un columpio que no cesa de subir.

 

lunes 24 de septiembre de 2007

13/01/2009 08:17 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

BAJO LA CATALPA. 29 AGOSTO 2007

Bajo las catalpas y los plátanos, corres sobre la hierba. Como se oye tu griterío y como al correr detrás de tí, casi al alcanzarte, te paras, riés, nervioso, tenso. Te echo sobre mis hombros y te llevo como un costal. Pero me apetece lanzarte así, arriba, de fondo de cielo. Bajo las catalpas pasas esos momentos felices de tu niñez. Un postre de yogur y helados, tu  boca sucia, alrededor de los labios. 

miércoles 29 de agosto de 2007

13/01/2009 08:24 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

MARZO Y VILLARALTO EN SEMANA SANTA

          Hemos ido todos a Villaralto. Hace algo de mal tiempo. Juegas a los trenes con el primo Toni en el patio de la casa de nuestra familia. Mientras nos aburrimos y abusamos de lo sedentario, tú te ries y te entretas a esas actividades de juego sin parar, de juego sin pausa hasta la comida o la siesta o la noche que te espera junto a mamá. En estos días por el pueblo, hemos salido a dar una vuelta con tu moto de plástico. Por la calle Real y el camino de tierra, haciendo un giro a la izquierda y saliendo a la carretera de Villanueva del Duque. Hemos visto tractores y vacas, eso que te gusta. A ratos, te cansas y te cojo en brazos. A ratos tengo que llevarte así y con la otra mano tu juguete. Pero hace un ambiente apacible y estoy contigo. El domingo, hizo bueno. Fuimos con la tía Sacramento a su finca, "Los Pizarros", en la carretera de Villanueva del Duque. Allí encuentras mil motivos para jugar: los corderos, las ovejas, la arena, los cerdos... El tío Paco cogió un corderito recién nacido y lo acercó a tí para que lo acariciases. Después fuimos a visitar los cochinos, ya adultos. El tio te montó sobre el lomo de una cochina muy dócil y doméstica. Así, a caballo, estabas graciosísimo. Te hice fotos y videos. Como el día está bueno, apetece correr entre la hierba y las encinas. Jugamos a alcanzarte y una perrita nos sigue: se llama Sombra. Aprovechas que te voy a coger, para tirarte al suelo y abrir los brazos como encantado del sol y la paz. Te veo alejarte entre la hierba y soy infinítamente feliz viéndote así a lo lejos. Luego, me acerco a tí. Una gran sabiduría te acompaña. Yo te veo así , feliz, sonriente, gozoso, brillante y quiero ser tú de tanto que te amo. Después de comer, te fuiste con mamá, por la calle Herrería, buscando la salida por el rio hacia Hinojosa. No entendiste muy bien por qué me quedé alli, en el pueblo, mientras sentado atrás, te alejaste con mamá. Nos hemos querido y has jugado. La despedida está contenida en nuestra vida.

 

13/01/2009 07:55 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PISCINA. AGOSTO 2007

Como te arrojas, hijo mío, al agua que te originó!. Y como disfruto viéndote volar, captándote con mi cámara justo en ese momento, hacia el frescor de la piscina. Con tus manguitos de aire, como plumas, como un ave. Y luego, luchas incansable con unas manitas aún torpes y las piernas tensas, hacia la orilla. Y la agarras, con desesperación y te subes y te vuelves a tirar. Yo te veo con esa agonía y ese esfuerzo y me emociono y me alegro. Dentro del agua, con tu cuerpecito fresco, frío y tembloroso después, trato de alcanzarte y abrazarte. Luego, la toalla y de nuevo, ese juego de agua. Qué gracia es verte así, sostenerte con tu cabecita fuera, como un muñequito sobre el agua, al que le hubiéramos dado cuerda por mucho tiempo. Eres todo para mí, mi pequeño secreto de agua !

martes 28 de agosto de 2007

13/01/2009 08:25 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO. AGOSTO 2007

  Como suena este mes !. Y sobre todo en Sevilla.

Derramo mi ocio veraniego en este estío algo atípico, de noches fresquitas. Entra el aire por la ventana de mi habitación al mismo tiempo que sobrevuelan sobre mi cuerpo semidesnudo, los mosquitos hambrientos. En el salón, el ordenador portátil no duerme. Chicho, enroscado y fiel, reposa silencioso sobre su mantita almohadillada. Cae la noche. Son la una y media de cualquier madrugada de agosto. La espesura del aire es más leve este verano y también lo es los efluvios del río. Este agosto es, viajes a Jarandilla, paseos al parque y a la piscina con mi hijo inquieto, algún ocio pasajero, algún viaje, algún día de playa, los menos, algún bricolage, mucho tiempo frente a la pantalla del ordenador, sueños.

                                                 miércoles 22 de agosto de 2007

 

13/01/2009 08:26 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

SOBRE VILLARALTO. AGOSTO 2007

          Villaralto tiene escasos 1200 habitantes, enclavado en el centro de la Comarca de Los Pedroches, que disfruta de una serie de peculiaridades que lo hacen atractivo para el turismo de descanso y de naturaleza.
Es un pueblo pequeño y no muy antiguo, pero tiene un aire entre andaluz y manchego, una fisonomía particular con calles que radian desde los dos centros del pueblo, uno de ellos, la plaza de la Iglesia y el otro la plaza donde se encuentra la casona de Manolito Peñas y que da nombre a la misma. Estos dos centros sociales y económicos están unidos por una calle, la Calle Buensuceso, situada en el centro neurálgico del municipio. La construcción típica es una casa con un pasillo central , en torno al cual se disponen las dependencias a izquierda y derecha, desembocando normalmente en un salón - comedor y cocina. Al final se encuentra el patio o corral, que antiguamente se usaba para criar animales de pico e incluso cerdos y bestias para la tracción del carro o del arado. En Villaralto nos vamos a encontrar con varios rincones que merecen la pena visitar: Junto a la plazuela de la iglesia, que es más bien un ensanche de calle, nos encontramos con el rincon donde se ubica el Museo del Pastor, en una placita coqueta, dispuesta para el ocio, con una fuente a ras del suelo y plantas olorosas, al estilo de los patios cordobeses. Hay varios bancos de metal fundido desde donde podemos contemplar la torre apuntada de la iglesia de San Pedro. Al sonido cantarín del agua, he pasado más de una tarde leyendo. Podemos bajar desde las proximidades, la calle San Pedro y buscar la salida del pueblo en dirección a la Ermita de Santa Rita y desde allí, subir por la carretera de Dos Torres, para llegar a un alto desde donde podemos contemplar una vista panorámica del pueblo desde su lado este. Al atardecer, este recorrido y las sensaciones que se viven, son espectaculares. Domina el granito por doquier, ya que Los Pedroches se asientan sobre un plutón granítico y constituyen el borde meridional de la meseta central, que nada tiene que ver, geológicamente hablando con los suelos del Valle del Guadalquivir, más arcillosos y calizos. Villaralto es pueblo de pastoreo en su antigüedad y dando testimonio de ello nos encontramos con una exquisita carne de cordero. También se cría el cerdo y podemos acercarnos al bar Moreno a tomarnos una ración de lechón, que se nos hace la boca agua. También es conveniente dar cuenta del bacalao rebozado con un color amarillo y una pinta de lo más suculento. En los meses de frío, cuando voy al pueblo, me suelo dejar caer por allí en esas mañanitas otoñales de solecillo amable, para empezar el día con un cafetito y una tostadita acompañados del periódico que llega a diario al local. En Villaralto vamos a encontrar tambien callejuelas y plazuelas, que no plazas amplias, donde el jardín y las plantas tiñen de color la belleza gris de los granitos del suelo de la calle, dinteles y jambas de las casas. Son placitas acogedoras, daros un paseito al anochecer e incluso en las tibias noches y lo comprobaréis. Son lugares para acudir incluso solo a sentir la amabilidad del pueblo, su belleza simple, eterna, pétrea. Y también os recomendaría que entrárais y saliérais del pueblo constantemente, en una rueda mágica que nos ofrece la posibilidad de ser expectadores y actores simultáneamente.

jueves 16 de agosto de 2007

13/01/2009 10:57 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

VILLARALTO, FERIA DE 2007

Vengo de Villaralto, de su feria, de los encuentros con personas que hace tiempo que no veo. Viajar a Villaralto es viajar en el tiempo. LLego y me encuentro con la casa familiar, con la familia, con los besos, con los rincones de una y otra vez, con esos arbolitos que se van haciendo mayores, con ese parque olvidado, castrado en los limites de un jardín. LLego a mi pueblo pasando el Calatraveño y ese olor a las jaras que son la antesala de la penillanura extensa y silenciosa de Los Pedroches. Viene un aire fresco por la ventanilla del coche, un aire fresco y un aroma suave de pastos y encinares. Desembarco como lo haría en la Luna, extraño y coincidiendo con el ocaso y los toques de campana en esa torre que se echa casi encima. Paseo por el medio de las calles, las de siempre, libremente y con la seguridad de los encuentros fáciles, esperados. Voy a casa, para compartir comidas y bebidas. Busco el cobijo del Rincón de La Petrita, junto al Museo del Pastor. Entro, siempre abierta la puerta de Petrita y Bernardín. Salen a recibirte al pasillo, Bernardín receloso, desconfiado. Voy hasta el patio, donde se extiende y abre aún más esa hospitalidad, donde encuentra libertad la conversación, como una rueda que gira siempre en la misma dirección, como una noria. Ese patio embaldosado y luego... esos olivos y ese pozo con brocal del loza. Salgo enseguida, me siento en el pueblo, tumbado en él, dejándome llevar por su placidez. Me siento en el banco de hierro, junto a la fuente y la hierbabuena para leer. Asistiendo al perfume y al sonido del agua que sube y baja. Cruzo la calle, entro en El Paisa, saludo a Paco, siempre amable, siempre activo. Por la tarde me voy a dar un paseo con un calor soportable, hacia las afueras, por los caminos, por el del Baño, junto a las tapias de piedra medio desechas y hasta las encinas, desde donde se ve el pueblo como en una pintura. Me acerco a lugares antiguos, desconocidos incluso: una pequeña casita de piedra con el tejado a medio caer y un pilar de ladrillo en medio. Una casa que sirvió como establo. Enfrente, madura el granado rodeado de pastos amarillentos. Se ven huertas y albercas abandonadas de los niños que salíamos a buscar su frescor nocturno de agua de pozo con algas. Ahora, son meros recipientes secos y extrañamente pequeños. Encuentro de nuevo el camino principal arenoso y vuelvo a casa. La feria nocturna, el camino de los saludos, un trozo pequeño de calle donde llegan las caras y las palabras de la gente de siempre, de aquellos que están y de aquellos que se fueron. Vienen con sus niños agarrados de la mano o jugando a su alrededor. Tienen su vida fuera y una sonrisa guardada para el encuentro. La conversación cita los cambios que se han producido en la rueda de la vida: nuevos hijos, nuevos trabajos o lo que continúa presente : los hijos que crecen, los trabajos que reclaman. Los niños saltan en la colchoneta, riéndose, gritando. Las niñas, casi siempre con falda, contradicen al pudor que aquella sugiere. Dejan sus zapatitos junto al gigante de aire y pelean por entregar sus entradas al chico que coordina con un silbato, poniendo fin , como en una cinta de video con el pause, a una diversión impetuosa y dando el toque de salida a un nuevo grupo de saltos y caídas sin daño. Se pasa de ser expectador a ser actor casi en el mismo lugar, con otra actitud: Al amparo de la orquesta se baila, junto a los que quieren, siempre conocidos. Entonces el pueblo se torna brillante, un lujo, pasional.

 

 lunes 13 de agosto de 2007

13/01/2009 10:58 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

HOMENAJE A MI COCHE, MI CR-2557-X. AGOSTO 2007

          Mi coche, es un vehículo pequeño, azul, algo antiguo ya, con bastantes kilómetros a sus espaldas. Es un coche usado, que huele a usado, sin perfume ni fragancia. En verano, con el sol y la calle, guarda ese olor característico y cuando llueve, huele a humedad. Pero al mismo tiempo, ese olor transmite un agradable aroma de lo cotidiano, de lo extremadamente cercano y fiel. Es una prolongación mía, de mi vida, de mi actividad y debo ser yo también quizá, una prolongación de él. Lo cuido y lo mantengo, pero sin lujos, con mis manos cuando puedo. Escribo este homenaje porque mi coche, ese Saxo de color azul que siempre me espera, es amigo inseparable desde hace ya casi cinco años y otros tantos que pasó en manos cuidadoras. Por dentro es un coche simple, sencillo, sin aspavientos ni malabares, pero que cuenta con lo básico y a pesar de sus años, sigue ofreciendo sus cualidades. Sube las cuestas a buen ritmo y entiende de caminos, carreteras, autovías y ha estado en otros paises. En mis épocas de crisis no me defraudó y supo aguantar el rigor de los malos tiempos. Es tan pequeñito y cercano, que lo trato con esa afabilidad sin exageración, con la que se cuidan los zapatos. A veces lo miro, cuando me bajo de él o frente a la puerta de mi casa, con infinito cariño y tengo algunas fotos posando sobre algún camino o junto a la carretera, como un verdadero genio móvil, que al mismo tiempo que pasa desapercibido, muestra unas cualidades singulares y una fortaleza de titán. Es un coche con sus marcas de guerra, con sus arañazos y bolladuras como buen guerrero que se precie. Es agradecido al máximo y gasta el combustible imprescindible. Somos amigos, buenos amigos, necesario para mi vida, compañero, estimable y amable utilitario. Nuestra relación es sincera, sin atisbos de patología alguna, cordial y comprensiva. Lo quiero y yo se que él, dentro de su piel de chapa y pintura, guarda su corazoncito y su alma que dicen lo mismo.

 

lunes 6 de agosto de 2007

13/01/2009 10:58 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

VERANO, DE NUEVO, EN TU PRIMAVERA. JULIO 2007

          Vienen ya, de pronto, casi sin pretenderlo, como sorprendidos, esos fines de semana de gargantas de agua fria y calor en las aceras. En la Jarandilla de mi niño, en su infancia que se tiñe de callejuelas y guarderías, la melodía del verano se inicia justo al lado de los puentes de piedra. He viajado con esa calor que se pega a la chapa, que hierve en la carretera y que obliga al aire acondicionado, para encontrarme contigo de nuevo. Empiezas a ser mayor. Te apoyas en la pared, tu cuerpecito como un segmento desnudo, un pequeño segmento de vida, lisa, vivaracha. Te apoyas en la pared del puente para orinar, sobre los escalones. Nos reimos con complicidad, mamá y yo, mirándonos. Bajo los regadíos, imponiéndote a la presión del chorro de agua, tu cuerpecito al que se le estrellan esas ráfagas de agua, sonríes y te recojo para correr detrás de esas lluvias que vienen a decir que el verano llegó, que tu sonrisa está aún más viva, que te gusta el agua, que amas ese mundo de naturaleza. Bajas a la garganta. No hay piedra que pase desapercibida para tí y todas son cambiadas de lugar, para arrojarse al agua sin remedio. Tus manos recogen aún las más grandes, las más voluminosas y el salto que producen en el agua nos salpica y nos mojamos. Te mojas en ese mundo entre robles, hierba seca, chorros de agua que bajan de la montaña, cuerpo desnudo, desnudez, movimiento. Seguimos tus pasos, tus frases, tus travesuras. Con la bañera amarilla que te traje de Sevilla, la usas como piscina pequeña, cabes en ella como en una pequeña balsa y sales de ella con malabares de artista. Y luego llega la despedida. Te dejo entre tus juguetes, el calor, Caillou, Pocoyó, la terraza con sus flores. Me voy y me miras. Procuro siempre, llevándome de recuerdo, rescatarte, robarte una última sonrisa. Siempre la tienes para mí. Y con el corazón en un puño, me alejo, escaleras abajo, carretera enfrente.

martes 10 de julio de 2007

13/01/2009 10:59 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DIA DE UN PADRE ENCANTADO. JULIO 2007

          Ayer, hijo mío, me llenaste de nuevo de emoción. Por la noche llamó mamá a casa a Sevilla y te pusiste al teléfono. Habías hecho caca solito en el orinal, caca y pis tu solito. Así lo celebramos con gritos de entusiasmo y tu notaste enseguida que habías creado a tu alrededor una atmósfera de admiración. Este paso ha sido muy importante. Un día hablaremos de esto. Ahora eres un poquito más independiente. Estos días, ya de calor veraniego, vas con mamá a la piscina y a la garganta. Ayer, según ella me dijo, te agotaste en la garganta, corriendo y saltando, así es que seguro que dormirás bien. También me entusiasma muchísimo que me cantes esa canción por teléfono: "Traigo para tí, toda una ilusión". de Marta Sánchez. La escuchaste como música de llamada del móvil de Maite y se te quedó grabada en la memoria. Eres alegre, como siempre y siempre encuentras esa sonrisa y esa forma de hacernos felices. Espero verte pronto. Besitos, hijo mío, motivo de mis dias.

 

               martes 3 de julio de 2007

13/01/2009 11:00 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 4 JUNIO 2007

          Un nuevo fin de semana contigo. Ya va haciendo calorcillo de junio y todos estamos en mangas cortas. Te he llevado desde Sevilla, una bañerita amarilla con soporte de hierro que encontré en la Barriada Tablada este otoño pasado y que tenía en casa. Es un cacharro grande, voluminoso, pero cuando lo viste en el coche, destacando con ese amarillo chillón, enseguida quisiste saber de qué se trataba. El caso es que lo coloqué en la terraza y llené con agua. Chorrea un poquito por un grifo que tiene y es necesario colocar debajo una cubeta para que caiga el agua. Hemos echado algunos juguetes de plástico y te hice un pequeño barquito de papel que duró poco tiempo, pues lo lanzaste al fondo del improvisado lago. Lo que tú querías es meterte dentro, que yá te vimos las intenciones, entonces te enfadaste porque mamá no te dejó. Allí quedo todo el tiempo hasta verle la utilidad. Hemos ido al parque, como es costumbre. Juegas con la arena y te sostienes de los brazos colgado sobre un columpio. Me dá casi miedo verte allí suspendido y que te puedas caer. Pero veo que dominas y me tranquilizo. Ahora llamas "mami " a mamá y "papi" a mí. Vas enlazando palabras y construyes frases poco a poco. Fuimos a dar un paseo por el camino de la ruta del Emperador. Está todo florecido, pero ya va haciendo calor y cuando llegamos a la garganta, bajo el puente, mamá te quitó los pantalones y quisiste meterte en el agua. Cuando probaste lo fría que está, te echaste atrás y a tirar piedras al agua que es lo tuyo. Jugamos a perseguirte en casa. Esto te pone nervioso. Yo digo : "te cojo, te cojo" y voy corriendo detrás tuya, bueno, corriendo no, más bien despacito hasta acorralarte. El que correr eres tú. Y te mueres de nervios y esto te hace reir.

 

lunes 4 de junio de 2007

13/01/2009 11:01 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 21 MAYO 2007

          Este fin de semana que ha pasado, estuve de nuevo contigo, allí, en Jarandilla. El viaje lo hice, pues casi como siempre: salida sobre las doce y cuarto, primer aire acondicionado en el coche por el calor, primer verdadero calor del año, y luego, pues parada en Villafranca de Barros, para comer un poco, en ese parquecito que ya me huele a cotidiano, de lo que llevaba: latitas de pescado en conserva y alguna fruta ( cosa que también comienza a hacerse habitual en mis viajes de ida ). He llegado sobre las cinco o cinco y algo. Y por primera vez, saliste a recibirme al ascensor. A recibirme además, con los brazos abiertos. Esto me produjo una emoción que no pude contener. Y te abracé, vaya que si te abracé !. Y luego, los dos, jugamos en el suelo y nos miramos y nos tocamos y sonreímos. Salimos a la feria. Ahora, junto al parque y con motivo del día de la Virgen, han colocado atracciones para vosotros, los pequeños. Te subes en varias de ellas : hay una de dos pisos y colores, tapada por una red, donde hay pelotas de plástico y obstáculos. Te veo allá arriba, entre esa jaula de juguete y con otros niños, jugando. Juego contigo y te recojo en varias fotos. Luego hay otra atracción que es hinchable, una gran estructura de aire donde poder botar y botar. Has subido allí con otros niños, tu amiga Eva. El sábado por la mañana, mamá se levantó temprano para ir a Talavera de la Reina a comprar ropa para una boda. Nos quedamos solos, tú y yo, en casa toda la mañana hasta que ella regresó. Tan solo salimos a dar una vuelta cerca. Estabas impaciente. Querías que volviese. Algo angustiado quizá. En casa jugamos con pinturas. Uf. todo lleno de ellas: el suelo, tu ropa, tus manos, la mesa....Tienes las rodillas arañadas, de caerte muchas veces. Y vuelves a producirte heridas, en el mismo sitio. Tus rodillas arañadas son síntomas de actividad, de actividad de niño, cercana al suelo, rozando la tierra siempre, jugando con las cosas y cayéndote muchas veces, como debe ser. Cuando llegó mamá, ya dormías, después de comer apenas nada y desayunar menos. Dormías y cuando lo haces, ¡ ay, que imagen!. Casi se me saltan las lágrimas, están a punto de hacerlo en los contornos de mis ojos. Solo de recordarlo y de recordar el futuro ( fíjate lo que digo ), de recordar el futuro, que parece que ya te veo mayor y todo esto habrá pasado para siempre. Pero no quiero situarme allí, tan solo nombrarlo, pues no puedo dejar de hacerlo. Bueno, el caso es que el sábado por la tarde fuimos al parque y allí, después de probar nuevamente los juegos de feria, pasaste por el columpio junto a tu amigo Francisco, al que quieres con devoción. Su mamá se marchó a trabajar y vino su abuela Felipa a tomar algo a la terraza del Gante con nosotros ( donde trabaja su madre de camarera ). Estuvimos hasta la noche. LLegamos tarde a casa y tú cenaste lo que nos pusieron. Tengo que ir en busca tuya porque ya te aventuras muchos y sales a la calle corriendo. Mamá y yo nos ponemos nerviosos, te riño, te hablo, me dices que "bueno", pero luego vuelves a lo mismo. Es una inquietud constante. No queremos que te ocurra nada raro. El domingo se levantó lluvioso y apenas pudimos hacer nada. Jugamos en casa. Por la tarde, me fuí de nuevo a Sevilla, a este lugar desde donde te escribo. La tarde estaba nublada, caía agua, como en otoño. Los danzantes se preparaban para recibir a la virgen en la plaza. Todo era festivo: los farolillos, las banderitas, el engalanamiento de balcones, todo. Menos yo. Os dejé a mamá, Victor, Mari y tú, bajo los soportales de La Botica, ese bar de la plaza. Me despedí de tí, abrazándote, recogiéndote con mis brazos y hablandote como si fuera la última vez. Te dije y sentí profundamente que te quería. El coche me esperaba en doble fila. No sé ni como pude irme...

 

lunes 21 de mayo de 2007

13/01/2009 11:01 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 14 MAYO 2007

Mamá te compró una pelota grande, de playa. Este fin de semana no estuve contigo, pero en tí. Sigues pasando tus días en esas calles y alrededores de Jarandilla. Fuiste a ver con mamá, me lo contó por teléfono, los atractivos del parque de Talayuela. Tú sabes que allí hay por donde correr. Te imagino visitando la jaula de los monos o echándole algo a las cabras. También y como no, recogiendo piñas por todos lados bajo ese inmenso pinar. Sigues con fiebre y dolor en los oídos. Vegetaciones quizá que no te dejan respirar y pasas malas noches. Pero poco a poco vas cogiendo destreza hablando y ya casi me entero de todo lo que me dices por teléfono. Te echo de menos, pequeño saltarín. Tengo ganas de volver a verte, de sentirte cerca, de encontrar esos días de paz y sosiego a tu lado. 

miércoles 23 de mayo de 2007

13/01/2009 11:02 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DESESPERANZA. FEBRERO Y TU RECUERDO

          A veces me desespero, pensando en estos días que no sufro, sino con una mirada triste y melancólica como la imagen distorsionada de un cuerpo que fallece a cada paso. Digo esto, hijo mío, porque el invierno se me cuela sin darme cuenta, porque los destellos de luz que pudieran animarme, ahora huelen a pasado, a demasiado pasado. Te imagino en Jarandilla y reposo plácidamente en esa imagen de tu infancia recorriendo sus calles. Pero yo, inquieto en una ciudad que no me pertenece, sigo subsistiendo sin darme cuenta de los días, como una retaíla de momentos hilvanados que apenas puedo deshacer. No es un lugar donde sembrar, este de calles grises. No es un lugar donde sentir que la vida transcurre fértil. Es más bien, un cementerio de sombras, de engaños. Pero sigo atento a ese presente que te viste, a ese futuro de pueblo y hogar, a esas miradas brilantes y a ese juego infinito como la ola. Sigo atento y no me culpo, es mi condena este sinfin de kilómetros y de silencios por autovía: A-66 A - 5 . Una y otra, como dos páginas enormes de un libro que releo y releo.

 

 

lunes 18 de febrero de 2008

13/01/2009 07:56 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 9 MAYO 2007

          Ha sido especial: El viernes hicimos pompas de jabón con ese tubito que contenía agua con jabón. ( " gurgujas " para tí ) .Tú soplabas echando saliva, pero te salían de vez en cuando un puñado de pompas pequeñas y lo celebrabas. Después, querías cogerlas con la mano y las perseguían tratando de darles patadas como si fueran pequeñas pelotas. He disfrutado al lado tuya estos días de calor de una primavera exhuberante y reluciente por las calles y campos de Jarandilla. Jugamos a la pelota frente a Sopetrán y dentro, sobre la hierba, jugábamos a perseguirte. Como veía que no había peligro, tú corrías gritando casi sin fuerzas y excitado y yo salía detrás tuyo para agarrarte por las piernas en el último momento y derribarte sobre la superficie verde. Luego me echaba encima tuya para besarte por todos lados,en la cara , en el cuello, como novios.

 

miércoles 9 de mayo de 2007

13/01/2009 11:03 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 24 ABRIL 2007

Polenta !. ( tormenta ).

          Esa es la palabra nueva que me llamó la atención. Estás incorporando nuevas palabras y algunas de ellas las modificas con gracia. Como esta, que nos hizo a todos reir y siempre la tenemos en mente. El otro día hubo tormena en Jarandilla. Su ruido te asustó. Ahora dices, " polenta " y todos sonreimos. He estado un día más en Jarandilla, ayer lunes. Aproveché para hacer algunas cosas en el piso de Losar. El fin de semana estuvo de una primavera radiante. Todo lo que podía ser verde, fué verde. Todo lo que podía florecer, floreció. Todo estaba impregnado de la estación: las plantas, la temperatura, las gentes tambien y tu niñez. Compré un patinete de tres ruedas, color azul, en Sevilla y te lo llevé embalado el viernes al frontón. Allí conseguimos armarlo entre tu ansiedad y desesperación por usarlo. LLegaron los niños y tú montabas en él, al principio torpemente, pero poco a poco con mayor destreza. Así es que ya tienes un nuevo juguete, un juguete para avanzar por las calles más deprisa. El sábado fuimos a tirar montones de piedras a la garganta, cerca del puente, detrás de una casa rehabilitada de un antiguo molino de agua. Hay flores de todos colores: las iniestas amarillas, los espinos blancos como la nata, los cantuesos, con sus lilas apagados. Todo está exhuberante, fértil. En el huerto, las plantas se apoderan del espacio y crecen a su antojo. Yo las dejo que crezcan sin remedio todo lo que puedan. Los campos arados , se preparan para el tabaco. Las mimosas se apagaron ya de su luz amarilla y los frutales reverdecen y florecen todo a una. Miro para todos lados, emocionado, excitado. Hemos ido al Guijo para asistir a un teatrillo en la casa de la cultura. Pero enseguida te pusiste nervioso y hubo que salir antes de tiempo. Salimos a la calle. El domingo fuimos a casa de Maite y sus padres. Victor celebra su cumpleaños en el garaje. Mientras los adultos hablamos y comemos tarta, tú te entretienes con un coche de plástico que trajimos de Rumanía y al que colocamos una cuerda de algodón blanco para tirar de él. Hay otros crios también por allí. El domingo por la noche lo pasaste mal. Un dolor en el oído izquierdo te molestaba y te quejabas. Mamá te dió medicación y el lunes por la mediodía Maite te llevó al médico.

A veces, me abrazas y me dices: Te quiero papá, te quiero mucho, papá. Entonces, me derrito, como un helado al sol y te abrazo fuerte y siento tu piel cálida, como toca mi corazón.

 

13/01/2009 11:04 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PENSANDO EN TÍ. 19 DE ABRIL DE 2007

                  Hijo. Que tal estás?. El domingo pasado fué el primer día que pude verte a través de este invento que es el ordenador y la cámara web. Estabas allí, en casa, con mamá, en tu actividad de domingo, jugando con tus juguetes y de aquí para allá inquieto como siempre. Apenas pude verte, apenas disfrutarte, ya que estabas intranquilo y te aburrías sentado frente a la pantalla. Pero lo poquito que te ví, me alegré. Acercabas tu gran tractor de plástico para que lo viera bien y esto me emocionó, pues es algo nuevo entre nosotros.   Ya hablas casi todo, aunque a tu manera. A veces, hay palabras que no entiendo, pero en tu mundo quieres darme debida cuenta de todo. Mañana, si el destino lo desea, podremos vernos de nuevo en el pueblo. Saldremos a dar nuestros paseos por el parque o en el polígono industrial, donde hay montones de tierra y a veces, aparece un helicóptero. Te he comprado un patinete. Un patinete sencillo de metal, con tres ruedas finas. Es un aparato para tomar velocidad y jugar. Yo sé que a tí te gusta eso y me imagino viéndote correteando y cayéndote al suelo continuamente, pero al final, sin desistir, controlándolo y avanzando deprisa. Calle, calle. Ayer no querías volver a casa, jugando con los compañeros en el frontón. Te gustan los exteriores, donde puedes manipular, saltar, correr, andar explorando de aquí para allá.

martes 17 de abril de 2007

13/01/2009 11:05 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 13 ABRIL 2007

        Te escribo, hijo, desde la soledad, desde mi soledad en este piso de Sevilla que a veces me aprieta como una faja. Cae poco a poco la tarde de primavera, medio lluviosa, con nubes. He hablado contigo por teléfono. Te asustan los truenos y las tormentas que azotan La Vera. Yá quisiera estar allí y contigo entre mis brazos, pero no quiero caer en el señuelo de la fatiga, de esa rueda mortal que me gira, que me gira hasta ponerme boca arriba los fines de semana. Y luego el regreso. Pienso en todo eso y me inundo de desesperanza, a la vez que me libero entre tus brazos. Pero es tan corto ese instante, ese instante de tu sonrisa entre mis dedos, frente a mis pupilas afanosas en arrebatarte besos del aire, besos de tu cara infantil, que huele a hierba, incolora. Te oigo al teléfono como te enfadas y pataleas en casa, allá en la lejanía. Hijo, me pregunto: ¿ donde llegará esto ?. Hasta donde ?. Y lo peor, ¿hasta cuando?. Conservo la calma a ratos, pero no puedo pensar en esa mitad que está allí, es ese otro trozo que me cortaron con una sierra cuando regresé a Sevilla. Te añoro en la distancia. No quiero perderte como una hoja en el río. Que pena tan grande entonces !. Que horror , que muerte !. No quiero perderte y adoro tu piel, como adoro tus palabras recien nacidas aún, recién estrenadas aún, en desarrollo.


Te quiero, hijo mio.

 

 

13/01/2009 11:05 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 9 ABRIL 2007

          Ha pasado Semana Santa. Antes de que llegaran los días de fiesta, yo te preguntaba: - ¿ Cuando vamos a ver al abuelo, Carlos ?. Y entoces tú me contestabas a tu manera y con tus palabras : - En Semana Santa. Ahora ya ha pasado y ayer por la tarde regresamos del pueblo, donde estuvimos con la familia tres días. El primo Toni fué tu mejor aliado. Y también el abuelo, al que no dudabas en reclamar sus atenciones. Jugabas con el primo todo el tiempo. Una tarde fuimos a las pistas deportivas que hay detrás del taller del abuelo: el primo, su amiga Pastora, tú y yo. Aún eres pequeño, pero quieres ponerte a su altura y lo consigues sin duda en ilusión y ganas. Te bajaste del coche con sus mismas energías, corrías detrás de la pelota, pero te ibas metiendo en los charcos que encontrabas, sin dejarte ninguno atrás. Han hecho unos días de mal tiempo, lluvia, frío. El viernes por la noche te llevé a la puerta de casa en Villaralto para que vieras a la Virgen entrar en la iglesia. El silencio reinante, las imágenes algo macabras, los colores lúgubres, los encapuchados nazarenos, te sobrecogieron y llorabas en mis brazos: - " No quiero verla, no quiero verla. ". Entonces tuve que llevarte a casa, entre sollozos y suspiros. El abuelo regaló un patinete al primo, un patinete metálico de dos ruedas. Nada más verlo, quisiste manejarlo tú también y te subías a la plataforma. Al principio, inexperto, caías y caías al suelo, pero después poco a poco fuiste cogiéndole el tranquillo. Ayer, domingo, fuímos a la finca de la tía Sacramento, en la carretera de Villanueva del Duque " Los Pizarros". Hay una casa grande y campo, mucho campo de encinas. Entre paja, una marrana ha parido lechones. Te le cogido en brazos para que los vieses , pero enseguida has pedido lo que más te gusta: una pala. Entre las herramientas del tío he encontrado algo parecido y también un rastrillo. Has estado trabajando con la arena y de aquí para allá. Luego llegó mamá, la tía Fabiana y la prima Anabel. Todos, encantados de tener cerca. El día anterior estuvimos en casa de la tia Fabiana. En el antiguo corral que vió mi niñez, quedan restos de lo antiguo: ese pozo, el antiguo habitáculo del retrete, la leña amontonada, el depósito de agua, el antiguo Wc. En un arcón antiguo, hay ropa guardada. Entre ella, hay ropa de cuando yo era pequeño, que mamá, la mía, trajo de Alemania. La tía ha sacado un gorrito blanco que te hemos colocado a tí y que te viene bien. Juegas mientras tanto con cosas que ves en el suelo. Te he hecho unas fotos. Montones de recuerdos se amontonan en poco espacio. Recuerdos , nostalgia, irremediable paso del tiempo. No quiero seguir. Juegas con el primo. Tomamos cerveza en "El Paisa". Te quedas fuera entre juegos con la pelota y con el patinete". Quieres probarlo todo. Me acerco a tí y me das con la mano, como alejándome. Me he puesto algo celoso. Entiéndeme. Vamos a casa. Mamá te dá de comer y te acuesta. Duermes con ella en la habitación de abajo. Yo arriba, en una camita estrecha.

lunes 14 de mayo de 2007

13/01/2009 11:06 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

JUEGO CON PINZAS. SEVILLA 27 DE MARZO 2007

        Juego de pinzas en el salón. No creas que me olvidé que cuando era pequeño, en aquella casa que desapareció, la casa de mi infancia borrada del mundo, pero no del recuerdo, jugaba también con las pinzas que mamá me daba. Era mi madre como ahora la tuya. Jugaba junto a la ventana a pinzar una con otra hasta formar una fila de pinzas unidas. Ahora eres tú, niño de pinzas, de suelo, de charcos, de tierra, de mocos y de caídas, de carreras por las calles, de piedras y de agua, niño de agua. Ahora eres tú ese que fuí. Mañana, escribirás o dirás o pensarás esto mismo con el hijo que la vida te dará. Te quedaste este domingo al borde de mi viaje a Sevilla. No quiero sacar más pena ni ahondar en ese pozo que conocemos. Solo quiero recordarte, simplemente, ahí, entre pinzas de colores, mientras vas manipulando cada vez más cosas y descubriendo enormes cantidades de misterios. Junto a la carretera, en los campos, florecen los cerezos. Su nube blanca cubre La Vera con motitas de algodón pasajeras. Florece también mi niño entre colores y juegos!

 

13/01/2009 11:07 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

TU PRIMER SUEÑO. 21 MARZO 2007

        Mamá me contó por teléfono que le hablaste de tu primer sueño: "te caías al agua". Así que al despertarte esta mañana estabas asustado. Enseguida ella te explicó que esto sucede y que no debes preocuparte. Así ha comenzado tu primavera de los dos años, tu tercera primavera entre nosotros y entre la vida, entre las calles y campos de Jarandilla. Cuando me lo contó me emocioné: tu primer sueño, ese otro mundo paralelo que nos acompaña toda nuestra vida, se ha iluminado en tu noche de niño. Hablé contigo por teléfono. Ya casi te entiendo todo lo que dices y entre tus palabras preferidas está : "la pala". Eso te llama la atención de una manera especial. Diferentes tipos de palas, desde la máquina que levanta tierras en las obras hasta esa otra pala pequeña de plástico que manejas todos los días. Me quedo esta noche tras un día agotador, con esas palabras tuyas apelotonadas, con ese sueño "malo" que tuviste y con tu pala diaria, con tu asombro por las cosas.
Te deseo que duermas como siempre lo haces, con la paz de tu inocencia.
Tu padre.

 

Sevilla 21 de marzo de 2007

13/01/2009 11:10 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DIA DEL PADRE 2007.19 DE MARZO 2007

       Diecinueve de marzo, día del padre. Me he quedado este lunes en Jarandilla para firmar las escriuras del apartamento que compré en Losar de la Vera. Ha coincidido con el Día del Padre. Cuando volviste de la guardería y después de comer, con Maite, traías un regalo de la mano. Es una cartulina artística. Me la dejaste diciéndome que era un regalo, a tu modo. Yo estaba en el sofá. Entraste dando gritos: "regalo, papá", "regalo papá". En ella , una gran frase:" Felicidades papá, quiero seguir tus pasos" y en medio de esto, unas huellas pintadas con tus pies. Detrás un poema sencillo. Me emocioné y tú sabías que me iba a gustar. Te abracé y al irme a Sevilla por la tarde, notando tu calor, te agradecí que me hayas hecho sentir tanto, tanto como padre, crecer entre tus brazos. Te agradecí todo en un abrazo estrechando todo tu cuerpecito, aún pequeño. Te quiero, hijo

13/01/2009 13:46 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LAS HOJAS NAVEGAN SOBRE EL AGUA DE LA GARGANTA

          Navegan las hojas secas de los plátanos sobre el agua en corriente de la garganta. Hemos ido el sábado pasado al puente Parral, junto a las aguas que bajan de la sierra pelada y apenas con mojones de nieve. Allí, el sabado e incluso el domingo, con el tiempo cambiante y frio, hemos visto como navegan esas hojas pardas sobre el lomo de las aguas lisas y enérgicas. Te he dejado allí, recogiendo hojas que tirabas al agua y te reías, nos reíamos de verlas desaparecer en la hoguera espumosa de la corriente. Por las calles, las manchas de cualquier tipo, llaman tu atención y vamos deteniéndonos a cada paso para sacar un argumento: Papá, papá, eso quien lo ha hecho ? y yo te contesto: - Pues, los albañiles, un tractor, un coche, una señora. - Papá, papá, eso que es ? Y yo te voy dando una y otra explicación como puedo. Te afanas por descubrir y explicar una y otra cosa. Vamos juntos a la garganta y aunque hace frío, quieres quedarte un ratito más y me lo dices así: Un ratito más y luego nos vamos, vale, papá?. Yo te dejo,´¡ Cómo no iba a hacerlo !, a pesar de que arrecia el tiempo y es bueno cobijarse. Vas a buscar hojas y disfrutas viéndolas caer hacia abajo. Yo disfruto, viéndote en ese río de la vida que no se termina, que arrastra con sus aguas nuestro tiempo y continúa. Besitos, mi corazón, mi príncipe, niño de agua y camino.

martes 5 de febrero de 2008

13/01/2009 07:57 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

FEBRERO 2008

          LLegaron los Carnavales. LLegó febrero con frío y lluvia. El viernes día 1, hubo en el patio del colegio, un desfile de disfraces. Ibas vestido de brujo con un gorro negro y con uniforme de plástico. Junto con el resto de tus compañeros, hacías figuras en el aire y bailabas en corro. El sábado nos fuimos al parque solitario, a volar en el columpio, a llenarnos de arena. Me agarro a tu cuerpo estrecho, abrazando esa vida que te ilumina, centro y calor de nuestras almas. Eres el centro, no solo de nosotros, de Beti y mio, sino también de otra familia que te quiere, que te proteje: Víctor, Mari y Maite. Te vas formando y educando en Jarandilla. Este lugar que pasará a tu vida como la primera llama de un recuerdo. Y sus calles y sus rincones, sus lugares, van testimoniando tus primeros años. LLegó el Carnaval. Desfile del sábado, cabalgata hasta la plaza del ayuntamiento. ´Domingo de lluvia. He caminado por la Ruta del Emperador con un grupo de portugueses de Castello Branco. Todo empapado y la vuelta, casi entera caminando tambien hasta Aldeanueva. Al llegar, todo ha sido notar tu calor de pecho y espalda, tus besos en esa carita tan fina.... Terminan las penas, comienzas tú.

 

lunes 21 de enero de 2008

13/01/2009 07:58 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ENERO 2008

          Viajé el viernes 18 de enero a Jarandilla, con el dolor y la imagen del niño muerto en las manos de Juanjo. Mamá me llamó para decirme que estábais en un cumpleaños, el de Manuel, cerca de la carretera de Losar. Allí estabas y viniste corriendo cuando bajé del coche. La celebración tuvo lugar en un garaje bajo una vivienda y enfrente, en el descampado, los niños jugaban. Luego vino la tarta. La expectación fué mayúscula cuando encendieron las cuatro velitas de sus cuatro años. Entonces gritabas y llorabas porque querías apagarlas tú y hubo que volver a encenderlas y todos nos reíamos. Fuera, jugabas con un patinete y empujaban el caballito con ruedas donde iba montada Marina. Te traje un forro polar azul que compré en Sevilla, en Decathlon y que te sienta divino. El sábado estuvimos un poquito en la finca, donde coloqué dos o tres acebuches. Pero ese sitio no te gusta porque te aburres y lo comprendo. Hace un buen día de sol, aunque con el frío de enero. Pero el domingo, ni siquiera frío, fuimos a dar un paseo al parque y montar en los columpios casi solitarios. Al bajar, paramos en la plaza mayor con Victor y Mari y luego llegó mamá y estuvimos con la cerveza, las raciones y tu bola de plástico con sorpresa de la máquina. Esta vez, un reloj grande y llamativo de agua. He jugado contigo y saboreado tu cercanía. Jugamos en el sofá hasta hacernos daño. Haces de cocodrilo y te arrastras por el suelo como si lo fueras. Te veo a mi lado, boca arriba en la cama, echando la siesta. Quiero llenarme de tí, emborracharme de tí, antes de salir de viaje, de nuevo de regreso.

               martes 15 de enero de 2008

13/01/2009 08:00 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PARA MI AMIGO JUANJO, QUE PERDIÓ A SU HIJO JUANMA DE SOLO TRES AÑITOS

PARA MI AMIGO JUANJO QUE PERDIÓ A SU HIJO

Que dolor de piedra
amigo mío,
está dentro de ti.
Te machacas como una maza
con ese recuerdo
tan reciente,
de tu hijo muriéndosete
entre los brazos.
Y la impotencia de verte,
corriendo, corriendo,
calles oscuras, calles de cemento
calles de un gris opaco,
que te atrancan.
Carrera al hospital,
sudoroso, desencajado,
te imagino así.
amigo mío.
Mientras en tus brazos
que ya no sientes,
del cosquilleo que a los dos
os amarra a la muerte.
Sostienes a tu hijo,
que se te va como el agua,
entre los dedos.
A ese pequeñín
que abatía el silencio
con sus brazos,
que alegraba la noche,
entre el sofá y su cuarto,
que removía los rincones
con sus juegos,
sus juguetes,
sus manos pequeñitas aún,
pero ya ágiles, ya firmes,
ya pintadas de colorines,
como de multicolores os adornaba
la casa: Fría ahora, fría ahora, fría y hueca ¡
Te miro, abajo, abajo, con todo abajo
amigo mio.
Y voy corriendo hacia ti,
con el brazo bañado en desesperación y lágrimas.
Comparto contigo parte de esa pena que te arrasa
y te sostengo para no caer a ese suelo
que quiso devorarle.
Frenaron bruscamente
su libertad de un golpe.
Derribaron su caminar saltarín,
Sus piernecitas cayeron al asfalto
Y su cabeza se truncó.
Mirabas al lado y tus ojos te decían:
Levántalo, regrésalo, padre desesperado ¡
Tus ojos abiertos como las lunas,
como los faros de cristal,
acudieron a su auxilio
bajo los gritos, bajo las farolas.
Pero los pies parados no pudieron correr
donde solo el viento y el ruido viaja.
Solo para coger ese último filamento de vida,
te dieron pies.
Solo para abrazar ese último sollozo,
te dejaron correr.
Te veo, querido amigo mio,
allí enfrente de él,
rompiendo la telaraña
de una realidad que no querías.
Te veo buscarle, alzarlo
como en vuestros juegos,
pero apagados ya,
su sonrisa y sus pupilas.
Hubieras querido,
por encima de tu vida,
revivirlo con tus lágrimas
como un elixir de sangre imposible.
Hubieras querido animarlo
depertarlo con un beso extremo,
pellizcarle, agarrarlo para siempre
dentro de ti.
Pero ninguna oportunidad
te dejó la muerte,
ninguna.
Lloro contigo
en mi camino de regreso,
desesperanzado
dentro de esta nebulosa de curvas y llovizna
de luces y alquitrán.
Te beso, te beso, amigo
y no puedo hacer más
que seguir a tu lado.

