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feranza

Esas tardes de lluvia contigo

He llegado el viernes para buscarte a casa de Maite. Saliste con tu mochila de la sala de la chimenea en casa de Mari, abajo, junto al garaje. Mamá está en Elvas en un congreso. Te recogí como el que recoge a un empleado, en este silencio nuestro de tardes cobijadas por el paraguas de colores y fuimos al campo a oler y tocar la tierra. Anduvimos por los rincones donde tengo plantado ese roble frágil aún pero estirado con su protector de hierro y tela metálica. Anduvimos por la finca con la hoz y las tijeras de podar, cortando los helechos recién nacidos. Anduvimos apretándonos, abrazándonos, en medio del camino, parados y diciéndonos que nos queríamos. La tarde es gris, llueve un poquito, nos llenamos de barro, de agüita sobre el terreno, de hierba, de olores, de humedad. Tu carita está fría, hueles a niño y a inocencia. Has aprendido a usar la hoz, pero a veces le das al revés y no cortas nada. Yo te veo afanarte.

Subimos al Guijo, por hacer algo juntos, por la carretera inundada de arboleda. En un bar nos tomamos un cola-cao calentito. Tú tambien unas palomitas. Van pasando las horas y llega la noche,cenamos en el salón, dormimos juntitos,tienes pesadillas. Nos abrazamos en la cama con dos amantes.

El sábado volvimos a la finca para pintar de negro la tapa del pozo. Saltas a la otra finca donde se prepara la siembra y entre los surcos empapados, te llenas de barro y juegas a lanzar la hoz. Tiras piedras en cualquier charco, en un estanque, sobre la regadera. Esos lugares nos han visto pasar. Estoy en ellos, te recuerdo muchas veces allí. Quiero amarte sobre esta tierra de La Vera. Quiero apretarte hoy lunes más fuerte aún. Quiero decirte mil y una veces que te quiero, pero el presente mío es el tuyo también. Siempre me equivoco cuando estoy contigo, siempre. Nada me consuela en este error, pues cuando estoy a tu lado te noto como integrado y común, como si ya me pertenecieras como mis zapatos o el paisaje. Naturalizado en mi presente con el registro de cotidianidad que dá el haberse criado juntos, en el mismo patio, en la misma casa, sobre la misma mesa. Pero no es así y te veo para luego marcharme. Y estoy contigo sabiendo que luego te dejo.

Ahora la presión de esta partida es algo menor, pero soy el amante oportuno y el padre a mitad camino entre la rutina y el encuentro. Esta espuma de deseo que acumulo antes de encontrarme contigo, se deshace en tu primer abrazo. Luego, estás tú, eres tú, tan a tu manera.. No consigo entenderte a veces, de la torpeza que ciega mi vista como una telaraña. A modo de consuelo, me queda tu infinita gracia, tu manera de querer, tu hospitalidad, tu cariño.

Talavera la Real, 20 de abril de 2009

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