En el Puerto Calatraveño, frontera de Los Pedroches,
13 de enero de 2008 y en Sevilla, en mi casa 14 de enero de 2008

 

13/01/2009 08:01 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LOS REYES. 6 ENERO 2008

Descubriste el día 5 por la noche y ante las miradas atónitas de todos, aquel juguete que el tío y la tía escondieron en el vestidor. ( Habíamos ido contigo detrás de la carroza en la que participaste con la Cabalgata de Reyes y por primera vez. Tirabas caramelos y papelillos de colores al aire. La muchedumbre se agolpaba en torno al desfile, desde la casa de la cultura a la Plaza de la Constitución, donde te esperaban los Reyes Magos y te dieron regalos. Ibas vestido de moro y mamá te hizo la ropa, turbante incluido, con la ayuda inestimable de Tere, del bar Sopetrán ) . Era una carretilla elevadora de plástico pero que funciona como las de verdad. Estábamos en el salón, cenando, junto a la mesa. Apareciste con la caja que contenía el juguete y quisiste y ya sin remedio alguno, abrirla para ver su contenido. Todos comentamos tu aventura e improvisamos una respuesta para encajar aquel descubrimiento con la llegada de Los Reyes. Te fuiste a dormir con tu hallazgo y mamá, de madrugada, sacó los regalos y los colocó bajo el árbol navideño. Yo dormía en el sofá, en mis pies, Chicho y al lado de mi cabeza, Lula. Al día siguiente, vinieron el abuelo y María Jesús, desde Losar, donde se quedaron a dormir por primera vez. Les avisé para que llegaran antes de que vieras los regalos y justo un poco antes del momento en el que se presentaron, te habías levantado ya. Así es que cuando entraste en el salón y viste, en broma, aquel saquito de carbón dulce junto a la puerta, te quedaste parado, sin dar explicación. Pero enseguida, descubriste las cajas multicolores de los juguetes y te pusiste a abrirlas con desesperación. Todos nos reímos. El abuelo hizo sus comentarios. Yo te fotografíaba. Te traje un libro enorme de Teo. Un libro de hojas de cartón duro, para leerlo de pie. El abuelo un helicóptero al estilo del año anterior y otros juguetes más. Entre ellos, de Eduardo y Verónica, una pista con un trenecito que da vueltas y hace algunas cosas y que costó montarla. También y de la tía Sacramento, una moto de tres ruedas con un motorista que va moviendo la cabeza y emitiendo sonidos y luces. Qué gracia nos hizo !. LLegaron los Reyes y estuviste entretenido un rato con los juguetes. Luego salimos con Víctor y Mari, después de estar en su casa y ver sus regalos y por la tarde en casa todos juntos. Por la noche y en el último día de la mesa de madera del salón, te hiciste un corte en la barbilla. Hubo que llevarte al consultorio y darte dos puntos. Mamá se puso bastante nerviosa. En el consultorio te sujetamos con una sábana envolviendo tu tronco, para que no te movieras. Tu gritabas que ya estaba, que ya estaba, llorando y llorando hasta la desconsolación. Yo te sujetaba mientras las piernas y casi se me saltaban las lágrimas de los ojos viéndote así. Volvimos a casa con dos puntos y una tirita de colorines y enseguida se te olvidó la herida y seguiste jugando.

 

miércoles 9 de enero de 2008

13/01/2009 08:02 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

AHORA SOY YO EL DE LA VARICELA. DICIEMBRE 2008

Ves, chico mío, también tu padre ha caido en esta enfermedad que ahora me tiene en casa todo el día. Hoy tuve exámen en la facultad y no fuí. He estado todo el fin de semana acordándome de tí y de tus pupas, ya que el sábado por la tarde me noté unas ronchitas en el cuello y fuí a urgencias de la clínica Sagrado Corazón. Es cierto, me contagiaste la varicela y ahora, estoy en casa y con baja por diez días. Para qué decirte como me pica toda la piel, todo el cuerpo : la cabeza, el cuello, los brazos. Y por la noche, no veas, no dejo de dar vueltas en la cama y desvelarme. Apenas voy por la calle y no quiero que nadie me mire, aunque no me importa demasiado, pero me siento incómodo. En fin, querido hijo mío, puedo sospechar así un poquito, como te sentías hace bien poquito. Besitos.

lunes 17 de diciembre de 2007

13/01/2009 08:03 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

13 DE DICIEMBRE 2007: 38 AÑITOS

          Acabo de comenzar el 13 de diciembre. Estoy sentado, estudiando, en la mesa pequeña del comedor. Me acuerdo de la conversación, breve como casi siempre, que mantuve con mi hijo. Él me habla de sus cosas. No quiere que le salude diciéndole "Hola", sino más bien " Buenas noches". Poco a poco va dominando el lenguaje. Tengo casi, casi, 38 años . En las habitaciones de mi piso, descansan Antonio y José Luis, de Sanlúcar de Barrameda y Morón de la Frontera. Ahora está todo en silencio. No quiero pensar si he vivido ya mucho o poco, si lo que me queda de mi vida es tanto como hasta aquí, menos, muchos menos o casi nada. Tengo 38 años y solo puedo decir que me estoy haciendo mayorcito. Por la tarde, de este 13 de diciembre, con gripe y paracetamol cada 6 horas, ha llamado mi niño, mi Carlos. Preciosa joya que me emocionó: " Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos todos, cumpleaños feliz " y luego : "Es un muchacho excelente, es un muchacho excelente, es un muchacho excelente y siempre lo será". Me ha cantado todo esto , a su manera, pero sin equivocarse. Le he dicho, gritado: "Bravo, bravo", por teléfono y casi se me empañaban los ojos. Estoy dolorido, la espalda, el cuerpo, malestar general. Estoy dolorido y los 38 años entran con esta condición. Qué se le va a hacer !.

martes 11 de diciembre de 2007

13/01/2009 08:05 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 22 ENERO 2007

    Carlos de mi vida, en este fin de semana me han ocurrido varias cosas que quiero decirte. El sábado fuimos a una matanza de cerdo en Barquilla de Pinares, uno de esos pueblos del Tiétar donde mamá conoce a una señora que se llama Aurora y que nos invitó. Cuando llegamos allí, con dificultad por la niebla y las carreteras estrechas, ya estaba todo resuelto: el cerdo descuartizado y mucha gente en torno a la fabricación de las morcillas, los chorizos y otros artículos. Me hizo gracia porque al principio te sentiste un poco tímido y lloraste en brazos de mamá al ver tanta gente, pero poco a poco fuimos tomando confianza, ¿verdad?. Además había una niña un poco mayor que tú y que se llama Agueda. Con ella hiciste algo de amistad aunque no te alejabas demasiado. Eso fué al principio, porque de pronto descubriste una tractor con pala y te llamó la atención. Además habían algunos charcos muy sucios con agua de limpiar las viandas, pero sin importante nada, ¡ ala ! , a saltar sobre ellos. Todo mojado, pantalón, botas, que menos mal que son impermeables; en fin, hecho un desastre. Mamá,que trajo ropa limpia, tuvo que cambiarte. Comiste también algo de chicha, sorpresa ! y te viniste de mi mano para encontrar otros juegos y exploraciones: un tractor más grande de color verde, corchos que se pueden tirar al agua.... Luego fuímos a otro lugar cercano para ver los cerdos, los pollos, los lechones y animales de corral. Allí nos hicieron una foto juntos. El domingo salimos a dar una vuelta mientras mamá organiza la casa. Estuvimos en la garganta. Hace calor para el mes en el que estamos y dá gusto tomar el sol. Allí, tras lanzar muchas piedras al río, piedras todas de gran tamaño que apenas puedes transportar, te quedaste algo cansado y entonces te coloqué en el carrito. Este momento no dejo de recordarlo por su carga de ternura y emoción que me produjo. Tú, allí sentado, después de tu habitual agitación y sin decir nada. Solo movías apenas los labios y sacabas la punta de la lengua un poquito, muy expresivo y yo te miraba con una emoción que hizo empañar mis pupilas un buen rato. Cuando me reía, como para disimular, tú lo hacías también y entonces estabas...... para comerte en serio, para atragantarse de tu vitalidad y ternura, de tu inocencia y tu mirada, de todo.


Te quise en ese momento con una felicidad inexplicable, más allá de todo y tan sencilla, tan sencilla......

Te quiero mi hijo. No creas que no muero de pena cada vez que atravieso esa puerta de casa donde tú te quedas, para coger de nuevo el volante y consumir esta carretera que nos separa, esa línea de cuatrocientos kilómetros que no cesa, como el rayo.

14/01/2009 11:41 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 10 ENERO 2007

Querido hijo mío. Han venido los Reyes Magos este año repletos de juguetes y cosas de colores y formas diferentes. El salón, en casa, estaba lleno de cosas y nos hemos levantado casi sin asearnos para ver como gozabas de esa primera impresión de ver tantos regalos juntos. Había envoltorios de todos los colores y papá te trajo paja para que los camellos tuvieran qué comer cuando llegaran. El abuelo y María Jesús se levantaron también, pues habían pasado la noche con nosotros. Enseguida te pusiste a desembalar tanta caja y lo hiciste con prisa, arrancando el papel que las cubría. Hemos disfrutado de lo lindo y tú seguro que también . Todo se llenó de cosas y papeles sueltos. Reyes Magos, hijo mío,quizá los primeros que te das cuenta de esto.

 

14/01/2009 11:42 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 8 DE ENERO 2007

          El primer día de 2007 hemos ido a plantar un pequeño árbol, un membrillo que recogí del jardincito de la antigua Cruz Roja. Hace un día húmedo y todo está encharcado. Hay mucho barro en el terreno, por eso mamá te puso botas de goma y chubasquero. Tú llevaste un pequeño tractor amarillo de plástico y una pala. Con el primero ibas acarreando algo de tierra para llenar el foso después de colocar el árbol. Te caías muchas veces por lo irregular del terreno, pero no importaba, enseguida arriba. Al terminar me he llenado de gozo. Allí queda para siempre este pequeño arbolito, el primero del año y tu primera plantación.



 

14/01/2009 11:43 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 18 DE DICIEMBRE DE 2006


Te noto cambiado. Ahora ya puedes hilvanar dos o tres palabras juntas con algo de significado. Hablaste el domingo con el abuelo por teléfono y no querías soltarlo aunque solo te salían monosílabos. El sábado ocurrió algo gracioso, tierno: fuímos a comprar alimentos a un centro comercial de Jaraiz. Al salir, en los aparcamientos, encontré un cachorro de perro. Como nos pareció que estaba abandonado en el interior de un carrito de la compra, lo adoptamos enseguida y lo trajimos a casa con Chicho. Se pasa todo el día correteando el piso, sobre la tarima y se resbala frecuentemente. Orina en cualquier sitio y en cualquier momento. Ha jugado contigo, con tus pantalones y de vez en cuando se te engancha y te muerde la tela. Entonces tú protestas y te pones nervioso y te agobias. A nosotros nos hace una gracia que ni te cuento. Hemos jugado bajo las luces de navidad en el salón. Te traje un libro de asociar conceptos a imágenes.

14/01/2009 11:44 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 5 DE DICIEMBRE DE 2006


Querido Carlos.


        Este fin de semana pasó deprisa entre el interior de la casa por el mal tiempo y las compras. Pero quiero rescatar un recuerdo entre este tiempo que se nos va de las manos irremediablemente como el agua o la fina arena de la playa. Desde Sevilla te traje unos rotuladores ( que te llamas "allipale " ), que se lavan con agua y mamá ya te había comprado una caja también. Son unos rotuladores de muchos colores, de casi todos los colores y a tí te gusta quitarles el capuchón y jugar con ellos, no solo para rayar los blocs sino también para escribir en las paredes, en el suelo, sobre el mantel en la mesa.... Mamá y yo nos enfadamos pero a tí te gusta usarlos sin más, sin miramientos. También te hemos pillados metiéndotelos en la boca y no entendemos como no te produce asco ni tampoco como te gusta el sabor. Con ellos, papá te pintó una pala a groso modo, de manera rudimentaria, aunque voy perfeccionando detalles. Cuando la tengo dibujada, tú coges el cuaderno y se lo enseñas a mamá, hasta que ella accede a verlo. Así hemos pasado el rato junto a la mesa. El domingo salimos un poco durante la mañana, mientras mamá preparaba la casa y hacía la comida. Hemos ido al parque. Sigue el tiempo lluvioso y húmedo. Hay cantidad de hojas de plátano por el suelo, doradas, marrones, ocres, como un gran holocausto. Mientras te subía a los columpios, Chicho salió corriendo detrás de las aves y mordió a un pollito de pavo real. El animal quedó en el suelo herido mientras yo le gritaba y tú llorabas. Fué un momento de gran agobio para todos. El sábado por la tarde, de compras en el Carrefour en Plasencia, en medio del agobio de la multitud, yo te subí, mientras mamá pagaba la compra, sobre un mostrador y te dije: "Dale un besito a papá", entonces tú y para mi sorpresa, me diste unos besitos casi en la boca, con tus labios llenos de humedad, pequeñitos, dulces como kakis, redondez absoluta de tu infancia.Hijo mío, lloro cuando escribo, pues la emoción de recordarlo me empaña las pupilas. Mamá, durante el viaje, me reprocha que no esté más tiempo contigo. Yo vuelvo a Sevilla en esa carretera tan oscura y tan larga, pensando, apenado una vez más. Es difícil para mí. Solo me consuelas tus besos, estar contigo, tocarte, tenerte.

14/01/2009 11:45 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS.


Al llegar a Jarandilla, he ido a recogerte a casa de Maite. Allí ya hay fuego en la chimenea y huele toda la casa. Lo cierto es que apetece. Tienes allí tu segundo hogar y me ha dado un poco de pena, pero el amor te rodea y es lo importante, ese halo de amor que hay siempre contigo. Nos hemos encontrado de nuevo en casa y hemos sido cómplices tras el baño, de risas conjuntas. Yo río y tú respondes con tu risa, así va subiendo el tono, en una especie de risoterapia. He cenado a tu lado y de lo tuyo. Dices, exclamando: "Chicha, chicha " y yo te frío unas salchichas que estaban solitarias en el frigorífico. También has comido un poco de jamon de york y aceitunas, que he ido metiendo en tu boca una por una. Zumo para beber. Te he traído un video: "El oso de la casa azul, capítulo 3º", que habla de la danza y la música. Has jugado sobre el sofá, dando saltos y tirándote desde arriba. En la cama he llorado de emoción, mirándote. Te reías si yo lo hacía y nos buscábamos con la mirada. Genial. Te has despertado sobre las dos de la madrugada con algo de hambre. Te preparé un biberón y seguiste durmiendo. Ví como me acariciabas la cara, la mejilla, en una ternura que no olvidaré.

22 noviembre 2006

 

14/01/2009 11:45 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 20 DE NOVIEMBRE 2006

        Querido hijo mío. El tiempo va deprisa. Ahora, fíjate tu, siento algo de celos. LLamas a tu amigo "Abul, abul" ( Raúl ). Quieres estar con él y me parece lógico, pero ya veo en tí esa semilla que serás mañana, ese hombre que se irá de casa. Perdona mi nostalgia, hijo mío, también perdona mis lágrimas y mi torpeza, gran torpeza. Sales a la calle y vas buscándolo todo, tocándolo todo, como el agua, mientras fantaseo y te fotografío como un paparazzi. Hijo mío, mi cámara es un pequeño salvavidas para la caída que me viene después, cuando me voy. Perdona mi torpeza si no sé vivirte como eres, si no sé envolverte del amor que te mereces, del amor que te colme, del amor que te sacie. Perdona hijo mío a un padre desorientado, a un padre que busca y busca, a este buscador ingenuo. Te he dejado con tu pelota y tus castillos, con tus piedras y tu agua, mientras camino sobre el borde del precipicio y regreso de nuevo con la amante de largas uñas en su cama de cuatro horas. Te quiero, Carlos, hijo mío.

16 noviembre 2006

14/01/2009 11:46 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 15 DE NOVIEMBRE DE 2006

Ayer por la tarde me llamó mamá por teléfono, emocionada: Ya has conseguido hacer pipí en el orinal. Fué por la tarde y esto me llenó a mí también de emoción. Te imaginé agachado y esforzándote. Ha sido un gran acontecimiento. La pena es que no pude estar a tu lado en ese momento y felicitarte, pero ya lo hice por teléfono y entonces te hablé gritando y todo eso. Tú te asustaste un poco. Ya vas dando pasos definitivos para el ser mayor en que te convertirás. Yo creo en tí, hijo mío, creo en tí como se cree en la maduración de todas las cosas pese a los contratiempos.


¡ Animo, vida mía!. Tuyo es el cielo y la fuerza de los ríos.


Enhorabuena.

14/01/2009 11:47 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 8 NOVIEMBRE 2006

      Recuerdo la otra noche, hace dos noches.Quise hablar contigo y ya era un poco tarde.Te llamé por teléfono, pero ya dormías.Entonces, antes de imaginarte en el sueño,le pedí a mamá que acercara el aparato a tu oido.Te dije que te quería,que estaba lejos,pero que te quería,que seguiría queriéndoteaún la carretera, los kilómetros,la lluvia o el tiempo.Que te querría siempre.Esto quizá no lo entendiste muy bieny quizá no lo oiste,pero debió llegarte muy hondo,al menos lo imaginé así,hijo mío.Lo imaginé como una brisaque nos llega mientras dormimosy siempre sentimos su frescor en la piel.Yo ya se que ahora solo soy eso,una brisa que llega un fin de semana cadados semanas,a tu cuerpoy que te abrazay a veces te enfada.Pero yo quisiera cogerte,más allá de la brisa,como un vendaval.Aunque eres pequeñoy esto es un poco raro,quiero que te acuerdesde esa brisa que te dejéla otra noche,mientras cerrabas los ojospara soñar.

14/01/2009 11:48 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 6 DE NOVIEMBRE 2006

     Jugando en el agua, saltas sobre los charcos.
Ha llovido y esto sigue siendo hermoso para los juegos de mi niño. El aprovecha todo y le da forma de juego. Juego para mis pupilas, juego para su deseo. Lo he visto caminar, pequeñito y suelto, calle abajo. Buscar el agua, entretenerse con las piedras, que no escapan a su interés. Lo he visto tomar carrerilla y saltar sobre el charco, llenarse los pantaloncillos de agua y hasta dentro de las botas de goma, mojarse los calcetines. Justo en ese momento le hice una foto, en el aire, como un ave que se lanzara al vacío. Lo he cogido en brazos, se resite, es normal. Quiere correr, correr y saltar. Sube el camino distrayéndose a cada momento. Sobre el puente, ha cogido piedras que luego lanza al agua, allá abajo. Y la corriente, muy viva tras la lluvia, se las lleva lejos, ¡ quién sabe donde!. He puesto a mi hijo al lado de un pino que ya crece exhuberante y que planté hace dos años con mis manos. Él ha posado firme, sonriente, como dándose cuenta de la trascendencia de la foto, árbol e hijo. Luego, hemos caminado hasta el puesto de la Cruz Roja, donde están los árboles: el membrillo, los madroños, la higuera, el olivo. Allí, ha jugado con un arado antiguo. Ha comenzado a llover de nuevo. Hemos corrido hasta casa. Lo he llevado en brazos para avanzar, aunque se resistía a regañadientes.

14/01/2009 11:48 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

AYER. MARZO DE 2007

        Ayer, por la tarde y al salir de clase de la facultad, fuí a dar un paseo al Centro Comercial ( Nervión ). Después de visitar las tiendas y buscar alguna que vendiera zapatos para niño, pude encontrar unos para tí. Fíjate, ya tienes la talla 23, ahí es nada !. Son unas zapatillas blancas, con belcro en lugar de cordones. Cuando miro estos zapatitos tan nuevos, pienso en lo que caminarán luego con tus piececitos pequeños e inquietos dentro. Saltarán donde tú lo hagas, como fieles compañeros de actividad. Caminarán por las calles de Jarandilla detrás de alguna piedra o algún palo o simplemente huyendo de los brazos de mamá o de los míos de fin de semana. Estas zapatillas sostendrán el peso de tu cuerpo durante algún tiempo y por eso he querido dedicarles estos renglones. Ahora, hijo mío, disfruta de esos paseos detrás de cualquier cosa, sin objetivos que te ofusquen, sin metas que te puedan desilusionar. Salta y tira todas las piedras a todas las aguas que corran, coge todos y todos los palos que encuentres y úsalos para tí, para tu distracción. De ellos está llena la vida, como también lo está de tu energía. Eres primavera, hijo mio, dentro de tu talla 23. Besos de papá desde Sevilla y su soledad.

14/01/2009 11:34 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARLOS, FINALES DE OCTUBRE 2006


Jarandilla Calle Ramón y Cajal


             Hemos vuelto a estar juntos. LLovía durante todo el fin de semana, este tercer fin de semana de octubre. Hace un tiempo otoñal, íntimo y lluvioso, como debe ser. El sábado salimos a dar una vuelta. Subí la cuesta contigo, que ya vas andando a tu libertad, hacia donde maduran los madroños y ese membrillo que está a punto de rebosar de tanto amarillo como hay en sus ramas. He cogido algunos frutos. Te los acerco a la nariz para que huelas a la frescura de esta fruta y entonces tu haces un gesto que me gusta. Es maravilloso. Ahora dices algunas palabras conectadas entre sí, con cierto sentido: "abul", es azul. "allillo", es amarillo. Me encanta ver como salen estos fonemas de tu boquita y la dulzura se acentúa en tu rostro.Hemos ido al parque. Hay agua y humedad por todos lados. Disfrutas metiéndote y saltando sobre los charcos. Te tengo que reñir, porque vuelves mojado a casa, pero verte con ese impermeable que te cubre todo el cuerpo, te hace gracioso, casi cómico.

14/01/2009 11:50 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

SIN TI. OTOÑO 2006

        Sin ti.¿ Como se hace, hijo mío, el otoño sin tí?Como se hace estar sin tí,mientras el otoño grita por la calle y se deshojasobre todo lo que ocupa la tierra y allá en el ocaso?Recuerdo tu olor, también la superficie de tu cuerpo,tu tamaño, tu inquietud, tu mirada, tu calor.Recuerdo todo ello y a veces,tengo que confesar,que me sirve para sostenermesobre estas olas de presente inciertocomo un salvavidas en medio de la nada.Pero a veces, ese recuerdo.....mi hijo, tu lo vas a saber pronto.El recuerdo. ¡ que palabra !Ese recuerdo se deshace yllevado por el vientova a posarse sobre los tejados oscurosy desaparece como el polvo.Y entonces,¡ que desnudo e inhabilitado me encuentro !que estúpida forma que camina soyque ni siquiera se apresura para hacer sombray camina sin rumbo por las calles de mentira.Tú si que eres una verdadque se agiganta como una hoguera,que crece como un árbol en busca de la luzque nada le detiene.Yo estoy ni más ni menos que al acechode una suave y tierna cariciade tus manosque al acecho,de que se cuele en mi olfatoesas mágicas partículas de tu aliento,para seguir así,sosteniéndome sin tí,en el recuerdo.



14/01/2009 11:50 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

OLORES

        He ido caminando entre un bosque de encinares. Hace calor y el grupo se dispersa. Seguimos una etapa en una de las rutas del Camino de Santiago, la de la Vía de la Plata, desde Guillena, en Sevilla, hasta Castilblanco de los Arroyos. Voy caminando solo y de vez en cuando me acerco para charlar con algún miembro del grupo. Me gusta caminar en silencio y sentir los pasos y el esfuerzo como algo propio, vivido, sufrido incluso, para darle verdadero sentido a la actividad. Me pongo a caminar en serio, concentrado y voy casi a la cabeza, cuando de pronto rebaso un perfume femenino que me desconcierta: "Eau d'été " ( Agua de verano para los castellanos ). Es una chica alta, morena, ya madura, pero juvenil y esbelta. Ha dejado al aire este rastro de olor que yo atrapo y comienzo a soñar y a desear. Cuando hemos parado al lado de la carretera, ella se ha sentado a la sombra de un poste de cemento. Irremediablemente me he sentado también lo suficientemente cerca, sin invadir su espacio. Le he preguntado el nombre: Carmen. El sol sigue pegando de lo lindo. La complicidad del caminante ha hecho su efecto y ahora vamos caminando juntos, ella delante y yo atado a su perfume, como una droga. Su fragancia me lleva a despertar mi estímulo y estoy inspirado todo el resto del día. He sido víctima del perfume, víctima de ese deseo oculto y esa irresistible tentación de comer, de saborear, de tragármelo todo. Las partículas pequeñísimas e invisibles de su colonia hicieron mella en mí y ahora, lo que más anhelo es una prenda suya


14/01/2009 11:51 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

QUIERO ARRASTRARME


        Quiero arrastrarme en el dolor que llevo, cuando trato de rodear tu cintura, ahora solo una imagen para mí. Corazón espinado y un tumulto de desesperación me exalta, pero trato de dar forma con mi dolor. Bailaría como loco sobre las olas de tu pelo, suelo de sueños. Bailaría con los dedos, con los ojos, con mis huesos, dentro de tu cuerpo, retumbando como un vendaval de sonidos.


10/26/2006

14/01/2009 11:52 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 25 OCTUBRE 2006


En la pared del Parador de Turismo. Jarandilla


En Santa María de la Torre. Jarandilla, el día 22 de octubre de 2006.
Fecha de la inauguración de la obra de restauración


En el parque La Aliseda.


LLegó el otoño y la lluvia. Me vienen frescos y palpitantes nuestros paseos durante el último fin de semana en el parque, húmedo y mojado. Los árboles son de otoño, sus hojas amarillas o naranjas. Los plátanos pierdes sus grandes hojas que reposan como piezas de puzle en el suelo. Me he llevado algunas para decorar. Me reclamas las piñas con tu manita y tu gesto y frunces el ceño una vez más. Andas ahora con tus botas de agua que de vez en cuando se te salen y tengo que volver a poner. Hemos caminado por las calles. A veces, te adelantas, corres y te caes. Creo que te haces algo de daño pero en seguida se te pasa. Voy tras tuya. Te he subido al columpio y vuelas al aire. Un paraguas pequeño te sirve para lanzarlo sobre las hojas y esto te divierte. Has jugado con un niño que se llama Raúl, en una cabina de teléfonos de la plaza. Durante el baño estás genial, alegre y enérgico. Te orinas en la bañerita y eres capaz de lavarte un poco con la esponja llena de espuma. Luego, no quieres salir y lo haces solo y a regañadientes. Vas por la calle metiéndote en los charcos, saltando sobre ellos, salpicando y mojándote, pero a mí me hace gracia. Llevas ahora un impermeable que te cubre todo el cuerpo, como un abrigo.

14/01/2009 11:52 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 12 MARZO 2007

        Una vez más ha llegado la primavera a los campos de La Vera. Observo este cambio de temperatura en la quietud de las tardes y en el juego de flores por la mañana. Hemos ido el sábado por la mañana a jugar al terreno. Mientras tiras piedras al arroyo, despojando la tierra de ellas, yo voy alisando el terreno de pastos y yerbajos. Tengo que proporcionarte piedrecitas para que no ceses en tu trabajo y te entretengas. Hace más calor. Con la actividad hemos sudado. Chicho se entretiene cavando agujeros y buscando no sé bien qué cosa. Recoges piedrecitas que te doy y también otras que no te doy y que encuentras. Luego te subes a la portezuela del pocito y desde allí las tiras al agua. Te gustas verlas caer al líquido y ver como desaparecen en el seno del riachuelo. Yo te riño de vez en cuando porque me desmontas las paredes pequeñitas que consigo formar junto a la orilla. Entonces me miras por un momento pero enseguida vuelves a lo tuyo. Al terminar y del ejercicio, tu desgaste ha propiciado apetito. Te comes las galletas y medio zumo con pajita que te doy en el asiento trasero del coche. Hace calor, salen las flores de los ciruelos y manzanos y en las huertas colindantes se aran los campos que se preparan para el tabaco, para el ciclo del tabaco.



14/01/2009 11:35 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL HERRERO. 22 FEBRERO 2007

        Es romántica la figura del herrero. Yo no me refiero al constructor moderno o al soldador que se sube a una moderna plataforma elevadora y que trabaja en una gran empresa. Yo hablo del herrero de toda la vida. Es un hombre madura ya, quizá algo achaparrado, envuelto en su trabajo, retira las gomas de soldar, mojadas sobre el barro. Ejerce su trabajo en condiciones penosas a veces, pero tiene esa autonomía que le hace libre, a la vez que triste en una profesión que termina para convertirse en otra cosa. He visto a ese hombre soldar una chapa junto a una obra. Su mirada cansada, su gesto cotidiano, acostumbrado a llevar el peso, le delata. Es un hombre bajo, gordote, cincuentón. Arrastra sus herramientas como quien arrastra su condena. LLeva vivo mucho tiempo entre hierros y materiales, entre soles y nublados, entre lluvias y ventiscas. Pero me gusta este hombre. Lo veo cercano y a la vez, sumido en su mundo como impregnado de exótica intemporalidad. Me gusta este hombre. En él, veo la figura de mi padre cuando yo era adolescente. Todo un romántico del trabajo.


Sevilla, junto a la Avda. de La Palmera. 22 de febrero 2007



14/01/2009 11:36 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 6 DE MARZO 2007

        Ves la primavera , hijo mío ? Está en todas las cosas. En La Vera y en los campos se nota que esos rayos de sol ahora calientan más y aunque salen días algo fríos o llueve, todo está herido por la primavera. Hemos ido hasta el terreno en el coche de mamá. Te has caído varias veces entre la maleza del campo y tenían incluso alguna espinita clavada en la frente. Te hace daño y esto te enfada, ir caminando y caerte por lo irregular del terreno. Gritas : "pipa, pipa, ande ", ( pupa, pupa grande ) y entonces me pides que te lleve al coche. Dentro de él, haces tus travesuras y tiras cosas por la ventana: las llaves de casa, las llaves del coche, un estuche para meter compacs..... No me enfado, pero estoy alerta cuando a caballo de subes a la puerta del coche con la ventana abierta. Entonces me dá un poco de susto, pero eres muy hábil y sé que no te caerás. También consigues trepar al bidón de agua por el entramado metálico que lo rodea. Subes y te sientes como un héroe. Mientras, voy haciendo labores de jardinero. He comprado un avellano que coloqué junto al arroyo. Estás cansado y tienes hambre. Has abierto la guantera y cogido galletas para comer. Al irnos, he parado el coche para hablar con un vecino en el camino y tú, que estabas atrás, has pasado delante para subirte sobre mí, sonreirme, llamar mi atención y con una gracia que lo has hecho que me he emocionado.
Son momentos que nos pasan y en primavera parece que todo se alegra.

 

14/01/2009 11:37 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 4 DE MARZO 2007


        Recuerdo especialmente esta mañana contigo: "Hacía sol, ese sol agradable y amable que te permite disfrutar. Hemos estado en El Guijo de Santa Bárbara, junto a la charca del puente, donde en verano solemos ir a bañarnos. No hay nadie, estamos solos los dos. Tu te afanas en tirar piedras, yo te miro y recojo algunas más pesadas para llevarlas a la finca. Mamá está en casa, limpiando y ordenando. Te observo recoger piedras y te sujeto de la ropa o de la muñeca para que no caigas y te hagas daño. Te gusta tirar piedras al agua y cada vez lo haces mejor. De vez en cuando y cuando la piedra es grande y pesada, nos salpica al entrar en el agua, pues no tienes fuerza para lanzarla muy lejos. Esta mañana ha volado sobre mí el pájaro de la felicidad. Lo he notado pasar y cuando cruzaba sobre nuestras cabezas, miré su plumaje blanco. La serenidad que me dió el sol bajo sus rayos y el paisaje verde y todo en calma, me hizo pensar en lo hermoso de la vida y las cosas cuando estoy contigo. Vas creciendo y te interesan nuevas cosas de tu alrededor. He pasado una semana contigo. El miércoles estuvimos juntos los dos solos también por la noche, pues mamá se fué a Badajoz. LLorabas y la echabas de menos, pero también hicimos cosas juntos. Papá te lleva a su huerto. Allí tiras piedras al riachuelo, que pronto se llenará si no me afano en quitar. Te miro desde cierta distancia cuando trabajo en jardinería y te digo: "Carlos, que has tirado ?. Entonces tú me respondes " palo " o "piedra", en tu idioma claro, con tu entonación y las palabras a tu modo. Dices "chicoto" o algo asi para referirte a "helicóptero". Me hace gracia. Esta misma tarde fuimos al parque de Talayuela. Allí te hice algunas fotos. Mamá vino también, fuimos los tres. Jugabas y te montabas en los juegos para niños. Vimos los monos, el oso que jugaba y las cabras que comen galletas y a las que les pones el dedo a través de la tela metálica. Pero hizo frío y yo tenía que irme. Al llegar a Jarandilla llovía.



14/01/2009 11:37 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DIA 14 DE FEBRERO 2007

        Hoy he hablado contigo por teléfono, al móvil de Mari ( Yiye ), pués hoy te quedas a dormir con ellos, ya que mamá está en Badajoz por un curso. Allí estás entretenido y viendo a Víctor ( Vito ) hacer fuego en la lumbre. He hablado contigo, pero poco, pues estabas ocupado.
Te quiero, hijo mío. Buenas noches.


14 febrero 2007

14/01/2009 11:38 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 13 FEBRERO 2007

 

Querido hijo mío, Carlos.


        Esta semana pasada, convaleciente de un dolor lumbar, he estado en Jarandilla contigo, cerca de tí. Es cierto que me dolía bastante la espalda, pero fuera de esta dolencia, he compartido contigo buenos momentos y hemos pasado bastantes horas juntos. Ahora he vuelto a Sevilla, pero hago memoria y recuerdo por ejemplo, aquel domingo día 4 de febrero, en que nos fuímos a vivir un poco el ambiente de la Ruta del Emperador. Fuímos en el coche hasta un punto alto y allí vimos pasar a los caminantes, entre los que se encontraba Aurora, la amiga de mamá de Barquilla de Pinares y otras personas que le acompañaban. Desde aquí, te llevé a hombros hasta Aldeanueva, aproximadamente un kilómetro y medio y después vuelta por la carretera. Yo creo que aquí fué donde cogí este dolor de lumbago. Luego fuímos a Cuacos de Yuste, allí y en la plaza mayor, había un ajetreo de gente impresionante y estuvimos un buen rato de aquí para allá hasta el mediodía. Como no pude volver a Sevilla debido al dolor, permanecí en casa todo el tiempo, curándome con descanso y por las mañanas, al estar allí, Maite llegaba algo más tarde y desde que se iba mamá al Hospital hasta que llegaba ella, lo pasábamos en la cama los dos. Por las tardes, con algo de esfuerzo, podíamos jugar. Estás haciendo travesuras por la casa y pintándolo todo. He visto que hacías murales con las paredes y con los botes de crema de zapatos color azul. Todo esto es tu primera incursión en el mundo del arte, aunque suene a gracia. Mamá, claro está, no piensa lo mismo. El domingo, último, llovía y todo el bosque estaba mojado y húmedo. Fuimos hacia Valfrío, en el camino del Puente Jaranda y desde el coche hice fotos. Tú ibas detrás, en la sillita fijada al asiento y Chicho, que ya ha cumplido tres años, a tu lado. Me ibas pidiendo galletas para comer, una tras otra. Paré el coche al lado del río, que venía crecido y fuimos corriendo bajo la lluvia hasta un refugio abandonado, pero que al menos sirvió para resguardarnos. Por poco te pierdo, ya que te separaste de mí y le diste una vuelta completa corriendo. Te gusta pisar charcos, meterte en ellos y tirar cosas al agua, piedras que ves sueltas y no creas, prefieres las grandes. Hemos pasado buenos momentos. La última noche, dormí con mi mano en tu cuerpecito, desde mi cama al lado de la tuya. Te quiero hijo mío. Cuando me marché el lunes por la mañana te lo dije al oído mientras dormías, para que mi aliento te cubriera el recuerdo.

14/01/2009 11:39 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 30 ENERO 2007

Querido hijo mío:



        Hace apenas unos minutos he conseguido hablar contigo por teléfono. Mamá te puso al móvil y , sorpresa, conseguí hablar un poquito contigo después de estos días anterior infructuosos a causa de tu fiebre y mal cuerpo. Has pasado unos días malos en los que hubo que medicarte, pero ahora pareces resucitado. Has hablado con energía, vivacidad, entusiasmo. Esto mismo me has contagiado a mí, que justo estaba haciendo algo de cena y se me dió la vuelta en el plato, el huevo frito que preparaba. Pero ya nada importaba, tú estás mejor, lo he notado. Esta noche hablé al fin contigo, esta noche soy feliz. He pensado cuántas cosas son triviales después de esto. Y créeme, son muchas.


Te deseo desde la distancia, feliz noche, hijo mío. Sueño de palas rojas y azules en su cama

14/01/2009 11:40 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 28 ENERO 2007


Qué bruma se aplasta sobre mí en estos días de frío!. Estoy solo, aquí, durante el fin de semana en Sevilla. He tratado de hablar contigo por teléfono en varias ocasiones, pero mis esfuerzos han sido infructuosos. El viernes me resultó extraño salir del trabajo y no tomar la carretera hacia el norte que me conduce a tí. Me resultó extraño, entonces la pena se apoderó de mí como una telaraña y me enrredó en sus hilos hasta casi ahogarme. Pero no tuve más remedio que soportar y seguir aquí, entre estas cuatro paredes que ahora pinto de amarillo, de ese amarillo que tú personalizas, allillo, allillo. El sábado me dijo mamá que estuviste con fiebre, diarrea de nuevo y malestar y es que parece que a tu edad esto es normal, todo el mundo lo dice, pero yo no lo vivo igual y comparto tu dolor. Te imagino en casa dolorido acudiendo a los brazos de mamá como una cuna de calor y compartiéndolo con ella. El domingo, es decir, esta mañana, fuiste a ver al polígono industrial de Jarandilla, cerca del cementerio, una pala en acción, una excavadora por lo visto, que mamá fué a mostrarte a pesar de la lluvia y el temporal. Ahora España entera está de temporal y sobre todo el sureste, donde la nieve ha dejado incomunicado varios pueblos. Te imagino abrigado hasta los topes, con la cara medio tapada y un gorro. Te imagino así y también te imagino malito y apocado, distinto a tu estado normal, tocándote la barriga o acudiendo a los brazos de mamá como a una cuna de calor.


Un beso, hijo mío.

14/01/2009 11:41 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

HAYEDO DE TEJERA NEGRA . CANTALOJAS ( GUADALAJARA ) . 28 ABRIL 2006


¡ Qué bello es sentirse entre el bosque!,
en el hayedo amable,
sin estridencias.
E ir así,
acariciando suavemente
aquello que me encontré:
"El camino, las hojas,
los troncos lisos,
la vegetación viva
y el agua cristalina
que ameniza mi silencio".
¡Qué hermoso y vivificador
es toparse de pronto
con la realidad única e irreductible
de nuestra soledad!
Y ponerla en movimiento
aprendiendo su lenguaje,
sus símbolos,
entendiendo sus entrañas
y acercando el oído
a esas palabras
tan claritas como ocultas.
Así, sintiéndose tan dentro
de uno mismo,
entreteniéndose en su yo,
con ese agrado
y sentándose en el camino
para jugar con las cosas,
mimándote en tu interior,
acariciándote por dentro
con tus manos
puestas en la tierra.
Y después,
pletórico ya,
regresar desde la experiencia
de haber vivido
una sexualidad madura
con la montaña;
de haber dejado
suficientes caricias
en su seno,
sobre su piel,
bajos sus cabellos,
suficientes besos
en su mejilla.
Regresar con la certeza
de haber afinado sabiamente
el instrumento natural
que pone música en nuestra vida.

15/01/2009 12:16 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. JARANDILLA 21 DE ABRIL 2006


        Este viernes he venido para estar contigo todo el tiempo, dícese, a tiempo completo, pues mamá está en Plasencia. Hemo ido a Losar. Metías tus pies por los surcos donde corre el agua y acabaste mojado. De nada sirvió reñirte. En la Plaza de España te distraías con el agua y con tu pelota de playa medio deshinchada. En casa, después de la cena, te tomaste el biberón. Mientras chupabas, yo te miraba y poco a poco te quedabas dormido, abriendo solo los ojos cuando algo te sobresaltaba. Te he mirado y he querido hacerlo mientras te tenía cogido entre mis brazos, dormido, plácidamente dormido. Tu boca, tus labios, son de tu madre. Con ellos besarás y mientras pienso esto, recuerdo aquella tarde de Santiago ( 12 de julio de 2001 ), en la que besé también esos mismos labios, sin saber que dentro de ellos estabas tú también escondido, esperando. ¿ A quién besarán esos labios?. ¿A quién enamorarán ?. Mientras pienso esto y compruebo la magia del misterio, te vas quedando más y más dormido, entreabres los labios y se te ven los dientecillos de leche. He llorado de emoción, hijo mío, tesoro, verdadero tesoro, que después de miles de años escondido, hemos conseguido desenterrarte.


Jarandilla, en casa, 21 de abril de 2006

15/01/2009 12:17 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. JARANDILLA 16 ABRIL 2006

        Juegas con la arena. En un montón te entretienes. Yo te he fotografiado. Subes hasta lo alto: tu primera montaña. Después bajas sobre tus pasos, al revés, como en una escalera de mano. Te has llenado la boca de arena y aunque escupes un poco, he tenido que meter un pañuelo para sacarte el resto y limpiarte. Me he agobiado un poco. Te has puesto todo guarro, pero se que has disfrutado mucho. Volvemos a casa. Mamá te cambió de ropa y te puso otra limpia.

15/01/2009 12:17 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Carta a Carlos desde Castril


Este fin de semana he estado contigo. He podido disfrutar de tenerte cerca. Y esto ha sido tan mágico como habitual debiera ser. En tu carrito has llevado tus principales herramientas de juego: una pelota con pinturas y que mamá ha colocado dentro de una red para transportarla mejor y un cuchillo de plástico amarillo y gris que bien serviría para untar mantequilla en el pan. Con esos artilugios hemos salido al parque y allí yo te he dejado libre y tu te has paseado de aquí para allá cogiendo cosas del suelo. Te encantan las piedras: primero las coges, luego las lanzas a otro sitio y esto te divierte. También, impulsando el balón, no con el pie que parece lo más cómodo, sino agachándote y dándole con la mano. El caso es que tienes que hacer un gran esfuerzo, pero se ve que como ves a la pelota correr más, pues que te compensa. Te he pedido tu manita: "¡ Carlos, dame la mano! o ¡ Carlos, dále la mano a papá!. Al principio, obedeces, pero cuando puedes, sacas tu pequeñita mano de la caverna de la mía y echas a correr. Yo se que eres ya muy independiente y que no te gusta verte atado, pero, créeme, yo lo hice por tenerte más cerca, como si usando ese posesivo: mío, tuyo, fuera a servirme para algo. Pero, en fin. Luego, te he subido al columpio e impulsado con mi mano. Es una delicia verte volar por el aire a cada impulso. ¡ Una cosilla tan pequeña y tan libre como un pájaro!. Yo he disfrutado así, en el Parque La Aliseda y este momento juntos, lo he vivido con calma y con felicidad, aún sab iendo que pronto se terminaría. También te he subido en otro juego que consiste en suspenderse y luego bajar. Te he colocado en un extremo del brazo de este juego y con mi mano, he impulsado el otro extremo para que te elevaras. Cuando lo hago con un impulso enérgico, esto te produce risa. Y a mí, también.

15/01/2009 12:19 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTAS SOLITARIAS


        Si hubieras visto en mis ojos esa luna y ese río de planta que yo vi, hubieras soñado como yo. Nada de esto fué un error, pero tan fuerte fué mi ilusión , que me disparé como un cometa y ahora, sentado a tu lado, no puedo comprender como no te tiraste al vacío, lejos de la ilusión.

Sevilla, marzo de 2006


Toda tú, hasta tu vientre, es de agua y de líquida esencia, de curvadas convergencias, de presente inquieto, firme en su caudal, pero entusiasta de su ribera, permanente. Quiero beber junto a tu boca de fuentes colmada con líquida hermosura, saciarme con instantánea belleza, agua y tu alma, como en una cascada.Te miro y eres de agua, sin duda, de agua inquieta. De agua que baja de tus ojos a tu boca, como una catarata traviesa, espumosa. Eres de agua líquida, toda tú. Y aunque ahora te refugies en esta tierra parda, polvorienta, eres de agua y me alegras. Tu boca misma es un precipicio sonoro, una estela de balneario deslizante, una vena de profundidad acuosa, un arrastre de besos colmados, de desbordante lujuria junto al río.



23 de marzo de 2006. Sevilla. Plaza del Duque.

 

 

 

  Las noches son de pólvora, pólvora de tu boca. Y yo, a llamaradas, voy prendiendo tus labios con deseo. La noche es ligera y rápida, como dije, de pólvora. Y ahora, entre tus dientes, ha nacido una llama, que de fuego se propaga, para arder en tu alma.


16 de marzo de 2006

15/01/2009 12:20 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

BÚSQUEDA

        Búsqueda.Ahora en la calle,aprieto los puños,aprieto mis piernas,acelero, me concentroen un punto,en una pista endiablada.En un agujero sin negro,en un agujero vespertino,en una catarata,en una ráfaga.Esa que no me suelta.¡ Camino, huyo!por la calle de piedradesgastando mis piernas,mis músculos.Y mi alma serena se pierde, se dispersa,me abandona.¿ Camino ?, ¡ no !corro con la mente.¿ Hacia donde ?.No hay respuesta.¡ Qué locura centrifugadora !Furioso por la calle,sin acera ni techo,sin hoguera,paseo locamente como una marionetaentre dos hilos,dos hilos que me atormentan,que me ciegan.

21 de marzo de 2006

15/01/2009 12:21 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

AÑO 2004. ESCRITOS EN LA CUBIERTA DE UN CUADERNO


"Matar sin sentimientos ni pesadumbre las heridas que las distintas muertes de nuestra vidanos fueron dejando en la memoria. Sacrificar sin llanto para no caer desplomado al peso del tiempo que se nos fué"

  8 de marzo de 2004

 

  “Aprovechemos nuestra vida porque no sabemos en qué rincón,sobre qué cama de hospital, en qué carretera o camino, bajo qué turbulencia o desesperación, se esconde,agazapada como una hiena, la muerte

mayo 2004

 

15/01/2009 12:22 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ESCRITOS RECUPERADOS SEPTIEMBRE 2006

RELATO EN LÁGRIMAS: “ Carlos, septiembre, segunda parte”


Cierro ahora los ojos al mundo, solo abriendo mis dedos y poniéndolos en movimiento frente a esta pantalla, para pensar en ti a través de ellos. He querido hacer esto: no recuerdo nada ni nadie. Es de noche, bebo cerveza que me concentra la mirada en un punto y trato de seguir adelante. Ahora quiero hundirme en mi soledad y ahondar aún más en la huella que está dejando él en mí cada vez que consigo poner en pie mis recuerdos más próximos y trato desesperadamente de darles vida. Naces no solo cuando naces, sino cuando alguien te reconstruye. Esta es la verdad que ahora me ampara. Lo he tenido entre mis brazos, he querido jugar con él, sin juguetes ni instrumento, solo con su cuerpo, lúdico perfecto: no dejo que se levante cuando cae al suelo, provocándolo en cada momento y en ese escarceo arrebatarle para mi alegría una sonrisa. Me gusta verlo enérgico y luchador para tratar de ponerse en pie. Él trata de esquivarme para liberarse de mis manos y no le dejo, entonces protesta, frunce el ceño, casi se enfada y yo lo disfruto en su rabia como en su salsa. Quiero morderle, chuparle toda su piel hasta hacerle daño, atenazar sus orejillas con mis dientes, devorarlo. Todo eso y más, en un esfuerzo para que no pase el tiempo tan deprisa sin dejarme la suficiente huella. Que lo sienta, que lo sienta y lo sufra, que lo viva y lo desee y que luego se vaya si se tiene que ir. Sí, si, seguro que tendrá que abandonarnos a todos y tomar uno de los caminos que yo señalé y que simbolicé para él: el del sur, hacia la arena y el sol, hacia el balcón donde su padre se asoma siempre que siente la llamada de la cuna. El del oeste, el camino de su madre, el camino de los que se van para no volver, el que persigue el sol hasta que se esconde. El camino del este, el del afán Mediterráneo, camino de la aventura y las oportunidades. Y al fin el norte: es el camino de los solitarios, de las montañas y los fríos, el camino para ir sin carga ni vehículo. Pero esto es igual, escogerá un camino que le llevará lejos o cerca, donde quiera. Hasta entonces, ni un rincón de su piel será un secreto, beberé de su aliento como de la fuente de su boca. Gozaré del aire que él embraveció agitando sus brazos. Seguiré como hipnotizado el curso de las piedras que arrojó al agua. Miraré al dedo que señala el lugar donde reposa el helicóptero como el lelo que se queda fijo ante el cristal. Correré con el carrito llevándolo por los caminos fuera del pueblo, hacia el bosque donde amarillean los robledales. Sentiré celos hasta la rabia de ese palo que eligió para jugar o de aquella rama seca que le arrebató a la tierra. Lo dejaré dormir sobre el cochecito para sentirlo más en mis manos que nunca. Así, a lo largo, laxo, como sin vida, pero a la vez alimentando tanto la mía, tanto. Vengo vencido de él y cuando llego a casa, cuatrocientos kilómetros más abajo, noto su ausencia como un pozo en mi alma, como una cavidad que agujerea mi pecho, tanto que si te acercas a él puedes ver al otro lado. Vengo vencido de él y en su última mirada hay un brazo, un gesto, un intento en vano de aproximarse a mí para tenerme, para cogerme. Entonces yo agacho la mirada, empañados los ojos, y me voy: bajo el ascensor, recorro el pasillo y pongo el marcador de nuevo a cero, como si todo volviera comenzar de nuevo, al estilo de un reloj de arena que damos siempre la vuelta sin saber cuando hay que detener. Y aferrado al volante, voy surcando la carretera un domingo más. Entonces, en la soledad del camino ocurre esto: “el perfume de su cuerpo, tan de leche y no hecho para durar ni para recordar, sino para huntarse en él en la más hondo de tu ser, para oler, se va poco a poco perdiendo hasta del recuerdo, pues no tiene consistencia más allá que el infinito placer de sentirlo cerca. Sus gestos que apuntan al cielo o señalan un caballo o un camión enorme o la luna transparente en el día, o sus manos que cogen las piedrecitas o agarran la comida cortada a girones, empuñan un cuchillo de cocina o abren un cajón, también ellos, sus gestos, se quedan con él. Y su mirada, no me habléis de su mirada, por favor, ardiendo como está ahora mi corazón en brasas. No me habléis de esa expresión que te busca y te ahonda, que te atraviesa. Hay veces en las que no puedo contener por más tiempo esa humedad de mis pupilas y miro para otro lado buscando al viento. Entonces, ¿que queda en mí de mi niño durante el camino de vuelta, que aún esté vivo? , ¿ es su perfume, sus gestos, su mirada? ¿ es esa sonrisa que le brotó de pronto como un cometa y que yo compartí por suerte?. Entre todas estas preguntas van pasando las indicaciones de los kilómetros. Poco a poco llego a Mérida a paso sobre el Guadiana para apuntar hacia el sur y pasar al lado del ocaso sin detenerme. Sobre la aspereza del asfalto voy arrojando por la ventana y en marcha, esas piedrecitas que recogió mi niño en el camino, una a una con alegría, para tirarlas después y esas piñas abiertas y misteriosas que juntó en el parque y su colección de lunas, de lunas transparentes y de lunas blancas como faroles. Como esta que juega conmigo al escondite detrás de los encinares en la carretera y que al mismo tiempo vela por mi niño mientras duerme.

 

 

15/01/2009 12:04 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 18 JUNIO 2006

Vengo de estar contigo algunos días más. Me he quedado con esa imagen tan infantil y traviesa de niño, con esas heridas en las rodillas y en la nariz. Y también con tu desenfrenado amor al agua.
Te llevamos hasta el río, bajo el Puente Jaranda, el que está allí, a lo lejos, camino de Valfrío. Ese puente antiguo casi parece derruído. A la izquierda sale un camino aún fresco bajo el robledal. Chicho va delante, inspeccionando el terreno y alerta de los bichos y los palos. te quitamos la ropa y te metimos en el agua, al lado de la arena del río. No es que estuviera el día demasiado caluroso, pero insistías. Y al final, casi te cubre todo el agua. Saliste fresquito y cansado.
Luego, por la tarde, fuimos a Losar a tomar helado de leche. Bajo el inmenso castaño de indias hay regadío por aspersión. Te pusiste debajo para que te cayera el agua y se te quedó la cara y el pelo como lamida por una vaca. Fué graciosísimo, pero tuvimos que sacarte, pues ya te ibas a quedar hecho un remojo. Yo te hubiera dejado algo más, pues lo disfrutabas y es casi verano ya.


¡ Me encanta que te guste el agua!. Podemos aprender muchas cosas juntos.

15/01/2009 12:06 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 4 JUNIO 2006


¡Sigues tan bello,tan enérgico,tan grande.!Y dices: ¡ agua !Ahora que las aguasestán a tus piesy los ríos alcanzascon la mano.Sigues creciendo en todo,en todo.Y yo, gozándote.Un caballito con ruedases tu distracción.Caballito con ruedas para llegar lejos



15/01/2009 12:06 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. NOMADA. 22 MAYO 2006


No has perdidoesa sangre de emigraciónque te inventó.Nómada hijo mío, eres.Tu madre vino del estepara tenerte.Mi padre,al norte marchó.Y ahorapor milagroconfluyen tus ojoscon mi respiración.Eres del río,ya lo supedesde el principio.Y del agua.Y al ancho mar te debes.Has venido desde el aguamás clara, a estas gargantasmontaraces,a estos reguerosque te ven crecer.Me alejo de tí,una vez tras otra,pero vuelvo con la firmezadel que atiendeal rey de las aguasamparándose en su lecho líquido,en sus primeras y tiernasconquistas del alma

15/01/2009 12:07 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 21 MAYO 2006


Este domingo, he estado de nuevo en el parque contigo. También en la huerta, pero allí hacía calor. Tú me mirabas mientras segaba la hierba y querías salirte del carrito. En el parque recogías las cosas y las echabas a las papeleras. También cogías alguna cosa de allí y te la echabas a la boca. Juegas con la pala y un rastrillo. Mamá trajo un helado de fresa y todo se puso rosa. Te clavaste en el paladar con una barra y te hiciste sangre. Pronto seremos compañeros también, lo veo venir. Compartiremos actividades en el campo.

15/01/2009 12:12 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ARTA A CARLOS. CARRETERA A SEVILLA. UNA VEZ MAS. 14 MAYO 2006


       He vuelto.Tú te quedaste dentrode la casa.Mamá te tenía en brazos.La última vez que te vítenías los ojos muy abiertos,mirándome.Por la noche tuviste bastante fiebre.En el caminofuí fotografiándolo tododesde el coche mientras conducía:"El cielo, la carretera,el sol, el ocaso,las señales, los pueblos,mi mano, mi cara".Olía a paja.Justo en ese momentoen que los campos de cerealse calientan al sol de mayoy comienzan a secarse.Justo en ese momento.Y paré el coche al lado de la carreterapara oler y fotografiar el ocaso,los rojizos y ese fulgor, esa llama.Tú te quedaste allí,con fiebre,tu cuerpo ardiendoy mis ojos mirando el ocaso,viendo como el solse perdía a lo lejosy tu piel se prendía de fuego.Carretera de Jarandilla a Sevilla

15/01/2009 12:13 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. SEVILLA 12 MAYO 2006

        Pasan algunos días.Estoy solo,pero conscientede mi soledad. Eres más grande aún dentro de mí.Porque nada me acecha,si yo mismo estoy relajadoy camino despacio.Ahora leo,ahora caminoy pienso.Algún bar,una luzde la realidadque ahora atravieso.Oscuro sendero,pero cierto.Y tu, tan grandeahí, en el cénit.



15/01/2009 12:14 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. TALAYUELA 8 MAYO 2006

        Corríamos alrededor de un árbol, dejando atrás antiguos y sabios juegos infantiles, con la pelota en la mano. Me senté sobre la hierba y lo observaba. El se entretenía con las piedras, los palos y las piñas. Echaba de comer a las cabras, trozos de galletas, pero sin precaución. Y los animalitos descarados, le mordisqueaban también los dedos. A él le producía un dolor exictante, como tirarse por el tobogán y volvía a repetirlo. Hacía gracia a todo el mundo, con una candidez sin límites.
En el tobogán se siente ahora más seguro. Mamá se coloca debajo y yo lo subo a la plataforma. Entonces, se arroja, sin miedo y más de una vez va al suelo. Luego quiere trepar por el metal, pero se escurre. Cuando ve plantas, algo común, él grita: "¡ planta!, ¡ planta! " y se emociona. Con su emoción, la mía detras. Es algo que no debe perder.

Parque de Talayuela

15/01/2009 12:14 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A CARLOS. JARANDILLA 8 MAYO 2006


Alegre, sobre la hierba,alegres en la manta verdejugábamos a primavera,a correr y perseguirnos.Rodeando un árbol,tú querías alcanzarmey gritabas y reías.Yo corría y te alcanzaba.Te dejabas cogerde puro nervio.Y entonces, te agarraba una pierna,sobre el suelo, tiradoy tú te caías también .¡ Qué fácil se pasaba la tarde !Hijo mío.

En el campo de Jarandilla

15/01/2009 12:15 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

UN AÑO CON BEATRIZ. AÑO 2001

MOMENTOS CON BETI


        Primer encuentro en la atmósfera mágica del Camino de Santiago.Era el día 6 de julio de 2001, viernes. Llevábamos varios días caminando sin recreo y concurrimos en las fiestas de San Benito de Samos ( Lugo ). Un montón de peregrinos vivían la verbena sin restricciones, bailando dando saltos después de una buena comida de asados de carne y vino. Dos orquestas amenizaban la velada. En los vasos de barro, recuerdo de Samos, sobraba el vino. No había persona ni boca desconocida. En medio de aquel ambiente nos encontramos, agarrándonos para bailar juntos durante algunos minutos.Ella apareció con zapatillas de deporte, un pantalón corto azul, una camiseta con pintura de Santiago de Compostela y dos coletitas pequeñas en su pelo rubio que le daban un aspecto juvenil y juguetón a pesar de sus treinta y tres años. Se vió atraída por mi forma resuelta de bailar y enseguida me trajo un trozo de servilleta donde había escrito sus teléfonos y su dirección de correo electrónico. Un trozo de servilleta que guardo con cariño. A los cuatro o cinco días nos volvimos a ver por casualidad en la puerta de un bar a un día y poco de camino de Santiago y caminamos juntos durante algún tiempo. En la catedral de Santiago , en la misa del peregrino del jueves dia 12 , me senté al lado de ella y al salir, fuimos con el grupo de amistades a comer juntos y luego, en un banco de madera, en una avenida de la ciudad, nos dimos el primer beso. Fué delicioso. Ella estaba sentada al lado mía y al lado de otro amigo suyo que se llama César y que la había acompañado desde Sarria. Esperábamos al resto de la gente y me quedé dormido de cansancio, apoyado en su hombro. Cuando me desperté, su amigo se había ido y me quedé solo con ella. Le pedí un beso, directamente, espontáneamente y ella no se negó ; fué solo el comienzo.Después nos fueron dejando solos o nos fuimos quedando a solas y paseamos por el parque, por la larga avenida ensombrecida de la tarde de Santiago, hasta tumbarnos en la hierba para comer los helados. Antes habíamos estado en un bar para tomar café con orujo. En mi credencial de peregrino escribió su nombre y su ciudad en Rumanía: “Beatrice. Oradea” .
Tumbados en la hierba nos hicieron unas fotos, abrazados, comenzando nuestra historia. Después fuimos por las calles de la ciudad, con el resto de la gente, entre bares, copas de ribeiro y celebraciones en las terrazas, donde nos despedimos con un beso en los labios y la promesa de volver a vernos.Su primera carta por Internet


De: Betty [BEAPOP@teleline.es]

Enviado: miércoles, 18 de julio de 2001 2:07


Para: ANTONIO FERNANDEZ PLAZA


Asunto: camino


Hola Antonio!


¿Como va tu Camino? un camino diferente, pero ¡camino al fin y al cabo!He tenido problemas con el correo asi que hasta hoy no he podido recibir ni escribir, menos mal que esta ya todo solucionado. Me he quedado con ganas de leer mas. Me gusta porque escribes tal y como eres, directo y divertido.


Yo estoy un poco rara desde la vuelta. Estoy en pleno proceso de interiorizacion de todo lo vivido en ese fantastico tunel de cristal. Para mi fue como un despertar a la vida, y te juro que, como una esponja me habia empapado de todo, esa sensacion de formar parte de la naturaleza, tantos olores, sabores y sensaciones, algunas nuevas otras dormidas que vuelven a resurgir, y sobre todo la manera de relacionarse de la gente, ese cariño, esa comprension y tanto compañerismo que surge porque sí, que tanto echo de menos en el dia a dia, en fin no consigo encontrar ni las palabras ni la forma de expresar todo lo que siento... Luego tú, con tu alegria de vivir que me ha contagiado de manera sorprendente, asi que aqui me tienes, bastante contentilla y feliz. ¿Te acuerdas que te iba a dejar un libro? Pues como a mi no se me da bien escribir, he pensado mandarte algun pasaje que me gusta a mi, esperando saber mas de ti, tus relatos, vernos quizas, saborearnos otra vez, entremezclados con la hierba mojada y tantas risas! Besitos y ah! me voy a tomar una coca-cola! “Y esta otra, algunos días después:


De: Betty [BEAPOP@teleline.es]


Enviado: lunes, 23 de julio de 2001 7:15


Para: ANTONIO FERNANDEZ PLAZA


Hola guerero!


No he recibido tu correo, no se si es que pasa algo con mi conexion a internet porque tengo dificultades para conectarme y para recibir correo, pero bueno, a lo que voy es que estoy tan sumamente ilusionada con la escapada que parezco una niña con zapatos nuevos! Tengo que confesar que tengo un poco de miedo, pues no tengo entrenamiento mas
que el Camino, y tanta altura impone, a mi al menos, bien es verdad que me llevo todo un guerrero conmigo... Lagunas, verde, montaña, hierba, mmmm, no se yo si aguantaré hasta el viernes. Tu por si acaso ves preparando un saco de paciencia para conmigo. En fin, me enterare de un sitio para bailar en Granada, ya que pasaremos la noche allí. Pense anoche en tí, pues habia salido con unos amigos a tomar una copa y tenia unas ganas locas de bailar, no hacia mas que acordarme de las fiestas de Samos. Voy a tener que cobrar comision con la propaganda que le estoy haciendo al pueblo, en serio! ¿Bailaremos, verdad? Bueno, te llamo el miercoles, intentare organizar bien mi mochila, el espiritu lo tengo abierto y el corazón lleno de alegria, alegria por vivir, y no me refiero a estar viva por fuera sino por dentro, sentir e ilusionarme con todo como lo hago ultimamente es algo fantastico!
"Un guerrero sabe que los fines no justifican los medios.Porque no
existen fines; existen solamente medios. Las vida lo lleva desde lo desconocido hacia lo desconocido. Cada minuto está revestido de este apasionante misterio: el guerrero no sabe de dónde vino ni hacia dónde va.Pero no está aquí por casualidad. Y se alegra con la sorpresa, se encanta con los paisajes nuevos. Muchas veces siente miedo, pero esto es normal en un guerrero.Si sólo piensa en la meta, no conseguirá prestar atención a las señales del camino; si se concentra solamente en una pregunta, perderá varias respuestas que están a su lado.Por eso el guerrero se entrega."Espero verte pronto y poder darte un besito!Y en otra de ellas de la misma época, he podido rescatar este trozo de texto:“ El guerrero de la luz necesita dedicar tiempo para sí mismo. Y usa este tiempo para el descanso, la contemplación, el contacto con el Alma del Mundo. Aun en el medio de un combate, él consigue meditar.En algunas ocasiones, el guerrero se sienta, se relaja, y deja que todo lo que sucede a su alrededor siga sucediendo. Mira al mundo como si fuera un espectador, no intenta crecer ni disminuir, solo entregarse sin resistencia al movimiento de la vida.Lentamente, todo lo que parecía complicado empieza a volverse sencillo. Y el guerrero se alegra.Así es como me he sentido yo en el Camino, y así es como te he visto a ti:Todos los caminos del mundo llevan hasta el corazón del guerrero; el se zambulle sin vacilar en el río de las pasiones que siempre corre por su vida.El guerrero sabe que es libre para elegir lo que desee; sus decisiones son tomadas con valor, desprendimiento y -a veces- con una cierta dosis de locura.Acepta sus pasiones y las disfruta intensamente. Sabe que no es necesario renunciar al entusiasmo de las conquistas; ellas forman parte de la vida y alegran a todos que en ella participan.Pero jamás pierde de vista las cosas duraderas, y los lazos creados con solidez a través del tiempo.Un guerrero sabe distinguir lo que es pasajero de lo que es definitivo.Lo dicho, guerrero! “Solos en la montaña. Ascensión a la cima del amorLa primera vez que nos encontramos, después del Camino de Santiago, fué frente a la soledad desafiante de Sierra Nevada. Era todo subir en silencio y superar los metros hasta la cima. Ella iba a mi lado, bien atenta. Yo le iba recitando poesía de Rubén Darío, de Miguel Hernández. El día estaba caluroso y en las pozas de agua fría nos bañamos desnudos aunque por poco tiempo. Se veían manchas de nieve perpetua. Los veneros bajaban cargados de agua del deshielo. Yo acercaba mi vaso de aluminio a la corriente y cogía agua purísima pero muy fría, para ofrecérsela y beber. Fué simbólico este gesto, que se repitió durante todo el día. El cansancio era mayúsculo y la sed intensa.Poco a poco nos fuimos conociendo, en la soledad de la montaña, en la escalada de las moles rocosas y las dificultades de los desprendimientos de las lastras. Hubo peligro en algunos tramos, pero ella no se echó atrás ni demostró desconfianza en ningún momento. . En la subida a lo más alto, tras un valle de nieve, como yo iba delante, de cuando en cuando miraba hacia atrás y ella seguía mis pasos o buscaba rápido, una via alternativa. Me sentí muy feliz cuando llegué arriba y creo que ella tambien. El aire soplaba fuerte, con mucho coraje. Me ayudó, caminando sobre sus pasos, a cruzar un camino cortado por la nieve. Cuando yo iba andando, tomaba precauciones clavando mis botas en la nieve para no caerme, pero entre el frío que congelaba mis manos y el peligro que se asomaba por la pendiente pronunciada, se me secó el aliento, noté angustia y sequedad tambien en la garganta y le pedí agua. Después, ella tendió su mano, me agarró para que pasara sin miedo y envolvió en su pañuelo de colores como la piel de una vaca suiza, mis manos para que se calentaran. Noté en ella una mezcla de valentía y confianza que me entusiamó. Creo que desde entonces comencé a quererla, fruto de esa admiración.En la estación de Pradollano, nos metimos en el bar del albergue universitario y tomamos un café. Estábamos exhaustos por el esfuerzo y esperamos a que llegara el autobús para dejarnos en el Centro de Interpretación del Parque y desde allí, por un camino, descender la vertiente, hacia el fondo del barranco. Cuando pasábamos al lado de una fuente, me paraba a beber agua; ella hacía lo propio animada por mí.Al llegar de nuevo al Barranco de San Juan, donde dejamos el coche, paramos en un bar para celebrar nuestra aventura, con dos vinos tintos y nos hicimos unas fotos.De vuelta de la Sierra, fuímos a dormir al cámping situado al lado del embalse de Los Bermejales, en el camino de Alhama. Yo quería disfrutar juntos del agua caliente en la fuente al lado del río. Cuando pasamos por La Malahá, pregunté a unos chicos desde el coche y estuvo a punto de pasarme algo muy grave, pues uno de ellos, con la mirada descompuesta, después de gritarme: “ Vete de aquí, vete de aquí “, sucesivas veces, intentó utilizar una navaja que llevaba contra mí y menos mal que pude pisar al acelerador y salir echando chispas. El mal trago nos hizo pensar y lo pasamos mal. Junto al embalse de Los Bermejales, hay un cámping y nos hemos quedado allí a dormir, dentro de la tienda. Por la noche fuímos andando hasta la presa y hablamos, hablamos de todo, de nuestra historia personal, de nuestro pasado. Hay música de discoteca de verano junto al agua, música ruidosa, inapropiada.Quiere a los suyos y para su sobrino, que pasó parte del verano en su casa, nada era bastante: cuidados, consejos, regalos de todo tipo.Sobre las emociones e impresiones que a ella le produjo este primer viaje juntos, tengo una carta que me mandó el lunes siguiente:

  De: Betty [BEAPOP@teleline.es]Enviado: lunes, 30 de julio de 2001

23:32Para: ANTONIO FERNANDEZ PLAZA

  Asunto: melocotón

  Esta mañana desayune (entre otras cosas) melocoton. Abri la nevera, lo cogi con las manos y me quede mirando esa fruta; de pronto vi el sol de Sierra Nevada ponerse, tiñendo de rojo anaranjado las cumbres rocosas que tanto costo escalar, en mis oidos la voz de un guerrero recitando a Ruben Dario, la piel aterciopelada de tan sabroso manjar por un momento hizo estremecer mi alma, tan real fue la sensancion de tener cerca al que trajo la poesia en mi vida, y empece a flotar sobre oceanos de luz, alto, para que ni los aguilas me puedan alcanzar, lejos, para que no pueda destrozar con los parpados abriendose al despertar, mis sueños de de tenerte cerca. Pero la realidad golpea a la puerta de los sentidos, disfrazada del tic tac del reloj, marcando el tiempo que pasa, y pensé, ¡que diablos! no solo es tiempo que paso sin ti sino que tanto menos me queda hasta poder estujarte de nuevo y saborearte como si de un sabroso melocoton se tratara, asi que comenze un dia alegre, llevandote en mi corazon como si de un tesoro se tratara, confiando que Dios no esta para bromas pesadas y dejando la puerta abierta para que sigas haciendo poesia. Un besito, guerrero.

          Y varios días después, su emoción se disparó. Nos echamos de menos un montón.

          De: Betty [BEAPOP@teleline.es]Enviado: viernes, 03 de agosto de 2001 4:05

          Para: ANTONIO FERNANDEZ PLAZA

  Hola guerero!  Ya tengo los billetes de AVE, asi que el sabado a las 10 te dare el besazo mas grande que te han dado nunca. Te echo mucho de menos , tanto que a veces me asusta, me quedo embobada viendo las fotos y los recuerdos parecen realidad, a veces hasta te huelo. Hasta me he comprado Poema del cante jondo, voy leyendo despacito para saborear, parece que te estoy saboreando a ti, pero por dentro."Un guerrero de la luz necesita simultaneamente paciencia y rapidez.Los dos mayores errores de una estrategia son: el actuar antes de hora y el dejar que la oportunidad pase de largo. Para evitar esto, el guerrero trata cada situacion como si fuera unica y no aplica formulas ni recetas ni opiniones ajenas.El califa Moauiyat pregunto a Omar Ben al-Aas cual era el secreto de su gran habilidad politica:<>, fue la respuesta."Ay, melocoton, no saben lo dificil que es esto, los que dicen que en esto hay que tener paciencia. Primera vez que vino a Sevilla, a mi casa. En el Castillo de las Guardas, en la reserva de animales salvajes, que recorrimos en en todo terreno de otros compañeros, después de la visita, me regaló una tortuga pequeñita de plástico que adornaba una pulsera pequeñita. En el viaje a Murcia, la coloqué en mi sombrero amarrándola con varios nudos. Daba color y me acordé mucho de ella. De hecho, este viaje, más duro de lo que pensaba, me sirvió para acrecentar mi amor hacia ella y noté mucho su ausencia, cuando el fin de semana anterior nos lo pasamos llenándonos de besos en todas partes, ajenos a la mayoría que intentaba revivir los momentos alegres del CaminoDe cómo se siente ella a partir de este momento, transmito el fiel reflejo de varias de sus cartas a través del ordenador:

          De: Betty [BEAPOP@teleline.es]Enviado: martes, 07 de agosto de 2001 6:21

  Para: ANTONIO FERNANDEZ PLAZA

          Hola cosa rica y sabrosa, tan sabrosa que me falta el sabor de tus labios para estar bien. Hace un mes, quizas a estas horas estaba bailabdo contigo en Samos, cuantas cosas desde entonces... Estas en mi vida y no se como agradecerlo, bien es verdad que tengo mucho miedo, no se como explicarte lo que siento. Como me siento, es mas facil, me siento rebosante de alegria y felicidad, inmensa, tengo la sensacion que puedo abarcarlo todo con mi corazon, de repente da mucho de si, parece que el sol sale para alegrar mi dia y me utiliza a mi para alegrar a los demas, la luna ilumina mis sueños las estrellas los dora, todo es posible. Es verdad lo de que todo el Universo conspira cuando se quiere algo de corazon, a la vez me siento como parte activa de mi vida y espectador de esa maravillosa magia que hace que todo salga rodado. Estas en el aire que respiro, en la brisa que acaricia mi cara, en el dulce sabor de un melocoton maduro, en el verde de la vid en toda su esplendor, en el lamento de una guitarra en el parque y en cada pensamiento que cruza mi cabeza. Te echo de menos.

  De: Betty [BEAPOP@teleline.es] Enviado: miércoles, 08 de agosto de 2001 1:02

  Para: ANTONIO FERNANDEZ PLAZA

  Asunto: pensamientos

  “Tiempo, concepto abstracto y relativo que marca nuestras existencias, ya sea por su paso implacable, como por su capacidad de cambiar el valor de las cosas. ¿Cuanto vale una milésima de segundo? Que se lo pregunten al medalla de plata de los mundiales de atletismo... El aquí y ahora; me paso el día filosofando con mis enfermos sobre la necesidad de vivir el presente ya que el futuro no es de nadie, lo único que tenemos es el aquí y ahora y casi siempre lo dejamos pasar esperando y preparándonos para algo mejor; disfrutarlo es ganarle la partida al tiempo como bien dices. Funciona, pues cada vez es mas intensa la manera de vivirte, esa manera de disfrutarte, verte desplegar todo tu arsenal, tus formas sinuosas abarcándome por completo, tu piel morena rodeándome, empapándome con tu sudor, tu voz envolviéndome en poesía; realmente me siento dichosa por poder compartir contigo minutos y horas, oírte hablar, devorando tus palabras como alimento para mi espíritu hambriento y atormentado. Tengo ganas de subirme a lo alto del ayuntamiento y gritar a los cuatro vientos: ¡Dios me adora, señores! por haberte puesto en mi camino. Mi alma es como una tumba en llamas, lanzando fuegos artificiales a través del espíritu, me quema el deseo de tenerte entre mis brazos. Contigo me siento bien, nada existe ni nada tiene importancia mas que el momento y todo lo que ofrece. Esto ya te dije que es nuevo para mi, yo no era así. Supongo que todo lo hasta ahora vivido me ha servido para madurar, soy bastante reflexiva y procuro no dejar pasar las cosas por mi vida así como así, así que en cierta manera inconsciente me estaba preparando para tu llegada, digamos que corrían tiempos de adviento, y El que llego fuiste Tu, peregrino por el Camino, y pusiste a mis pies el mundo en forma de mar de luz, te convertiste en mi guerrero, en mi luz. Yo no tengo ese don de palabra que tu tienes, solo se que el tiempo ha cambiado de significado para mi desde que te conozco, los días no pasan igual entre semana que en fin de semana ni me cunden igual los momentos. Un instante perdida en el océano de tu mirada le da años de vida a mi alma; oírte hablar es como regar un jardín de rosales que van creciendo haciendo una escalera entre la tierra y el cielo, para yo subir y como desde un trampolín zambullirme en el río de la vida, llenando mis pulmones con tu fragancia, haces que mis alas se desplieguen fácilmente para poder planear y contemplar desde lo alto la belleza del Universo, y es que me siento fuerte, llena de vitalidad y capaz de comerme el mundo contigo a mi lado. Seguiré disfrutando del presente y no haré planes, pues me asusta pensar que todo esto tal vez sea un sueño y despertar y tu no estar seria doloroso por no decir insoportable. Mi imaginación mientras tanto va jugando con mi idea sobre ti, leer tus líneas me llena de emoción el corazón y me hace sentir feliz, esperando el momento para abrazarte y colmarte con mis besos y caricias.”

  Con el resto de gente del Camino en Fuenteheridos, Huelva , pero con nostros mismos.En la misma habitación en Fuenteheridos, dormíamos Beti, su sobrino Vlad y yo. El chico reposaba en un colchón en el suelo, con su saco de dormir. Nosotros ocupábamos la cama, privilegiados. No sentíamos remordimiento alguno y en un cuartito anexo, donde estaba la lavadora, hicimos el amor todas las noches. Buscábamos el lugar oculto, la llamada de la noche y la soledad furtiva para besarnos, comernos, acariciarnos y hacer el amor como locos salvajes en cualquier parte y nos excitábamos mutuamente.Le mandé un mensaje a su móvil:“ Espiga de Sol, verde es la luz de tus ojos. Te quiero como el sueño al camino, en lo más hondo de mí “ ( 14 de agosto de 2001 )

  Mi viaje por Murcia: la ausencia y su significado( segunda quincena de agosto )- Todo el camino en tierras de Murcia, fué para ella. Todos los días hablábamos por teléfono y ella me llamaba a cualquier hora. La eché mucho de menos, muchísimo y soñaba con volverla a ver. Yo sé que ella hubiera estado conmigo en cada momento, pero se mostraba muy respetuosa con mi viaje. Cuando finalizaba la jornada de camino, buscaba cualquier sitio rodeado de paz para que pudiéramos hablar por teléfono. Era mi momento feliz, cuando ella me llamaba y yo me recuperaba del cansancio del día. Desde Aledo, al pie de Sierra Espuña he escrito esto en mi cuaderno de notas : “He hablado con Beti. Es sus suspiros silenciosos, en sus sonidos, en sus anhelos, compruebo la dimensión de su amor, que toca las cimas montañosas que se elevan a miles de metros por encima de las nubes que ahora pueblan la sierra.”En su casa de Ciudad Real, un oasis, vergel de mis sentimientos.Desde Pitres, buscando el agua de la Alpujarra, viajé a Ciudad Real. Era la primera vez que yo estaba allí y en su casa ví una entrada al paraiso. Ella me recibió serena, con su vestido largo. Todo era hospitalidad, todo. El ambiente que me rodeó en su casa, música clásica, apacible, clima, atmósfera, su cuerpo radiante, cálido, entregado...... Yo venía de la aspereza del sol cayendo a trozos, de la sequedad, de la vida espartana entregado a los avatares del caminante, de las renunciaciones múltiples, de las estrellas que me hicieron soñar, de los caminos soñados que no encontré, de la carretera agria. Ella fué para mí, llegar al oasis, descansar, reposar alegremente mi espíritu, mi felicidad.

          Primer contacto con ella en mi familia.- En el pueblo, en Pozoblanco, con mi familia, se mostraba igual de dispuesta y amable y enseguida cayó muy bien y se tomó con humor la ironía de la gente, que al verla pasar de mi mano le recordó con indirectas que no había sido la única. Es cierto, pero la quiero, no sé que puede pasar, pero la quiero y no es una más. Dábamos paseos por las afueras. Ella, una vez más, iba confiada, contenta, satisfecha. Le regalé una botella de aceite de Los Pedroches, que compré en una almazara en Pozoblanco. Fué simbólico. Ella trajo un queso y una botella de vino de La Mancha. La dejé en la estación de FFCC de Córdoba y volvió en AVE a su casa en Ciudad Real. Debió sentirse muy sola y triste. Se le saltaron las lágrimas porque me buscó en el andén y yo ya no estaba. Por el teléfono, de fondo, se oía la música de ritmos cubanos que yo le regalé; quería reproducirme en todo lo que le rodeaba, recordarme ya que no me tenía a su lado. Esta mujer se mueve con el corazón, viaja con él y le siente palpitar fuerte, muy fuerte.De nuevo en Ciudad Real y alrededores. Me siento bien aquíUn fin de semana largo, desde el jueves por la tarde, viajé a Ciudad Real. Era la segunda vez que estaba allí. Desde su balcón se veía todo el movimiento de la plaza. Me trató como a un invitado de honor. Había comprado una botella de whisy del bueno y me tomé una copa con hielo. Se estaba fenomenal. Salimos por la noche, al campo, al airecillo fresco, dentro del coche, al lado de los olivos y la multidud de viñas a punto de la recolección. En el camino, en el interior de su coche, hicimos el amor, los cuerpos desnudos, las estrellas salpicando toda la bóveda celestial. Al fondo, Valdepeñas en fiestas y una noria multicolor de fuegos artificiales.La primera noche, al lado de un campo quemado de rastrojos, su cuerpo se estremecía sobre el mío y el mío sobre el suyo. Por el sendero caminamos desnudos y para superar los temores nos abrazamos, nos abrazamos completamente, entregados, eternamente, el uno al otro. Ella me miraba a mí, encontrándose, yo a las estrellas, donde la veía a ella inmortal, dentro de mi vida.El resplandor de las luces, de los estampidos de los cohetes, nos indicaba el camino de vuelta, invadidos por el sueño tras el goce de la carne. Ella, espiga dorada bajo el silencio de la noche. Yo me sentía pleno, distinto, traspasado por el amor. No nos importaba lo demás, vivimos en una burbuja, ya lo habíamos comentado antes.En una iglesia, donde aparecía la cruz de Santiago, una niña me cogió mi dedo índice, cuando se lo ofrecí. La pobre, se metía los dedos de la otra mano en la boca y se llenaba de saliva la mano. Beti la cogió en brazos, sentándola sobre sus piernas. Yo la veía a ella y a la niña. Me sentí feliz tambien dentro del templo durante la celebración de la misa. Una iglesia pequeña, acogedora. Sin saber muy bien cómo, quise estar allí, por mucho tiempo, no me importaba. Beti, inclina su cabeza sobre la mía, es un gesto inequívoco de confianza, de entrega.Nos sentamos en un velador en la plaza de Almagro, frente a los soportales y a la grandeza rústica del lugar. Por las calles de Almagro fuimos dando un paseo hasta el Parador Nacional. Estaban celebrando una boda. No nos gustan las parafernalias porque ella entiende el sentido religioso del matrimonio. En las Tablas de Daimiel, en el camino, yo iba hablando de nuestro amor, se me llenaban los ojos de lágrimas empañándome las pupilas.En Madrid, la ciudad es alegre con ella. El mismo día de los atentados sobre las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre, viajé a Madrid en AVE para acreditar el nivel de idioma francés en la Escuela de Idiomas del Ejército del Aire, en el Cuartel General. La primera noche fuí a dormir a casa de Jesús, un compañero del Camino. Al día siguiente, a las tres de la tarde vino Beti con su coche desde Ciudad Real y quedamos en una plaza ( la Plaza de Legazpi), junto a la estación de metro.Fuimos a alojarnos al piso que nos prestó una amiga suya, en Calle Trafalgar nº 1, cerca de la Glorieta de Bilbao. Hemos deambulado por las calles de Madrid, nos hemos acostado juntos en ese piso a punto de venderse y todo lleno de instrumentos para obras de remodelación, con los techos muy altos y sin habitar. Hemos salido por Madrid, por el atasco de sus calles, hemos ido a ver a una amiga, Merchi, que está hospitalizada cerca del estadio Santiago Bernabeu y después por las calles cercanas a la Plaza del Sol, en el Corte Inglés, donde compramos las entradas para la exposición sobre El Esplendor de los Omeyas, en Córdoba y de paso le compré un libro de García Márquez : “El amor en los tiempos del cólera”, que viene a propósito de lo ocurrido en N. York y Washington.Hemos ido a cenar y gastarme las dietas del viaje con otra gente del camino que conoce Beti y con Luchi, Jesús y luego en el Café de Oriente con Antonio, el psicólogo, que tambien vino. Nos fuimos a dormir. Ella madrugó para llegar a buena hora al trabajo.En Córdoba, lugar intermedio.En Córdoba nos volvimos a ver cuando ella salió de su guardia en el Hospital el sábado por la mañana. Estaba costipada y los ojos rojizos por la enfermedad, pero se mostraba igualmente amable. Fuimos a dar una vuelta por la judería, en los alrededores de la mezquita y sin destino fijo, deambulando por las callejuelas, por cualquier sitio. Todo era soporte de nuestra unión.Al lado de la estatua para el oftalmólogo árabe Al - gafiq, estuvimos un ratito entregados a los besos, hasta que un grupo de turistas extranjeros nos llamó a la atención, bajándonos de la nube. Nos fuimos sonriendo, con la sabiduría sonriente del que ama.Fuimos a comer a la sociedad de plateros, platos típicos y vino fino. Por la noche, la cena en la sierra, en un lugar con terraza donde olía a plantas y rodeado de pinos. Recordamos escenas comunes en el Camino. Ella, en un gesto que la dota de una ternura incomparable, se señaló con el dedo índice de su mano izquierda al hombro de la derecha, lugar que según ella se sitúa el demonio. Era el demonio que le decía que en el momento de conocerme no se fiara de mí, que era peligroso. En su hombro izquierdo estaba el ángel. Todo eso me provocó una risa a carcajadas ante la ingenuidad de sus razonamientos de una dulzura increíble, como si estuviera contandole un cuento a un niño.Fuimos a ver la exposición el esplendor de los Omeyas en Medina Azahara. Hizo un calor tremendo. Antes estuvimos visitando las ermitas, en la antigua vida eremítica de los frailes. Lugar santuario de la tranquilidad, desde donde volvimos a nuestro juego de besos, sentados al lado del pequeño cementerio.Nos llamamos todos los días por teléfono. Cuando ella nota por mis mensajes que estoy un poco agobiado, enseguida me llama y nos tiramos un buen rato hablando. Su corazón tira hacia mí, incondicionalmente, pero vamos a fuego lento para no cometer errores. Luego, después de hablar, me manda mensajes al móvil y por internet. En Ciudad Real tiene cosas que hacer, pero no le apetece. Ha comprado unas sillas y una mesa para la terraza. Hemos encontrado en la silla, lugar idóneo para hacer el amor, sobre todo, porque estamos al mismo nivel y el contacto cuerpo con cuerpo es mayor. Cuando me levanté esta mañana encontré un mensaje en el móvil en el que me decía que el beso de ayer me lo mandaba por internet. Y ahora, reproduzco esta carta:

         De: Betty [BEAPOP@teleline.es]Enviado: jueves, 20 de septiembre de 2001 5:37

          Para: ANTONIO FERNANDEZ PLAZA

          Asunto: besos nocturnos

                  Hola cari! Solo era para darte un besito, como el mundo de grande, recordando el fin de semana que pasamos en Córdoba. Tú, yo, la noche estrellada, la ciudad iluminada a nuestros pies, fisgando con unos prismáticos el mundo exterior. Ahora, en la soledad utilizo los prismáticos para fisgar en mi mundo interior. Estas, sencillamente lo eres todo, no se como expresar todo lo que siento, y eso que tenemos una relación muy fluida en la que los dos expresamos con bastante claridad, aun así tengo a veces la sensación de quedarme corta, tal es la intensidad de lo que siento, tan grande la dicha que tengo que pienso que es imposible llegar siquiera a rozar la realidad. Te echo de menos, me queda un día y medio para verte, abrazarte y besarte de esa manera tan nuestra que nos pone peligrosamente calientitos en la calle, mientras tanto te mando tantos besitos cuantas luces seas capaz de contar en la foto. Buenas noches!De nuevo en Ciudad Real: llega la lluvia a su balcón.Viajé a Ciudad Real la primera vez que llovió. Desde su ventana mirador de la Plaza Mayor, ví caer la lluvia que bailaba taconeando sobre el asfalto, en este teatro donde la vida transcurre con sus diferentes colores. La música de fondo es sobrecogedora. El adagio de Albinoni y otros temas clásicos. Sentí toda la paz en mi alma y absorví todo el olor a humedad y otoño de que fuí capaz. El sábado de madrugada me despertó, cuando lloraba su gata en el salón al haberle cerrado la puerta del dormitorio, porque llovía fuera y quiso que no me perdiera el espectáculo. Había comenzado de nuevo a caer agua fina, otoñal y la lluvia en la calle daba un ambiente cálido y recogedor. Me desperté entre sueños, ella abrió la puerta que da al balcón desde la habitación y noté la lluvia a intervalos, mezclándose con los primeros bostezos del día. Mi cari, mi espiguita, se ha convertido este año en el ángel del otoño, la anunciadora de la estación. La naturaleza comienza de nuevo su ciclo y a mí, que soy amante particularmente del otoño, me hace mucho bien salir al campo con ella e irnos a cualquier sitio.Así es que fuimos al Castillo de Calatrava, lugar para visitar en medio de esta lluvia envolvente y donde hemos encontrado rincones llenos de encanto, miradores para la extensa campiña, escaleras que conducen a torreones y murallas, a veces sin salida. Por la noche del sábado, salimos a dar una vuelta y tomar una copa con sus amistades, pero enseguida nos liamos con las cintas de los besos y volvimos a nuestra soledad.- Cuando la llamo por teléfono en el domingo nublado, amenazante de lluvia en Sevilla, apenas puede resistirse a llorar por la ausencia. Comprende la situación, la entiende, pero desde el corazón hay incertidumbre, colapso ante lo que quiere y no puede, ante lo inevitable.He recibido estas carta por internet:

         From: BettyTo: ANTONIO FERNANDEZ PLAZASent:                       Tuesday, September 25, 2001 10:27

          PMOjala y fuese como el otoño! Parece una tontería, pero me encantaria. Tienes razón, todo acaba y comienza en otoño. El campo, la montaña, los árboles, acaban su ciclo, tranquilamente infundiendo paz al mundo, dejan que sus colores se conviertan en una explosión de belleza, ¿quien no se queda anonadado contemplando un paisaje otoñal? agradecen un tiempo pasado de esplendor, han sobrevivido al verano con su calor, han albergado diferentes formas de vida y ahora se vuelcan con su interior, preparando el siguiente ciclo; dejan que el viento les arranque una hoja mas, pero no pasa nada, han puesto un anillo mas en la corteza, para ganar en sabiduría, solidez y fuerza interior para encarar el invierno.Pero no pierden las hojas, simplemente las cambian de sitio, así en el suelo les dan calor a sus raíces y relajan a los caminantes con el ruido que hacen al pisarlas e incluso les invitan a tumbarse para ver el cielo entre sus ramas y soñar con el infinito, cerrar los ojos un instante y dar rienda suelta a la imaginacion. El frío invita a acurrucarse a los que se aman, darse cobijo, caricias y besos, uy los besos, esa mezcla de fluidos y calor, esa entrega tan intima y especial que pone los pelos de punta... Y los frutos, también se recogen en otoño, tan maduros y sabrosos que se comen con los ojos, parece la ofrenda que se le da al tierra y naturaleza por haber sido gentil a lo largo de todo un año. Sentimientos, madurando como frutos... en fin, me gustaría ser como el otoño;

  ”De: Betty [BEAPOP@teleline.es] Enviado: miércoles, 26 de septiembre de 2001 13:46

  Para: ANTONIO FERNANDEZ PLAZA

  Asunto: besos y besitos“ Hola Cari! Mua! Acabo de hablar contigo por teléfono, sigo viéndote en la foto de la nata, como digo yo y mi pensamiento, como siempre esta donde tu estés, me iré a dormir pensando en ti, oliendo las sabanas que guardan tu olor y leyendo el libro que me regalaste; ¿que mejor manera de pasar una noche juntitos? Te quiero mi vida!”

  Beti en Sevilla. Ella sola y yo  El fin de semana último de septiembre, vino a Sevilla en el tren y aunque luego tuvo guardia el domingo, se quedó en casa el viernes y el sábado. Pasamos dos noches juntos, acurrucándonos bajo la primera manta. Ella se coloca de lado, desnuda en posición fetal y yo la rodeo con mis brazos por detrás. Así le gusta y se siente protegida.El viernes estuvo lloviendo y sólo salimos a la calle a comprar algunas cosas para ir a caminar con el grupo el día siguiente.El coche se averió antes de salir de Sevilla y aunque madrugamos y teníamos ilusión de pasar el día fuera, nos quedamos de nuevo solos en mi casa. El resto se fueron en sus coches. Al principio me desesperancé un poco, pero ella fué sacando lo mejor de la situación y cuando volvimos andando a casa después de dejar el coche en el taller, nos tendímos en el sofá e hicimos el amor con música de fondo y la lluvia fuera y todo fué muy íntimo y otoñal. Nuestros cuerpos se fusionaban y su boca sigue siendo ese pozo de dulzor en el que caigo y caigo una y otra vez.Es total. Luego subimos unas plantas a la azotea para que se mojaran y aprovecharan el agua. Por la tarde salimos a pasear por Sevilla en autobús hasta el centro y luego caminando hacia la calle San Eloy para tomar unas tapas y vino y desde ahí hasta la feria de San Miguel, instalada por primera vez en las explanadas de albero encharcado de la feria. Lo más emocionante fué cuando subimos a la noria, que giraba muy deprisa y Beti sintió un poco de pánico ante la caída de tal modo que se vino a mi asiento para que la sujetara y se arrodilló en la calesita del miedo, mientras gritaba sin poderlo remediar. Yo le sugería que observara las luces de la ciudad desde allí arriba, pero no pudo a su pesar y solo se le quedó el nombre de un rótulo luminoso. Cuando bajamos se disculpó y me propuso que me montara si quería en otra atracción, pero a mí no me apetecía. Volvimos a casa caminando y rendidos de la paliza. Las penas se disuelven en esta agua tan pura, en esta naturaleza tan exquisita, en esta mujer tan genial. El domingo se fué en el autobús urbano para coger el tren que salía a las nueve. El conductor tuvo que abrir varias veces la puerta porque se nos olvidaban las cosas, con la despedida.Comunicaciones en la distancia. Acerca de lo nuestro.Ayer, dia dos de octubre, nos conectamos a internet a la vez y estuvimos escribiéndonos cosas en el chat. Así durante más de una hora y media. Fué alucinante, nos llegaban las palabras y las frases de amor mezcladas con la broma y los chistes. Su interior palpitaba, como palpitaba y se estremecía su cuerpo y sus sentidos cuando le recordaba momentos mágicos. Todos los días hablamos por teléfono dos veces o más y estamos planeando vida en común. Ella hace todo lo que está en sus manos para hacer crecer este amor que nos une y yo así lo recibo.
Me escribe a través del móvil, trozos de poesía de Pedro Salinas, palabras cargadas de sugestión y deseo, de esperanza de encuentro y de amor, profundo amor.


Me deja la ropa doblada y bien puestecita sobre la mesita de noche, después de recogerla del tendedero. Y esto lo hace con un cuidado exquisito como si fuera yo mismo mi ropa. La he visto plancharme el uniforme de trabajo, un pijama color verde que ella misma me trajo de Ciudad Real. Le gusta planchar, dice que así se garantiza que haciéndolo bien, sale bien hecho. En las tareas de la casa actúa con diligencia y sin pereza y combinamos los trabajos durante la mañana en ese Sábado que nos quedamos sin coche, estuvo lloviendo e hizo mal tiempo.


Anoche llamé a Sonia y le subrayé lo bueno de esta relación. Veo en ella la mujer que busqué.


De nuevo, Beti en Sevilla.


Vino el viernes en coche y llegó casi hasta la puerta de casa sola, con la bici detrás. Luego fuimos a dar una vuelta y aunque ella no está acostumbrada a pedalear, inché las ruedas y ajusté el manillar y fuimos por San Jerónimo hasta la Algaba y luego allí tomamos algo y enseguida tuvimos que volver pues se nos hacía de noche. Para salir de Sevilla, con tanto tráfico, ella se desesperaba y a veces se metía por las aceras anchas y pasó un poco de miedo. Antes de llegar a casa nos metimos en el oasis del Parque de Maria Luisa y me dijo que le dolía mucho la rodilla y que posiblemente tenía un poco de tendinitis, entonces a mí me comenzó a remover la conciencia, pero ella, que reduce todo el mal al mínimo y que tiene esa idea tan relativa del dolor, no dejó que la cosa fuera a más.


Por la mañana nos levantamos temprano para ir al senderismo y nada más salir de la cama tiene hambre y necesita comer algo urgentemente, así es que se desespera un poco, se va a la cocina, se come una fruta y luego se sienta en el sofá y ya está más tranquila.
Fuimos en su coche, que habitualmente conduzco yo, hasta el lugar de reunión y luego desde allí a desayunar a Cantillana. La mañana está lluviosa y no hemos traído nada más que una sudadera para cubrirnos. Han venido varios en el coche con nosotros y después de desayunar hemos continuado carretera hasta el poblado del Cerro del Hierro, donde esperamos al resto y la lluvia no dejaba de caer. Cuando llegaron los demás comenzamos a andar un poco y dificultosamente entre el espectáculo montañoso y vegetal de las minas. Ïbamos cruzando en medio de la vegetación espesa y comiendo madroños del suelo. Nos dejaron dos bolsas de basura y sacamos la cabeza y los brazos, como muñecos. Nos vamos quedando atrás para los besos y ella me sigue al lado, sin dejarme. Cuando vimos la cosa difícil, dimos la vuelta y nos fuimos por otro lado los dos solitos, entre las galerías por donde pasaban las antiguas vagonetas, para abrazarnos en un rincón oculto bajo la lluvia leve con su musiquilla de rio lejano en las hojas silvestres y excitarnos con caricias y besos. Luego volvimos al coche para secarnos con la calefacción y quitarnos la ropa, colgándola en cualquier sitio para que se aireara, mientras hacíamos el amor en el asiento de atrás con los cristales empañados, fuera lloviendo, en esta atmósfera aislada que huele a mezcla de alientos y besos, a sexo y piel extendida, al lado de las casas de los jefes mineros donde crece el eucalipto y las ovejas siegan con su dientes la hierbecilla recien estrenada del otoño.Cuando llegaron los demás, vacíos y empapados, insatisfechos, fuimos hasta Constantina para comer algo junto a la chimenea donde se secaba la ropa sobre el respaldo de una silla.


Por la noche fuimos a bailar, después de preparar algunas cosas en casa y de que Beti se reconciliara con su pelo tras la batalla del secador. En un lugar al lado del Guadalquivir bailamos alguna sevillana tras la copa de ron de petaca que escondimos en el bolso, con refresco y todo lleno de humo y sudor porque se estropeó el aire acondicionado y había que salir a menudo a la puerta para tomar aire. Beti sigue el ritmo aunque le queda por aprender bien los dos últimos tiempos de la sevillana y me hace gracia como inclina la cabeza hacia la derecha en un gesto de gracia antigua, como encontrado en el seno del folclore que mantiene los pueblos.
El domingo tuve que quedarme de guardia en la Policlínica, la primera que tengo en este nuevo destino. Beti se levantó conmigo, cargamos el coche con las cosas para el camping con el proyecto para el puente del Pilar a las sierras de Cáceres y luego ella se vino conmigo para estar hasta las cinco juntos. Fuimos a por churros con chocolate para nosotros y Felipe y estuvimos desayunando mientras hacíamos un recorrido por el mapa y los campings que más nos interesaban. Luego Felipe fué a comer a Tablada y trajo comida para los dos. Mientras, en la habitación hicimos el amor sobre una silla y después de almorzar dormimos un poco la siesta juntitos y vestidos en la cama de arriba en la litera. Ella se fué y sentí tanta pena que nada más salir la llamé por teléfono. Me llamó durante el camino y por fortuna llegó bien a casa. Reflexiones sobre lo que pasa y sobre ella.


Cuando hablamos por teléfono, nota que estoy un poco bajo de energía o algo apático y no se queda satisfecha y me vuelve a llamar.
En los proyectos de ocio actúa con la precisión de un trabajo que le fuera encomendado, con igual diligencia y dedicación y está alerta de todos los detalles. Le gusta planificarlo todo bien para que salga lo mejor posible y cuando me llama me dá noticias de nuevas opciones, tanto del itinerario a seguir como de otros aspectos. Confío en ella en todo, me lo demuestra una y otra vez.La poesía ocupa parte importante de su tiempo y la tiene en cuenta desde que la conocí. Estuve leyéndole algunas estrofas de Antonio Gala, después de recibir una carta por correo electrónico donde me escribió una canción de Antonio Vega poniéndo música a los versos de este genial escritor. Aprecia la belleza y la aplica en su vida
.


De: Betty [BEAPOP@teleline.es]Enviado: martes, 02 de octubre de 2001 3:12


Para: ANTONIO FERNANDEZ PLAZA


Asunto: una cancion de amor para mi corazón
Hola cari!


N tengo mas que decir a parte de esta hermosa canción de amor de Antonio
Vega. Mil besos sí te añado y todos mis sueños.
A trabajos forzados me condena,
mi corazón del que te di la llave,
no quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena!
No concibe mi alma mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor, contigo llena!

No creo en mas infierno que tu ausencia,
paraíso sin ti, yo lo rechazo,
que ningún juez declare mi inocencia
porque en este proceso, a largo plazo,
buscare solamente la sentencia
a cadena perpetua, de tu abrazo
a cadena perpetua, de tu abrazo!”


Ahora lo más importante es seguir queriéndonos y dedicándonos tiempo y las modificaciones que deban hacerse en el terrero laboral, serán asumidas sin riesgos y confiamos en que todo vaya bien, como una vagoneta sobre raíles.El fin de semana del Pilar, lluvia por la Vera de Cáceres y alrededores.El fin de semana pasado se alargó con el viernes festivo del día del Pilar y nos fuimos en su coche, desde Ciudad Real hasta la Vera en Cáceres. El viaje lo hicimos con la idea de quedarnos en un cámping y llenamos el coche con todos los enseres, pero el tiempo empeoró y estuvo lluvioso. Cuando llegamos a Candeleda, estuvimos mirando varios lugares para alojarnos bajo techo, pero o estaban ya ocupados o era muy caro. En el cámping Godoy, entre Villanueva de la Vera y Losar de la Vera, pudimos colocar la tienda con los impermeables puestos y así pasamos la primera noche.
Beti, enseguida se pone manos a la obra y actúa rápido y con la mejor y más directa forma. Miro su carita blanca entre el gorro de su chubasquero azul. Hemos hinchado el colchón de aire con un fuelle que
nos dejaron y enseguida tenía la cama hecha con un edredón nórdico encima. Dormimos bien. El viernes la lluvia nos obligó a resguardarnos dentro de un invernadero donde madura la frambuesa en matas guiadas con alambre, después de caminar desde Garganta la Olla, rastreando en el camino los huertos donde se cultiva el tomate, los perales y otros frutos. Ella se mete, arranca el fruto y lo pone en mi boca. A veces la incito para que coja los frutos del suelo y le gustan las peras no muy maduras, duritas, verdes. Dentro del invernadero, nos abrazamos sentados en una caja de plástico de las bebidas, temerosos de la imponente lluvia, la tormenta eléctrica y los relámpagos. El agua por el camino hacía río y mirábamos con resignación desde el interior del invernadero, cómo después de una descarga venía otra. Por momentos fuimos cogiendo las frambuesas más maduras y echándonoslas a la boca. Comimos de lo que llevábamos hasta que al cabo de un buen rato pudimos salir de allí. En el pueblo de Jerte, que da nombre al Valle, vimos cómo caía agua de las canales en los tejados antiguos, y la chapa del coche, al pasar , hacía un ruido de tiroteo acuático. Aparcamos, dimos un paseo y nos tomamos un café.Buscábamos una chimenea, un fuego para unirnos, secarnos y dejarnos hipnotizar por el influjo irresistible de las llamas, pero aún no hacía frío y no había hogueras encendidas. La chimenea es vida, calor y olor del humo que envuelve toda una imagen de ese mundo interior tan unido a la vida rural, orígenes de pueblo, recogimiento, bienestar.En una cafetería de la Plaza Mayor de Plasencia, leímos un poco a Gala en sus Poemas de Amor, aún con los impermeables puestos. Antes, habíamos entrado en el Parador Nacional recientemente inaugurado y callejeado por el centro de la ciudad. La última vez y la primera que estuve aquí fué en marzo de 1996 y conocía este lugar con un sol espléndido en medio de una mañana fresquita a comienzos de primavera. Volvimos al cámping, la tienda por dentro mojada y sábanas y edredón inclusive, así es que tuvimos que improvisar enlazando los sacos de dormir, que por fortuna llevábamos en el coche y una pequeña manta para los pies. Hicimos algo de cenar, nos preparábamos nosotros mismos la comida, comprando en un supermercado de Losar y disfrutábamos del trabajo de preparación que conlleva. Por la mañanita desayuno con café y tostada
y luego a caminar. El sábado tambien llovió pero menos. Fuimos caminando por un lugar próximo al camping: La Garganta de Cuartos y hacia arriba por un pequeño sendero junto al rio, entre la vegetación frondosa y el ruido del agua con fuerza, vigorosa, fuerte. Una gran piedra, con su manta de musgo verde, fué soporte para nuestra desnudez y para el sexo en medio de la naturaleza desbordante, bajo los tenues rayos de sol y donde luego comimos el embutido, el queso y la tortilla que Beti hizo. Descansamos un rato allí subidos, mirando con los prismáticos, tumbados boja abajo para asegurar el equilibrio, las aguas entre la roca con un flujo continuo que daba vértigo. A la vuelta fuimos pasando por los mismos lugares. Intentamos dormir un poquito la siesta sobre la hierba y el impermeable extendido a modo de manta, al lado de una especie de calzada romana hecha con piedras allanadas y dispuestas como un rompecabezas, pero la lluvia de nuevo nos levantó, cuando ya dormitábamos. Bueno, al principio fueron las hormigas, luego la lluvia.
Por la tarde, justo al lado del puente de factura romana, al lado de un antiguo molino de enormes piedras que aprovechaba la energía de la corriente, nos refugiamos en una venta con estufa de leña, café y copita de pacharán, demasiado calor, un trozo de poema escrito en un papel, un trozo de poema que habla de besos, como las olas.
Por la noche fuimos a Losar, a una farmacia para un medicamento para Beti, que tenía dolores por cistitis y por las calles estrechas del pueblo, corría en agua de lluvia en un canal, como un río dentro de la vida cotidiana, un rio por las calles, que dá una sensación de arrastre, de continuidad, de depuración. Fuimos a un discobar para tomarnos algo. Nos besábamos, adivinábamos las canciones, juntos de la mano, sonriéndonos. La noche la pasamos bien, incluso cómodos, cuando la tienda estaba ya seca por dentro y aunque la lluvia de nuevo nos precipitó la cena a base de carne de cabra, de ternera y huevos.
Esta mujer tiene la capacidad de crear hogar, de personalizar con su toque de ternura y delicadeza lo que le rodea. Su extraordinaria capacidad organizativa es llevada a cabo en cada momento. Nadie como ella sabe escoger el mejor camino.Hay días en los que hablando por teléfono caemos en lágrimas después de que un mal trago apenas nos deje tragar saliva. Ayer martes fué uno de esos días en que ambos
nos echábamos mucho de menos. Fuera, en la ciudad, ya había dejado de llover. Cuando tiene algún problema o algo le agobia, como por ejemplo, tener guardia el día que no esperaba, el sábado próximo, que voy a Ciudad Real y ella trabaja, se refugia en los versos y en las cosas que le escribo. Versos de Rubén Darío: “ ...pues aunque hay pena y nos agravia el sino adverso, por nosotros corre la savia del universo “. y luego otros versos que yo le escribí en el libro de García Márquez que le regalé en Madrid tras los atentados en N.Y. y Washington el dia 11 de septiembre : “El amor en los tiempos del cólera”. Unos versos que hablan de amor frente a la ruina y al desastre. Y entonces ella me manda un mensaje al móvil y me dice que está triste y que ha leído los versos que le consuelan un poco. Ella sabe que estoy a su lado y que lo pasaremos lo mejor posible.


No quiere seguir tomando esas píldoras anticonceptivas que le ponen de mal humor y le bajan la líbido y me contó que va a visitar al ginecólogo por si pudiera utilizar otro medio. Ayer miércoles tuvo guardia, el lunes tambien y lleva una semana muy cargada.


Vuelvo a Ciudad Real, vida en la ciudad.


El viernes diecinueve de octubre viajé de nuevo a Ciudad Real en ese AVE que ya empieza a hacerse cotidiano. Así es que ella estaba esperándome en la estación pero un poco deprimida y sombría. Se le saltaron las lágrimas e intenté calmarla. El caso es que me ha notado esta semana un poco distante y esto me inquieta un poco. No me gusta verla así y es necesario, según intuyo, intimidad y conversación. Por la noche fuimos al teatro Quijano, “ La tía de Carlos “, pero antes estuvimos juntos en el sofá, cuando el cielo amenazaba de nuevo lluvia
fuera y la plaza estaba mojada.


En el sofá, ella arriba, a horcajadas sobre mi, mientras yo hablaba, reflexiones sobre lo nuestro que la tranquilizaban. Ella asentía con las pupilas húmedas por las lágrimas, esta vez de emoción y al mismo tiempo se le iban alejando algunos fantasmas y otros temores que la envolvían. Después del teatro fuimos a tomar vino y tapas y a la vuelta a casa, como novios recién estrenados, nos íbamos tocando por todos los rincones y comenzamos en el portal de su bloque a hacer el amor que terminamos en su cama.


El sábado ella tuvo guardia hasta la diez de la noche, en que una amiga la relevó, haciéndonos el favor de dejarnos la noche para nosotros. Por la mañana fuí al mercado, después de poner ambos brazos para un análisis de sandre, a darme una vuelta por los tenderetes de fruta y telas, de aceitunas listas para comer y berenjenas en grandes horzas de barro, de gitanos ambulantes que prodigan la categoría de sus “mondarinas” gordas y de las abuelas gitanas con delantal echando con sus manos venosas, los ajos a granel en los cestos de las señoras. Compré mandarinas, dos kilos y pico y frutos secos que fuí comiendo por el camino. Cuando volví a la clínica comí en una sala a parte con Beti, que tuvo que interrumpir el almuerzo por las sucesivas llamadas de urgencias. Después, nos echamos juntos en su cama pequeña de la habitación de guardia e incluso hicimos el amor allí tendidos, retrasando un poquito la atención a los pacientes, ya que en este caso la urgencia iba por otro lado. Luego me quedé dormido, ella iba y venía, de su despacho a la habitación y yo la notaba acostarse y levantarse una y otra vez.Por la noche, después de hacer algunas compras y preparar los bocadillos, fuí a recogerla a la puerta de la clínica y ella estaba radiante, optimista y con ganas de hacer cosas. Fuímos a casa y luego a dar una vuelta por las calles llenas de ruido de la gente más joven que rodean a las botellas de bebida bajo los soportales de los edificios para evitar la lluvia. Pero no quisimos quedarnos demasiado tiempo fuera y de nuevo en su salón, cobijados, mirando desde dentro la noche lluviosa, otoñal en su máxima expresión y en una atmósfera envolvente con tintes de música cubana como el humo bajo y la luz de lámparas, con una copa de buen whisky, descalzos y bailando entrelazados, mezclando la música y la sensualidad de los cuerpos deslizándose atándose y volviéndose a desatar, pasamos las últimas horas de la noche y luego desnudos bajo el edredón grueso, latidos de corazón y lluvia susurrante en la calle.

  En Cabañeros, lugar de inevitable naturaleza


Aún era de noche cuando me levanté después de que mi cari llevara ya más de media hora arriba preparando algo para desayunar y ultimando los preparativos para el viaje hasta Navas de Estena, en pleno Parque Nacional de Cabañeros, en la zona noroeste de la provincia y limítrofe con Toledo. Llueve y el viaje por las carreteras solitarias estaba rodeado de nubes gruesas, plomizas a los primeros rayos de la mañana. Hemos llegado al pueblo y nos hemos concentrado con otras personas que viene a la visita guiada y con el guía, Antonio García García, un hombre de 61 años que se conoce el parque de maravilla. El camino ha sido
afortunado y sin lluvia apenas. Hemos recorrido el itinerario descrito sobre el pavimento pedregoso de una carretera que nunca funcionó como tal y que nos deja un firme apto para el senderismo. Este hombre nos ha explicado de todo. Hubo que pasar por unas piedras colocadas intencionadamente, el rio Estena. Pasó el guía y luego nosotros, Beti detrás de mí, con su capa impermeable azul, sin miedo, confiada. Hubo gente que quedó esperando y la mitad del grupo seguimos el camino. Hay tejos milenarios, fresnos, alcornoques, robles, quejigos, etc. Un hermoso prado con verde terciopelo, sobre la antigua carretera, fosilizadas las ondas marinas sobre la roca, ya que esta zona estuvo sumergida bajo el mar, hace millones de años , unos cuatrocientos millones. Hemos hecho fotos - diapositivas y nos hicieron a nosotros una, con un fondo muy bucólico.


Al llegar a una alambrada, hemos dado la vuelta. Hemos pasado delante de un corral donde viven en comunidad el siguiente repaso de animales: gallinas de Guinea, gallinas normales, gansos, gallos, pavos reales, pavas, etc. Ello me ha gustado y pienso algún día tener animales de granja con Beti en nuestra casa. No quiero seguir soñando, pero me gusta la idea.


Hemos dejado al grupo y al guia, después de tomarnos unos vinos tintos en un bar y hablar con unos y otros alegremente. En coche por todo el parque hasta Horcajo. Es maravilloso el otoño entre el follaje espléndido de este bosque. Hay rios que lo surcan, rios vivos. Hemos parado en una explanada llena de hierbecilla para abrir la mesa, las dos sillas que traíamos en el coche y almorzar. Como hacía un poco de frío, Beti ha traido una manta de viaje y la ha colocado encima de nuestros muslos, sentados, para abrigarnos un poco. Hemos comido bocadillos y otras cosas y luego, tumbados al lado del coche, sobre su impermeable, abrigados con la manta, juntitos, con los reposacabezas del coche sirviendo de almohada, su peluche, un conejo que tiene en la bandeja de atrás del coche, acompañándonos, situado en medio, hemos dormido la siestecilla otoñal. Beti ha reconocido que se le ha salido la babita, manchando mi manga, por fortuna con el impermeable y yo he dormido abrazado a ella, sin enterarme.


Beti en Sevilla, Sierra de Aracena y playa de Cuesta Maneli


En el puente de los Santos Difuntos, Beti vino en el AVE el miércoles 31 de octubre y fuí a recogerla a la estación. Por la noche estuvimos en el cumple de Carmen, en la C/ Aguamarina y compartimos con ella, su madre, su tía y su hermana y el marido, un rato bueno hasta la una de la noche. El jueves fuímos a la Sierra de Huelva, Sierra Morena en su parte más occidental, llena de verdor y frescura, de placidez bajo los castaños y los alcornoques en este día diáfano y azul que es una maravilla para los sentidos. Fuimos caminando desde Los Marines hasta Cortelazor por camino y carretera, parándonos y admirando cuantas dulzuras y encantos encontrábamos a nuestro paso. Castañas para el bolsillo de Beti, que le gustan asadas. En Cortelazor, en la puerta de una casa, dormita un perro callejero y noble que se llama Leoncio y que enseguida, la criatura, se ha sentido querido por mi cari, que no duda en cogerlo y atenderlo con un gesto de amor hacia los animales que me emociona.Es un contagio que ella está dispuesta a llevar a cabo y que reconozco que hace en mí el efecto deseado. Se entusiasma con gatos, perros y cualquier otro animal doméstico. Al salir del pueblo, dos hombres y una burra con aguaderas venían del campo. Una foto sobre el animal rodeada de risas y esfuerzos para subirla sobre los lomos de la bestia que aguantaba como podía los envites. Luego me he subido tambien con ella, los dos arriba, como antiguamente. Beti se ha asustado al principio y se negaba a subir, pero nuestro empeño ha sido mayor. Tiene ganas de revelar las fotos, aunque esta vez son diapositivas. El camino ha desaparecido y pegados a la tapia de piedra hemos decidido continuar por un sendero plagado de zarzas que nos han arañado las piernas. Caminando, caminando hasta un río. Crecen y maduran los madroños y las madroñas, anaranjadas, rojas, amarillentas. El río trae agua y libertad bajo la sombras de los chopos otoñales. A partir de aquí, la maleza tapaba los senderos y hemos tenido que caminar, quitándonos las ramas de enmedio. Yo iba delante, ella me seguía detrás. A veces la esperaba porque cogía carrerilla y ella se quedaba detrás. Así es que en medio del sudor pudimos avistar una casa y colocarnos en la pista de tierra, al lado de los castaños centenarios, ya recolectados, sobre el terreno arado. Una perra cariñosa ha venido a saludarnos y acompañarnos un ratito. Hemos continuado el camino hasta llegar a un sitio verdaderamente paradisíaco, casi un edén donde bajo las ramas de un manzano, hemos colocado una toalla de playa y nos hemos tumbado sobre la hierba, verde y olor de vida y vegetal. Alrededor nuestra crecen y maduran los manzanos, fruta verde amarilla y roja, de distinta variedad. Pasa un arroyo enérgico, todo está verde, radiante; en frente, dos grandes árboles, sostienen como pueden los kakis maduros que llaman la atención desde lejos y cuya fruta se pudre sin remedio rodeada de avispas y moscas. En el suelo reposan manzanas, algunas de las cuales, las más aparentes, hemos salvado de la putrefacción y llenado la mochila. Para cruzar el río hay un puentecito de madera con troncos, de orilla a orilla. Hay que cruzarlo con cuidado.Hemos hecho el amor, desnudos, primarios, con algo de timidez, sobre la hierba, sin toalla, con toda la naturaleza a nuestra disposición, como animales, aspirando el oxígeno a pulmón lleno y ese olor a hierba húmeda bajo el cielo azul. Su piel blanquita bajo mis muslos morenos, sus ojos cerrados de placer, los gemidos..... Tumbados como seres idílicos que viven en el campo, como un cuadro renacentista de Adán y Eva en el paraíso. Pasa un rebaño de cabras por encima de la toalla: ¡ lo han puesto todo perdido, sucio de barro !. A mis voces, he logrado que se marcharan. Continuamos hacia un cruce y luego a la derecha para ir a parar a Fuenteheridos, gente y alguna chacina para comer. Enseguida hemo tenido que emprender el camino para Los Marines, paralelo a la carretera porque la noche se nos echaba encima. Hemos pasado delante de la finca La Deseada y luego por un sendero difícil de ver, hemos continuado por las sombras mágicas de la nocturnidad, de la noche incipiente que espera la luna llena, temerosa, incierta, sobrecogedora con la humedad palpitante de los arroyos que extiende sus halos por los caminos y esto nos llega para adelantar el paso y acelerar el ritmo cardíaco. Nos rodea la sensación encantada del paisaje en siluetas que ya deja la naturaleza bucólica renacentista y ahora se aproxima a los ruidos y ensoñaciones románticos, al poder de la naturaleza de hacer sucumbir al viajero más avezado. Hemos llegado a la carretera, no sin antes pararnos para recoger y llenar aún más la mochila, con peras enormes ya desprendida y que destacaban sobre la hierba, al lado de una cortijada con luz.Hemos llegado a la carretera, sobre el kmt. 95 y continuado a Los Marines. Una señora se ha acercado a hablar con nosotros. Es una mujer mayor que aconseja dosificar los besos para que el amor dure toda la vida, como una llama pequeña y continua a lo largo de los años. Nuestras camisetas están sudadas, tenemos algo de frío. Es hora de regresar.


El viernes, tras solucionar algunas cosas para Beti, nos hemos ido a Cuesta Maneli, entre Matalascañas y Mazagón, cruzando sobre madera, el kilómetro y pico desde el aparcamiento a la orilla de la playa. El sendero entre listones de madera es para mí, ya familiar y hermoso, entre pinares, y arbustos olorosos que anuncian brisa marina. Poca gente en la orilla. Nos hemos colocado a la izquierda después de descender por la pendiente y hemos continuado varios cientos de metros. Nos hemos metido desnudos en el agua y hemos jugado un rato, tirándonos sobre las olas, para coger su espuma y cogiéndonos en brazos o pasando bajo sus piernas, buceando. De vez en cuando saltan los peces y Beti hace un gesto, señalando el lugar. Es un gesto enérgico, directo, con esa mirada de emoción y curiosidad que tiene ella, tan peculiar, que tanto me gusta. Hemos recogido conchas grandotas como vieiras y otras pequeñitas de colores, rositas, anaranjadas, amarillentas entre un montón de ellas que el mar ha traido a la orilla. Solos, en un nuevo lugar de ensueño, cuando el sol comienza a perder altura y los tonos del horizonte se vuelven rojizos, hemos hecho el amor con el oxígeno del mar y ese rumor de olas quebrándose, detras nuestra. Hemos hecho tambien varias fotos al horizonte.


El sábado estuvimos en casa juntos por la mañana, haciendo limpieza, cada uno en una actividad, después de venir del mercado provisional de la Puerta de la Carne, bajo el techo metálico de la antigua estación de FFCC de Cádiz. Allí compramos pescado, fruta y pan y en casa, Beti hizo un arroz negro con tinta de calamar que resultó estar muy bueno. El que sobró lo guardamos en un recipiente de plástico.
Por la tarde, vino Rafa y fuimos a recogerlo a la estación del Prado.
Como habíamos comprado acedías y el pescado no aguanta mucho, cenamos en casa los tres y luego quedamos con Claudia y Jose en su casa de la carretera de Isla Menor. Con el ron de Guatemala, hablé más de la cuenta y ella se enojó bastante, sintiéndose un poco escandalizada ante lo que decía de historias pasadas que en un principio creí que iban a resultar graciosas. Reconozco que dije cosas fuera de lugar y en parte agradezco que ella mostrara sus emociones y sentimientos como lo hizo, aunque me apené un poco al verla así y estuvimos un rato sin decirnos nada, distantes, fríos. Ella me dijo que lo sentía, pero me sentí herido, un poco triste y de camino a casa, en lugar de sentarse detrás de mi asiento, acariciándome mientras conduzco y con su cabeza reclinada en la mía, que veo a través del espejo retrovisor. Hemos llegado a casa y Rafa se ha metido en la cama. En estos momentos creo que es bueno recapacitar y reconocer errores con humildad que nos enseñan a llevarlo mejor, así es que hemos acabado abrazados y queriéndonos con más responsabilidad.Nuevas reflexiones sobre ella, sobre lo nuestro
Beti se preocupa por mí constantemente y ello me gusta, bien dicho es el refrán: “ Por mucho trigo nunca es mal año ”. El domingo, ambos de guardia, ella en Ciudad Real y yo aquí, estuvo llamándome durante todo el día porque hemos pasado cuatro noches juntos y no nos acostumbramos a no estarlo. Es mujer que está en todo y perfecciona su instinto para estar bien atenta a los cambios que se van produciendo, por si surgen fisuras en la relación. Ayer lunes estuvimos durante una hora comunicándonos por internet y luego hablando por teléfono. Notó en mí, distanciamiento y quizá superficialidad. Yo le dije que todos los días no son iguales y que las personas atravesamos rachas. No dudo que la quiero, quise tranquilizarla, ella está pendiente siempre y no descuida nada, quiere llevarlo todo para arriba, es buen principio y
buena base para continuar.


Hoy día 6 de noviembre hace cuatro meses del primer encuentro en
Samos. Como lo nuestro se perfila en serio, la relación hay que dirigirla conscientemente y con responsabilidad, sabiendo que a medida que va pasando el tiempo y conociéndonos más y más, la cosa se hace más compleja y hay que afinar más en el trato, en la convivencia, para que la otra persona se sienta bien a nuestro lado. Tambien, creo, hay que guardar siempre la capacidad de comprensión y estar espectantes, sin que eso suponga gravedad o monotonía.


La última semana de este mes, Beti la pasará en Sevilla por lo del máster suyo de Paliativos en el Hospital San Juan de Dios, así es que tendremos oportunidad de convivir en un ambiente de cotidianeidad, del día a día, en laborables. Vamos a ver que pasa. Es sin duda un momento importante para nosotros y nuestro futuro. Ilusión y amor, buenas banderas para esta empresa

  En Pozoblanco, soleado y frío de otoño. Con Papá y Mari.


La mañana del sábado diez de noviembre, fué fría y soleada, como el otoño radical con rasgos de norte. El viento había estado azotando la tarde del viernes y las temperaturas bajaron muchos grados.
Ella llegó desde Ciudad Real, sobre las once, después de salir de la guardia en la clínica. Yo la esperé despierto, sin desayunar, en la calle, frente al hospital de Pozoblanco. Pasé la noche del viernes en casa de María Jesús y de papá, buscando el calor del piso, aunque antes, por la tarde, estuve en Villaralto y me gustó estar en la cafetería de Paco, sentado al calor del café, después de devorar unos trozos de chorizo frito y atento a mis apuntes, leyendo el periódico, sintiéndome a gusto en aquel entorno extrañamente intelectual. El pueblo ofrece, para los proyectos, un buen rincón de tranquilidad. Por la noche me dio pereza ducharme y me fui a la cama con el pijama y dejando el móvil encendido
sobre la mesita para esperar la llamada de Beti.
Por la mañana, inquieto, me desperté sobre las diez menos veinte y ella no había llamado aún. Habíamos quedado en que me llamaría cuando llegase a Almadén. Así es que le puse un mensaje y al poco tiempo me dio un telefonazo que me tranquilizó. Ya una vez en en pueblo, estuvo buscando el Hospital y ante la incertidumbre me llamó de nuevo. Ya por fin nos abrazamos, helado de frío en su cara caliente por la calefacción. La temperatura no pasaba de los cuatro o cinco grados y el cielo estaba despejado y azul como un espejo. Beti llevaba tres o cuatro días con el resfriado y la voz la tenía distorsionada, casi afónica. Fuimos a comprar churros y luego a Villaralto, donde tenía cita con la peluquera. Así es que desayunamos de paso y luego nos tomamos una copita de licor para hacer tiempo. Estuvimos hablando con Manolo, el hijo del marmolista, que cojeaba de una pierna por una caída y venía con la cara pelada, castigada por la interperie y con la ropa de trabajo.
En Villaralto, con la gente de siempre, entrañable encuentro.
Luego estuvimos hablando con la Petrita y Bernardín, la del rincón, que está siempre dispuesta a sonreir con esa naturalidad que le caracteriza y Beti a mi lado, abrazándome, inclinando su cabeza sobre mi hombro, en el rincón, donde la fuente, parado el chorro por avería, al sol. Hablamos de lo de siempre, alegrándonos de nuestra suerte, de la vida, de mi padre, del pueblo, de las cosas que van surgiendo, de todo. Luego fuímos a ver a la Florencia y la Margarita, con el pelo aplastado por la cosmética y su afán de camuflar las canas. Nos recibieron como siempre, encantadas, alegres por nuestra unión, proponiendo ya matrimonio. Y al fin con Maria Jesús y papá en el piso, en el salón, comiéndonos un arroz y ensalada, con algo de frío. Por la tarde fuimos a ver a Juanjo y Maribel, que se disponían a salir. Le habíamos regalado algo a la niña, un artilugio práctico para que no se cayera dentro de la bañera. Ellos se marcharon a Añora y volvimos casa para salir a cenar con papá y Maria Jesús, a comer pescado, caminando por las calles, ateridos de frío, agarrados, como si siempre lo hubiéramos
estado. Buena cena remojada con Barbadillo, a base de pescado variado y ensalada. Pagamos a medias y luego nos fuimos para Añora donde estuvimos un rato a la luz y calor de la lumbre en un pub con Juanjo y su mujer, que habían dejado la niña y estuvimos bailando. Beti se mueve con una armonía que me maravilla.
Dormimos a gusto hasta las doce de la mañana y al levantarnos hicimos el amor frente al espejo del armario, a los espejos de las puertas, con el sol entrando por la ventana. Desayunamos tarde y nos fuimos a Pedroche, a caminar un rato juntos bajo el precioso día pórtico del invierno, en las callejuelas empedradas haciendo dibujos geométricos, bajo los soportales de la iglesia, alrededor de la torre, antiguo castillo, perfecta mole de granito grisácea y aligerada en su solidez por los arcos del campanario por donde penetra la luz. El cielo azul intenso nos llama la atención. Nos dejamos llevar por la mansedumbre del solecillo, el silencio, el campo verde, la piedra, nuestras caras, plataformas de besos, campo de suspiros, sus ojos verdes, sus labios, que se han quedado perennes en la adolescencia, de frescor y deseo. Bajamos a la plaza, leemos la inscripción que hay bajo el busto del primer arzobispo de la ciudad de Bogotá, ese clérigo hijo de Pedroche. Bajamos las calles hasta la salida a la ermita, los dinteles de granito antiquísimos en casas ya derruidas, desgastados por los años, aún bellos, aún útiles. Al lado de la ermita hay un pozo e hierba, mucha hierba, y sol, mucho sol. Nos hemos apoyado sobre la pared del pozo, ella sobre mí, con su jersey de lana y franjas de colores, de muchos colores, que compró en Navarra. Y he leído algunos poemas de Pablo Neruda, en un librito que se deshace del uso y de los envites del calor en verano. El sol, el cielo, la hierba, la piedra y ese silencio de corral, de gallina escarbando la tierra mojada en busca de bichitos, de abuela de luto pasando la calle. Ese silencio del
Valle que hoy nos acompaña. Nos tumbamos en cruz sobre la hierba, nos hacemos fotos desde todas las perspectivas, me sostiene con sus pies, jugamos.... No deseamos irnos, jamás quizá, envueltos en nuestros brazos, acurrucados bajo el sol. Y nos cambiamos los jerseys y ahora yo soy ella y ella es yo. Goce de amar, fábula misteriosa, milagro o magia.Y subimos de nuevo las empinadas calles hasta el centro del pueblo, los dinteles de granito con figuras o escudos, la historia, los recuerdos del pasado en la piedra y nuestra particular historia que se escribe con figuritas sobre el viento, con miradas, con manos frías. Nuestra historia no se graba en ninguna piedra, pero tiene la fuerza de las generaciones, de los primeros amantes de la tierra, de los primeros brazos, de los primeros besos.


Hemos vuelto a Pozoblanco, papá se fué al fútbol a Torrecampo y María Jesús nos esperaba preparando la comida, chuletas a la brasa con patatas fritas. Hemos comido, el postre, café, helado y copita. Cuando la tarde va bajando, sabemos que nos tenemos que despedir. Recogemos las cosas y al ocaso, justo al ocaso, ella ya se ha ido, dirección al norte y yo al sur, caminos opuestos pero el pensamiento en el mismo lugar, quizá un lugar indeterminado, un lugar que sigue revoloteando como una mariposa sobre nuestras cabezas, quizá sobre aquel pozo o sobre la noche anterior, fría y estrellada, o sobre aquella cama donde nos fundimos en el sueño. Me llamó por teléfono, para que me asomara al ocaso ardiendo en el horizonte. Llama constante de fuego es ella, llama y viento. Verdadera tierra, verdadero sol que cubre mi alma.Pensando y escribiendo. Fotografía de los sentimientos.


Hoy, día 13 de noviembre, que además es martes, me ha llamado mi cari, que está en casa y no va a Alcázar a Paliativos, porque está resfriada. Me ha dicho que anoche tuvo pesadillas estando de guardia en COREYSA y soño que lavaba al gato con agua, limón y aceite y que se le escurría de las manos y se le iba por el desagüe sin poderlo atrapar. Me ha provocado una risa que casi me hace llorar. El Coronel Médico D. Francisco Fernández Muñoz, cardiólogo y destinado en esta Policlínica, va a insertar una nota en la revista de Quintanar de la Orden, Toledo, en agradecimiento al equipo de cuidados paliativos donde trabaja Beti.


El mundo a través de sus ojos es siempre azul. Vivo en su recuerdo constante y me mantengo gracias a su influjo; gracias a su influjo en la distancia, consigo permanecer y acrecentar mi ánimo. Su influencia se hace notar, ahora en forma de calor, para estas gélidas noches de otoño-invierno, cuando baja enseguida el sol y me apresuro a llegar a casa para encender el radiador. Es esperanza, esperanza en palabras a través del teléfono, cálido como una llama, cálidas con la certidumbre del beso que se acerca. - ¡ Acude a mí, viviremos juntos más allá de las calles y de las casas, donde sea, bajo cualquier cobijo en la naturaleza, bajo las ramas repletas de musgo, cuando la lluvia amenaza !. Es un decir sí a todo, una apertura sin condiciones: ! Estar, sin límites, sin cortes para la tregua donde sucumben los caminos en zanjas sangrantes; es un estar paralelo al viento, al aire que respiramos sin cesar a cada golpe de pulmón, aspirando una y otra vez hasta el final de los dias !.


Estar con ella es esa continuidad que acaba rompiendo, gota a gota, la piedra milenaria, es un corazón a tiras, deshilachado para llegar lejos, afilado para clavarse dentro. Un corazón que solo permanece cerrado en su palabra misma: CORAZON, en su escritura redondeada donde las vocales retumban como golpeadas en bronce: “corazón”.
Pero ella no es así, no es cerrada en nombre, ni es Beti, anglosajón término, ni Beatriz, ni Beatrice, ni nada. Es ahora esa piscina repleta de agua donde mi sumerjo después de caer desde el cielo, para nadar horas y horas y flotar luego al sol del mediodía, casi en el aire, pero con el frescor debajo, rodeándome, acariciando mi espalda, mis muslos y piernas, bajo mis brazos extendidos como una cruz. Y algo más: es un cuerpo en actividad de besos, que te adorna el pecho con sus flores,
multicolores, multiolores de jazmín, lilas, margaritas, lo que quieras, donde tu imaginación te lleve. Un cuerpo que se extiende y de pronto ves que sus ropas son las tuyas, perfectamente encajadas en tí, perfectamente, como una segunda piel o quizá, la tuya misma.
Porque ella penetra por mi, hasta colarse en mí, hasta ser yo, quizá eso ahora no pueda explicarlo. Es ella y tan capaz de serlo que confiando en sí misma, en su integridad, en su identidad, sea capaz de alejarse, caminar durante largos días, meterse en mi cuerpo, bajo mis músculos, por mis orificios para olerme dentro y hasta anidar en mi interior, con la seguridad de que luego, sin importarle el tiempo y sin dejar señales para el camino de vuelta, pueda volver a sí misma, a su ser, donde ella trabaja de nuevo con materiales simples para confeccionar una nueva idea, una nueva gama de colores, un nuevo abanico de sueños, nuevos refugios, nuevas ocasiones, encuentros.... Hormiguita en la fábrica de
los recuerdos, antes, ahora, después.


Porque ella conoce el tiempo, el presente, el ahora. Y quiere jugar con el tiempo para dominarlo, masticarlo y dármelo, una vez digerido, sobre un mapa de carreteras, de senderos interesantes por lugares pintorescos, improvisados. Para cuando esté frente a mis ojos, sobre los colores que señalan accidentes geográficos: rios, lagos, embalses, cadenas montañosas, valles, pueblos, monumentos y sobre las palabras que indican lugares.; al mismo tiempo y sobre todo ello, como el más completo terreno, como la mayor de las aventuras, como el más deseado sendero que puedo imaginar, está ella, con sus recónditas cavidades donde la belleza se conserva e ilumina, con sus músculos e ingenio para vencer las arduas y pedregosas laderas montañosas, con sus sentimientos para aliviar los descansos, con su sensibilidad para domar a la roca, para adormecer la arboleda, para sonreir al viento poderoso que amenaza en las cañadas e insulta al esfuerzo, para distraer la condena de los músculos vencidos por la ascensión, para poner agua dulce donde solo hay arena, con sus besos manantiales.
Y mucho más: solo con ella, pisar la tierra, en cualquier lado, en medio de una calle, dentro de un bar, en un sitio indeterminado, sin nombre, sin atmósfera, se rodea de un halo que hace posible la permanencia, la observación sin límites, el deleite con el hecho de existir.
Y yo le digo: - “ Cari, aquí estamos bien, aquí mismo, sobre esta piedra, en este sitio, sin inmutarnos ni girar apenas nuestros cuerpos para mirar alrededor - “. Ella, que hasta ese momento había preparado cientos de escenarios, como un abanico de posibilidades, como una baraja abierta para que yo eligiera la carta que más me gustara, ahora asiente con su mirada, baja sus pupilas, me mira a los labios, me besa, redondea sus facciones para que pueda abrazarla o colocar mi brazo sobre sus hombros y relaja todos sus músculos, hasta sus huesos, pone en blanco su mente y se deja llevar, abriendo la boca, para que por ella
entren besos rellenos de amor.”


Ayer, día quince de noviembre, mi cari me contó que estuvo haciendo experimentos culinarios con recetas extraídas de varios libros de cocina. Así es que estuvo preparando platos toda la tarde y me explicó por la noche, por teléfono, todo lo que había hecho, mientras yo pasaba las horas muertas en el interior de la Policlìnica de guardia con Felipe.
Es un solete, organiza y prepara el terreno para mi llegada y la considera siempre como un acontecimiento festivo que hay que celebrar.
Al final de mes ella vendrá durante más de una semana a Sevilla para enlazar unos días que le quedan de vacaciones con los tres días que dura esta primera sesión del Máster sobre Cuidados Paliativos en el Hospital San Juan de Dios, en la calle Eduardo Dato. Hemos estado viendo los pros y los contras sobre el hecho de traer o no a su gata a Sevilla y al final, parece ser que no vendrá pues constituiría, según ella me ha podido decir, demasiadas cosas novedosas de una vez.
Yo estaba dispuesto a aceptar en mi domicilio la presencia del animal,
con tal que guardara ciertas normas de convivencia.En Ciudad Real, Embalse de Gasset, Lagunas de Ruidera


Este fin de semana pasado, que comenzó el día 16 de noviembre viernes, me fui en tren a Ciudad Real y en la estación, abajo, nada más salir de las escaleras, como siempre, me estaba esperando mi cari. Iba con zapatos, medias, un abrigo largo y una bufanda; debajo, sólo sujetador negro y las medias sin braguitas debajo. Hacía mucho frío, pero ella se presentó así para llevar a la práctica una insinuación que habíamos puesto en juego días antes, hablando por teléfono, en la distancia. La abracé, recorrí con mis manos su cuerpo calentito bajo el abrigo, toqué sus pechos y sus pezones, bajo la presión del sujetador, deslicé mi mano por su entrepierna, acrecenté, acrecentamos juntamente, nuestro deseo. Nuestro deseo que desembocó envuelto en vaho dentro del coche en La Atalaya, lugar frondoso de húmeda
vegetación a la salida de la ciudad.


En la radio habíamos oído que en la función de hoy en el teatro Quijano, que representaba la obra de Arniches : “ Los Caciques”, uno de los intérpretes era José Sazatornil “Saza”. Ello me animó para que fuéramos al teatro y así es que después de dejar el macuto en su casa, nos fuímos directamente y como no había sitio en el patio de butacas, tuvimos que ocupar asiento en el paraíso, en la parte de arriba. El teatro estaba lleno, la obra fué entretenida, divertida. Nos gustó mucho y mereció la pena haber venido. Después fuimos a tomarnos una
cerveza y a casa para dormir.


El sábado nos fuimos por la mañana, después de desayunar en casa, al embalse de Gasset y dimos un paseo. Al fondo, junto a un encinar, sobre una piedra con ella entre medio de mis piernas, fuí tomando notas en una libretita pequeña: “A la orilla del pantano en mis ojos, el árbol y
la silueta azul y gris de la montaña; entre mis dedos, su mano, la suavidad, el eco de mi pasos, de mis zapatos apartando las piedrecitas; revolotea, de rama en rama un pájaro de colores. Es un pájaro que lleva tras de sí, una estela de emoción. Se asoma el sol y se asoma a la hierba y a un fuego apagado. ¡ Qué está ocurriendo con las últimas moscas! . Están revoltosas ante la amenaza del frío. ¡ Y las mariposas !. El pantano transparente, es un sepulcro de paz, un espejo de sosiego en el centro de los terrenos arados. Con su ropa, como ella, sencilla, escueta, abrigada del frío, perpleja por lo sencillo, camino a su lado, pedaleo por las nubes, el viento, el aire. Bajo, ¡ no mucho ! hasta tocar el suelo, pero ahora estoy volando y volamos y volvemos.
La piel blanca nos promete una página virginal donde no hay huellas, matices, es sí, esperanza... La piel blanca de su cara es como si estuviera diciendo: - ¡ Ven y dibuja en mi rostro, ese campo verde que sueñas, ese camino, la luz, el lago, el grito del pájaro! -. Corre la brisa y ella, pequeñita, está a mi lado. El sol, padre responsable, mira desde lo alto. Vigila mi mano, vigila mi corazón, pone paz para amarnos. No hacemos nada, miramos, permanecemos sentados sobre la piedra dura, sobre el mando verde. El pájaro de pelo rojizo se detiene sobre el encinar.”

Luego nos hemos metido en el bar que asoma sus puertas al embalse, con sala interior, mesas rústicas y chimenea que se alimenta de troncos de eucaliptus. Hemos tomado un vino y como ya era la hora, hemos comido allí, de paso. Se está a gusto y calentito. Nos han traído un conejo, pan y vino. De postre, helado y fruta. Nos hemos besado, escandalizado un poquito. Detrás, unos trabajadores hablan en voz alta y una niña ya adolescente, pasa las páginas de un periódico. En la tele, noticias de bombardeos sobre Afganistán. Y nosotros, enlazados en los besos de hoguera y vino, de paso, escandalizamos. Al salir a la calle, bajo el solecillo, nos da un poco de morriña y volvemos a casa para dormir un poquito.


No solo un poquito, más bien, toda una siesta en toda regla y después, mi cari preparó merluza con almejas, todo en el horno y estuvimos cenando como marqueses. Para despejarnos, salimos a la calle, medio lloviendo y algo tarde, nos metimos en un garito de esos y de vuelta a casa, el paraíso estaba al alcance de la mano. Juntos en el sofá, abrazados, música de Sade, whisky Cardú, penumbra de vela entre la cerámica, sosiego, tranquilidad, calentitos entre el aire acondicionado, soñamos.
El domingo madrugamos un poco para salir pitando sin desayunar hacia las Lagunas de Ruidera, a más de cien kilómetros de Ciudad Real, en la carretera hacia Albacete, pasando al lado de La Solana. Paramos en el bar- restaurante Casa Pepe para empezar el día con dos tostadas con tomate y aceite y luego seguimos hasta las lagunas, a través de una carretera en buen estado y lìnea recta. De vez en cuando, salpicadas por el campo, podemos ver las manchas blancas de una reciente nevada. Es maravilloso ver así moteado el verdor con ese blanco azulado. Los campos arados y las labores agrícolas en toda su extensión, dan a mi cari una sensación de paz, de tranquilidad. Estos campos son amados por ella y aunque al principio cuando llegó a La Mancha, le pareció una tierra hostil y austera, ahora no la cambia por nada y le parece excelente.Hemos llegado a Las Lagunas de Ruidera y dejado el coche para ver en primer lugar, un enorme y ruidoso salto de agua al que quizá deba el nombre este famoso lugar. Sobre una mancha de nieve, hemos dibujado con las palmas de las manos, un corazón con nuestras iniciales. Nos hemos hecho algunas fotos. Hemos visto los patos hambrientos, al otro lado. Los animales acuden a la orilla, nadando despacito, moviendo sus patas palmeadas hacia atrás. Después hemos cogido el coche y avanzado hacia dentro, bordeando por la parte izquierda, el rosario de lagunas que componen el Parque Natural. Hemos pasado por la carretera de curvas flanqueada por urbanizaciones, construcciones para el ocio y el divertimento en plena
naturaleza dentro de este lugar considerado como la “ Playa de La Mancha “. Cada laguna tiene su nombre. Hemos dejado el coche en una explanada situado al lado de la laguna Santos Morcillo. Hay más gente paseando, es domingo. Las lagunas se comunican unas con otras por unos canales naturales hechos sobre la roca y así, de este modo el agua va pasando y erosionando en forma de cavidades, el terreno circundante. Todo esto va constituyendo un paisaje hermoso, encantado.Hemos cruzado, saltando por las piedras, hacia la otra orilla, desde donde se enlaza con un camino que atraviesa un bosque cuajado de encinar, pinares y arbustos como la jara, el tomillo, el romero. Luce el sol, cuando se escapa de su escondite entre las nubes, nadan, con su estela triangular, los patos que pueblan la laguna, buscamos con la mirada, la presencia de la nieve.Mi cari ha visto un conejo saltando. Es un conejo, como ella me ha explicado, que tiene un hermoso rabo blanco. Exaltada, ha gritado: - ¡ un conejo !, ¡ un conejo !. Yo estaba orinando y no lo he visto, pero su expresión me ha hecho gracia. Es la primera vez que lo ve al natural, en el campo.
Hemos continuado caminando por el camino sembrado de hojas secas de pino. Huele divino. Como Beti está costipada, no puede apreciarlo. A la izquierda, en el sentido de la marcha, quedan las lagunas, con su color variable, unas veces azul, otras verdoso, otras turquesa. Hemos mirado los patitos con los prismáticos. Forman una bandada de unos treinta individuos o más con el plumaje gris clarito y la cabeza roja. Desde la laguna Santos Morcillo, a la laguna Salvadora. Mi cari me ha hecho una foto con las piernas colgando, sentado bajo un pinar, sobre la roca horadada, carcomida por la presión del agua. De vez en cuando nos encontramos con alguna chopera, las hojas amarillentas, sagitadas, formando un paisaje arbóreo característico de la estación. Hemos recogido una pequeña encina, arrancándola y metiéndola en una bolsa con tierra y todo. Es una tierra con gran nivel de materia orgánica producto de la descomposición de las hojas caídas. Un tierra que al tocarla produce una sensación placentera y primitiva. Una tierra que mancha los dedos y que nos recuerda que sobre ella se sostiene un mundo aún salvaje, aún auténtico. Todo está sembrado de estos arbolitos que nacen espontáneamente por todos lados.
Andando y andando hasta la laguna verde de La Lengua. Hay peces enormes entre las plantas subacuáticas que podemos apreciar gracias a la transparencia del agua. Al fondo hay una casa derruida ya, junto a la orilla. Hemos cruzado y topado con la carretera, para caminar hacia el coche. Espontáneamente, bajo un puente, surge el agua que se filtra por la roca y muere en la laguna. Todo está lleno de hierba. Hay gente paseando y barbacoas encendidas. Admiramos, durante todo el tiempo, las bellezas que nos encontramos al paso.Al llegar al coche, hemos ido buscando el restaurante Albamanjón, situado frente a la laguna de San Pedro, un lugar donde reina la paz. Hemos tomado un vino tinto con aceitunas junto a las cristaleras desde donde se puede apreciar el espejo de las aguas de la laguna. Es una sala con sillas cubiertas de telas y el techo, de igual modo, acolchado. Hay música de fondo y casi cerramos los ojos cuando el sol nos ha visitado. Ondean, en la fachada, las banderas de la comunidad de Castilla - La Mancha, la española y la de la Comunidad Europea. El vino nos abre el apetito. Hemos ido en coche hacia Ossa de Montiel, y justo al lado de la carretera, a la derecha, en el restaurante Maese Pedro, hemos comido en una sala, alejados de la chimenea, pero bajo el efecto de la hoguera.
Parece un lugar dominado por niños. No hemos visto en ningún momento gente mayor. Nos han servido vino con casera, sopa de cocido, champiñones con huevo, cordero con patatas y migas. Todos estos platos con dos cubiertos cada uno para compartirlos entre mi cari y yo. De postre helado de moras. Nos han servido, por cortesía, un chupito de licor. He tomado orujo de hierbas. Sobre el mantel de papel, he dibujado. Nos arrimamos a la chimenea, de vez en cuando, para calentarnos. A la hora de pagar no aceptan tarjeta y he tenido que coger el coche, Beti se ha quedado allí, para ir a Ossa de Montiel a
sacar de un banco.


Luego hemos ido a ver la Cueva de Montesinos, nombrada en el capítulo XXII de El Quijote. Es una caverna como una grieta enorme desde la que se accede a través de escaleritas hechas por el hombre, hasta unas profundidades ignoradas. Hábitat ideal para distintas variedades de murciélagos. Hay unos chicos que traen linternas y con ellos hemos bajado un poquito.


Luego hemos ido, cayendo ya la tarde, al castillo de Rochafrida, bueno, a lo que queda de este lugar, unas paredes de piedra sobre un montículo rodeado de vegetación al lado de un río cuajado de chopos y sembrado de hojas secas. Hemos subido, Beti delante, por una de las paredes, trepando. Ella escala como si estuviera acostumbrada, sin dudar, sin vacilar en las posiciones. Yo lo hago más lento y la voy siguiendo. Una vez arriba, las vistas son impresionantes, En la explanada central, cubierta de hierba, nos hemos tendido para mirar al cielo con nubes, ya medio de noche, sobre las seis y media de la tarde. Hemos hecho el amor casi sin quitarnos la ropa. En este sitio tuvo sus devaneos la princesa Rosaflorida y en un romance recogido en el Romancero del S. XV habla de esta historia. Aparecen como indios, un grupo de personas sobre la muralla. Se oyen voces. Hemos emprendido el regreso a Ciudad Real. Tenemos sueño, el camino es largo. Dejamos atrás los recuerdos del día pasado, con la presencia en todo momento del campo, del agua, del solecillo agradecido.Al llegar a casa, como me dolía la tripa, no he podido probar las berenjenas rellenas que mi cari preparó. En su lugar he tomado un yogur natural y me ha dado tiempo para ducharme y relajarme un poco.


En la estación, al despedirnos, en la escalera de acceso a las vías, se me empañaban los ojos. Ella me lanza besos al aire, besos que antes eran para mis labios.


A través del móvil, nos mandamos mensajes bañados en amor. Mensajes que luego copio en una agenda. Algunos de los que yo le mando los voy a escribir a continuación:“ No te preocupes, mi vida, estaré contigo todo el día. Juntos se disuelve la pena, como si fuera azúcar en agua. Te quiero mucho, mi vida”


“ El recuerdo de tu imagen, tu cara, tu gesto, tus ojos, me despiertan rodeándome de luz si caigo en la pena. T.Q. “


“ Sol naranja del ocaso, duérmeme en tu cuna de plata, en el vientre blanco de mi amada


Sólo tú, el sueño de tus besos, piel de tu aliento. Y tierra, agua y cielo para amarte ““ Cari, soñemos: Tu estás ahora entre mis brazos, adormilada, mientras contemplamos la luna, oímos los grillos “


“ Crezco indefinidamente a tu lado y navego como una barca en tu amor oceánico, viento y ola de besos, fusión de espejos, piel, uno sólo en
dos. T.Q. “


“ Nuestro amor es potente y luminoso como este día azul, fresquito, diáfano, milagroso . T.Q. “


“ Mi vida, te llevo dentro y más quisiera llevarte, haciendo de tu boca un nido, de tu cálido cuello, la cuerda alisada que me lleva al cielo, profundo rumor de caminos”“ Buenas noches, mi niña, que mi palabra, que ahora es lo único que poseo, te ofrezca brasas de fuego suficientes
para sonreir “


“ Te quiero, reina de los bosques, espiguita del viento, sueño verde de los ríos, borrachos de agua, protección de la tormenta, prado - tapiz, suavidad - manto

Beti viene a Sevilla para estar una semana aquí y comenzar el Máster

El sábado veinticuatro de noviembre, mi cari se vino desde Ciudad Real con su coche todo cargado de cosas para estar toda esta semana en Sevilla. Por la mañana fuí al Banco de Santander de Felipe II a ingresar siete mil pesetas que es el 20 % de la cantidad que tenemos que pagar para pasar una semana en Tudanca, en una casa rural. Llegó sobre las cuatro de la tarde con su gata y mientras el animal exploraba los rincones del piso, nosotros comimos algo y echamos la siesta. Luego fuimos a recoger al primo Rafa a la estación de San Bernardo y cenamos en un restaurante chino que hay en la Avda. de Andalucía, frente a la Cruzcampo. En casa, nos tomamos una copa y vimos las diapositivas que trajo Beti de los viajes y otras que saqué yo del Camino de Santiago y de la subida al Mulhacén este verano.
El domingo, después de desayunar, nos fuimos por la autopista de Huelva y la recién estrenada de Ayamonte, que enlaza con el sur de Portugal, hasta Ayamonte, Isla Canela y Punta del Moral. En Isla Canela, justo al pasar el puente, al lado del río, donde esperan silenciosas cientos de barquitas de colores, nos tomamos al solecillo de la tarde calurosa, una botella de vino del condado, un vino joven que sentó de maravilla. Después fuimos a comer a la Punta del Moral, un arroz delicioso con coquinas y gambas y de paso una botella de barbadillo. Tras el postre, fuimos dando un paseo por la aldea, pasando al lado de los pescadores que remiendan las redes y nos hablan de sus pesares en la mar, de lo duro de su trabajo.
En Ayamonte, se encuentra ese ambiente de escaparates y tranquilidad peatonal de esta ciudad fronteriza que mira al Guadiana y que en tiempos, albergaba todo un colapso de gentes y vehículos agolpados junto al malecón para pasar al otro lado del río, a la espera del trasbordador. Eran horas interminables que hace años tuve la ocasión de experimentar. En Ayamonte,como digo, en la Plaza de la Laguna, estuvimos tomando café en una cafetería decorada con azulejos y madera que brilla por todos lados. Tambien hay cuadros que cuelgan sobre las paredes y que están suspendidos de una barra mediante una cadena. Café con dulce y copa. A la vuelta, paramos en Umbrete, cerca ya de Sevilla, con la idea de comprar mosto, pero al final, sólo nos tomamos un poco de chorizo, jamón, varios vasos de este vino y me traje una pieza de morcón con un olor a especias sobre carne, que inunda toda mi cocina.
Ya para entonces me dolía un poco la tripa y el lunes, después de llevar a Rafa a la estación, notaba un malestar generalizado por todo el cuerpo, como una desgana integral. Beti en casa, ordenó todas mis cosas, recogió la ropa que se estaba secando y luego se fué a comprar todo lo que había escrito a lápiz en el papelito del frigorífico. Cuando llegué a casa, a las dos menos cuarto, para comer juntos, ella estaba un poco enfadada porque había tenido que usar el teléfono fijo y lo tenía desviado a la Policlínica. El caso es que su amiga Paloma, cuando llamó, no pudo hablar con ella y todo esto le disgustó. Hubo un rato de silencio, ambos nos quedamos de pie, sin decir nada, me continuaba doliendo el estómago y tuvimos que hacer un esfuerzo frente a la comida para reanudar la conversación. Luego yo me fuí a la cama y ella, que en un principio me acompañó, después se levantó porque no tenía más sueño, pero se aburrió leyendo y volvió a la habitación.
Por la noche salimos al cine a ver la película “Amelie” en el Nervión Plaza y de paso nos vendieron un racimo enorme de plátanos en una frutería, de plátanos que estaban muy maduros. Al volver a casa cenamos una sopa juliana y estuvimos un ratito en el sofá. Ella me acariciaba la barriga, puse mis piernas encima de las suyas y leí algo de Pedro Salinas. El gato ya ha encontrado sus rincones en la vivienda y busca cobijo y calor bajo la enagüillas de la mesa, donde Beti le ha colocado un cojín de color salmón. Nos fuimos a dormir.Los días están fríos y grises. Esta mañana he vuelto a la Policlínica. Hemos quedado para ir al urólogo a la calle Eduardo Rivas nº 3. Beti me esperó en casa, arregladita con su pichi color marrón y una camisa blanca. En la consulta, en una sala privada, el urólogo, un señor ya mayor, estuvo explorándome un poco y más tarde, en un laboratorio de análisis clínicos en el nº 98 de Luis Montoto, me hicieron un análisis de sangre. Hay pendiente otro de semen y una ecografía. Hemos vuelto a casa para comer y echar una pequeña siesta. Por la tarde, hemos salido por Sevilla, dejado el coche junto al río y nos hemos metido en una cafetería de Reyes Católicos, en el nº 4 , que se llama La Leyenda. Hemos estado leyendo un rato y luego dando un paseo por el centro de Sevilla, en el ambiente prenavideño ya. He comprado una placa para cocinar en Pueyo. Al llegar a casa me dí cuenta que habían roto un cristal del coche y se han llevado el radio caset. Fuimos a llevarlo a Tablada y por la noche cenamos tortilla de patatas y nos fuimos a la cama.
Ayer, miércoles, por la tarde y después de una pequeña siesta, fuimos a dar un paseo, pues la tarde acogedora y soleada, invitaba. Así es que fuimos en dirección a La Rinconada y luego paramos en una venta que hay justo en el cruce de Alcalá del Río, venta El Paraíso. En la puerta, nos sentamos al solecillo de la tarde en unos veladores. Al lado, un grupo de mujeres y una niña, verdulean y hablan en voz alta. La niña juega con la musiquita del móvil. En el puente sobre el río Rivera del Huezna, sale el Camino de Santiago por la Ruta de la Plata y que pasa por Santiponce. Hemos visto la flecha amarilla, esta vertiente de ese gran río que nos unió. Al lado, un auténtico bosque de naranjos. Hemos paseado bajo su follaje, con las naranjas a punto y la humedad presente. Huele a vegetación ; es un olor intenso, a tierra removida. Nos damos la mano, caminamos, cogemos alguna naranja. Beti se lleva a la boca un gajo agrio, pero no le disgusta.
En Santiponce, hemos entrado, curioseando en los alrededores del monasterio San Isidoro del Campo, en el centro de acogida Paz y Bien. Hay un patio central y dependencias como el comedor, los dormitorios, la sala de actividades, el bar.... Un chico que se llama Manuel, nos ha salido al encuentro. Tiene 24 años, es el guía y cobra veinte duros más diez duros por enseñar el recinto, como él dice. Otra mujer, llamada Angustia y que es de Alfacar, en la provincia de Granada, me cuenta que se vino a este centro porque en el que estaba antes, en La Zubia, no la trataban bien. Cuando besa, se aproxima a los labios. Anochece. Los hemos visto salir libremente del centro. Manuel nos ha prometido invitarnos a un café mañana, si volvemos.
Hemos comprado pescado y por la noche lo hemos cenado con la sopa juliana que sobró el otro día. En la cama, a la luz de la lamparita, leo en alto algunos poemas de amor. Nos ha gustado mucho, uno pequeñito de Juan Ramón JIménez.Por la noche, Beti ha tenido pesadillas y hablado en voz alta. Yo tambien lo he hecho, según me dice ella.
Hoy jueves, mi cari comienza su máster en el Hospital San Juan de Dios. Así es que se ha puesto en pie a la misma vez que yo y se ha preparado para acudir a la presentación. Le deseo lo mejor y el mayor aprovechamiento. Por la noche, cuando ella terminó, salimos a tomar unas tapas y vino a Los Cien Montaditos, allí cerca de la calle José Lagillo. Hablábamos sobre experiencias de la muerte, experiencias que habían hecho mella en nuestras vidas. Estuvimos en el Berdee, donde nos tomamos una copa con bebida de petaca y permanecimos un tiempo sentados, pues había mucha gente que sabían bailar muy bien la salsa y ocuparon toda la pista. Volvimos a casa e hicimos el amor.El viernes , mientras ella estaba en el Hospital, me fuí a tomar café a Utrera, con su coche, buscando una venta que no encontré y al final me senté para terminar el libro que ella me dejó: “La muerte: un amanecer” de Elizabeth Kluber - Ross en una plaza céntrica, donde no llegan ya los rayos de este sol agradecido, pero sí el reflejo del mismo en el cristal de un balcón, regalo divino. Terminé el café y el libro. Luego fuí dando un paseo hacia arriba, hacia la torre y la belleza de la iglesia de Santiago, resplandeciente. Fuí a casa para ducharme y recogerla. Sin volver a casa fuimos por Plaza de Armas y a cenar a Las Macetas.
El sábado la dejé en San Juan de Dios y me dediqué, mientras ella recibía clases, a dar paseos, un poco sin ton ni son y dejándome llevar por mis pasos, por Triana. Así es que dejé el coche en la cristalería de la Ronda de Triana y después por San Jacinto y hasta el Mercado, inaugurado el 17 de junio de este año. Es un recinto con establecimientos nuevos y todo moderno. Tiene altavoces para anunciar ofertas y parace uno de esos enormes supermercados que rodean la ciudad. Se ven trozos de muralla y hay unas cristaleras desde donde se puede observan las antiguas construcciones árabes de ladrillo. He parado, después de olisquear los puestos de verdura y frutas, de carnes y pescados, de ultramarinos, puesto donde solo hay cajas repletas de caracoles furtivos que me llamaron la atención. He parado, como digo, en la cafetería La Muralla y me he tomado un café con tostada de aceite y tomate para desayunar, echando de menos un libro entre mis brazos y en su ausencia, me he dedicado a observar a la gente. Luego, al cabo del rato, con las manos heladas que rodeaban el vaso para entrar en calor, me fuí yendo hacia la orilla del Guadalquivir por el Callejón de la Inquisición. Allí, sobre la plataforma construida seguramente para reposo de pescadores de caña, estuvo un rato pensando y viendo pasar las decenas de piragüistas que se afanan por recorrer el río de un lado para otro y casi siempre a favor de la corriente. Hace una mediodía espléndida. He recogido ayudándome de una rama seca, un clavel rojo que sacaba su flor flotando sobre el agua. Es un clavel para Beti que he incorporado a la lechuga y los tomates y tambien a los aguacates a bajo precio que compré en San Jacinto, calle en parte cortada por las labores de poda.Voy alegre por las calles de Triana, intentando vivir en profundidad el momento de placer bajo el sol. He cogido el coche y esperado a Beti a la salida del Hospital. Comimos y después nos marchamos con la bici al centro, pasando por la Puerta de la Carne y parado en la cafetería Carmela. Hemos ido a sacar los billetes del AVE para ella a Santa Justa.
Y por la noche, preparando la maleta y demás cosas y algo cansados, nos quedamos en casa, juntos, en estas cuatro paredes que forman parte de mi vida, de esta manera, a veces solo, otras con la dicha del acompañamiento, que lo siento de veras, cuando una mujer como Beti, cariño en persona, hospitalaria y halagadora como nadie, viene y ocupa los rincones, las habitaciones. Y entonces su presencia se manifiesta por todos lados: ordena mis jerseys y mis toallas de diferentes colores, una encima de otra, dobladitas en el mismo tamaño. La ropa interior bien puesta y doblada y todo lo que forma parte de mi, objetos y prendas, todo sufre o mejor, goza de transformación.Las delicadas manos se afanan en conseguir la perfección, el orden y buen gusto, pero ante todo, se afanan en representar lo que su interior me quiere decir, lo que sus sentimientos me quieren comunicar, lo que ella, en sí misma posee y genera. Su generosidad, su cariño, su amor con el tiempo en sus manos, es capaz de crear la hermosura sin límites, en mayúsculas.El domingo, último día que Beti está en Sevilla durante este período, madrugamos para coger las mochilas y las botas de andar y fuimos dirección Morón de la Frontera por la autovía A-92 y luego Villanueva de San Juan y Algámitas. Desayuno con tostada, aceite y tomate en Villanueva de San Juan, justo a la entrada del pueblo y dejamos el coche en el complejo “El Peñón”, bajo el sistema montañoso del mismo nombre: “ El peñón de Algámitas “. Toda una montaña por delante que parece infranqueable, inaccesible. Aquí se alquilan cabañas con chimenea y huele a leña. Tambien hay cámping y se organizan diversas actividades en torno a la montaña y deportes al aire libre. Hay ajetreo de domingueros y niños que se emocionan viendo los pájaros y aves de corral enjaulados en semi libertad.
Hemos subido a través de un camino que rodea la falda de la montaña. Allá arriba, el sueño de la cumbre. Es un bosque de encinares mayoritariamente y otros árboles y arbustos de hoja caduca que contrastan en sus tonos amarillentos y rojizos con el verdioscuro del encinar. Las bellotas pueblan, junto con la hojarasca, el suelo pedregoso. Hemos caminado hasta que parecía que nos íbamos retirando demasiado del propósito de la ascensión y en ese momento hemos pasado una alambrada y buscado los claros del monte para subir. Claros llenos de verdor y humedad. Zona de umbría a este lado de la montaña. En lo alto, el sol descubre la piedra. Hemos intentado la subida escalando un poco y pasando un poco de miedo ante el temor de caerse. Beti me ha echado una mano y creo que si no es por ella no hubiera conseguido pasar. Cuando al fin lo he hecho, hemos descando en un rellano y Beti ha realizado varias incursiones sin mochila para estudiar el terreno, que se adivina impracticable para nuestros medios. A la vuelta, me ha comentado que ha visto una cruz blanca. Nos agarramos a las grietas y a las encinas enanas que crecen entre las rendijas. La piel arañada y el esfuerzo sofocante durante todo el tramo. Tras vacilar durante algunos tramos, hemos encontrado un sendero pequeño que conduce a la roca escarpada. Al lado, la lengua de desprendimientos de piedras, llega hasta la arboleda. Bajo la roca hemos ascendido por un lugar lleno de hierba y olor a tierra mojada, una tierra negra y orgánica que deja las manos manchadas. Desde aquí, hemos podido continuar hacia arriba, en dirección al collado, la “ u “ que describe el perfil montañoso. Trepando sin demasiada inclinación, he subido primero y sentado de horcajadas, Beti, después. En la cara sur, dá el sol y se ven a lo lejos, los restos de los castillos sobre las atalayas, erigiéndose sobre la niebla. Es un espectáculo asombroso, a vista de pájaro, controlando el límite entre el sol y la sombra, entre el esfuerzo realizado y la contemplación de un nuevo paisaje, extenso y bañado en sol. Beti se ha puesto a mi lado, aprovechando el escaso espacio que ofrece la roca, justo en el corte, con una pendiente que dá miedo, amansados por el sol, abrazados, en duelo constante por el equilibrio realizado para no caer. Y justo aquí, hemos querido hacer el amor: primero los besos, luego su pecho incandescente, luego toda ella desnuda, su blancura en la altitud, como los pájaros que se aman en lo más alto. El sol nos ha calentado y con cuidado, ella se ha colocado delante mía e inclinado para que la posea. Equilibrio y pasión. Entonces, el viento aliado se ha metido por los rincones de nuestra piel y me parecía estar volando, como a ella le pareció de igual modo, recibiendo la sensación de ingravidez y después de relajación en este pequeño reducto de paraíso rocoso, en manos del aire y el sol y toda la tierra y los campos, los encinares y la hierba, los pueblos y caminos, debajo de nosotros, como elementos de juguete, miniaturas a nuestro servicio, superado ya el terrible acoso del esfuerzo prolongado y el temor animal a la caída. Hemos hecho fotos, pero la verdadera inmortalidad está ahora en nuestros ojos y en nuestro corazón, que siente la plenitud a bocajarro.
- ¡ Cuidado con la bajada ! - Es lo primero que hemos tenido en cuenta y la primera precaución que hay que tomar. Beti se resiente de su rodilla y de la sobrecarga que ha realizado. Pero afortunadamente la cosa no ha ido a más y hemos conseguido llegar al camino. El rocío permanece aún sobre la hierba en esta zona de umbría. Dá alegría y frescura verlo. Abajo, al pasar por las cabañas, huele a leña de encina quemada, a hoguera.
Pero la libertad está allá arriba, en ese sitio que hemos sellado con nosotros mismos, con nuestros cuerpos, con nuestros flujos, con nuestros besos.Ahora todo se vé desde lejos, como algo pasado. Pero el tiempo es nuestro, manipulado a nuestro antojo y este imperecedero momento, evocado en esta leyenda, jamás se borrará de nuestra memoria, que constituye el soporte de la historia que juntos hemos decidido escribir.
Por la Vía Verde, desde Coripe al Peñón de Zaframagón. Los BuitresAyer fué día festivo, conmemorándose el 23 aniversario de la Constitución. Mi cari, vino el miércoles por la tarde en el AVE y fuí a recogerla a Santa Justa. Como me había echado un poco en el sofá, me quedé dormido con la gata encima y llegué un poquito tarde a la estación. Ella, que ya me estaba esperando, se enfadó un poco y lo cierto es que lleva razón. Mirándolo ahora, como todas las cosas que hay que valorar, siempre desde otro ángulo y no en el momento, el soporte a veces de la emoción, de la llama continua de la relación, se sustenta en estos pequeños detalles. La normalización hace que descuidemos a veces la importancia de la espera, de los silencios, de los abrazos, de los besos que denotan afecto infinito, besos que no son antesala del cuerpo, sino que gozan de vida propia e identidad, como seres vivos que se valen por sí mismos.
Poco a poco, en una labor de hormiguita, fuímos recuperando la confianza a través de las palabras, de la presencia del otro en nuestro momento, de esa presencia física de la personas que queremos, que ahora se sitúa a nuestro lado, en el sillón de al lado de nuestro coche, mientras conducimos y la ciudad se afana en un devenir a veces sin sentido.
Beti llegaba saturada y necesitaba salir y despejarse, librar su cabeza de conflictos y para ello, dimos un paseo por la ciudad. Es tensión que se acumula cada vez que se repite el ciclo de lo mismo, la rueda de los billetes, los horarios y luego ese tren que vuelve a pasar por el mismo sitio para alcanzar un aliento, una mirada que están a más de trescientos kilómetros. El tiempo pasa.
He ido a encuadernar unos apuntos y luego a dar un paseo por la noche del centro de Sevilla, con los arbolitos, navidad tras navidad y alrededores, vestidos de luces, con su traje luminoso que invita a los escaparates. En la Plaza Nueva han vuelto los libros de ocasión con páginas ya amarillentas y que año tras año, sobre las estanterías y las vitrinas, se vuelve a prostituir a los viandantes. Son libros de todas clases, clásicos, de filosofia, manuales prácticos de varios temas, libros apiñados que remueven nuestras órbitas oculares de un lado para otro y que produce mareo. Es una búsqueda en otro lugar, en otro pensamiento, en una verdad que sabemos que anda escondida y que no acertamos a saber donde, trocitos de mundo, de realidad perenne y cuajada que no se acaba de desflorar. Los libros ofrecen tambien un espectáculo multicolor y un señuelo para las miradas atentas al detalle. Al lado, en la Plaza de San Francisco, las figuritas del Belén, de distintos tamaños, figuras congeladas de yeso y pintura, tambien de madera, de color bronce, figuras con personajes con barba y pelo largo, con trajes orientales. Y el olor a incienso, por esas chimeneas de barro a veces desproporcionadas.Hemos caminado hacia la Plaza de la Magdalena y por la calle Odonell a la Campana y luego por la Encarnación hasta el bar La Giganta, con imágenes enmarcadas del Giraldillo en distintas épocas. Allí hemos tomado unos vinos y pastel de calabacín, buenísimo, tambien morcilla de arroz. Luego en casa, enseguida en la cama, dentro de la hoguera de las sábanas y de los besos.En este día seis de diciembre, medio cubierto de nubes, hemos ido por la carretera de Utrera hasta Montellano. A la salida del pueblo, dirección Coripe, hemos parado a desayunar en la venta El Potaje. Pan con aceite, o mejor aceite con pan, puesto que hemos saturado el mollete con ese líquido espeso, verdoso y fuerte al paladar, este aceite oloroso, esencia del olivar próximo. Tomate en rodajas , café con leche. Es lugar rústico esta venta y el precio bueno.En Coripe hasta el aparcamiento al lado de la Via Verde y luego caminando hacia la izquierda, por un camino llano, bajo los túneles de piedra, a veces iluminados. El día se va abriendo poco a poco y la luz del sol penetra amable entre las nubes. A ambos lados del sendero, prenden las hogueras de los rastrojos y el ramaje de la poda. Se suceden manchas de ceniza blanquecina y gris y sobre una de ellas, que aún guarda rescoldo, hemos arrojados unas ramitas y ha prendido. Es hermoso ver como el fuego resucita y las llamas aparecen de nuevo. El paisaje otoñal flanquea con arbustos pardos el rio, allá abajo. A la derecha, se extiende una repoblación de pinares verdes, debajo, la hierba. Hay faena de obreros del campo limpiando el bosque.
Tras algunos kilómetros caminando en solitario, cogidos por la mano o la cintura, hemos ido a buscar agua a la fuente “ La Alberquilla “, tomando un camino que sale a la derecha y en ascenso entre los pinos. Hay que subir bastante y luego nos encontramos con una explanada y la fuente con un chorro generoso. Ha salido el sol. El pilar acumula el agua pura y crecen yerbajo en el fondo, plantas acuáticas que, acostumbradas a este medio, forman una cubierta vegetal, hermosa en su esplendor.Más allá, después de comer algo, hemos tendido la manta sobre el suelo y mientras he bajado a recoger los anoraks, Beti ha encontrado pasto y ramitas para producir un fuego. Hemos acumulado leña hasta que ha prendido y luego nos hemos tendido sobre la hierba. El sol nos ha acariciado de nuevo y hemos dormido un rato después de hacer el amor como salvajes, con todo el oxígeno para nosotros y el peñón al fondo.
Desde aquí, caminando por un sendero que sigue entre pinares. La hoguera nos ha dejado un olor a humo, a humo y a sexo, a campo. La roca sostiene la vida de centenares de buitres expectantes al alimento. De vez en cuando abandonan su atalaya para sobrevolar el tajo, sobre el río y lanzarse a la explanada. Hemos subido entre las rocas y los arbustos, hasta una atalaya de piedra, como un balcón al borde del precipicio. La mochila se quedó atrás, con los chaquetones y hemos llegado con la cámara de fotos y los prismáticos. Observamos y admiramos el movimiento de aves y su majestuoso vuelo.El peñón de Zaframagón es una mole rocosa de gran altura y que desde aquí dá pánico asomarse. Al cabo del rato hemos subido más y más, hasta alcanzar una cima que roza el cielo. Cientos de buitres pueblan el techo celeste, de un lado para otro. Algunos se posan cerca. Otros, en parejas y en comunidades, se apiñan en lo más alto de un picacho.
Beti se ha asombrado a cada instante, emocionándose por todo. Es genial. Una niña que habita dentro de ella, dá un grito, señala con el dedo y salta. Esa niña interior para mí es algo maravilloso, increíble. Una mujer y una niña, cada una con lo mejor de sí misma. Yo la miro y sé que ella a mí, tambien me mira, a veces de reojo, otras con los labios. Me fotografía desde la distancia para comprobar la magnitud de la altura. Luego, lo hago yo con ella, que encuentra la posición más adecuada y guarda equilibrio sin asustarse casi de nada.Le gusta asomarse al precipicio, por donde susurran las aguas y el río se crece en la cascada. Así es que extiende su cuerpo sobre la mole cúbica de la roca y asoma su cabecita con prudencia. Yo la veo a todo lo largo, con sus facciones fuertes y su pelo castaño claro, a veces rubio.
Desde este lugar nos hemos sentido muy bien, plenos, orgullosos, excitados por conseguir poner nuestros pies donde antes pusimos la mirada y el deseo. Y ahora contemplamos, sabiendo que el lugar esconde un secreto, una fórmula de paraíso escondido que ahora desvelamos.
Hemos navegado, mi cari y yo, desde la verdad de esos rincones reconocidos e iluminados por el sol, pasando por la puesta de sol entre los chopos amarillentos, con el fragor de los tonos rojos en el horizonte, entre la “ V “ que forman las montañas y su cuerpo. Su cuerpo reclinado sobre el mío. Su mente perdida, a disposición del viento y los olores, con alguna ramita seca o una flor en los bolsillos, con una pareja o dos o tres o cuatro de bellotas en su capuchón, ese bello detalle natural, ese bello collage de la naturaleza que ahora compone en su sueño para dar cabida dentro de su alma.Entre las rocas, crece una planta con flor, una planta que nace de un bulbo y que hemos arrancado. La tierra negra es común detrás de la fuente y hemos cogido un poco para cubrir las raices.
Hoy, poco antes de la medianoche, hace cinco meses que nos conocimos.Hoy, día siete, hemos tenido que madrugar para llegar a buena hora a la estación y ella se ha marchado en el tren de las 7:50 a Córdoba y luego en el AVE a Ciudad Real. Hoy, Beti tiene guardia y yo me voy a la Policlínica que es donde escribo todo esto. La echo de menos nada más montarse en el tren, lanzarme besos que antes me dejó impresos en mis labios y luego agitar su brazo hasta que la parte trasera del tren se ha ido alejando. He vuelto cabizbajo al coche y al llegar a la Policlínica, he aparcado, echado el asiento hacia atrás y tumbado un rato para hacer tiempo y pensar. Hace frío. Madrugar para despedirme de mi cari, me pone nostálgico, triste, con esa pena infinita que tantos siglos se ha extendido junto a los andenes, junto a las puertas de las casas, junto a un río, un puente o una plaza. Una pena sin nombre que no quiere abrir los ojos al día.
Y como digo, cerrando los ojos al principio, para después abrirlos a lo cotidiano, dejándose llevar por la inercia de los días y volviendo a la fé de nuestros adentros, de aquel faro que anuncia el puerto, cuando el mar nos devuelve a la orilla.Mi cari viene a verme a la guardia por sorpresa, visita relámpago que me llena de emoción
El sábado, día de la Inmaculada Concepción, fiesta nacional, tuve guardia en la Policlínica y después de haber salido el viernes por la noche y acostarme tarde, estuve durante toda la mañana y parte de la tarde, destrozado y tristón. Por la mañana hablamos Beti y yo por teléfono y surgieron dudas y desacuerdos. Esto, unido como digo a mi estado físico y moral, me provocó desaliento y agobio hasta tal punto que arranqué a llorar de coraje.
Todo fué una nebulosa que poco a poco se fué disolviendo después de comer a mediodía y charlar un rato con mi compañero de servicio.
Pero en medio de este proceso mi sorpresa fué mayúscula cuando mi cari se presentó en la puerta exterior, con su chaqueta gris y gafas de sol. Ha venido en AVE y desde la Puerta de Jerez, a pie. Al verla mi compañero, no la reconoció y cuando salí para ver quien era, me alegré mucho y comprendí en ese momento la magnitud de su amor y el alcance de su voluntad.
Cuando ella ve que algo no está claro y necesita hablar, no escatima ni tiempo ni medios para hacerlo. Es superior y actúa dejándose llevar por su corazón a pesar de ser una mujer con alto contenido de racionalidad y capacidad de organización y de agilizar su mente en sentido práctico.
Se dá en ella una mezcla excitante entre sentimientos, impulsos, apasionamiento y por otro lado una mente abierta, perfectamente desarrollada para afrontar los problemas de la vida, la adversidad.
Pasamos dentro, nos abrazamos con fuerza, hablamos en el cuarto de servicio, mientras Jesús, mi compañero, permanecía en su dependencia en la segunda planta. Allí, intentamos esclarecer todas las dudas y sombras que habían surgido por la mañana. Ella, con su piernas entrelazadas en las mías, sentados.Luego, una vez tranquilizados los ánimos, en la cama, haciendo el amor: no pudimos evitar desnudar nuestros cuerpos para rozar nuestra piel. Y así, tumbado en la cama inferior de la litera, permanecimos un tiempo abrazados. Luego, Jesús fué al comedor, trajo la cena en unas ollas y comimos recalentando la sopa y las patatas fritas. Más tarde, fuí a llevarla a la estación y los besos no cesaron, uno tras otro, hasta que la ví perderse en el control.Cuando venía de vuelta pensé en todo esto y me di cuenta de lo importante que es a veces, especificar nuestras intenciones y dar a conocer al otro todo lo que pensamos y consideramos, de manera sincera, sin tapujos.Por otro lado, su visita ha servido para darme cuenta de la profundidad y del sentimiento que esta gran mujer pone en todo lo que hace y en particular esta relación.Lleva dos fotos mías en su cartera. Se extraña de cómo en un año ha cambiado tanto su vida.
Ayer, once de diciembre, mi cari me llamó por teléfono un poco preocupada porque en COREYSA las cosas se han puesto complicadas y va a pedir la dimisión en su trabajo allí. Esto lo hace porque las guardias se multiplican y no quiere renunciar a su parcela de tiempo libre necesaria para llevar por buen camino la relación. Aunque ella esté un poco agobiada, le he intentado dar ánimos porque a mi me parece bien la opción. Ahora quiere buscar trabajo en otro sitio y está probando opciones. Le agobian la hipoteca y los gastos adicionales y lo entiendo, pero ante todo está su salud, su tiempo y su felicidad, en definitiva. Ya nos apañaremos.
Mi cari me ha dicho que le ha salido un bultito en el pecho, una rojez caliente. Esto me ha preocupado un poco, a ella tambien y ha comenzado a pensar en lo peor. Se ha hecho una ecografía y radiografía allí mismo, en la clínica, afortunadamente no reviste gravedad.
Por otro lado, estamos muy cerca de Navidad y el viaje hacia Tudanca se hace inminente, así es que ya estamos pensando en ello. El fin de semana próximo viene de nuevo a Sevilla en coche para llevarse la gata que hace dos semanas que vive conmigo aquí y de paso recoger algunas cosas necesarias para el viaje. No quiero que decaiga la moral y que estemos siempre juntos para las duras y las maduras.
Dia 13 de diciembre de 2001: Cumplo 32 años.
Hoy cumplo 32 años. Anoche, justo pasadas las doce, cuando me encontraba dentro de la Policlínica, de guardia, mi cari me llamó por teléfono y como no lo cogí yo sino mi compañero, se hizo pasar por Mari Flor. Así es que cuando el chico dijo que me había llamado una chica con este nombre, me extrañé y pensé que no era para mi. Más tarde, pasados unos cinco o diez minutos, me volvió a llamar y hablamos.
Ella está presente siempre y todo esto lo hace de manera espontánea, con sentimientos profundos y no descuida nada. Su empleo de amor la requiere en todo momento. Toda su atención está fijada en los contactos en la relación y es capaz de elevarla a lo más alto.
He invitado a café a la gente de aquí, de la Policlínica. He encontrado tambien, un mensaje de Beti, bien temprano, a las ocho menos cuarto, cuando aún no me había levantado. Echo de menos el tiempo pasado, algunos momentos inolvidables de estos treinta y un años a punto de morirse ( a las doce del mediodía ), pero tambien cargado de optimismo y vitalidad.
Los treinta y uno me dieron la posibilidad de conocerla, ante todo y principalmente. Conocer una mujer que late como late un volcán a punto de entrar en erupción, que siente que su explosión está cerca y se afana por condensar la mayor cantidad de calor muy cerca de la piel, una piel, que extendida es el mapa de todos los continentes, de toda la superficie de la tierra que te cubre y te protege. Una mujer que me hace saltar a lo más alto y ella conmigo.Los treinta y uno me dieron la seguridad en el trabajo y el cambio de destino a este nuevo lugar. Me dieron emociones, viajes sin salir de mi país y la aventura del amor. Este es un paso más y así lo siento. He logrado centrarme en aquellas cosas que me hacen mucho bien y retirar lo que no me ayuda.Ahora, treinta y dos, número redondo, cifra par. Ya no estoy solo. Ella me acompaña, lo siento así, me siento así y quiero seguir sintiéndolo.
Beti viene a Sevilla. Comida de Navidad con la gente de
la Policlínica
El viernes catorce, hubo celebración con la gente de la Policlínica, una comida en el polígono Pisa, en Taberna Triana. Comimos, bebimos y bailamos. Beti llegó en su coche a Sevilla sobre las cinco y como estuvo un rato esperándome y no llegaba, me llamó malhumorada, enojada, un poco fuera de sí. Sobre las ocho acudí a casa y ella no estaba; la llamé y vino al poco tiempo. Yo no estaba para explicaciones y ella las buscaba. Me acosté y ella tambien. Quizá su mente se pobló de malos pensamientos y confusión, pero hicimos el amor y nos quedamos dormidos. A ella no le apeteció demasiado, pero así fueron las cosas. Yo tenía un regustillo en la boca a cubata y champán y con la música aún en los oídos y el olor a humo en la ropa, no pensaba nada más que en tumbarme y dejarme llevar por el sueño hasta el día siguiente. El día siguiente, en la cama hasta muy tarde. Amaneció lloviendo ligeramente: “ orballa lentamente “ y con mucho frío. Pude ver su regalo de cumpleaños: Una mochila roja, preciosa y de calidad. Esperaba habérmela entregado el viernes, pero bueno, ahora, sobre la cama, los dos aún en pijama. Cuando fui al armario, me encontré una caja con una camisa y corbata dentro. Me llevé una segunda sorporesa. Solo nos levantamos para comer y luego por la tarde ir a comprar. Está todo lleno de gente. Vuelve la rutina navideña. Hicimos el amor numerosas veces. El alcohol acumulado me mantenía a tono. Por la noche, a última hora, estuvimos viendo las diapositivas que nos traen imágenes, desde La Alpujarra, pasando por Cabañeros, Hornachuelos, Algámitas y el Peñón de Zaframagón. Nos bebimos una botella de cava que tenía en el frigorífico desde este verano.
El domingo fuímos a Guillena, a la casa de una compañera de clase, para terminar un trabajo para la asignatura de Educación Familiar, un trabajo que habla del uso de la televisión y sus consecuencias. Llegamos temprano, pero hubo mucho que hacer y nos llegó las seis de la tarde. Beti nos ayudó y entre los tres, repartiéndonos la tarea, hicimos un buen trabajo en equipo. Valoro su esfuerzo y capacidad. Está a la altura siempre. Compartimos la comida y luego nos tomamos un café con pastas. Cambiamos el billete. Ella dejó el coche aquí y se fué en el AVE. El gato continúa conmigo, llenándome una semana más, la casa de pelos, pero creo que ya me he acostumbrado a él y notaría su ausencia. Mi cari se fue a las diez de la noche, fui a llevarla a la estación y nos dimos besos en el andén, en medio de la gente que se agolpaba a la puerta del tren. Antes de irse, pasamos unos momentos sobre el sofá, allí tumbados, divagando nuestra mente de un lado para otro.
Esta última semana en COREYSA, está saturando el tiempo de mi cari, que ayer martes y anteayer lunes estuvo metida en la clínica todo el día, devolviendo horas de guardia y haciendo las que le quedan. Pero eso no es todo, esta mañana ha salido de allí, ha dormido un poco y de nuevo, a las seis de la tarde entra de guardia hasta el viernes por la mañana. Está cansada y muy metida en esta realidad. Ya nos hace falta abstraernos un poco y vivir en ese cielo que inventamos.
El tiempo pasa y ya ha llegado el viernes. Beti ha salido de COREYSA, quizá, definitivamente y yo estoy un poco nervioso por el viaje de esta tarde a Ciudad Real. Tengo que cargar el coche y adormecer al gato con una pastilla que me dejó ella preparada en el mueble-bar. Ayer, ella, en la cafetería de la clínica, tuvo una cena de Navidad con la gente del trabajo, que sirvió, al mismo tiempo, de despedida. La echan de menos sus compañeros y aprecian su trabajo. Ella está contenta por esto.
Llegan las vacaciones de Navidad. Once noches juntos
El viernes 21 de diciembre, comencé las vacaciones de Navidad. Llegué a casa, metí al gato en su jaula, después de haberle dado una pastilla con la finalidad de adormecerlo y tras llenar el coche de Beti, que lo tuve yo durante la semana, pues ella se fue en el tren, cogí carretera de Córdoba por la autovía y con el felino en los pies del acompañante del conductor y en el interior de esa caja de plástico con rendijas me fui hasta Ciudad Real. Íbamos a pasar la noche del 21 allí y el sábado viajar al pueblo para pasar la Nochebuena. El viaje sin incidencias, de vez en cuando algún maullido de agobio natural del animal y una parada a la salida de Fuencaliente para tomar café. Es la primera vez que pasaba por esta carretera recién estrenada y que conecta la Nacional IV con Puertollano a la altura de Montoro, cruzando el Parque Natural de las Sierras de Cardeña y Montoro. El coche iba lleno de maletas, repleto de cosas para el viaje a Santander. Cuando me metí por las calles de Ciudad Real, atestadas de gente, mi cari estaba esperándome en una de ellas, arreglada y perfumada. Dejé el coche y estuve vigilándolo mientras ella iba llevando bultos a su piso.
Toda la ciudad está llena de luces y movida consumista. Los escaparates y las tiendas rebosan de mirada y búsqueda. Hay ajetreo, desasosiego, inquietud y tambien, ¡ cómo no !, desorientación.
Como la gata se ha lastimado algunas uñas en el intento en vano de salir de su cajón, hemos tenido que ir al veterinario, para que le echara un spray de color plata que manchó las manos de Beti y ponerle una inyección de analgésico para el dolor. El pobre animal, con sangre en sus patas delanteras, maulla desesperado, aún bajo los efectos de la medicación. Me he sentido un poco desplazado, me ha faltado paciencia y comprensión. Lo admito.Por la noche, después de pasado el susto a mi cari, ya con el gato reponiéndose en casa, salimos a dar una vuelta a un bar, donde ella había quedado con compañeros y tomamos vino y comimos algo. Luego fuimos a otro sitio y apareció Luchi. En su coche, ya más animado yo, que en un principio no levanté cabeza y estaba apático y aburrido, puso música elevando el volumen, música de pasodobles tradicionales y fuimos en el maletero de su todoterreno, cantando. Nos metimos en un pub con pista de baile: El Saint Tropez y allí bailamos y bebimos una copa. Llegó mas gente y celebramos la noche.El sábado nos levantamos, desayunamos y fuimos de compras para llevar algún regalo al pueblo. Ella había comprado un nacimiento de escayola maciza, con la Virgen, San Pedro y el Niño y lo había pintado en bronce, colocando en la base un paño de color rojo. Le había quedado precioso. Era para llevarlo a Pozoblanco al piso de María Jesús. Compré un queso de oveja en Quesos El Valle, una bandeja de caña de color nogal para Sonia, una petaca para echar bebida para Eduardo. Comimos migas con tropezones en la Plaza Mayor, en un acto comunitario con donativo para una causa benéfica. Repetimos. Hay actividades para niños. Nos excusamos de emplear tiempo cocinando y pudimos echar la siesta después de bebernos media botella de cava y quedarnos sin fuerzas en el sofá.
Por la tarde cargamos el coche poco a poco e hicimos el camino hasta Villaralto por Piedrabuena, parando antes en un Centro Comercial para comprar un regalo a mi sobrino. Un balón de colores con música. Hemos llegado al pueblo y pasado varios días allí, hasta la noche de Nochebuena. Hemos podido compartir el tiempo con Sonia,Toni y el niño, que ya va para arriba y tambien con Papá y Maria Jesús, que recibió muy ilusionada el regalo de Beti y tambien con Rafa y Juanjo en Pozoblanco. Hemos salido a comprar por las calles de este pueblo. La Nochebuena en Villaralto, en el salón, tambien con Eduardo y Verónica.
El día de Navidad hicimos el viaje hacia tierras cántabras, hacia Tudanca. Todos los bares estaban cerrados y sólo en Almadén pudimos tomar un café en un triste casino que olía a carne cocida y donde no ponían tostada. Así es que cogimos unos mantecados y con eso nos apañamos.La carretera estaba casi vacía. Pasamos al lado de Agudo, donde Beti estuvo durante algún tiempo viviendo en el Centro de Salud. Le vienen recuerdos. Hemos cruzado la provincia de Ciudad Real por su lado oeste y llegado hasta Talavera de la Reina. Más adelante, ya en la provincia de Ávila, paramos a tomar café y descansar un poco. Antes, paramos a almorzar en el Puerto del Pico ( 1350 m ), en la Sierra de Gredos, justo al lado de la calzada romana, nevada, por cierto. Es un lugar que ofrece unas vistas impresionantes. Hemos troceado chorizo ibérico Desde Ávila hasta Valladolid y luego Palencia. Hemos parado en Piña de Campos y en un bar pedí un calendario de pared para el 2002. Luego ha cogido el coche Beti y más tarde de nuevo yo otra vez. Nos ha llegado la noche y hemos cruzado Cervera de Pisuerga para acceder a Cantabria por el puerto de Piedrasluengas. Comienza la nieve y el frío, la proximidad de la montaña y los pequeños pueblos de la mano de Dios. Hay que atravesar un puente sobre un gran embalse. Hemos encontrado, cruzados en la carretera, una manada de caballos salvajes. Se ve la nieve con la luna casi llena. Todo el día ha estado azul, radiante. Al bajar el puerto hay que circular extremando la precaución. En un cruce hay que tomar a la derecha, pues a la izquierda nos llevaría a Potes. Hay que tomar dirección Puentenansa. Hay peligro, pues la nieve cubre la calzada y no hay nadie por aquí. Tras cruzar varios pueblos de la comarca de Polaciones, hemos llegado al fin a Tudanca, primero a La Lastra y luego al pueblo. Hay hielo y el coche patina en las primeras calles. Un hombre nos ha ayudado a subir, empujando con Beti.Al fin hemos llegado y ya nos estaban esperando en La Cotera. Marisa es una chica joven, madre de dos niños, y vive con su marido Juan Ramón ( Ramonín como ella le dice ). Nos ha enseñado la habitación prevista para que nos quedáramos allí, pero tiene dos camas y nosotros queremos una solo, así es que nos ha ofrecido otra desde cuya ventana se puede ver toda la montaña y la Peña Sagra nevada. La vista es impresionante. Hemos salido a tomar algo al bar “Peñas Arriba”, como el libro de Pereda. A la derecha reposa, majestuosa, La Casona, monumento nacional que ya tuve oportunidad de visitar en el año 1995 pero que ahora está cerrada al público.
Como no ofrecían nada caliente, hemos comido un bocadillo de queso. Los hombres nos miran afectados por el alcohol, murmurando y cantando como con pena de vez en cuando. Estos bares del norte están inundados de sombras...Dia 26 de diciembre. Después de desayunar en la casa, junto a la chimienea, hemos seguido un camino que sale arriba, en la parte alta del pueblo: Camino de las Brañas de Carraceo en continua subida y por donde se puede ir al Valle del Saja. En la parte alta es todo nieve y luego ha comenzado a nevar y lo hemos visto todo blanco. Hemos jugado con la fría blancura y nos hemos tirado pelotas de nieve en una batalla en mitad de los prados. Hemos hecho fotos y nos hemos dejado caer en la pendiente girando sobre nuestros cuerpos. Así es que hemos pasado un buen rato y nos hemos reído de lo lindo y mojado por debajo de los guantes empapados y las botas por donde se metió la nieve.Día 27 de diciembre. Hemos dejado el coche en La Lastra, junto al consultorio y continuado siguiendo la ruta del Camino del Potro por una pista hacia el Collado de Abellán. Hemos visto caballos salvajes sobre la nieve y los prados. Hace un día espléndido. Arriba hemos tomado el camino a la derecha, hacia San Sebastián de Garabandal, pasando sobre la nieve que espesa y oculta el camino. Hay pinares y un aire puro, frío. Al fin hemos llegado a este pueblo y hemos comido bajo el porche de la iglesia. Desde aquí por carretera hasta Cosio, café. Río Vendul. Antes de llegar a Rozadío, haciendo autostop nos han subido en un land-rover con un perro detrás y así hemos llegado por fortuna temprano y nos ha dado tiempo para ir a cenar a Puentenansa al “Gogar”.Día 28 de diciembre. Hemos ido a Santander, a la ciudad, para hacer una visita a Don José Manuel, el cura amigo de Beti y que hizo tanto por ella. Luego hemos dado un paseo por la playa del Sardinero, por la playa del Camello y por la Magdalena, viendo el recinto de los osos polares y los elefantes marinos. Hemos ido rodeando la ciudad hasta que se nos ha hecho tarde. A la vuelta paramos a cenar algo en Cabezón de
la Sal.
Día 29 de diciembre. Hemos tomado la ruta que va desde Sarceda a Selores, en la subida cubierta de brezales y el hayedo de Leroba llegando a Moscaorio con un frío terrible encima de la explanada que apenas nos dejó almorzar. Siesta imposible. Hay invernales de animales. Por el viejo camino de Valsemana entre los ríos Saja- Nansa. A la vuelta, dentro de una casa con pajar, dejamos las mochilas y nos desnudamos sobre la manta para hacer el amor. Cuando cogimos el coche fuimos a tomar café a La Laguna en Polaciones, en Casa Enrique. Y luego compramos queso fresco en Uznayo en casa de la Inés. Es un pueblo donde casi no se puede andar por la calle del hielo que hay.
Día 30 de diciembre. Hemos hecho una ruta que parte de Uznayo y que pasa por Humilladero. Subida hacia las Cumbres Altas y Picos del Cordel. La nieve está espesa. Aquí se encuentra el paso que va desde Polaciones a Cabuérniga por el Collado de Sejos y Selviejo.
Día 31 de diciembre. Nos hemos ido de Tudanca a Polanco, cerca de Torrelavega, donde vamos a celebrar el fin de año con Paloma y su familia en una casona antigua y reformada. Comimos y cantamos villancicos por turno. Uvas y champán. Bingo. Luego fuímos Beti y yo a un centro donde había orquesta pero la gente no se animaba y a Torrelavega dando vueltas sin sentido por los pub’s. Hemos vuelto al hotel Besaya donde nos quedamos a dormir.Viaje de vuelta. 1 de enero 2002. Primer día del año de viaje desde Torrelavega a Ciudad Real y luego en AVE a Sevilla. Nos hemos levantado muy cansados y el viaje se ha hecho cuesta arriba. A eso hay que sumarle unos momentos de silencio con dolor producidos por malentendidos acerca de las amistades. El caso es que a veces conducir se ha convertido en un suplicio y la rabia contenida por la situación me ha hecho parar el coche en un pueblo que se llama Fuentespino, para llorar en silencio junto a la Ermita Padre Eterno. Beti, a mi lado, se ha abrazado a mí. Luego, más tranquilo, he podido continuar. Como mi tren sale a las ocho de la tarde, no ha habido mucho tiempo para parar ni nada. Desde Toledo ha llevado ella el coche y me he quedado un poco dormido de cansancio. Hemos dejado las cosas en su piso y me he marchado a Sevilla, con el tren saturado de gente y equipajes.“Amor,
ave que al grácil
vuelo obedece
y posa sus alas
en quien merece”
( 4 de enero de 2002 )
Viaje a Ciudad Real en AVE, el día de Reyes
El día 6 de enero, cuando salí de guardia en la Policlínica, me fui a Santa Justa, dejé el coche cerca y cogí el AVE de las nueve para Ciudad Real. Hoy se cumplen seis meses desde el encuentro en Samos, allá por el verano, cuando los brazos desnudos, buscan otros brazos para bailar. Por el camino fui estudiando. Me tocó uno de esos asientos en que hay una lamparita en medio. Iba solo, sin nadie delante. Fui tranquilo todo el camino y a mis anchas. Al llegar, estaba ella allá abajo y arreglada y pintada. Fuímos a Miguelturra, al consultorio, donde trabaja su amiga Paloma. Beti llevó un Roscón de Reyes, dulce común en esta fecha y lo comimos, junto con otras compañeras. Proyectamos las diapositivas del viaje a Tudanca. En casi todas aparece la nieve. Navidad blanca. Luego, tras el desayuno, fuímos a su piso y estuvimos todo el día allí sin salir. Debajo del árbol de navidad, con luces, estaban depositados tres regalos: Una grabadora de sonidos con cinta pequeña, que estuvimos probando y riéndonos durante un rato, un atril para estudiar que ya habíamos visto en una papelería y nuestras partidas de nacimientos juntas en varios cuadros, ua para ella otra para mí. En su dormitorio, con una máquina de cortar pelo que compró, me cortó el pelo, al principio con dificultad, pero luego fue quedando mejor. Comimos unas doradas a la sal en el horno, primera experiencia culinaria de este tipo. No había manera de quitar luego la sal y el horno parece no funcionar bien, pero aún así, estaba bueno el pescado y había hambre suficiente. Antes, hicimos unos langostinos sobre sal en sartén, muy buenos. Un vino barbadillo. Nos tumbamos en el sofá. Aún perdura el pino de luces en la plaza y llena todo el paisaje que se ve desde el salón. Por la noche, de cena, berenjenas rellenas con bechamel. Tambien muy buenas. En su cama, refugiado contra el frío, al lado de mi cari, todo es un paraíso.El lunes, festivo porque ayer día de Reyes, cayó en domingo, fuímos a dar una vuelta al campo hasta cerca del pueblo de El Hoyo, pasando Puertollano y Mestanza. Sobre Puertollano hay una niebla que probablemente proceda de la espesa contaminación del complejo industrial que hay en esta ciudad. Dejamos el coche al lado del puente sobre el Río Frío. Hay trabajadores cogiendo aceituna negra escarchada y arrugada. Todo el campo está blanco de la escarcha. Hac mucho frío. Poco a poco nos vamos adentrando entre la garganta, entre las Hoces de Riofrío. Un paisaje que combina la montaña y el tajo de gran profundidad y altura, con el devenir de las aguas del río, enjabonadas por los vertidos. Hemos comenzado a caminar al lado del río, entre las piedras, pero luego hemos tenido que ascender por la ladera. Llevamos mochilas y bocadillos, tambien agua y una manta para tumbarnos. El día está soleado y frío. Hay hierba y huele a humedad. La subida ofrece dificultad y hay que subir y sudar. Pero el sol relaja el ambiente y nos hemos deleitado sobre una piedra enorme haciendo cavidad. Allí, los dos desnudos, haciendo el amor sobre la manta, nuestra cama particular. Luego abrazados, ella sobre mí, medio dormidos. Mi cari se ha manchado la piel con los restos de chocolate con almendras. Su longitud de piel es blanca y se camufla con la piedra. Se ha puesto un pañuelo en el cuello, blanco y negro, con dibujos de vacas lecheras. La hace muy atractiva y deseable. Abrazado a ella y el sol abrazándonos a los dos, se está fenomenal y el silencio nos sonríe, la paz del campo, la magia del lugar, que una vez más hemos sabido recuperar, extraer.Y luego la gran subida. Al principio intentamos otras opciones como cruzar el río, pero imposible. El agua está helada y hay mucha profundidad. No tenemos medios. Tampoco apenas en la subida pudimos apoyarnos en las piedras que resbalaban y en el musgo mojado. Sobrevuelan los buitres en círculo. Son buitres negruzcos y grises. Su vuelo es majestuoso, expectante, sereno. Son aves de gran envergadura y su presencia en el cielo es un espectáculo emocionante. La vista, a medida que se va haciendo mas interesante, dada la altura considerable alcanzada, exige mayor esfuerzo lógico y mayores dificultades. Nos haría falta una cuerda o algo por el estilo y a veces hay peligro. Allá abajo el río, el susurro de sus aguas. El desfiladero producido entre montañas es maravilloso. Crecen árboles hasta en las zonas más altas y a menudo nos encontramos con filtraciones de agua en la roca que van dejando gota a gota y produciendo pequeños chorritos. Hemos llegado a una altura y a un lugar desde donde sería peligroso continuar y la incertidumbre nos ha hecho volver, parar para almorzar de lo que llevamos y que preparó Beti y luego tumbarnos sobre la manta bajo el solecillo de la tarde medio adormilados. Así es que hemos dado la vuelta y poco a poco reconociendo los pasadizos por donde anduvimos antes y las rocas que ya conocíamos para que el camino resultase más fácil. Aún así, he caído varias veces y me he hecho algo de daño. Por fin abajo. Hemos visto una tortuga que mi cari puso entre matas. Llegamos al coche. Café en el pequeño pueblo de El Hoyo : un café y una manzanilla 1,20 euros. Vuelta a Ciudad Real. Ducha, macarrones de colores para cenar , queso de cabrales. Estudio. Esta noche me quedo en Ciudad Real. Mañana he pedido permiso para llegar más tarde a la oficina.Beti de nuevo en Sevilla. Segundas Jornadas del Máster
Hoy miércoles viene mi cari en coche desde Ciudad Real, para el máster. Anoche estuvo preparando la maleta y otras múltiples cosas para traer, algunas mías que dejé allí después de las vacaciones. Le gusta organizar y es muy ordenada, ella misma lo reconoce. Es algo que posee desde muy pequeña. Esta es la segunda vez que viene para este asunto. Anoche, estuvimos hablando por teléfono y no nos hace nada de gracia dormir solos ahora que nos habíamos acostumbrado a compartir las horas de sueño y levantarnos uno al lado del otro, acurrucados, abrazados contra el frío.
El miércoles sobre las cinco, se presentó en casa con el coche cargado. Yo estaba repasando para los exámenes del jueves y del viernes. Mientras ella, en el sofá, se entretenía leyendo “El amor en los tiempos del cólera”.El jueves, tras el examen de Técnicas de Modificación de la Conducta, que comenzó a las 12 de la mañana, fui caminando al hospital San Juan de Dios y la esperé a que saliera de clase. Nos tomamos una cerveza en la cafetería y luego me marché a comer en el Cuartel.
Por la noche la esperé en la puerta de la clínica y fuímos al Centro Urológico San Ignacio. Esto sigue. Aún no me han dicho nada claro sobre mi oligoespermia o como se llame. Y ya estoy un poco harto. El andrólogo me ha mandado nuevas pruebas analíticas y ya buscaré la fecha.
El viernes por la tarde tuve el exámen de Educación Familiar. Al salir fui a buscar a Beti y le mostré mi agobio porque me equivoqué a la hora de estudiar y el tema que me preparé no entró en la prueba. Así es que un poco aturdido, fuímos a cenar a Las Macetas, en Triana y de ahí a casa, muy cansados por cierto. Yo no dejaba de lamentarme y ella me consoló diciéndome que si lo había dado todo y estudiado, no tenía de que preocuparme.El sábado marchamos juntos a la clase del máster. La encargada de impartirla fue Pilar Arranz, una mujer muy preparada y que sabe mucho acercarse a la gente. Hubo varias representaciones con personal asistente y ejercicios de relajación. Lo pasé bien y me vino fenomenal estar al lado de mi cari en esta mañana. Me apetecía. Fuímos a casa a comer y echamos la siesta. Por la tarde, en el Teatro Central, en la Isla de la Cartuja, viendo la obra de La Lozana Andaluza a cargo del Centro Andaluz de Teatro. Mucha gente.El domingo nos fuímos a dar una vuelta a la Sierra Norte y caminar un rato por un camino que sale de El Pedroso. El campo está verde, precioso y nos tumbamos para hacer el amor y comer sobre el tapiz de la hierba, bajo los sombríos encinares. El sol apenas se puede abrir camino entre las nubes y corre algo de viento. En una finca, se acerca un potro para que le demos hierba. Cuando nos hemos alejado relincha para llamarnos. Saltan los borregos, salen florecillas amarillas y blancas, corre el agua por el arroyo, engordan los marranos que apenas pueden ponerse en pie cuando nos ven llegar. Sobre la manta nuestros cuerpos, el silencio absoluto, acurrucados....Los naranjos estallan al lado de la carretera. He sacado los billetes de tren para el viernes hacia Ciudad Real. Como nos ha llegado tarde hablando en el coche, mi cari se ha quedado a dormir y se ha marchado el lunes de madrugada, casi sin hacer ruido, sobre las siete. Me he levantado para despedirla en la calle. Por el camino ha tenido un poco de sueño y ha parado en Bailén para tomarse un café. Ha llegado bien, por fortuna a Valdepeñas, donde la esperan sus compañeras.Algunos problemas. Tensión por teléfono.
Ayer tuve guardia y por la tarde me llamó Beti, muy disgustada porque estuvo explorando en internet y vió un mensaje mío en “elmundoligamos. com de primeros de octubre. Lo vió en un cuaderno mío y acto seguido, al llegar a su casa se aseguró y llamó fuera de sí, casi con llanto. A mi se me hacía un nudo en la garganta, las palabras salían a tropezones. Estuvimos hablando un buen rato y por la tarde otra vez. No sé, creo que deberíamos hablar en cuerpo presente. He dado mis razones, ella las suyas. Sinceramente, la comprendo. Pretendo darle a entender que la relación sigue teniendo todo el sentido para mí y que la quiero. Se me saltan las lágrimas. He parado. Me mandó un mensaje escrito al móvil. Bueno, tres mensajes unidos:
“ Hablando quizás lo estropearía todo, así que me voy a dormir, con sosiego en el alma, contigo dentro de mi para seguir soñando...Pido disculpas por ser como soy, tan susceptible y llena de fantasmas y me prometo a mí misma y a ti que haré todo para ser más confiada, más respetuosa con tu intimidad y con tu libertad, más humilde en mis pretensiones y más realista en mis fantasías, ir despacio porque quiero que esto funcione. Te quiero mi vida! Buenas noches.-“Luego se fue a dormir. Estuve leyendo un libro sobre la asertividad de Olga Castanyer y me acosté casi sin tener sueño. Toda la noche estuve dando vueltas en la cama.
Viaje a Ciudad Real. La Cimbarra y sus cascadas
Día 18 de enero. Viaje en AVE de nuevo a Ciudad Real. He llegado con tiempo a la estación de Santa Justa. Al llegar a Ciudad Real hemos dejado las cosas en el piso y dado una vuelta para comprar alguna cosilla. Nos hemos quedado este viernes en su casa y hemos cenado una comida típica de Rumanía a base de coliflor. Hemos hablado de la muerte, de las sensaciones y emociones que nos produce. Muy cansados, nos hemos ido a dormir.
El sábado 19 fuímos en coche hasta Aldeaquemada y La Cimbarra, ya en la provincia de Jaén, dentro del Parque Natural de Despeñaperros. Hemos desayunado en el Café Local de Valdepeñas. Es una de estas cafeterías de primeros de siglo, que me he imaginado que albergaría las conversaciones de los fanfarrones terratenientes con puro en la boca, panza prominente y chaleco con reloj de cadena. Hemos cruzado Aldeaquemada y llegado a un camino donde hemos dejado el coche y caminado por un sendero señalizado hasta el borde del barranco sobre el río Guarrizas, provocado por una enorme falla en el terreno. Desde arriba el espectáculo de las cascadas es formidable, espectacular y mirando con los prismáticos, el curso del agua que cae desde arriba hacia abajo, da vértigo. Mi cari, mi blanquita espiguita y yo hemos descendido por el tajo hasta el borde de la cascada y nos hemos puesto el impermeable para acercarnos más y hacernos fotos. Una detrás de la cortina de agua, otra, pasando esta y desde distintos ángulos. Llega el frescor y el ruido del agua al caer e impresiona. Arriba, asomados al precipicio, hay un grupo de gente que viene de excursión. Es un grupo numeroso, van guiados por monitores. Nos hemos cruzado con ellos en el sendero. Como desde aquí es dificultoso bajar, hemos dado la vuelta, cogido el coche y avanzado un poco más por el camino hasta cruzar el río. Desde aquí, por un sendero al lado del río. Nos hemos encontrado al cabo del tiempo de nuevo con los excursionistas, que vienen de Madrid y forman parte de un grupo senderista que se llama “Dejando Huella”. Ahora, avanzar resulta más complicado y tambien más interesante, pues hemos tenido que escalar un poco varias rocas hasta llegar a unas lagunas donde se remansa el agua en perfecta armonía y belleza. Más arriba hemos parado a comer, tendiendo la manta al lado de una roca. Los bocadillos con hambre sientan fenomenal. Hay algo de solecillo pero la tarde se ha nublado un poco y los dos tumbados, hemos sentido un poco de frío. No nos hemos despegado ni un momento. Al levantarnos hemos continuado temiendo que se nos echara la noche encima. Un paisaje de piedra vertical, se ha presentado delante de nuestros ojos, como un gran bloque impresionante e infranqueable; debajo, transcurre el río infatigable hacia el precipicio y la cascada, hacia el remanso, hacia el futuro mar que le espera hambriento. Es precioso. Hemos caminado pegados a la roca, cruzando el río en su parte más baja, apoyando nuestros pies sobre las raíces de los olmos, entre el fango que expide la laguna. Nos hemos introducido en una cavidad que forma la roca, un lugar parecido a una cueva. Para salir de allí, hemos tenido que escalar apoyándonos en un árbol y unos troncos que estaban puestos allí, subiendo las mochilas con cuerda. Contentos de haber realizado nuestro camino, hemos vuelto para coger el coche y tomarnos un café en Aldeaquemada, un pueblo fundado por Carlos III con el plan urbanístico propio de la Ilustración, calles en línea recta, sobre el plano. Es un pueblo de colonos, solitario.
De nuevo en casa. He revisado y modificado la carta que ha escrito Beti para solicitar la nacionalidad y que va dirigida al Ministro del Interior. Luego hemos cenado, nos hemos duchado y bailado “Cha, cha, cha” en su salón, descalzo y ella con faldita de volantes celeste, preciosa y juvenil, ingrávida y dulce, alegre y efusiva. Pasos hacia delante, hacia atrás, el ritmo marca. Vueltas y giros. Al lado en la mesa, dulce de merengue y whisky. Excitados, hemos terminado la música y el baile y hecho el amor sobre el sofá, con la ropa aún puesta y yo en pijama. Sobre la baranda de su balcón, asomándonos a la plaza por donde apenas transcurren peatones, hemos terminado de colmar nuestra excitación. Hace un frío terrible y la niebla cae sobre la ciudad.
Es una niebla que se ha extendido como una gran mancha blanca y espesa sobre la plaza durante la mañana del domingo. Abrimos la cortina y todo está blanco. Nos hemos levantado para desayunar e ir a dar un paseo a la Ermita de Alarcos que celebra en junio su romería. Es un edificio que tiene una portada gótica con un rosetón enorme y a baja altura. Hay yacimientos íberos y trabajos de excavación. Por un camino que corta los campos roturados, hemos caminado con la compañía de un perro negro pequeño, cojo y sobre estimulado que no deja de olisquearlo todo y andar de acá para allá. Hemos ido a comer al restaurante La Parrilla, en Picón, un pueblo cercano. Un arroz negro en paellera con ajo aceite y verdura a la plancha; vino manchego para mojar. Al lado se han sentado amistades de Beti. Ha estado muy bien la comida, pero había tanta gente y tanto humo que empezaba a incomodar. Mañanita de niebla, tarde de paseo y así ha sido. Hemos ido a la Atalaya, un parque periurbano donde crecen encinares y coníferas. Un paseo y a casa, para disfrutar del solecillo desde su cama, desde su cuerpo blanco y palpitante, todo fértil, desde sus labios rojos excitados, desde el sexo frenético que se apresura a recorrer las formas deseadas antes de que llegue la hora de la partida, de la despedida en el tren a las 20’20 y del vacío en la vía, en el alejamiento.Volver a casa es de nuevo dejarlo todo en el hilo del teléfono, en las palabras, en la dependencia del aparato. En un intento de atrapar a la otra persona que nos deja cuando colgamos y todo se calla, todo se queda inerte, muerto, paralizado. Solo, al final, como una frágil cuerdecita, volvemos a los recuerdos, a ese rumiar los momentos inolvidables, casi todos.
Ayer lunes, después de hablar por teléfono ( yo me encontraba mal con dolor de garganta y carraspera ),abrí el correo electrónico y mi cari me había escrito una carta:
“Mon, 21 Jan 2002 20:30:55 GMT
Pensamientos invernales
Hola guerrero de mi luz!
Aquí estoy pensando en ti, en realidad no dejo de pensar en ti en ningún momento. Te estoy echando mucho de menos, tanto que a veces respirar se hace difícil, tanto me quema el aire que no trae tu olor y tanto me duele la luz que llega a mis ojos sin tus ojos reflejados. Pero supongo que esto tiene que ser así de duro. Te siento no obstante muy cerquita de mi corazón, lo invades todo, poco a poco te vas adueñando de mí, ya no solo físicamente cuando compartimos nuestros cuerpos a través de la piel y las cavidades exploradas continuamente y el intercambio de líquidos calientes; ya es mucho más, hablar contigo me ha llevado a sentirte muy dentro, ya no eres el objeto de mi pensamiento, te has convertido en pensamiento, lo mas íntimo de mi forma de ser, mis miedos, mi forma de pensar ha llegado a tí y has sabido como hacerte cargo de ello, recogerlo y devolverlo con una buena dosis de paz. Me siento bien, por ello te lo agradezco infinitamente. Solo quería que supieras todo esto. Te quiero mi vida, y haces que el amor sea el motor de mi vida, sacas de mi lo que no sospechaba ser capaz de sentir, pensar o hacer, llenas mi espíritu de alegría y ganas de vivir intensamente aquello que está en mi camino, haces que me sienta mejor persona estando a tu lado, todo se vuelve alegre, simple, bello y sobre todo factible.
Por todo ello, GUERRERO DE MI LUZ, GRACIAS y mil besos cargados de ilusión.Beatrice Pop (
Oradea@eresmas.com )
Con mi cari en Sierra de Cazorla. Último fin de semana de enero con luna llenaEl día 25 de enero quedamos en Córdoba, en la estación de tren. Habíamos planeado pasar el fin de semana en la Sierra de Cazorla y Beti llamó al Albergue Juvenil para reservar habitación. Así es que ella llegó con el coche y yo en el tren a las 16’30 h.
Cogimos la autovía hasta Bailén y luego para Linares, Torreperogil, Peal de Becerro y al fin Cazorla. Aparcamos el coche justo en la puerta del albergue. Cenamos allí mismo y subimos a la habitación ( la 305 ). Hay un grupo de chicos que vienen de Jaén. La habitación está en la última planta, en el ático del edificio y hay una viga de madera que la atraviesa. El techo es tambien de madera y hay dos camas. No hemos salido. Nos hemos quedado preparando las cosas, duchándonos y haciendo el amor. Hemos juntado las camas y por la noche nos cambiamos de una a otra para dormir juntos. Hace calor dentro ya que está puesto el radiador durante todo el día, a veces agobia. Fuera, colgada de la ventana, una bolsa con la comida que trajimos.
El sábado por la mañana desayunamos en el albergue y fuímos en coche, pasando por Burunchel, hasta la Torre del Vinagre y luego por la carretera que pasa por la piscifactoría hasta cruzar el puente, donde dejamos el coche y nos pusimos a andar siguiendo la ruta al lado del río Borosa. Primero una pista, luego sendero precioso, misterioso, a trozos con un pasillo de madera y pasamanos, ajustado a la roca, sobre el río, algo peligroso. A la derecha continúa la ruta que va hasta El Vadillo. Está marcada con franja roja y blanca. Hemos tomado a la izquierda hacia la laguna de Valdeazores por la Cerrada de Elías. Se suceden las cascadas de agua, una maravilla de vitalidad. El paisaje se hace montañoso y al pasar la central eléctrica, hay que andar con cuidado y el ascenso es más difícil. Hay un gran salto de agua y hace un ruido impresionante al caer sobre una poza. El sendero nos lleva hacia una galería en el interior de la montaña, por donde transcurre un canal con agua. Ese mismo agua va a parar a la central por un tubo de hierro de gran longitud. Dentro de la galería está todo oscuro y hay que andar apoyándose en un cable y a veces hay charcos. De vez en cuando hay un agujero en la roca por donde entra luz. Son impresionantes las vistas. Al final del pasadizo hay una puerta y el sendero continúa. Hemos llegado a la laguna de Valdeazores, agua embalsada con rebosadero. Viene un grupo de gente con zapatillas nuevas, son de Denia. Hemos continuado un poco el camino, dando la vuelta cuando nos ha parecido y sentado sobre la manta para comer. Hace solecillo y se está bien, pero luego ha desaparecido entre las copas de los árboles y refresca un poco. Así es que hemos interrumpido la siesta y regresado. A la pasada por el túnel, apoyados en los barrotes de hierro que protegen los ventanucos rústicos sobre la roca, el sexo con urgencia ante la posibilidad de que pudiera pasar alguien y vernos. “Sierra de Cazorla nocturna, la luna ilumina el camino y el bosque se hace mágico. Al lado de su blancura hay un punto blanco, que poco a poco va subiendo en su costado.” Por la noche ya, hemos parado en un supermercado en Arroyo Frío para comprar pan y algo más y nos hemos quedado en el albergue sin salir, cansados. Dos camas en una, dos cuerpos en uno, hay que juntar lo que por naturaleza se halla separado. Me pica la piel en los tobillos y me han salido granitos; mi cari ha ido abajo a buscar una crema para aliviarme y darme masajes. Me he sentido mejor con sus manos y su cariño.Mi cari ama la noche, sentirme cerca, hablar, no necesitar grandes cosas para estar bien, ni caprichos. Ama el cielo azul y el paisaje grandioso, rico y salvaje, el agua, las cascadas, el susurro continuo, el verde y el olor a pino, los pájaros que no se vieron pero que cantaban, la sensación de primavera con brisa caliente, la pasión al hacer el amor, volcarse hacia el placer, la ternura y la calidez.El domingo, desayunamos de nuevo en el albergue y cargamos las cosas en el coche después de pagar. Fuímos hasta Puente de las Herrerías, pasando el cámping y dejamos el coche en mitad de la pista que conduce al nacimiento del Guadalquivir. El resto del camino lo hicimos andando. El día es de una primavera adelantada y a ratos hemos caminado en manga corta. Hay gente que pasa en vehículos todo terreno y que van a ver el lugar y vuelven sin estrenarse, sin sudar y sin mancharse. Son domingueros que pueblan todos los rincones para salir huyendo de sus casas.
Hemos caminado entre pinares, algunos de ellos de gran envergadura y altura, rocas y montañas, durante casi dos horas hasta el lugar llamado Cañada de las Fuentes y que según dicen es donde nace el Guadalquivir. En el caminar encontramos semejanza de almas. Hay una catarata y barandillas en el mirador, tambien una placa con inscripción. La Cañada de las Fuentes está situada a 1350 metros sobre el nivel del mar. Subimos entre las rocas; más arriba hay una casona y un riachuelo, al lado una cierva muerta es objeto de miradas curiosas. Hemos bajado la pista que abandonamos durante un tramo para coger un sendero con fango que al final fue difícil seguir. Al lado del camino hay un pino enorme con dos ramas que salen de un tronco principal donde hay grabadas unas letras: “Pino de Pepe. Campotéjar”. Al llegar al coche, sobre las tres de la tarde, hemos ido a comer a un lugar cercano, frente a la Fuente de los Rasos ( 1981 ) donde después llenamos de agua la cantimplora, siguiendo un camino en mal estado entre los árboles, sobre la hierba, tendiendo la manta y los alimentos sobre ella. Después la siesta, entre los sacos de dormir, notando calor al principio y luego necesitando su cobijo, cuando se fue el Sol. Nos abrazamos y mi cari se mete bajo las mantas. Nos hemos levantado, recogido las cosas e iniciado el camino de vuelta, anocheciendo. Sobre Peal de Becerro, unas nubes describen el dibujo de algo que se parece a una letra china. Cerca del Puerto de las Palomas, hay una gran franja de bosque que ha ardido, calcinado y unos troncos cortados y apiñados en un rellano. Hemos parado a la salida de Úbeda para tomar café y continuado por Bailén hasta Córdoba donde nos hemos quedado a dormir en el piso para salir por la mañana temprano, yo en el tren de las 7’20 y ella en su coche hasta Valdepeñas. Me ha acompañado hasta el andén, donde nos hemos dado varios besos que saben a melaza, al dulzor que necesitamos para aguantar la ausencia hasta los nuevos besos.
Anoche, día 29 de enero, justo antes de irse a dormir, mi cari me escribió un
mensaje al móvil:
“ Mi corazón, que la luna te proteja con su luz los sueños, acune tu cuerpo en mi lugar, lo envuelva en su manto satenado para que duermas bien sabiendo que te q.”
Habíamos estado hablando de los problemas cotidianos y tambien de esta dolencia que tengo en el estómago. Ella me recomendó que tomara Omeprazol y que lo hiciera todas las noches. Anoche necesité mucho de ella, tambien ella de mí, pues tiene que terminar un trabajo para el congreso que tiene a finales de abril en Granada y está saturada.
Beti en Sevilla. Sábado con el grupo de senderismo en la Sierra de UbriqueEl primer día de febrero, viernes, vino Beti en el AVE a las seis y media de la tarde. Como tenía guardia en la Enfermería, que ahora se llama así, salí a buscarla a la estación y vinimos para quedarnos aquí, comprar algo de comer y preparar los bocadillos para mañana. Por la noche, después de cenar la comida que traje en las fiambreras, subimos a la segunda planta e improvisamos una cama grande, poniendo en el suelo dos colchones pequeños con sábanas y mantas.
El sábado por la mañana, cogimos las mochilas y el resto lo dejamos en la Enfermería y recogimos a Andrés al lado de la feria. En Santa Justa nos reunimos con el resto de la gente de senderismo y fuímos en coche con José Antonio hasta el lugar señalado pasando Ubrique por la carretera de la Venta de la Víbora. La tradicional parada en la Venta de la Vega, donde desayunamos. Beti se comió una tostada entera con dos mitades ya de por sí grandes, con aceite y tomate. En el lugar señalado dejamos los coches, en una explanada. Hay alrededor de treinta personas, toda una multitud y enseguida se dividieron grupos. Hay que pasar una zona de pinares, donde huele perfectamente y el grupo va en principio en fila india, pero al llegar la montaña, el Berrueco, el cansancio de unos y el temor de otros, ha hecho dispersarse a la gente. Unos van delante, bordeando la roca, Andrés, Beti y yo en un grupo. Vamos salvando los obstáculos. El día está fenomenal. Hay un poco de niebla en las zonas bajas. Hemos parado para tomar un tentenpié y luego continuar. Nos hemos quedado solos y ha costado alcanzar al grupo que ya se divisaba allá lejos en lo más alto. Atravesando el lapiaz hay que seguir caminando por una gran extensión de piedra. El esfuerzo es grande. Cuando llegamos el grupo estaba terminando de comer y nos sentamos donde pudimos, sobre la piedra. El punto más alto es un vértice geodésico en la Sierra de los Pinos. Desde aquí se puede ver el Rift en Marruecos, por encima de las nubes. Las vistas son impresionantes y da gusto estar tumbados al sol, después del bocadillo sobre la piedra y la manta. Así es que al cabo del rato, nos hemos ido incorporando y emprendiendo el regreso descendiendo por la otra cara de la montaña. Cuando ya habíamos perdido bastante altura, Beti se ha dado cuenta de que faltaban los prismáticos, así es que y a pesar nuestro, hemos tenido que subir, dejando las mochilas juntas en el suelo y poco a poco, como mucho sacrificio. Cuando he llegado arriba, al lugar donde estaba y localizado el instrumento, me he desnudado para esperarla y desnudos ante el manto de sol y amparados por la naturaleza hemos hecho el amor, el sexo como animales salvajes que se encuentran. La bajado nos ha ocasionado muchos dolores de cabeza, pues los otros se habían marchado y una vez que llegamos a las mochilas y las colocamos a la espalda, cogimos los palos y trazamos una línea imaginaria en dirección al sol que poco a poco se va escondiendo y por allí descendimos con mucha dificultad debido a la pendiente y a los desprendimientos continuos de roca que hacía que el descenso se hiciera a veces muy peligroso. El agua se acaba, el sol desciende y el temor de la noche crea ansiedad por llegar al camino que se vislumbra a lo lejos. Hace calor antes del ocaso y la sed aumenta. Tenemos que agotar las reservas y echar mano del frescor de una naranja. Beti se encuentra nerviosa, casi desesperada, a punto de llorar por impotencia. Yo intento animarla pero la dificultad y la desorientación merman el ánimo, tambien la falta de fuerzas que en ella se hace más acuciante, ya que le duele la rodilla al apoyar el peso del cuerpo por la gravedad. Está fuera de sí y sufre, pero no podemos hacer nada, solo bajar y bajar, errar en nuestras apreciaciones y luego buscar una nueva salida, un sendero o paso por donde podamos meternos y continuar bajando. Las botas me provocan rozaduras y voy mal y con sed, pero no tanto como ella y lo noto. Ya con el sol escondido y solo presente en el fulgor de la montaña, hemos llegado abajo, al encinar que despierta los olores de la noche, a las paredes de piedra de los límites. El espectáculo de sonidos y sensaciones producidas por el olor de las variadas especies vegetales y la neblina de la noche que cae sobre los campos, es sobrecogedor y he parado un rato, llamándola al disfrute, pero ella a penas ha podido recoger dentro de sí todo ello y su agonía por llegar ante el sacrificio demoledor que está llevando a cabo, la ha hecho aligerar el paso, mirar al frente, rabiar, clavar las botas en la tierra y dirigirse como una exhalación hacia el destino seguro de la pista. Ya sobre ella hemos andado deprisa, Es de noche, plena noche y solo queda un pequeño resplandor y todas las estrellas. Hay una humedad impresionante en el ambiente que se respira como agua. Han pasado coches, pero nadie ha parado. Hemos llegado a la carretera tras rebasar una cancela de espino y continuado a la derecha. Cuando llevábamos casi dos kilómetros nos ha subido un coche, que paró voluntariamente y nos dejó en la explanada donde estaban los coches. Había gente caminando por la carretera y al llegar lo primero que pedimos fue agua. Recogimos a José Antonio que venía caminando y fuímos a la Venta de la Víbora, exhaustos y cansados por el esfuerzo, pero libres de la tensión. Bebimos hasta recuperar el nivel de hidratación que nos hacía falta y comimos tambien algo. Allí estaban los demás, gente que conoció la dificultad de la montaña, de conseguir la cima y otros que se quedaron abajo. Volvimos a Sevilla, cansados pero felices y al contraste de los edificios y el tráfico. Cuando llegamos a casa, Beti se dio cuenta que se había dejado la mochila en la Venta y ello la hizo desesperar aún más. La tranquilicé como pude y después intentamos buscarla por teléfono. Llamé a Carmen, la de Polo y ella la recogió. Nos tranquilizamos, duchamos y dormimos a pierna suelta.
El domingo tuve de nuevo guardia y mi cari se vino conmigo a la Enfermería. Por la mañana, cuando vino Felipe, fuímos a desayunar a una cafetería en la calle San Jacinto, justo antes de llegar al cruce con Pagés del Corro El día está frío y comenzó a llover por la tarde. Hemos subido a la planta segunda y en la consulta de cardiología, en el ordenador, entre los dos hemos pasado un trabajo con datos estadísticos sobre su trabajo en Paliativos a lo lardo del año pasado. Es un trabajo extenso de más de doscientos pacientes. Después de comer hemos continuado trabajando. Nos echamos la siesta juntando los sillones de la consulta y colocando mantas. Ella se levantó para continuar el trabajo y yo me quedé durmiendo un poco más; luego la ayudé un poco hasta finalizar una parte. A las ocho salió su tren y la acompañé hasta Santa Justa. La veo muy cansada y abatida, necesita descanso, reposo, relajación.Beti en Sevilla. Terceras jornadas del Máster
El día 6 de febrero y coincidiendo con los siete meses que han transcurrido desde Samos, Beti vino de nuevo a Sevilla para el Máster y como suele ser habitual en este caso, utilizó el coche, puesto que le es más rentable y merece la pena cuando se trata de más tiempo que el de un fin de semana. Yo estaba en casa cuando llegó, entretenido en limpiar y fregar el piso y con todo por medio. Trajo con las maletas y sus cosas, una estantería para montar de hierro niquelado muy moderna para el rincón del cuarto de baño con bandejas circulares para colocar las cosas y ruedas.
Hemos hecho el amor y mi cuerpo ha vuelto a notar el calor del suyo entre las sábanas. Después hemos ido a casa de Carmen y Polo para recuperar la mochila que dejó olvidada en la Venta de la Víbora y después hemos quedado con Bárbara, que conoció a un chico ruso que se llama Vladimir en una parada de autobús. Lo tiene en su piso de Pino Montano y hemos esperado en el portal en la calle hasta que llegó. Parece noble y sensato y Bárbara está muy inquieta y dispersa con él. Luego hemos vuelto a casa.
El jueves, ella se marchó al Hospital San Juan de Dios y por la tarde me fui a las clases de bailes de salón en Tomares, después paré a comprar y cuando volví a casa ella estaba en pijama, concentrada escribiendo apuntes para terminar su trabajo para el congreso. Yo llegué con algunos problemas en la Enfermería y ella dejó lo que estaba haciendo para digerir lo que yo le decía y tratar de encontrar posibles vías de solución. Así se nos fue parte de la noche y terminamos muy cansados.
El viernes más de lo mismo para ella. La esperé a la salida y por la noche salimos con sus compañeros del curso a tomar una copa al Antique en la Isla de la Cartuja y bailar hasta las dos de la mañana.
El sábado, después de comer, pensábamos ir a Punta Umbría, al albergue juvenil y ya habíamos reservado plaza, pero vino Rafa y María Elena para comer con nosotros y al final lo dejamos. Cuando ellos llegaron, sobre las dos, estábamos los dos en el piso, pues Beti salió antes del máster y ya estábamos listos para salir. Nos saludamos con efusión y como el día está espléndido y soleado, fuimos buscando una terraza para comer al sol. Así es que nos metimos en El Ventorrillo Canario en Santiponce y comimos carne asado y reímos mucho con nuestras historias. Hace tiempo que no veía a Rafa y mucho más a María Elena. Luego fuímos a dar un paseo por las ruinas de Itálica y el café en casa. Ellos se marcharon, pues Rafa entraba de servicio esta noche y nosotros nos fuímos a dar un paseo por el centro, pasando por la calle Tetuán, donde hay un verdadero pasillo de espectáculos y vendedores ambulantes en el suelo. Nos comimos un montadito en el Patio de San Eloy y luego a casa.Por la mañana, temprano arriba, cogimos las mochilas y nos fuímos a la playa del Parador de Mazagón. Antes, paramos a desayunar en Rociana y nos sentó de maravilla. Bajo los pinos, todo verde y precioso, el camino se hace de una placidez y hermosura singular. En la Laguna de Moguer, vuelan los patos; hemos parado para observarlos con los prismáticos. En la playa, sobre las toallas en un lugar escondido, bajo el sol y su desnudez, hemos hecho el amor a la luz del mediodía, al calorcillo sobre nuestra piel en los primeros rayos cálidos del año, en la primera brisa de mar, después de registrar la orilla en busca de conchas de colores para un mosaico. El Médano del Asperillo es una franja que se extiende por toda esta parte de Huelva. Hemos cogido el coche para ir a comer cerca del Monasterio de la Rábida, en un lugar que se llama Plus Ultra, un poco de pescado y ensalada. Hay alboroto de domingo. Luego hemos vuelto de nuevo al mar, esta vez a Cuesta Maneli, ese pasillo entre pinares y la singularidad de las Camarinas sobre la arena, plantas adaptadas a esta latitud y cuyo fruto es comestible y utilizado para aplacar la sed y la fiebre. Abajo, sobre la arena de nuevo los dos desnudos y dormidos. Ella sentía frío y se puso la ropa; yo, abrazado a ella. El sol nos pone la piel colorada y tonifica el cuerpo. A lo lejos, en el horizonte, se ven los barcos pasar, de vez en cuando, algún velero y el sol que poco a poco se va ocultando hasta quedarse en una bola rojiza que hemos fotografiado. De vuelta a casa, una inmensa cola de coches, nos ha hecho retroceder en la carretera de Almonte, antes de llegar al Rocío y tomar la de Rociana, por donde vinimos esta mañana.El lunes, muy temprano, se ha levantado mi cari para irse en el coche hasta Valdepeñas, como hizo la otra vez. He sentido un poco de preocupación por el viaje, que además tuvo que hacer con niebla, pero afortunadamente llegó bien, aunque se le derramó la botella del agua sobre el asiento y ahora está algo enfadada.Beti, por teléfono, me dice que está embarazada
Día 13 de febrero, tarde soleada, incluso calurosa. He salido por la tarde a dar una vuelta con la bici en manga corta cerca de Gelves, para coger unas naranjas en una huerta en la que están quitando los naranjos para construir viviendas: Valparaíso y de paso dar un paseo. A la vuelta y como era temprano y aún hacía calor he buscado la ribera del río , como ya es costumbre en estos días, cerca del puente del Cristo de la Expiración y a un tiro de piedra del de Triana. Todo está lleno de gente y suciedad de bolsas y botellas acumuladas desde el fin de semana. Hay varios compañeros de Tablada. Hay tambien varias llamadas perdidas en el móvil que son de Beti.
Cuando iba a comprar una botella de agua, sobre las seis menos veinte de la tarde en momentos muy aproximados a aquellos en que hace seis años justos vi por última vez la imagen de mamá muerta en el ataúd antes de entrar en el niño, Beti me comunica que está embarazada. Todo se torna confuso, incrédulo voy caminando sin saber hacia donde y me detengo. Ella suelta un llanto y palabras entrecortadas, está desconsolada y sus lágrimas se desbordan ante la nueva situación. Sus lágrimas y mi sed infinita. Le he pedido que se tranquilizara, cuando realmente aún no doy crédito a esto y más aún después de mi aparente incapacidad para fecundar. Vuelvo sobre mis pasos y sigo hablando con ella sentado en la hierba. Luego cojo la mochila repleta de naranjas y me voy para casa sin prestar demasiada atención a la circulación. Se suceden las llamadas en uno y otro sentido, las líneas de telefonía dan problemas y utilizamos el móvil. Ella se ha marchado a dar una vuelta con su amiga Tere, para despejarse y yo, después de ducharme me he puesto el pijama y pensado. He llamado a Sonia, no está; he conseguido hablar con Toni y se lo he contado todo. Luego ha llamado ella. No tengo claro que quiera tener ese hijo y tenemos que hablar. Ella, más tranquila por la noche, parece que va barajando posibilidades.
En Ciudad Real desde el jueves y en la Sierra de Alcaraz.
En jueves 14 de febrero, a las cinco de la tarde, cogí el AVE a Ciudad Real. En la oficina se ha establecido que durante la semana hay turnos para librar un día y mañana viernes no voy. En el tren fui hablando con una mujer empresaria que es de Canarias pero vive en Sevilla. Al bajarme me dejó su teléfono. Cuando llegué ella estaba allí, con los labios pintados y fuímos a COREYSA para ver al dermatólogo, amigo suyo, quien me estuvo explorando el pie derecho, pues en la planta tengo un lunar y es mejor extirparlo. Me dio cita para el día 11 de marzo. Luego estuvimos en el Hospital de Alarcos, con una amiga suya, Tere. En su habitación de guardia, Beti le dejó orina en un bote de plástico para que la analizara y nos fuimos para casa. Al cabo de un rato, cuando ya habíamos comido la dorada a la sal para cenar, con sopa muy buena de calabacín, le llegó el resultado en forma de mensaje al móvil: Test Positivo. No hay duda, el embrión está allí y de vez en cuando le dan dolores en el bajo vientre. En su cuarto de baño, el artilugio utilizado en la prueba de orina marca dos líneas horizontales, señal de positivo en el test de embarazo. Lógicamente, el ambiente es de preocupación y en la cama, en el mismo lugar de tantos días y tantas noches de placer, es ahora marco de lágrimas, de sollozos y desesperación contenida. Nos abrazamos sin saber qué hacer, luego ella se pone en pie y marcha a preparar la cena; me quedo solo, sin consuelo, sin remedio. Esto es muy fuerte para mí, tengo el temor de entrar en un mundo para el que no se me pidió permiso, demasiada gravedad, compromiso, responsabilidad. No sé, ¿cobardía, incapacidad de enfrentarse positiva y constructivamente a una nueva situación, aceptar el paso del tiempo, la “ madurez “?. No puedo resolver este conflicto y opto por la salida del aborto. Me niego a negociar porque es demasiado difícil, demasiado peso y ella vuelve una y otra vez. No sé cómo no hacerle daño. A ella, en su infinito sentido de lo vivo, servidora de la fuente que emana de la tierra, sus convicciones y su manera de ver las cosas, le resulta tremendamente complicado aceptar mi solución, teniendo en cuenta los posibles riesgos físicos y sobre todo las temibles secuelas psíquicas que le dejarían una huella imborrable en su interior. Tener que renunciar a su voluntad, aún consciente de que no es el mejor momento para llevar a cabo esta empresa, pasaría irremediablemente por una crisis en nuestra relación y ella no tiene la completa seguridad de que saldrían bien parada.
La decisión parece abocarse, tras mi inflexibilidad a elegir entre el niño o yo. No quiero que esto sea así, tengo mis razones, pero hay una vida en juego, quiero o no aceptarlo. Son momentos difíciles, ya veremos qué pasa.Bajo sus mantas, con algo de frío desde que ella se levantó pasadas las seis para irse a trabajar, he amanecido sin ganas de ponerme en pie. Poco a poco voy abriendo los ojos y sobre las diez y media he conseguido convencerme de que hay que seguir hacia delante en un nuevo día. He ido a la calle Toledo para recoger los papeles del seguro en MAPFRE y después comprar algo de fruta y una lechuga para el almuerzo. Al volver a casa he preparado la comida poco antes de que mi cari volviera a casa, metiendo la otra dorada en el microondas cubierta en sal. Me he entretenido en Internet. Fuera hace un frío horrible y el día, aunque soleado, está para pocos paseos. Cuando ha abierto la puerta me ha pedido que viniera a recibirla, yo estaba en la cocina, con la preparación de la comida. Almorzamos y después nos pusimos manos a la obra con la maleta y las mochilas, cargamos el coche y nos fuímos en dirección Almagro, donde paramos a tomar café, Valdepeñas, Villanueva de los Infantes, Villanueva de la Fuente y Alcaraz. Desde aquí, a la izquierda y por la carretera de Albacete, hasta el cruce a la derecha que nos lleva a Peñascosa y al cámping “Sierra de Peñascosa”, donde habíamos alquilado una cabaña – estudio ( la nº 1 pero nos dieron la nº 3 ). En la recepción hay un chico suramericano con un anillo en su ceja izquierda, que nos dio las llaves. Es una pequeña cabaña de madera con un sofá, un armario pequeñito, frigorífico y algunos útiles de cocina, mesa y sillas de plástico y arriba, en un altillo, una colchón grande. Para subir hay que utilizar una escalera de mano y hay cierto peligro. Hace un frío que pela. Hemos ido a Alcaraz para comprar algunas cosas para comer y para desayunar y de paso cenar en el bar de del Hotel Alfonso VIII, cazuela de gambas y oreja, un poco caro. Es este un pueblo desangelado, venido a menos. Un pueblo con una gran plaza mayor porticada y dos torres magníficas. La iglesia de la Santísima Trinidad da pena ver cómo el tiempo pasa por ella y la castiga sin remedio. El abandono que sufre y los destrozos de los que ha sido víctima le dan un aspecto desolador. Alcaraz es un pueblo asentado encima de una colina, todo es silencioso en sus calles. No es una sensación de paz la que nos invade, sino de dejadez, de renuncia y conformismo. Beti, soñando con pesadillas, se ha incorporado en la cama de madrugada, ante el temor que había gente fuera, alrededor del coche. Al levantarse por poco se da con las vigas del tejado, que está muy bajo desde aquí arriba.
El sábado por la mañana ha amanecido el campo lleno de escarcha, blanquecino e invernal con sus cristales de hielo, los árboles pelados, los chopos de la orilla del río Arquillo, desnudos y afilados como estiletes, el común encinar. Hemos pedido información pero no ha sido posible, así es que dejando Alcaraz hemos tomado carretera de La Mesta y dejado el coche en este último núcleo de población de apenas cuatro vecinos y casas abandonadas. Desde aquí, en dirección al área recreativa con barbacoa “ Los fresnos”, hemos caminado y al llegar a este sitio seguido hacia arriba por la Cañada Larga hacia el monte. Hay matorrales, encinar, retamas y un arroyuelo que lo mismo aparece que desaparece. Hay agallas en el suelo y piñas diminutas que Beti se ha llevado como muestra y encontrando un motivo decorativo en ellas. Hemos subido hasta una roca en lo más alto desde donde se ve una gran extensión de La Mancha como un mar. Hace frío y hemos buscado protección al inicio de la cañada, para tirar la manta en el suelo y dormir un sueño profundo entre los pinares. Un sueño profundo que nos hizo además, arroparnos para protegernos contra el frío. Cuando sentimos hambre nos levantamos y nos comimos el bocata y algo de fruta. Hacia abajo por la cañada. Crecen los espinos. Hay ovejas y cabras por la ladera del monte. Por lo visto, en esta zona, alguien liberó un oso y ahora es noticia común de las gentes del lugar. Nadie sabe exactamente dónde está y la última vez que se le vio fue sentado, sacudiéndose la nieve que le había caído encima. Alfonso, un hombre mayor del poblado de La Mesta nos contó que sus perros habían tenido un encontronazo con el animal, saliendo malheridos de la pelea. En la zona viven tambien jabalíes y ciervos, pero nosotros no vimos ninguno. Hemos vuelto a Alcaraz y entrado en una cafetería de la calle principal para tomar un café y dulce de crema que le gusta a mi cari y a mí tambien. Como el cajero de Caja Castilla – La Mancha no permite sacar dinero, hemos tenido que ir hasta Villanueva de los Infantes para sacar dinero en la misma red. Me he enfurecido un poco y he sido cabezón a la hora de tomar esta decisión, lo reconozco. Ya en Villanueva de los Infantes, hemos aprovechado para visitar el Buscón de Quevedo, parador con historia donde pasó sus últimas horas este genial escritor del siglo de oro de las letras españolas. En la habitación donde murió hay trozos de sus últimas cartas y poemas y libros antiguos en una vitrina. Este pueblo me ha llamado la atención por su monumentalidad y merece una visita exclusiva. Vuelta a Peñascosa y antes parada para comprar en Alcaraz carne para asar y luego cenar en un bar – restaurante al lado de la gasolinera, a la entrada del pueblo, mucho más barato que anoche. Sin ducharnos por la pereza del frío y tener que salir fuera, a los servicios comunes.El domingo por la mañana, pusimos el despertador y después de ducharnos, desayuna y recoger las cosas, pagamos y salimos pitando por Campamentos en dirección a la sierra, porque habíamos quedado en Los Batanes y nos dijeron que había un atajo atravesando los pinares. Preguntamos a una gente que estaban en un área recreativa y más adelante a un monitor de un campamento de chicos, pero aún así nos perdimos por completos y tras una pista ascendente, venía otra y otra y la cosa empezaba a ponerse gris. Bueno, al menos pudimos ver cruzar una ardilla y tambien comprobar la magnitud del paisaje, no sin cierto miedo, pues la pendiente a veces era grande y se veían precipicios enormes. Beti iba un poco asustada y no dejaba de repetirme que fuera despacio, pero yo estaba un poco nervioso por ver que esto no tenía fin y habíamos concertado una cita con Javier, en Los Batanes, para ver el entorno.Al final , por fin salimos a la carretera que sale de Vianos y cruzamos el pueblo para ir hasta Alcaraz; paramos a un coche que venía de cara para informarnos. Hay muchas áreas de recreo con sus barbacoas y asientos de madera por el camino. En Los Batanes, lugar de parada obligatoria, están de obras por reforma y ampliación. Detrás el desfiladero y el paisaje. Una de las hijas de Javier, que se llama Fátima y tiene 10 años, nos ha acompañado para ver la sierra. Hemos subido con ella por un sendero que abandona la pista para dirigirse hacia una cavidad en la roca donde hay pinturas rupestres de color rojo muy borrosas pero de gran valor, como origen de la cultura del hombre en estas zonas. En el techo de la cavidad se pueden ver conchas en fósiles y otros animales marinos de lo que debió ser una manga de mar en tiempos remotos. Es zona en sombra y hermosa por su frescura. Aún así y por la subida hemos tenido que desprendernos de la ropa y sudar. La niña, conocedora, nos lleva hacia la parte alta, hacia el Mirador de La Luna. Desde allí, entre dos rocas en forma de V, se ven las torres de Alcaraz, la del Reloj y la de la iglesia de la Santísima Trinidad. Arriba, en la explanada, trozos de muralla del antiguo monasterio, con cuyos materiales se fabricó la central hidroeléctrica de estilo árabe que está en la parte baja, junto a la venta. Más adelante, entre piedras areniscas erosionadas, se pueden ver en el suelo sarcófagos en piedra, quizá visigodos y restos de una iglesia gótica con motivos vegetales en sus capiteles, quizá hojas de acanto. Hemos bajado por otro lado y guardado varias piedras erosionadas con formas caprichosas. La roca ofrece, erosionada, un paisaje encantado. Crecen los nogales a la orilla del camino y un canal con agua, que aquí es don divino, baja precipitada para las huertas afortunadas. Le hemos dejado tres euros de propina a la chica y nos hemos ido a comer a la carretera que sale de Vianos, encendiendo fuego con ramas pequeñas que vamos recogiendo, poniendo lomo y bacon sobre los hierros de una barbacoa y preparando tambien ensalada y fiambre. Antes paramos en una huerta donde majestuoso se alza un almendro con flor blanca, todo repleto, con un olor y colorido que da gusto. Mi cari se ha acercado tambien y mientras busco posturas para fotografiarlo, ella coge las flores entre sus manos, las huele y luego las deja en el coche para disfrutar de su vista. Todo mojado con vino. Una mastina se alimenta sin saborear lo que le vamos echando y hace carantoñas para conseguir alimento poniéndose cariñosa. Hemos parado a tomar café a Vianos y directamente para Ciudad Real. Me he marchado en el AVE a las 22:50
Día 19 de febrero
Esta tarde he arrancado de raíz una morera que hace tiempo que estaba entre los naranjos, en mi antigua oficina de Tablada y con mucho esfuerzo y sudor, la he llevado hasta un espacio libre al lado de la Enfermería, donde he abierto otro agujero y la he plantado. Me han ayudado Jesús y Antonio para bajarla del coche. Pesa como una condenada, pero al fin me ha gustado verla allí, en medio de un mar de esperanza.
Día 21 de febrero de 2002
Hay días, momentos, pasajes tristes, tristes y todo se viene encima. Hoy no sé que hacer, estoy tambaleándome por dentro. Casi no logro contener las lágrimas. Un error lo ha dinamitado todo. Le he dejado un mensaje en su móvil, un mensaje de voz: “ Te quiero, no es fácil para mí “. Anoche fue una noche terrible. Estaba muy mal y yo no sabía qué decir. He mostrado mi incapacidad de ponerme a la altura de la circunstancia y esto es determinante. Y ahora la rabia me consume; no puedo hacer otra cosa que esperar acontecimientos. Cargaré con el peso de las consecuencias.
Me ha llamado Yolanda, la compañera de Beti, al móvil y hemos estado hablando un rato. Yo casi no podía hacerlo porque un nudo me tapaba la garganta. Le ha comentado a ella tambien que está embarazada y han ido a hacerle una ecografía. Al parecer es un bebé solo y está bien, pero ella tuvo fiebre ayer y anteayer y esto hay que cuidarlo. Me ha dado Yolanda su apoyo y casi se me saltan las lágrimas. Esto mismo me está pasando aún ahora mientras escribo y me siento abatido. Como abatida y preocupada debe estar ella. Los acontecimientos se van desarrollando y en algún lado tendrán que desembocar.Día 22 de febrero. Viaje a Villaralto, punto de encuentro.
Este fin de semana, buscando reposo y relajación, hemos quedado en Villaralto, así es que Beti, desde Ciudad Real, a algo más de hora y media del pueblo, ha cogido el coche y sobre las siete estaba ya en allí. Yo paré en la Base de Cerro Muriano, porque ví el coche de Eduardo fuera y pensé que estaría allí. Efectivamente, estaba sancionado y hemos tomado café, charlado un rato. Antes de llegar al pueblo, Beti me llamó diciéndome que ya estaba allí, esperándome y que se iba a dar una vuelta para ver la puesta de sol. Me trajo tres fotografías de la ecografía que le hicieron del vientre, donde está alojado el embrión, que mide 5,8 mm. Hemos caldeado un poco la cocina y luego en casa de la Petrita y Bernardín. Son muy cariñosos y cordiales. Ella habla de todo y mucho, pero da gusto oirla y produce un efecto de tranquilidad, sintiéndose uno cerca de sus raíces. Lo cierto es que el pueblo ofrece un descanso para el alma y es necesario recordarlo y vivirlo, aún que allí nos quedan personas que nos quieren.
Hemos ido a casa de la Luisa a comprar algo para comer y desayunar y hemos encontrado a la tía Fabiana, que nos trajo huevos. Hemos dormido en la gloria en la cama de abajo.
El sábado fuimos después de desayunar a Hinojosa para comprar naranjas y frutos secos a Los Alcudias. A Beti le gustan mucho y el otro día me dijo que había tenido antojos de naranjas y tuvo que comerse tres o cuatro, hasta que se sació. Desde Hinojosa a Belalcázar, dando un paseo por los alrededores del castillo, siempre misterioso e imponente. Todo está cubierto de hierba y no se sabe por donde se pone el pie. Belalcázar y la estación de ferrocarril, ya olvidada. No sé porqué, este sitio tiene para mí un encanto especial. Al lado se juntan el Guadamatilla y el Zújar y hay un revoloteo de cigüeñas impresionante. Cigüeñas y aves describiendo círculos más arriba hasta que se pusieron de acuerdo y tomaron dirección noroeste. Hay casas derruidas cuando en su época debieron constituir centro del movimiento de pasajeros. Desde aquí hermos vuelto para llegar a tiempo a casa y comer. Por la tarde hemos ido hasta el parque junto a la ermita. El pino que hace casi diecisiete años planté, tiene parásitos y está colmado de nido de procesionaria, de orugas que se han establecido y amenazan con hacer enfermar a todo el árbol. Ni cortos ni perezosos, hemos ido a por una escalera de aluminio a casa y tambien sierra. Beti, encaramada entre el árbol y subida allá arriba, ha cortado las ramas afectadas y me las ha dado con cuidado para que las quemara, así es que fuera, en la cerca de al lado hemos hecho una hoguera y quemado los nidos. Ella lo ha pasado bien y se ha sentido feliz. Sacó un estuche de manicura y estuvo liada con mis manos, como una experta. Le gusta cuidarme. Por la noche quedamos con Juanjo y Maribel en Pozoblanco, a las afueras, en el Club de Pesca, pero antes estuvimos en casa de la Florencia, la Margarita y Fernando y nos entretuvimos demasiado, así es que cuando llegamos allí, ellos ya se iban con la niña medio dormida y dando guerra. Pues bien, antes paramos a echar gasolina y meternos a tomarnos una copa en un pub Malecón, lleno de humo y donde apenas pudimos bailar.
Por las mañanas se siente mal y tiene ansias y arcadas como a punto de vomitar, entonces va al servicio y luego se encuentra ya mejor. Le duele la tripa con frecuencia
El domingo nos levantamos muy tarde y como habíamos quedado con Juanjo y Maribel, nos fuimos a Pozoblanco y después de tomarnos unas cervezas, fuimos a comer al Campo de Golf con otros amigos suyos y sus críos. Tardaron mucho en traernos la comida y el trabajo les colapsaba, así es que apenas dio tiempo para nada más. En casa estaban papá y María Jesús que habían llegado desde Valencia y apenas nos vimos, nos tuvimos que despedir para marcharnos cada uno a su casa. Beti, al partir no pudo evitar derramar lágrimas por la pena que le da marcharse. Esto es positivo aunque para ella sea motivo de tristeza, ya que intensifica la relación y nos echamos de menos.Día 26 de febrero
Esta mañana me ha llamado al teléfono de la oficina gritando como desesperada porque tenía el móvil desconectado. Lo cierto es que había estado llevando el correo y no pude hablar con ella, pero tampoco es para que se pusiera así. Está fuera de sí. Ayer fui a dar una vuelta para enterarme del teléfono de la clínica Heliópolis y hoy pensaba llamar, pero ella, con la ayuda de Natacha, ya estuvo llamando y concertando cita con otra clínica en Madrid que se llama Dator, así es que con muchos nervios y llorando, me ha pedido que la acompañe para abortar. La cita es a las seis y media mañana. Yo había pedido el puente y he reservado billete del AVE para ir a Madrid. Sale a la una de la tarde y nos vemos en Atocha. Ella está muy mal, desconcertada y todo le parece gris, necesita hablar conmigo y cuando lo hace no puede evitar balbucear. Después de comer me fui a la cafetería Mediterráneo, donde dejo la bici fuera y leo un poco. Me llamó allí y estuvimos hablando un poco. Queremos que se pase todo esto pero a ella le da miedo. Lo mejor es que no hubiera pasado pero ya no hay remedio. Esperemos acontecimientos y deseo que no tengamos que arrepentirnos de nada
Puente Día de Andalucía. Madrid – Ciudad Real – Almería
El día 27 de febrero cogí el AVE hasta Madrid y allí me esperaba Beti, arriba al final de las escaleras mecánicas en la estación de Atocha. Ella vino en su coche y buscamos la clínica Dator, en la calle Hermano Gárate, donde llegamos pasadas las cuatro de la tarde. Allí la iban a intervenir para interrumpir el embarazo y mientras, para hacer tiempo fuimos a tomar un café a la cafetería La Fuente, en una calle cercana y a dar después un paseo por los alrededores.Una vez en la clínica, le tomaron los datos y como tenía cita, nos hicieron esperar en una sala en la primera planta y la fueron llamando varias veces para algunas gestiones, hasta que al fin la intervinieron con anestesia general, así es que no se enteró de nada hasta que finalizó y pudo salir. Yo la esperaba abajo, en un cuarto en la planta baja con otras chicas que esperaban a una de ellas que entró para el mismo motivo.
Cuando todo hubo terminado, salimos, cogimos el coche y conducí hasta Ciudad Real. No quisimos hablar mucho del tema y en casa comimos algo y nos fuimos a la cama.
El jueves por la mañana, día de Andalucía, cargamos maletas al coche y camino hacia Almería por Bailén e Iznalloz hasta Guadix. Nos hemos alojado en el albergue juvenil, en la calle Fuerteventura, habitación 222 y como hemos llegado a la hora de comer pues hemos comido allí tambien. Por la tarde, como hace un tiempo espléndido hemos ido a dar una vuelta por el paseo marítimo y la playa del Zapillo, sentándonos en la terraza de un bar a tomar café y helado y luego a que nos salpicara una ola traidora junto al dique de piedras y luego hasta el faro, después de recorrer la Rambla. He hecho fotos a un barco y a la puesta de sol. Arriba, caminamos sobre el muro que lleva a la punta donde está el faro. Hay gente pescando y nos hemos dado una buena caminata. Hemos cenado también en el albergue.
El sábado día 1 de marzo, aunque el tiempo estaba revuelto, con viento y amenazaba lluvia que por la tarde llegó, cogimos el coche para ir por el Cabo de Gata. Sopla el poniente en el poblado de La Fabriquilla y de nuevo nos ha alcanzado una ola junto a las rocas, por llegar más allá de donde debíamos. En el Mirador de las Sirenas un poco más tarde. No hace tiempo de mar y menos de baño, aunque al principio soñaba con esta opción. Junto al faro de Cabo de Gata. Una foto a las barcas junto a una superficie de hierro que es por donde se deslizan para salir a la mar. Las gaviotas posan sobre el peñón, pasan los barcos surcando el horizonte hacia el estrecho de Gibraltar.En San José de Cabo de Gata, paramos para comprar y luego tomar un café al solecillo de una terraza. Hay molinos destrozados, molinos sin huso, destrozados por el tiempo y el viento.
He escrito esto en mi cuaderno, acordándome de lo sucedido: “ Quiso nacer, pero ¡ tantas cosas quieren nacer y no las dejamos! . El viento se lo lleva todo, ¿ todo?. Y el mar atrae nuestros cuerpos al sueño de una longitud de piel que no tenga límites. Luchó esa semilla hacia lo improbable para hacerse y el camino del azar le fue negado. Creíamos que el azar desemboca en un hilo continuo de inconvenientes y puertas cerradas. Comulgamos con la certeza de la razón y la premeditación. Cortamos una planta que es capaz de crecer entre las piedras más duras y que es capaz de florecer porque para una planta es lugar la tierra ya abonada, predispuesto el campo para la siembra con la esperanza de que entonces nacerá ese hijo que esperásemos.”.Hemos ido a la playa del Monsul y después a la de los Genoveses, donde nos llevamos las toallas y la bolsa de la comida. Hemos buscado un lugar para protegernos del viento, y al final entre unas rocas, hemos conseguido estar un poco a salvo de sus azotes. A mi cari le sigue doliendo el vientre y a veces le da muy fuerte. Hemos estado un rato tumbados sobre la arena y nos hemos quedado dormidos un poco. Al lado nuestra hay una madre con su hija que se llama Lucía y que llora como una condenada. Es una pena que no haga calor, aunque Beti tampoco podría sumergirse en el agua, pues no es recomendable después del aborto.
En la Isleta del Moro y Rodalquilar, el Playazo y Castillo de Rodalquilar, del siglo XVI que ahora es una cuadra para el ganado. Junto a la playa, reposan los muros de la Batería de San Ramón del siglo XVIII. El cielo está nublado, hemos caminado por las rocas de formas caprichosas por la acción del viento. Hay restos de conchas en la piedra. Hemos hecho el amor tendidos, desnudos sobre la aspereza de la roca.
En Carboneras, en la playa de Los Cocones, al lado del pueblo. Me he traído agua de mar en una botella pequeña de agua. Castillo de San Andrés. Hemos recogido conchas y piedras pulidas por el mar. Se ha hecho de noche enseguida y han caído algunas gotas de lluvia. Jugamos con una pelota que encontramos en la arena. Volvimos a Almería por la autovía, cenamos en el albergue, plato compartido y luego, después de ducharnos fuimos a dar una vuelta y bailar un poco en un lugar llamado MAY WEST.El domingo viajamos hasta Sorbas y estuvimos desayunando en una cafetería en la plaza muy a gusto. Después compramos pan y nos dirigimos hasta Los Molinos del Río Aguas para salir desde estas casuchas habitadas por extranjeros anhelantes de vida alternativa en contacto con la naturaleza y desde allí, continuar por un camino que baja hasta el río, donde las cañas tapizan una auténtica selva de vegetación. El río es un oasis y el día está soleado, así es que hemos parado al lado de una piedra grande para tumbarnos al sol y darle gusto a la carne; después hemos continuado hacia un mirador donde explica un poco lo que vemos: “ “. El agua entra y sale entre la roca y forma cavidades y cuevas. Hemos llegado al lugar donde está el eucalipto más grande de la provincia de Almería y hemos hecho fotos. Un rato más caminando hasta la carretera y después hemos continuado hacia la derecha hasta que nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado y rectificamos, pero primero paramos en un naranjal espléndido con una fruta que estaba pidiendo que fuese cogida y saboreada y eso hicimos. Beti se cayó por el terraplén que hay entre terrazas de cultivo, al dar un mal paso. Fue gracioso y se llenó de hierbajos.
Con tanta naranja parecía un paraíso y después de comer, estuvimos probando algunas y otras tantas nos llevamos para el camino, que ahora tomamos en dirección correcta, hacia el cruce con Sorbas hasta llegar a la Venta de La Viuda, lugar antiguo de antiguas paradas de gente de paso y del que solo queda el recuerdo de un lugar donde reposaban las caballerías y una mujer aferrada sin duda a los recuerdos, una mujer que tiene en la puerta una mesa con higos secos y chumbos medio podridos y unas cuantas botellas de licor detrás de la mugrienta barra.
Fuimos a tomar un café al bar El Chacho y después continuando la carretera hacia donde se encuentra el coche. Hemos hablado con un chico inglés y antes con una chica harapienta de nacionalidad alemana, que se bajaba de una furgoneta – casa. A la vuelta y a la entrada de Sorbas nos paró la Guardia Civil y al identificarme me sirvió para saber que en el Cuartel de ese pueblo está destinado un antiguo colega de Tablada que es de Alhendín y se llama José Miguel. Al verme nos hemos abrazado y al finalizar el servicio hemos subido a su casa y pasado un rato con él y su mujer. Beti se encuentra mal, le duele el vientre. En una farmacia de Almería hemos comprado unas medicinas para el dolor y antibióticos. En la ciudad, y sin cambiarnos de ropa, estuvimos en el café “La Habana”, romántico lugar de las cafeterías de entonces con música en directo y todo y luego por la playa.
El domingo al levantarnos hicimos la maleta y nos marchamos. A pesar de que desayunamos en el albergue, paramos después en Alhama para tomar un nuevo café, que para ella es el motor del día. El tiempo se engrisece y por las carreteras de Las Alpujarras comienza a llover. Hemos estado en El Nacimiento en Laujar, donde se reúnen en torno a las barbacoas, gentes para almorzar. Hay obras y con la lluvia, hemos parado a la entrada de Cherín para comprar dulces que hemos comido sobre la marcha y luego en una cafetería de Torvizcón. Nos apartamos con el coche a la entrada de Mecina – Alfahar para comer en el asiento de atrás, sin bajarnos a causa de la lluvia y con la bandeja del coche de bandeja para comer y sostener los víveres justo hasta que llegó un coche de cara por el camino y tuvimos que coger de nuevo la carretera. Hay muchas curvas y llueve. Beti está un poco harta y antes de llegar a Torvizcón, por la Contraviesa, he parado el coche porque ella se siente mal y se abraza y llora porque dentro de poco nos separamos y cada uno vuelve a su soledad. En Granada ya no hay trenes para Sevilla, así es que he tenido que ir corriendo hasta Córdoba y desde allí tomar un AVE. El camino ha sido de vértigo pero por fortuna hemos llegado bien. Ella ha continuado hasta Ciudad Real y también llegó sin problemas
Martes 5 de marzo. Beti vuelve sola a Madrid
Mi cari, como se sentía mal del vientre, no quiso dejarlo por más tiempo y llamó de nuevo a la clínica, concertando cita a las cuatro y media de la tarde del martes y yéndose en coche ante la imposibilidad de sacar el billete para el AVE. Cuando llegó estuvo un rato con su amigo Félix y luego entró en la clínica. Cuando estaba esperando me llamó por teléfono al móvil. Yo estaba en casa de Seve y la comunicación se interrumpió porque nos quedamos sin batería, pero pude saber que la iban a meter de nuevo en el quirófano puesto que su útero tenía problemas para contraerse y había acumulado sangre. En el informe de la clínica se hace constar que presenta un sangrado vaginal y dolor abdominal por útero mal involucionado practicándose la intervención por método de legrado aspiración bajo anestesia local. Así es que estaba muy agobiada y encima sola en medio de todo aquello. Lo pasó muy mal y más aún cuando ya una vez finalizada la operación con anestesia local, salió de allí y se metió en el metro para buscar su coche. De pronto notó que se orinaba encima, en el pantalón, pues aún su vejiga estaba insensible por la anestesia. Todo esto debió vivirlo como un auténtico suplicio y más aún cuando tuvo que regresar a la clínica para que le dieran ropa interior seca. Intenté hablar con ella por teléfono llamándola varias veces pero no me fue posible. Al llegar a Ciudad Real me llamó y me quedé más tranquilo, me contó todo lo sucedido y me sentí también un poco mal conmigo mismo.
Beti comienza sus guardias de urgencias en el Hospital Mancha Centro de Alcázar de San Juan
El viernes cogí de nuevo el AVE para Ciudad Real a la una de la tarde y para la hora de comer estábamos los dos juntos en su casa almorzando unas albóndigas que ella había preparado. ¡ Esta mujer es un primor, también en la cocina !. Además me tenía preparada una caja de zapatos forrada con tela como terciopelo de color burdeos para meter sobrecillos de azúcar con los nombres de las cafetería, que ahora se me había antojado y un billete de 1000 Leu que le mandó su padre desde Oradea. Por la tarde echamos la siesta y luego fuimos dando una vuelta para hacer algunas compras para la comida del sábado y de paso pasar por la oficina de Correos, donde había una cola de gente inacabable para recoger una carta ( una multa por exceso de velocidad con el coche de la AECC ). Rellené una hoja de reclamaciones con las típicas malas caras y entramos en la farmacia de su amigo Enrique, buena persona y muy amable y después de comprar otras cosas que necesitamos, nos tomamos una copa con él y quedamos para cenar. Así es que volvimos a casa, me duché y enseguida fuimos para el sitio previsto y quedamos con más gente, conocidos de ella y la mujer de Enrique, Tere, una señora que es de Jaén, que habla mucho y que se sentó a mi lado. Estuvimos en un restaurante que se llama “Cúchares” y cenamos bien. Luego en un pub nos tomamos una copa y bailamos algo; ellos se fueron más tarde y nosotros preferimos su cama a la calle.El sábado día 9 de marzo nos levantamos sin prisas, entreteniéndonos en la cama, primero las caricias, luego los besos y nuestros cuerpos desnudos uno contra otro, uno sobre otro y al lado del otro. Desayunamos tranquilamente con mermelada de limón y fuimos a dar una vuelta por el centro. Entramos en una tienda y compré unos pantalones que dejé allí para que le cortaran los bajos y luego tambien compré un bolsito para llevar cosas en Coronel Tapiocca. Tomamos una cerveza en la misma Plaza Mayor, disfrutando del día nada frío y soleado y luego subimos a comer lentejas estofadas y tendernos en el sofá. Por la tarde salimos a tomar café y a buscar a su amiga Tere que trabaja de médico en un helicóptero para urgencias, así es que cruzamos la ciudad para llegar allí pero ya era tarde y se había marchado. A la vuelta entramos en la catedral, imponente templo de techos muy altos y bella torre y en el museo con pinturas de autores rusos del siglo XX. Luego estuvimos en su casa y tomamos cervezas en un bar con ella y Luchi tambien. Al cabo del rato volvimos a casa para cenar, ducharnos y a la cama.
El domingo por la mañana tomé el AVE de vuelta que salía a las 8 :20 y ella me dejó en la estación para irse a Alcázar de San Juan a la guardia en urgencias que comienza hoy. Desde hace algunos días está un poco nerviosa ante la novedad del trabajo y por la mañana me mandó un mensaje demostrándolo, cuando aún iba en el tren : “ Cari,estás apagado. He llegado bien, sigo muerta de miedo. Te quiero, es lo único que me consuela “. Lo cierto es que me siento muy dichoso por su amor y por el efecto que me causa quererla. Es una gran mujer por encima de todo y me siento tremendamente bien cuando ella está a mi lado alegre, amplia, infinita. Consigo que se entregue al momento. Ella me lo dice, cuando está conmigo se encuentra bien y cuando no, capea como puede el temporal”
Últimamente la veo alegre, recuperada y bastante mejor de ánimos. No se deja agobiar y eso es estupendo porque me contagia de felicidad. Se siente dichosa por amar y tener a alguien a quien echar de menos.
Miércoles 13 de marzo
Esta noche la espero, pues viene a las jornadas del máster correspondientes al mes de marzo. Me ha dicho que saldrá sobre las cinco, pues como tengo clase hasta las nueve, ella hace el viaje mientras. Anoche cuando llegué sobre las doce y media, la llamé por teléfono y estaba durmiendo. Lo cierto es que tuve que insistir y al fin se levantó; luego me arrepentí un poco, pero quería hablar con ella antes de irme a la cama.

19/01/2009 09:51 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

SI LA PIEDRA TE CASTIGA, ACUDE A MÍ

           Si la piedra azul te castiga y el sol, que escondido tras el agua, no supo hacer cierto el mediodía, acude a mi mano, vida mía. Porque la palabra apresura al beso y estando entre mí, no te faltarán panecitos de cielo. Entre tú y yo, ya verás, casi sin quererlo, habremos alisado el contorno óseo, pétreo, del recuerdo. Acude a mí, que yo te brindaré mis versos y sobre la genista amarilla, brillará tu pelo. A nuestro lado, desplomadas las estrellas, se precipitarán en el susurrro lechoso de las fuentes calizas que dan vértigo para el cuerpo, pero que enriquecen la vida. Acude a mí, a mi momento, que soy también agua y acero, que soy partícula insignificante en su agonía, que soy célula y órgano. Pero ahora calienta el sol y sé capturar con mi corazón, sus rayos al vuelo.


Castilblanco de los Arroyos, Sevilla, 25 de marzo de 2001

21/01/2009 13:48 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

AÑO 1992


A mí me gustaría caer sobre tí,


como cae la lluvia en esta tarde de otoño,


melancólica, serena, cariñosa.


A mí me gustaría caer sobre tu yó


más íntimo,


como caen esas gotitas


en las copas de los árboles,


sensual, sensitivo, sensible.


Y llenarme de tí.


Y luego, dormir en la nube,


nube roja


del calor de tu cuerpo,


sonriendo, siendo feliz,


no queriendo otra cosa


más que tú y mi yo


convertido en tí.


Respirando tu aire,


viviendo en tu puerto


como un gitanillo


que duerme noche tras noche


debajo de ese puente,


que le habla y le mima,


que le mira y llora.


Y de tanto llorar, nace un río de vino


para ahogar las penas.


Yo quisiera darte la luna menguante


para que durmieras.


Sueños de plata. LLena para iluminar


tus días oscuros.


Y subir a lo más alto


del cielo.


Brillar como un lucero


y pedir al infinito,


infinidad


y al dios del tiempo,


el tiempo


y al dios de la vida,


la tuya


y al dios del amor,


tu corazón.


Sevilla, Acar. Tablada 29 de octubre de 1992

21/01/2009 13:50 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

SEPTIEMBRE 1992

Coge un libro de Antología Literaria, lo abre por una página cualquiera. Lee el Poema de Otoño de Rubén Darío, le interesa, lo vuelve a leer. Se sienta, comienza a desmenuzarlo. Le entusiasma su contenido. Sale fuera y se sienta al sol, sigue leyendo, luego lo deja. Coge el libro El Arte de Amar de Erich Fromm, comienza a leerlo, se tumba en la hierba boca abajo, lee veinte páginas y lo deja. Al día siguiente elige de su biblioteca el libro Demian de Herman Hesse, en Alianza Editorial, comienza a leerlo y lo ve tan interesante que lo termina en un bar, con bastante luz y una manzanilla caliente a su lado. Reflexiona sobre los dos libros y sobre el poema del escritor uruguayo ( error, es Nicaraguense ). Se mira hacia dentro, se explora. Sale a dar un paseo. Ama el entorno natural en un pueblo, cerca del Pirineo, donde un día estuvo tumbado en la hierba bajo el manto azul celeste y un sol cortés y educado. Piensa sobre su vida y se acuesta en una litera.


Sevilla, noche del 15 de septiembre de 1992.

21/01/2009 13:51 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

SEMANA SANTA SEVILLANA. AÑO 1992

Es medianoche. Veo desde esta acera el nombre de la calle en azulejos blancos y letras negras: Mateos Gago. Hace un ratito, martes santo, ahora, miércoles. Las aceras están llenas de gente que se agolpan para ver pasar la cofradía de Santa Cruz. En el aire, olor a incienso y cera quemada que cae sobre los adoquines, de los cirios inclinados de los nazarenos. Hay silencio, pero no es total. Un niño rubio de corta edad, llora en brazos de una madre que hace lo imposible por consolarlo. Mientras, un hombre al que no veo bien, desde un balcón, canta una saeta al señor crucificado y el público observa y escucha espectante. La gente que tiene en estos momentos el privilegio de vivir en esta calle del centro de Sevilla, vecina de la catedral, se asoma al balcón para ver, a vista de pájaro, lo que muchos no pueden ver ni a vista de topo. Detrás del cristo y de las dos filas de nazarenos, llega la virgen. Yo ya me he ido de mi sitio con el chico americano y camino en dirección a la Giralda, llevándome a mi paso el olor a azahar y a perfume femenino que invade el ambiente de esta noche de primavera templada, religiosa y folclórica.

21/01/2009 13:52 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DESCUBRIENDO. AÑO 1992


Hoy es lunes. Hoy estoy alegre. No puede uno por menos que encontrarse feliz en estas mañanitas de una primavera adelantada que nos envuelven de dulzor y claridad. La mañana está fresca, el ambiente sosegado y el ánimo arriba, con decisión de vivir y voluntad de amar. Todos los que me rodean hablan de lo mismo: del dinero, de sus cotidianos quehaceres, etc. Pero creo que no se paran a contemplar y admirar. Es una lástima que no puedan almacenar en su recuerdo, el paso de estos días tan hermosos y puros para el espíritu.


          Lunes 16 de marzo de 1992

21/01/2009 13:52 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PARA LOLI, DE VILLAVERDE DEL RIO

 

          Y este canto de los primeros días de lluvia, prodigioso amanecer de la primavera, son para tí. Tu sonrisa, tus gestos, tu mirada, comparable a la manifestación más pura de la naturaleza, duerme dulcemente en estos momentos de meditación y gracia que me acompañan, cogiditos de la mano, susurrándome al oído, hablándome en voz baja. Días grises como tantos otros, bellos, en su romántica tristeza, llano, profundos, sinceros. Días que no han visto pasar el tiempo, sólidos, imperecederos, vacíos para el hombre insensible, pero magnéticos, atrayentes, para las almas audaces. Mira mi imaginación al horizonte, justo a la linea divisoria de cielo con tierra, en el claroscuro y difuso límite de sueño y realidad y veo, plasmarse, clara, real, la silueta de tu cuerpo, con la nitidez del sueño más hermoso o la del recuerdo de un momento feliz que ha impreso su rúbrica en nuestro diario rosa.
Estos días son y no otros, los que las sirenas cantan a los marineros náufragos. Los que hacen abrir la ostra de nuestra conciencia y dejan visible las perlas del alma. Estos días son, querida Loli, los que inspiran al poeta y le hacen gritar a los cuatro vientos: Quiero darte mi vida porque mi muerte ya es tuya.


Para Loli, de Villaverde del Río, 17 de febrero de 1992.

 

                            

 

           Y me siento vacío, porque tengoel corazón lleno.LLeno de amor, lleno de felicidad,lleno de anhelo, lleno de tí.Quisiera darte mi vida,dulce vida a tu lado.Quisiera darte mi cuerpo,para que hilaras madejascon mis venas,para que tejieras un vetidocon mis cabellos,para que tocaras el arpacon mis huesosy oyeras la melodíade mis penasy sembraras rosasen mi huerto.Sentimientos, sentimientos,salid del corazón,buscad la mano amadaantes que la luz del alboradaabra los ojos a la razón.3. La dulce melodía de tus labiosOye el suspiro de sueño de mi boca.Liba la abeja de tu corazón, miel de rosaImpregnando de dulzor los recelos agrios.Loli, por tí muero,Loli, por tí siento,Loli, te mientosi te digo que no te quiero.Despertar quisiera a mi amadade su lecho,jugar con sus cabellos de oroy sentirme niño en su pecho.

                  7 de febrero de 1992 .Villaralto

                      Para Loli, de Villaverde del Río, Sevilla, primavera de 1992

21/01/2009 13:55 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA A LOLI. AÑO 1992

Hola Loli.


        Soy feliz, ahora, ahora mismo, porque te tengo e mi lado aunque no te vea, aunque no te toque. Hoy ha sido un día hermoso, porque los recuerdos me han deleitado y he saboreado dulcemente, pausadamente, los inolvidables momentos unidos. He visto el mediodía, igual que lo ví ayer. He visto la tarde y he mirado al reloj. He visto las mismas horas en el reloj. He visto la tarde y la he visto caer, ocultarse y he visto la luna, inocente luna mora, cautivadora como ayer. Pero no he visto tus labios, tus ojos, tu mirada, tu boca. No he visto tu piel serena, tierna, angelical, quemarse de pasión al sol. No he visto, por más que he buscado, tus manos. ! No las he tocado!. No he visto tu pelo desafiando al viento, ni tampoco tu gentil cuello ( y cuando digo esto me viene Góngora a la memoria ) : "Mientras por competir con tu cabello, oro bruñido, el sol relumbra en vano y mientras con menosprecio en medio del llano, muestra tu blanca frente el lilio bello, mientras a cada labio por cogerlo, siguen más ojos que al clavel temprano y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal, tu gentil cuello, goza cuello, cabello, labio y frente, antes que lo que fué en tu edad dorada, oro, lilio, clavel, cristal luciente, no solo en plata o viola troncada se vuelva, más tu y ello juntamente, en tierra, en humo , en sombra, en nada. " Tampoco veo tu cuerpo, minado de jardines secretos. Tampoco he visto la silueta de la divinidad que te transporta en su manto. Ni he oído tus palabras, chorros de agua de la fuente del amor. No, no te he oído ni te he visto, pero te tengo aquí conmigo, con tu cabeza apoyada en mi regazo , esbelta exaltación de la omnipotente naturaleza. Y también tengo tu olor, tu perfume celestial, divino, mágico, que embalsama la humanidad, impregnado en mi ropa.



Sevilla, 7 de febrero de 1992. Un día después de estar con Loli en la playa de Mazagón, bajo el Parador de Turismo.

21/01/2009 13:57 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Pensamientos


Vivir el presente es haber muerto para el pasado. Cada momento que vamos dejando atrás es una muerte. Sin embargo, volvemos a nacer en el momento que estamos viviendo ahora. Quizá, la vida sea una sucesión de muertes. Y una sucesión de nacimientos

 

3 de febrero de 1992

21/01/2009 13:58 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

MI IDEAL. ENERO 1992

          Ante una conducta que nos parece indignante. Ante un gesto o una palabra que atente contra nuestra dignidad, contra nuestra integridad, no debemos de mostrarnos, por reacción, coléricos, no debemos de dejar que esto nos produzca desasosiego en nuestro espíritu, ni mucho menos, desconfianza ante el género humano. Demos utilizarlo como algo positivo, tratar de conseguir que el agua salobre o sucia, se convierta en potable, es un esfuerzo y una dedicación y siempre debemos estar dispuestos a realizar. Que la falta de respeto no produzca odio, que la desconfianza no se reproduzca. Tratar de conseguir que los valores espirituales puros, sepulten para siempre todo aquello que atente contra la vida, es un bien venerable y por el que debemos estar dispuestos a defender.



Mi ideal. 24 de enero de 1992

22/01/2009 12:40 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Observaciones.Enero 1992

         

          Ahí los tenéis, afanándose cada día con más ímpetu y egoismo por tener más y más dinero y aumentar sus posesiones ( mejorar su imagen ante los ojos del vulgo común y espeso ). ¡ qué asesinato tan cruel contra nuestro espíritu, nuestra dignidad como personas y contra nuestras generaciones venideras!, que sin duda solo encontrarán los despojos de un capitalismo verdugo de tantos y tantos hombres.


14 de enero de 1992

22/01/2009 12:42 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

IDEAL. Enero 1992

MI I

 

          El hombre se desvirtúa considerablemente cuando solo existe para los ojos de los demás. Cuando solo jugamos el papel en el teatro social y contribuimos a la conservación de la especie sin más, el hombre se integra en el reino animal sin saberlo. Debemos revivir nuestro espíritu adormecido y luchar por manifestarnos como individuos independientes. Que nuestra soledad no nos caiga encima como una tormenta ante la que hay que cobijarse y que esta se convierta en el camino para llegar al fondo de nuestra alma. Busquémonos en nosotros y encontraremos la respuesta al mundo y a la vida.


Mi ideal. lunes 13 de enero de 1992

 

          Aquellas noches perdido en Sevilla. Aquellos lugares, aquellas calles tantas y tantas veces recorridas. Poema de Otoño de Rubén Darío y algunos versos sueltos de Juan Ramón Jiménez o de Jorge Manrique, produjeron un efecto importante dentro de mí al comenzar el tan ansiado 92. Los poetas fueron hombres que vivieron y amaron, dejaron su mensaje para los que fueran capaces de acogerlo. Pasan los días y se van quedando en el fondo del recuerdo, como la arena se queda en el fondo del cauce de un río.

22/01/2009 12:43 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

AÑO 1991. Octubre

      

 Tarde caída de octubre, azul, muy azul. Olor a pueblo, suave, penetrante, cautivador. El ruido de la lluvia al caer en la calle. Comienza, una vez más, con sus notas musicales, la melodía del otoño.( Fotografía desde mi cuarto de estudio )  Hay días en verano, solo algunos días, que nos sorprenden con una brisa fría y un sol que deja de ser avasallador para convertirse en cortés. son días que abren el espíritu, despejan la mente y todo a nuestro alrededor cambia de una manera singular. Cuando paseo por las calles de mi pueblo, este adquiere para mí, una importancia simpar, casi de ensueño. Es, en estos días, de paz , de sosiego, cuando me doy cuenta de la felicidad que mana de la vida rural, del transcurrir pausado del tiempo, del encanto de las fachadas encaladas, de las casas viejas, de la anciana enlutada que atraviesa la calle aprisa, con un plato en la mano. De la vida tranquila de la novia morena que guarda una sonrisa cuando voy a verla y de su amor en los labios. 

           Villaralto. Miro al fuego de la hoguera que hipnotiza. Ese constante fluir de llamas, despierta pasiones y recuerdos.La influencia que ejerce en mí es inefable. Me transporta con un halo fantástico a raíces populares y me conecta con deleite a la vida cotidiana,sencilla y perenne del campo.  Su calor y hospitalidad relaja la mente
y abona el campo de los sentimientos.

 

En casa de la abuela 3 de noviembre de 1991






 

 

 


Te



22/01/2009 12:45 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

TARDE DE LLUVIA PARA EL RECUERDO


        En la Estación de Belalcázar. Los Pedroches.
Era una tarde de lluvia en un sábado de invierno a principio de los noventa. Juntos salíamos a dar una vuelta en el coche y en esta ocasión llegamos a una estación de tren abandonada. Es un lugar con mucho romanticismo: las vías muertas, los edificios desconchados, los carteles en ruinas, algún vagón de madera inerte sobre la vía. Nos gustaban los sitios como este, abandonados, solitarios, añejos, para así disfrutar de las caricias al aire libre. Aquella tarde llovía y te cogí de la mano al bajar de mi Renault 5 amarillo. Lo dejé aparcado cerca de las vías. No había nadie. LLovía y el cielo estaba gris, plomizo, como una bóveda. Subimos los peldaños metálicos del vagón de madera, olía a humedad en su interior. Tú y tus veinte años subísteis al vagón. Acaricié tu cuello, mientras besaba tus labios rojos y húmedos, húmedos de pasión y del agua de lluvia. Hicimos en amor allí mismo, dentro del vagón de madera húmeda y la lluvia protegiéndonos de la luz del día, en un aroma de infinito romanticismo y de nostalgia, como la que ahora saboreo al recordarte.



22/01/2009 12:49 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Castril, Granada, 10 de abril de 2006

El viernes, dormimos juntos porque mamá se fué a trabajar al Centro de Salud de Jarandilla. Entonces, sobre las diez de la noche te fuiste quedando sin fuerzas y poco a poco dormido. De madrugada te puse junto a mí y de vez en cuando me tocabas la cara para comprobar que seguía a tu lado. Aunque pasamos una noche regular y como no supe donde estaban las almohadas, la pasamos con la cabeza baja, sobre el colchón. Cuando Chicho corre, te hace gracia y más aún cuando se pelea o gruñe. Entonces sueltas una carcajada que me despierta la ternura.
Poco a poco llega de nuevo la hora y entonces todo vuelve a ser cotidiano. Esta magia es limitada, pero tu alma continúa bendiciendo mis días.Te veo muy feliz esta tu segunda primavera y le estoy muy agradecido a tu mamá por todo esto. Es una mujer muy capaz y te está cuidando y educando muy bien.

22/01/2009 12:50 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Octubre 2006. LLUVIA

17


Siempre en constante espera. LLuvia que no llegabas. Ahora soy un espectador en mi ventana de este diluvio que me deleitas. LLuvia en Sevilla, siempre coloreas, siempre decoras con tu presencia, nuestra alma.
Estoy sentado en mi oficina, rodeado de ordenadores y muebles grises. Miro mis plantas : alguna siente ya el otoño, como ese arbolito pequeño que suelta unas hojitas pequeñas, como corazoncitos. Ese arbolito de esquina, que un día con suerte alimentará en sus ramas, un torbellino de pajarillo y vida en sus sombras durante el verano. O como esos pimientitos naranjas, maduros ya o ese olivito que parece no crecer nunca y que se asoma ahora a la ventana sintiendo las caricias de la lluvia enamorada. Tengo en mi oficina, un photo que se eleva por la pared, sobre los azulejos verdes, que quiere alcanzar su techo. Su crecimiento se extiende por unas cuerdecitas que le coloqué. Es espléndido verlo trepar y alzarse.


Sigue lloviendo. Los coches pasan salpicando por la avenida y amarillea el plátano junto a la ventana. Sigue lloviendo y en mi alma germinan pensamientos y recuerdos. El cielo está techando la ciudad de plomo.



22/01/2009 12:51 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Almería, siempre cerca. Berja, octubre de 2006

Almería. Ese sol que vuelve una vez más a hablarme sobre la paz. He registrado los campos donde crece como de tierra, el taray y el esparto. Esas lomas secas, pardas donde hace del agua un milagro la rambla victoriosa. He vuelto al suspiro de las familias que se alegran del sudor del invernadero y a esas zambras a la luz de las estrellas donde las mujeres fértiles saltan y juegan con los vientres redondos, coloreados. Almería exclamó un día : ¡ aquí estoy! y desde entonces no he renunciado a su promesa. Por las fuentes de Berja paseo mi soledad: Fuente de El Almez, sombría y radicular decimonónica. He acudido a su llamada como ya lo hice en las mismas fechas el año pasado, para el almuerzo austero de pan y un poco de queso con fiambre. Más arriba, ermita de Gádor y Fuente del Oro. Su lavadero es toda una mesa donde las mujeres se nutren de palabras y labor. Cae un chorro inmenso de esta fuente verdadera, toda una exageración de agua pero que sabiamente se conduce y reutiliza. Primero bebida, después limpieza, más tarde humedad para los campos. Hombre y tierra, tierra y hombre; una misma esencia que encadenada permanece a los pies de ese torrente de mineral cristalino . Fuente del Toro, camino de Beninar, todo un monumento a los pies del caminante que se prepara para el lento y polvoriento caminar hacia tierras alpujarreñas. Berja esconde sus secretos aún en esas casas de piedra y esa tierra blanquecina. Yo he vuelto para degustar, oler y sentir.

22/01/2009 12:52 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

BESOS


He puesto aguacon mis besos,en nuestra bocapeninsular.Tus labios atrapan,en vuelo, mis palabras,el velo de mis palomas,capturándolas al aire,con sus redes cautivadoras.Hay un juegode cuerdas blancascruzadas al vientoy de aspas sangrantesclavadas al suelo.Una enredaderaanhelante,insaciable de dentro,trepadora de nervio,nos envuelvecon sus hojasgiradas de caramelo.Derroche sin gasto,sin deshechos ni agujero,solo besos.Quiso la noche,voluptuosa,derramaren el único verbo,su canción de sábanas,notas diseminadasa lo largo de tu cuerpo,ya para entoncestierra proliferada en arcos,en huecos de sombraque yo iluminaba.

                     Tablada, 20 de abril de 1999

26/01/2009 13:31 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Venta del Saucejo

En la

IPor qué no vuelas?Golondrina de solEl cielo está en tus manosY el aire te impulsa¿Dónde está ese camino etéreoque viene a posarse bajo tus alas?Yo he visto tus amplias alascomo canas, amplias, como varasy ese viento a tus pies…Dónde está ese vuelo,Alta la luzLevanta sombras, dibuja un pasajero devenirYo espero tu llegadaAmo una primavera más,Golondrina de mi vidaVuela para buscarlaEncuéntrala.IICuantas arcadas de luzse dibujan en tu sonrisa.Arcos y flameantes arcos.Y digo formas porque ahoraTú estás dentro, dentro de esa forma.Cuantas llamas has aprendido a prender,Cuantas!Yo ahora, sólo me caliento de esa luzy esa llama.Sólo aspiro a tenerte cerca, como el sol,sólo a tenerte cerca,Porque tus rayos, de amplia sonrisaestán indicándomequé cerca está la sangre!Para Marina. AntonioIIIQuero dedicarte esta noche yesta flor blanca que te decora.Quiero dejarte este palmode tierra impreso en tu piel,en tus manos, en tus ojos,que me miran y que ahora veoheridas…Por ti, mirada de luzYa sabes amo nopresto tu luz.Marina

26/01/2009 13:31 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LA VENTA DEL SAUCEJO. SEVILLA

EN


 En la Venta del SaucejoIPor qué no vuelas?Golondrina de solEl cielo está en tus manosY el aire te impulsa¿Dónde está ese camino etéreoque viene a posarse bajo tus alas?Yo he visto tus amplias alascomo canas, amplias, como varasy ese viento a tus pies…Dónde está ese vuelo,Alta la luzLevanta sombras, dibuja un pasajero devenirYo espero tu llegadaAmo una primavera más,Golondrina de mi vidaVuela para buscarlaEncuéntrala.IICuantas arcadas de luzse dibujan en tu sonrisa.Arcos y flameantes arcos.Y digo formas porque ahoraTú estás dentro, dentro de esa forma.Cuantas llamas has aprendido a prender,Cuantas!Yo ahora, sólo me caliento de esa luzy esa llama.Sólo aspiro a tenerte cerca, como el sol,sólo a tenerte cerca,Porque tus rayos, de amplia sonrisaestán indicándomequé cerca está la sangre!Para Marina. AntonioIIIQuero dedicarte esta noche yesta flor blanca que te decora.Quiero dejarte este palmode tierra impreso en tu piel,en tus manos, en tus ojos,que me miran y que ahora veoheridas…Por ti, mirada de luzYa sabes amo nopresto tu luz.Marina

11/ 02/2006.

 

26/01/2009 13:34 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

TE QUISE PORQUE OLÍAS A TIERRA

Te quise.

Ibas oliendo a tierra

Y a grano de cebada

En cada línea de tu cuerpo

Brindada al sol.

Te quise.

La tierra húmeda

Tras la lluvia,

Me dejaba un olor

A campo abierto

Y a zurco de arado

Que entre tus piernas penetraba

Como las raices venosas de un sauce.

Te quise.

Inclinabas tu cabeza

Y tu cuerpo

Hacia las flores que crecían

Diminutas junto al río.

,Volviendo la cabeza

Con un gesto apresurado

De certero descubrimiento,

Con un nombre entre tus labios

Que matizaba lo visible

Hasta hacerlo profundo,

Sobredimensionado.

Íbamos andando.

Sudor de hombre que niega

La pulcritud burguesa de lo vacío

Y que hace resbalar los tintes

De pétalos azules

,Hacia el fondo acristalado E incoloro

De la piel pura.

Te quise.

Yo iba a tu lado

Comiéndome el paisaje

Y desligando los lazos de mi mochila,

Para pellizcarte

Y hacerte saltar como una corza

A cada segundo herida por las punzadas

Penetrantes de mi ansiedad.

Un gemido tuyo,

Una voz que lanzada a tenue

Atmósfera de nuestra soledad vagabunda,

Despertaba mi celo acalorado.

Y luego,Allá entre las matas de hierbabuena

Y de los tumultos de grama,

Te iba despojando ,

abriéndote,Deshaciéndote.

Y tú con ello al mismo tiempo

Entregándote al día celeste,

Entre las rendijas de los almendros,

Para volver las niñas de tus ojos hacia dentro

Y sugerir así, tan espontáneamente,

Un “te quiero” ,

Con que espiritualizar el momento.



26/01/2009 13:50 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Mi niño, noria en el campo de enero

Hemos ido a dar un paseo a la finca, en el sábado cuando se cumplen 5 añitos desde que fuiste engendrado. Hemos ido por esos caminos donde el coche sufre los avatares del mal estado del suelo, de las grietas que produce el agua tras la lluvia. Al llegar abajo, junto a la casa de ladrillo que bien conoces ya, ese secadero antiguo y aquella tapia de ladrillo donde hacemos fuego. Antes hemos ido cerca del cementerio a recoger piñas y ramitas y las vas echando en el maletero del coche. Yo te lanzo materia para quemar y tu la vas metiendo detrás, añadiendo, de tu cosecha, alguna ramita de eucalipto, secas unas y aún verdes otras.

Luego, vamos hacia allí, donde te dije, descargamos todo y tratamos de hacer fuego con lo que llevamos. Pero el día está ventoso, muy ventoso y aunque nos esforzamos, no conseguimos nada, tan solo humo, tan solo alguna brizna de llama y luego , nada. Pero en fin, lo intentamos. Tienes hambre y te doy zumo y manzanas. Te riño porque tiras el paquete de zumo al agua, a una regadera de cemento. Luego, he pensado en bajar hacia la garganta, hacia un lugar que no exploré hasta ahora. Tu me sigues, llegamos a un prado que dejó el tabaco segado y aún con los pullones cortados sobre el barbecho. Descubro un senderito, todo mojado , todo embarrado. Me marcho hacia abajo y cuando hay dificultad, te cojo, me coges de la mano y saltamos juntos el pequeño baden. He caminado hacia los pedregales en  los límites de las fincas antes de llegar a la fuerza enérgica de la garganta, de esa cantidad de agua que baja y ruge, que arrasa y limpia, que suaviza la piedra incesantemente. Antes, hemos parado para jugar a perseguirnos, a alcanzarnos, a que te cojo por las manos y te voleo haciendo círculos hasta casi marearnos. He gozado sintiendo el viento y tú chillando y yo también y como locos dando vueltas. Así te has divertido y me pedías que volviéramos a hacerlo. Cuando llegamos al agua te lavaste las  manos pegajosas de no sé qué cosas que cogiste y también de los alimentos que te mancharon. Te lavaste las manos en el agua helada y luego subimos por donde vinimos. Antes, volvimos a nuestra noria de mareo con tu cuerpo volando por los aires como voladoras de mis manos y con ese juego tan simple, pero tan bonito.....

Jarandilla, cerca de la finca, sábado 24 de enero de 2009

26/01/2009 14:01 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

SOBRE LA LIBERTAD DEL HOMBRE


- No vayas descalzo -,Dicen los que utilizan tu cuerpoComo carroña para deslizarsePor el tobogán de sus miserias.- No andes sólo - ,Dicen los que buscanEstatuas cargadas de alientoPara alegrar sus prominentes orejas.- No vivas sin nada -,Claman los que tienen en su alcobaDecenas de cuchillos relucientesY mortajas en sus baúles.Yo tengo que bien se estádescalzo , sólo y sin riqueza.Para andar y empujar con los puños cerradoslas puertas blindadas de la discordia.Yo tengo que vivir en el cielo,es caminar por las nubeshaciéndolas tuyas al tacto,es beber del agua que alegralas fuentes de piedraPara mí quiero,las agrestes montañas,el lucero,la pisada en la arena,el sustrato de solque nos llega directo, pleno,como yo lo veo por mi ventana.Nueva Sevilla. Castja. De la Cta. ( Sevilla , 7 dic. 1998)



26/01/2009 14:04 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

NO EXISTIERA EL SOL

SI ¿ Qué haría si no existiera el sol ¿Si yo no pudiera verte más.Y no sólo para deleitar mis ojosY no sólo para ver los tuyos.Si no existiera el sol,No podría movermeLibremente por tu piel,DeslizarmePor tu húmeda cruz,Por la arena y la salQue deja el día cuando pasa,Que abandonas cuando te alejas.Si sólo hubiera oscuridadYo rogaría a las grisesBarbas de los sauces desnudos,Una gotita de fuego,Solo un poco de tu alientoPara al menos alumbrarmeMientras te escriboFlechitas incandescentesSobre tu lucero diamantino.Si la noche quisieraPodría abrirseY la Luna calmar su broncePara derretirse conmigo,En tu miel de suspiros.Sevilla 2 diciembre 1998Facultad de CC.EE. Ciudad Jardín


26/01/2009 14:05 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

SOBRE EL CAMINO

Tengo piernas.¡Sólo quiero un camino para andar!.Y dejar la palabray continuar:tengo manos y tierra.¡Sólo quiero una azadapara cavar y sudar!.Y dejar las frases muertasy las horas inciertas,frente al fracaso de mi sombrade paredes estalladascon los pitidos de ordenadoresy jugar de nuevoal tú y al yo,al aquí y al ahoray no al hasta luegoy al hasta prontoy al ayer y al mañana.Quiero desnudarmey tomar el sol.Meter mis manos en el aguay quedarme quieto,sin miedo, solo.Y así siempre:una noche y un díay otra y otro.y así siempre,hasta que me equivoquey no vea nada másque luna y soly tierra y caminosy nada más sinoyo solito, al ladito mío.Sevilla, Puerta de Jerez. 23/11/98


26/01/2009 14:06 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

QUISIERA POSARME

Quisiera posarme

Sobre el lomo de esa cigüeña,

Para ver mi Valle

Cubierto de hierba

22 dic. 1996

26/01/2009 14:07 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PUNTA DEL MORAL

Entre Ayamontee Isla Cristina.

Sol, monte,agua marina.

Enfrente,manga de mar.

En este ladola barca trepadoracautivadora de peces,cesta de maderasin redes.Arena en principios,sol en la calque cubre en el hombrelos surcos de su cara.Te ofrezco mi vida,todopoderoso momento,la barca, la sal, el remo.Revoloteo de gaviotasy el pescadorlanzando los peces al vuelo.Vienen a toda vela,a toda máquinaun pesebre de pescadores,una composición de grises y azules,trascendencia de labores.Hay espera y velo,expectación de faena culminadagriterío de aves hambrientaspoco tras poco, o nada.Dentro del bar, los hombresbeben en grupo, cerveza.Bajo el techo de palosactividad de comercio,un ruido de motorrompe el silencio.Se nota que es inviernopor el aire frescoy por la bóveda grisque cubre el cielo.Punta del Moral, entre Ayamonte e Isla Cristina 2 enero 1999.-

27/01/2009 12:33 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

POR SEGUIRTE


Para seguirte he dejado
lo más hondo que me pertenecía:
los caminos largos,
mis pies quebrados,
la fuente fría.

Para seguirte he dejado
lo más abierto que tenía:
la luna clara,
el sol redondo,
el mediodía.

Para ir contigo he dejado
el alma mía:
mi piel de aceite,
mi sueño de pueblos,
mi canción sencilla.

Y todo lo que me rodeaba:
el almendro, el olivo,
la higuera dulce,
el limón amargo
y la encina.

Para que no te fueras
yo mismo enterré,
bajo las piedras heladas
del amanecer,
el pan duro,
la vieja mochila
y mi ilusión
hecha a trocitos
de papel.


29/01/2009 14:30 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PICHI

Sevilla, 7 de abril de 1998

PICHIReposas ahora bajo el espino florido,libre de las cadenas,¡ libre al fin cachorro mío!Has ido a caer al agujero de los campos,donde correteabas saltabas y olías.Saborea ahora esta tierra que tu olfato perseguía.Muerto como estás, aún con los ojos abiertos,lloramos tu partida como nos alegraba tu juego.¿Te acuerdas aún de tu zapatilla y tu peluche?Aquí están para ser devorados,pero ya en reposo,sienten la pena de quien los tuvo.Ya no morderás nuestras manosni lamerás nuestros dedos,pero ahora nadie te cortará el pasodel camino que elegiste.¡ Sé libre, Pichito mío , Polichón!Con lágrimas regamos tu cuerpoy aliviamos la sangre que te ahoga.Deja que te acariciemos por última vezen este recuerdo de humedadque ciega nuestra mirada.¡Te hemos querido tanto!más allá de los lazos,más allá del collar y la cadena,sobre el cielo junto a ti para siempre: ¡Pichi!Abril de 2004

29/01/2009 14:32 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PEQUEÑAS POESIAS


PEQUEÑAS POESÍASLas palabrasrompen los sueños.Soñé que te quería,desperté y era cierto.Soñé que tú me hablabasy todo era lento.Soñé que tú me decíasque viajarías en mi viento..........Para que las rosas abrieranlos rosales se bebierontodo el vino de la feria.Sevilla, 22 abril 1999El campo está detrás,esperando el amanecer.Se ve la luna jugar,entre las faldas de una mujer.Villaralto, 2 de mayo de 1999TODA LA NOCHEToda la noche bailaronfósiles de cristalcon campanillasde azúcar batiday media luna desechaen mantequilla.Tus ojos brillabande la luz que morían.Sevilla 3 de mayo 1999

29/01/2009 14:33 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PARA TI

En el silencio de la nochevago por tu pelo,cruce de caminos,de mi recuerdo.Tu pelo negro obedece,a la profunda raiz que te mantiene.Al negro cáliz que bebieronlas personas como túque habiendo amado hasta siempre,fueron abofeteadascon barro en los ojos,con puñetazos de peste,de manos apestadas.Tú empiezascuando la mañana canta,cuando el sueño viajero,se posa en tu ventana,cuando hay luz,cuando en tu cara,se extiende una sonrisaque va, como los pájaros,de rama en rama,repletando el día,de pluma y alma.Tú,que no dejas de llorar,que no ves claro nada,que sabes que detrás de ti,hay una niña calladaque juega haciendo círculosdentro de una llamaque has hechocomo un nidoalrededor de tu cama.Tú,que bañas a diariopupilas desangradas,que dejas por la calle,regueros de lavay pedazos de pielcaídos de tu cara.Tú,que has llegado a mi puerto,envuelta en seda blancay pelito negrocomo el azogue.Ahora quiero que subasa lo más alto del cielo,y saltes al aire con tus alas de terciopelo.Sevilla, en mi casa, 17.01.1999

29/01/2009 14:34 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El muerto en la playa. Los Genoveses, Almería

El olor tiende una escalera invisibleentre tú y la tierra.Él olió demasiado.Clavó demasiado hondo su acero,su azada, su hacienda.Él olió demasiado a tierray supo que su muertele esperaba muy cerca.En la arena yace su cuerpo,tendido donde el agua no se acerca.Él comió sol y saly humedad de caracolasy sintió la piedra desmenuzadadentro de su Talavera.Cuando aún era vivoy el viento era de cera,con sus dedos dibujaba en la arena,círculos y poemas.Pero se sentó demasiado cercay sus ojos se inundaronde barquitos de velay de alga oxidadascomo la canela.Se apagaron como tormentaslos faros pelirrojosque sorprendían la madrugadade la aldea.Todo el mundo llorabay despertaron las campanas.Mil voces a grito secogolpeaban en su puerta.Al mar se le oyó a lo lejostocar su grave conciertocon su cofre de ceniza y su trofeo de muerto.

Playa de Los Genoveses.San José de Cabo de Gata. Almería

30/01/2009 11:15 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Día de lluvia

La bóveda de nubes pone a la tarde, una mirada a media asta clavada en el paisaje. Hay una mancha de luz bajo los árboles. En el parque huele a pelea de sauces. Un niño corre,con una sombra de aire. Da pena mirar y ver que no hay nadie cruzando la calle. Da pena pensar que hoy en alguna parte alguien muere de amor sin consolarse. Alguien que ayer mismo recogía guirnaldas rojas alrededor de su talle. El viento anunciador cierra los párpados de los balcones.La plaza, medieval y gris,se llena de cristales y arden sobre las aceras trescientos almanaques y  un cuaderno con versos firmados con sangre.Dos globos de colores cruzan por mi ventana.Dos niñas desfilan con uniformes de paraguas.La niña que tanto tosía lleva en su cabeza una sirena,que da vueltas sin luz,como una noria de arena. Un relámpago de sol pone la cara blanca. Llueve pero no moja,agua de lluvia,agua.

 En mi casa, Sevilla. 17 de enero de 1999

30/01/2009 11:16 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Desencanto

Huyó por la sombra,
sin rumbo cierto,
con sus labios perfilados,
laminados de desierto.

¡ No te vayas !,
grité desde lejos.
A su aire acudían,
agitados los recuerdos.

Y al volver la esquina,
su eco de tacones
trazó una línea
quebrada de desamores.

Se veían farolillos
maltratados por el viento
y en su vientre
dos niños,
se comían un cuento.

¡ Ay que pena !
Dios mío,
que pena.

El corazón
devoraba,
dando gritos,
la gangrena.

Cuatro años de polvo,
como castillos de arena
pintaron de marrón
encima de su cabeza.


Lo último que pude ver
fue el perfil de su cara
y su cuerpo empezando a arder
como un campo de grama.

Sevilla, 18 de abril de 1999

30/01/2009 11:35 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PARA LA GENTE JOVEN COMO YO. SEVILLA

Te falta poco para caer,para llorar, para morir.¿Vas a dejarte ir, así,sin abrir apenas los ojos,hacia las torcidas aceraspulidas por los vómitosde alcohol pegajoso?Por el río corren otras aguas.El río sí que sabe de sueños.Mira el horizonte.Sigue el curso del aguacon la mirada,simplemente con la mirada.Sin prisa, sin ruido, sin nadie.Tu piel es joven,tus ojos están frescoscomo las frutas rociadas,como los besos.Puedes saltar,puedes mirar y sonreir,sonreir por todo, por casi todo.Mira las luces,mira esta luz que te traigo,suspendida en mi humilde candil.Quizá puede alumbrartelo suficiente,el suficiente sendero,justo para andar.Pero ha de valerte,ya lo verás,para no ahogarte.Justo para ir así,todos los días,alegrándote.Y subir muy altopara volarhasta el marque está a tu lado.

Sevilla 12 de septiembre de 1998.

Noche

30/01/2009 11:04 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ODA AL GRANITO. LOS PEDROCHES

El granito se pega a las paredes,las endurece, las engrisece.El granito no permite caídani inclinación.No transpira.Petrifica el corazóny lija tu mano áspera,ausente de decoración.El granito muele las calles,las tritura.Las dibuja en rompecabezas.Resiste, retumba, perdura,más allá de las generaciones.Sembrarás granitoy recogerás tumbasde mica, cal y arena.Silencio, noche oscura.Oliva madura, cementerio.El granito esa lo largo de mi vallepiedra en su cunay soporte antiguo.Incógnita de canteras,círculo de eras,dinteles guardianesde paralela simetría.Canción de los pasos,emoción de tacones,polvo pesado,ferocidad de trillosamasando, deshaciendo,puliendo granos,espigas de lanza,cebando de nuevo,nuevas estaciones.El granito es piedra multiformeamparada en blanco y negro,mano de fuentes y bóveda de lluvia,impermeabilidad de riegos,esquina, estatua, soporte,calle y cielo.El granito es origen,apoyo,genética de iglesias:vertical de barrerasy anhelo de vidrieras.El granito descompuestoes obra maestra,perfil de tejados,composición, decoración,esencia y partede todos los elementos.Hasta destello,hebra y claridad,monte de encinar.Arena que configurael ser de mi caminar.Diestra y siniestra,espesor de cunetas.Lustre de fachadas,espejo ancho y planode tus pisadas.Hermano del hierro,anclaje de cimientos.Materia, volumen, cuerpo,superficie donde se levantaninfinidad de monumentos.Pila de bautismo,aureola de niño,torre, hora, pilar,chimenea, candela, hogar.Giro de molinos:piedra, semilla, piedra,polvo, harina, pan.Rueda y ruedaciclo de vida,espiral de sementeras.En el granito se escribencon martillo y cincel,metálica constancia de golpes,las viejas leyendas de los hombres,que no conocieron el papel.En Villaralto, el día 26 diciembre de 1998

30/01/2009 11:05 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

MI PUEBLO, QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO

Nos vamos todos del puebloy el pueblo se va quedando solo,pensativo, silencioso.Nos vamos del puebloy el pueblo nos llama,nos busca, nos reclamacon su humilde vozque se amplía en ecospor las montañas.Desde aquía veces lo recuerdo,pero no es suficiente.Recordar es soloabandonar al pasadolo que aún vive,lo que aún juega,lo que aún siente.A veces también lo sueñocomo era:con la dulzura infantil.Lo sueño desde mí.Pero el pueblo,mi pueblo,siempre espera.Espera que lo sueñen,en su presente, concreto,crudo y difícil, pero real,concreto y exacto.Espera tambiénque lo crean como es:sin la turbia bellezade la prosperidad dictada.Porque tu pueblo, mi pueblo,nuestro pueblo,siempre esperaque todos,desde aquí, desde allí,lo quieran.Escrito en Grazalema ( Sierra de Cádiz ), echando de menos a Villaralto , mi pueblo. 18 abril 1998.-

30/01/2009 11:06 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

MI CAMINO SOBRE TI

Yo quiero poner mi camino vertical
dibujándolo en un plano
para poner tu mano encima
plana , alargada
y dibujarla en su contorno,
extender tu cuerpo,
plagiar tu piel en mis versos,
tus ojos con acentos,
tu pelo con endecasílabos
dispuestos a lo largo y ancho del papel.
Para que mis mapas y mis pueblos
Se fueran a grabar
Por las laderas de tu pecho
Y a ocultarse detrás del sol de tu cara,
De tus pupilas:
La Luna que tú eres
Cuando me miras.
Y cuando en tu boca canten los grillos
Besarla entonces
Adivinando las fuentes
Ocultas tras las ramblas secas
Y los bancales de mi tierra.
Y entonces ir así, andando por ti misma
Sin miedo a equivocarme
O a hacerte daño
Descubriendo la gran superficie
Que ocupas en mi cuaderno
Y ver que grande
Te has ido convirtiendo
Pedacito a pedacito
Con el paso del tiempo
Año tras año
Con el paso del verano
Y en los últimos metros
Que ande sobre ti,
Los hagamos ya,
Cogiditos de la mano.

Sevilla 1º de diciembre de 1998


30/01/2009 11:07 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LUCHA Y AMOR

Es en este momento,luchando dentrocon los demás,donde está la raízde mi fatalidad.Ahora culminami cuerpo,su ansiedad,su tensión,su altura.Luego vienea mis ojos,cristal deshecho,a mis labios,laminadosde desierto,la amargura.Aquí o allí,ahora o luego.No hay remedio,no hay consuelo,ni ventura.En la lucha,en la disputa,mano a mano,pelo a pelo,queda el reguero,de mi locura.Pobre yo,pobre tiempoque no ato.Pobre y pobre,una tras otra,voy sudandogotitas de vida,que voy dejando,que voy entregando,en un ayerya olvidadoy en un presenteaún vacíoderramando.Yo quiero ese hilo,ese eje tuyo,ese soporte antiguode vela blanca.Esa piel dorada,esa profunda miraday esa esfera de cobreque llevas en la cara.Para decirlea los dientes grises,de la horca,al espeso cienoque las mañanas de enerocubre mi boca,desatendida en tragedia,que aún la vida,dispuesta en arco,paralizada en nácar,alisada en olor,descargaencima de nosotrostelarañas húmedascon palabras de amor.

En Sevilla, 14 de abril de 1999.

30/01/2009 11:08 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LO QUE TÚ ERES

En la playa,alisado límite,síntesis veraniega,te recuerdo,en la desnudezpalpitante,de tu cuerpo.Rescato al pasado,robo al tiempotu sonrisa feliz,verdadera,deslumbrante.Bajo el ajedrezde las rocas,el dédalo caprichosode las cavidades,te busco,más que para igualartu figuraa mi imagen,para dar formaa la mujerque ocupamis profundidades.Yo veo el maren cualquier cosaque se te parezca.Veo el maren la robustez marinade tus piernas.Veo el maren la anchurade tu piel extensa.Veo el maren la redondezde tus caderas,en el olorde las algascuando besas.Y siento la ausenciade la espumaen el espacio vacío,desalojado,cuando te alejas.Tu eres mar,forma en plata,arena cribada,barquito y velas,vuelo de sábanas,libertad aprovechadapara el cultivode los sueños,abonada.

En Sevilla. Puerta de Jerez . 3 de mayo de 1999

30/01/2009 11:09 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

NOCHE OSCURA

La noche oscura,silenciosa, perpetua.La tarde fue ella entera,un brote de gris,un palidecer de colores negros,una casa abandonada,el silencio de un charcoque refleja la sombra de un cedro.Con la noche se sepultaron,sonidos, palabras, frases de estación.Con la noche volvió firme,toda la ausencia de sol.Es como la espera, los segundoshechos de flechas en el reloj.Vino primero a la escala de mis ojos,cuerpo arriba.Yo había dejado para el suelo,la mirada vanidosa de la lucha,había declinado, convirtiéndomeen la amplia pulcritud del silencio,en una media luna,en un juego de luceros,en una lluvia cristalina.Para la noche quise tu calor,el calor de nosotros,tus manos rosadas,los anillos aún de oro líquido.Por la noche un grito,un latido, un golpe de tierra,ensalada de limones, olivosy almendras,una llamada a tu puerta.

En mi casa. Sevilla 13.01.1999

30/01/2009 11:10 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ENTRE TODAS

Entre todaste distingo,por la transparencia,que detrás de tu piel,llevan tus huesos.En prolongación perfectade árbol,se abre tu cara,se mueven tus brazos,en prolongación milagrosa,en carnal milagro.Me miras,señalas lejos,con tus ojos,te pones expresiva,excitante,delante míay no te veo.Veo tu fondo,tu continuaciónen el espejo,en el resplandorsimétricoque ocupa tu hueco.Te distingoporque quieroapartartepara la siembra,para la espera,para el lucero,para la tierra baseque preñada en tu cuerpopersigo y espero.Sevilla, 18 de abril de 1999

30/01/2009 11:12 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL TIEMPO EN MI

Dentro de mi mente gira la espiral de los tiempos.También sobre mi cuerpova perforando,pero aún algo menos,su lento agujero.La espiral del tiempoaparece de nuevocon su rueda devastadora de blanco y negro.Un volcán invertido,un rotundo aguacero,devora mi vela,como la broca de un pocero,destrozando mi candela,la luz de mi verso.Llama que tanto arde,ni en palabra ni en verbo,ni en pronombre ni en frase,encuentra consuelo.Sevilla, Puerta de Jerez, 23.11.1998

30/01/2009 11:13 Antonio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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